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Hospital General "Ciro Redondo". Artemisa
Bocio difuso eutiroideo: 100 años de tratamiento
Dr. Mayque Guzmán Cayado
RESUMEN
El Bocio Difuso Eutiroideo (BDE) constituye hasta hoy día uno de
los temas polémicos en cuanto a su patogenia, y por tanto, a su
tratamiento. La terapéutica a base de hormonas tiroideas (HT), está
sujeta a una serie de indicaciones que han variado con el decursar de los
años y para muchos es puesta en duda por la alta tasa de recidiva
tras su suspensión, así como por la aparición de reacciones
adversas. La cirugía consta de indicaciones cada vez más
precisas y es cuestionable su operatividad. Con el presente trabajo nos
proponemos poner de manifiesto los principales factores involucrados en
su patogenia y los criterios seguidos para su tratamiento así como
los resultados de algunos autores con ambos tratamientos: médico
y quirúrgico.
Descriptores DeCS: BOCIO/etiología; BOCIO/terapia; HORMONAS
TIROIDEAS/uso terapéutico.
Definición, etiología y patogenia
El bocio difuso eutiroideo (BDE), bocio simple, bocio no tóxico
o bocio esporádico, se define como todo aquel aumento de volumen
de la glándula tiroides, no asociado a hiper o hipotiroidismo, y
que además no resulta de un proceso infeccioso o neoplásico
de dicha glándula; sus causas son las siguientes:1
-
Déficit de yodo.
-
Alimentos o medicamentos bociógenos: yoduros (tratamiento de la
EPOC), carbonato de litio (antipsicótico), verduras (tioglucósidos
de coles y bocioína de raíces y semillas) y mandioca (glucósidos
cianógenos).
-
Menarquia, embarazo y anticonceptivos orales (AO).
-
Tiroiditis de Hashimoto.
-
Tiroiditis subaguda.
-
Síntesis hormonal inadecuada por defecto enzimático hereditario:
Disminución del transporte de yodo, déficit de peroxidasa
(TPO), disminución del acoplamiento de tirosinas, disminución
o ausencia de desyodasa de yodotirosinas de forma que el yodo no se conserve
dentro de la gándula y aumento de la producción de yodoproteínas
metabólicamente inactivas en el tiroides.
-
Deficiencia hereditaria en los receptores de tiroxina en la membrana de
la célula.
-
Neoplasias benignas y malignas (esta última causa aparece excluida
conceptualmente).
La teoría más tradicional, en cuanto a su patogenia,
plantea que el bocio representa una respuesta compensadora ante una gama
de factores que, de una forma u otra, afectan su eficacia en la elaboración
de hormonas tiroideas (HT), lo que provocaría disminución
de sus niveles plasmáticos y activación del mecanismo de
retroalimentación hipofisario con hipersecreción de tirotropina
(TSH), o quizás un aumento de la sensibilidad de los tirocitos a
esta última, lo cual incrementa la actividad hormonosintetizadora
y, además, produce aumento de volumen de la glándula; resultando
en un paciente eutiroideo pero bocioso.
En muchos de estos sujetos resulta imposible demostrar la presencia
de un factor bociogénico extrínseco, por lo que desde los
estudios iniciados por McGir y Hutchinson y sobre todo por Stanbury
en 1955, se ha especulado que causas intrínsecas, probablemente
congénitas sean las responsables del bocio.2-8
Se piensa en una causa autoinmune del BDE en aquellos pacientes en quienes
concomitan otros fenómenos de tipo inmunológico y en los
que el bocio recidiva después de la cirugía. Los estudios
que apoyan esta teoría son pocos y se requiere de su ampliación.9,10
En la década del 80, Drexhage y otros y McMullan describieron
la presencia de un tipo de inmunoglobulinas (IgG) estimuladoras del crecimiento
tiroideo (TGI) en pacientes con enfermedad de Graves y de Hashimoto,
con bocios grandes, y en algunos pacientes con BDE.11 Más
recientemente Davies y otros, reportan haberlas encontrado en el
64 % de los pacientes con bocio esporádico.12 Estas inmunoglobulinas
parecen no actuar por el mecanismo de la adenilciclasa ni unirse específicamente
al receptor de TSH.13
La posibilidad de cultivar células tiroideas en medios libres
de suero ha permitido demostrar que no sólo la TSH influye en el
crecimiento tiroideo, sino que existen otros factores de crecimiento como:
el de tipo insulínico (IGF-1), el epidérmico (EGF) y el de
fibroblastos (FGF), por mencionar algunos, capaces de lograr el mismo efecto.14-18
Prevalencia y cuadro clínico
Su prevalencia es variable, según tipo de población. Se estima
que el 4 % de la población general19 y alrededor del
5 % de la población de Estados Unidos,20 sufre esta afección.
Al igual que el resto de las tiroidopatías es más frecuente
en el sexo femenino.21-25 Es también más frecuente
durante la adolescencia y durante el embarazo,26-29 en el primero
de los casos se debe a un aumento de los estrógenos en esta etapa,
lo que conlleva a un efecto en el nivel hipofisario aumentando la concentración
de los receptores para la TRH y la respuesta de las células tirotropas
a dicho péptido; en el segundo de los casos hay un aumento en el
aclaramiento de yodo y gran parte del yoduro y las yodotironinas pasan
al feto a través de la placenta lo que crea en la madre un defecto
de yodo y yodotironinas (hipotiroidismo relativo) que es compensado al
activar el eje hipófisis-tiroides, aumenta la TSH y el tiroides
se torna bocioso.30 En algunos pacientes regresa después
de estos eventos y en otros persiste.
El cuadro clínico, en general, resulta del aumento de volumen
de la glándula y los síntomas pueden ser de tipo mecánico:
disfagia, por compresión del esófago; disnea, por compresión
de la tráquea; dilatación venosa que se exacerba al alzar
los brazos (signo de Pemberton), por compromiso del retorno venoso;
mareos y síncope, por compromiso arterial y de tipo estético.
La compresión del nervio laríngeo recurrente sugiere carcinoma
y el aumento de volumen y el dolor localizados, hemorragia. Desde el punto
de vista bioquímico las determinaciones hormonales se encuentran
en el rango normal.
Tratamiento médico
La historia de las enfermedades tiroideas se remonta a las primeras épocas
conocidas de nuestra historia. El papiro de Ebers (1 500 años
a.n.e.) describe el bocio y señala, desde ese entonces, 2 posibles
tratamientos: la resección quirúrgica y la ingestión
de sales de un sitio particular del Bajo Egipto (presumiblemente ricas
en yodo).31
Nuestros antepasados, de forma general, empleaban algas, esponjas y
otros productos marinos que hoy conocemos son ricos en yodo, sin embargo
en la segunda mitad del siglo xix dicho tratamiento fue rechazado por la
frecuente aparición del fenómeno de "Jod-basedow", de manera
que las HT devinieron los medicamentos de mayor uso.
En 1891, Murray comenzó a tratar a los pacientes mixedematosos
con extracto de tiroides y posteriormente un médico de Edimburgo,
el doctor Moyan Sunderland, fue el primero en sugerir el empleo
de este medicamento en el bocio simple.
Si realmente el paciente tiene una hipersecreción de TSH, el
tratamiento con HT estaría justificado con el objetivo de suprimir
esta hormona, sin embargo, sus concentraciones están dentro de límites
normales en la mayoría de los pacientes,9,32,33 lo que
hace cuestionable la utilidad terapéutica de este proceder.
La administración de las HT para ser eficaz debe ajustarse a
las condiciones siguientes:34
-
Iniciarse en la fase temprana cuando no se ha producido la transformación
nodular.
-
La cantidad de HT debe ser una dosis subtóxica capaz de suprimir
TSH, aproximadamente entre 180 mg de tiroides desecado (TD) o 200 mg de
levotiroxina (L-T4).
-
El tratamiento debe ser prolongado. La mejoría es proporcional al
período de administración y el plazo para justificar la eficacia
del tratamiento oscila entre 6 meses y 1 año.
Las HT son recetadas por los médicos con frecuencia, unas
veces con sólidos criterios de uso, otras no.35 La L-T4
sintética es la preparación tiroidea de uso más común
en el tratamiento del hipotiroidismo y para la supresión de los
niveles elevados de TSH en pacientes con nódulos tiroideos y/o aumento
de volumen de la glándula.36 El 1,2 % de la población
en Suecia recibe L-T4 sintética37 y alrededor de 18 000
000 de recetas de HT se llenan en Estados Unidos.38 Todo esto
nos da una medida de la magnitud del uso de las HT en la práctica
médica. En los pacientes provenientes de áreas endémicas
de déficit de yodo, la yodoterapia ha demostrado ser el tratamiento
de elección del BDE.39,40
Vitti y otros, en 1991 propusieron:
-
Pacientes < 40 años: dosis supresivas.
-
Pacientes > 40 años: dosis más juiciosa.
-
TSH basal para descartar autonomía.
Después de los 60 años no se recomienda el uso de
las HT por lo dudoso de su utilidad y por el peligro de las sobredosis.
A pesar de que el paciente esté eutiroideo existe lo que se ha dado
en llamar "hipertiroidismo químico" en pacientes tratados con L-T4
en los cuales las T4 está elevada por el agregado exógeno
y clínicamente asintomáticos por estar la conversión
de T4 a T3 disminuida; la T3 es el mayor indicador de posibilidad de hipertiroidismo
en pacientes tratados con L-T4.36
En nuestro país se ha seguido históricamente la siguiente
pauta [Navarro D, Álvarez E. Bocio eutiroideo. Conducta clínico-terapéutica.
En: La glándula tiroides. La Habana:Editorial Ciencias Médicas,
1992:48-59]:
-
Bocio entre 40-60 g: dosis sustitutiva.
-
Bocio mayor que 60 g o nodular: dosis supresiva.
Los reportes cada día más frecuentes, sobre la aparición
de reacciones adversas a causa del uso crónico de las HT y a su
sobredosificación como: taquicardia, arritmias, hipertensión
arterial, embolismo cerebral, trastornos psiquiátricos e incluso
muertes en ancianos41-45 así como la desmineralización
ósea en mujeres posmenopáusicas,46 han llevado
a la reconsideración de las bondades de dicha terapéutica
en el BDE.
El valor de la TSH basal o la respuesta de esta hormona a la estimulación
con TRH, parecen ser de un valor indiscutible al descartar la presencia
de autonomía tiroidea con supresión del eje hipotálamo-hipófisis-tiroides.
La abstención terapéutica constituye una indicación
cuando el bocio ya no es tributario de tratamiento médico, pero
aún no existe una indicación clara de cirugía.30
Tratamiento quirúrgico
La cirugía de tiroides no comenzó a ser efectiva hasta finales
del siglo xix ya que, entre otras razones, la riqueza vascular del tejido
hacía que ante cualquier maniobra quirúrgica se produjeran
grandes hemorragias.31
Hoy día se plantea que el tratamiento quirúrgico del bocio
es fisiológicamente inconsistente ya que reduce la habilidad del
tejido para satisfacer las necesidades hormonales del individuo, sin embargo
es indicada en los casos siguientes:
-
Síntomas obstructivos severos (disfagia y disfonía) a pesar
del tratamiento médico con HT).
-
Cuestiones cosméticas.
-
Sospecha de que en su estadio multinodular albergue un carcinoma.
-
Nódulos únicos.
-
No tolerancia a las dosis requeridas para el tratamiento médico.
Con respecto al uso preventivo de las HT en la recidiva posquirúrgica
del bocio, un estudio prospectivo en el año 1994, de 9 años
previos de seguimiento, concluyó en que el uso de L-T4 (100 mg/d)
no logró ningún efecto sobre la incidencia de recidiva posquirúrgica.47
La tasa de recurrencia es baja, sin embargo, la tasa de morbilidad posquirúrgica
es alta (disfonía frecuente); y en segunda, la enfermedad no parece
curarse con la tiroidectomía.
En la tabla se recogen los resultados de algunos autores, con el uso
de las HT, en el bocio simple.
Tabla. Resultados de algunos autores durante estos 100 años
de tratamiento en el BDE
|
Ref.
|
Autor (Año)
|
n
|
Medicamento
|
Dosis diaria
|
Duración
|
Respuesta satisfactoria
|
Observaciones
|
| * |
Bruns 1896 |
326
|
TD
|
-
|
-
|
75
|
Mejor respuesta en jóvenes con bocios
recientes |
| 48 |
Greer 1953 |
50
|
TD
|
2!3 g
|
-
|
76
|
No influyeron la edad, sexo ni |
| |
|
40
|
No TTO
|
-
|
|
15
|
el tiempo de evolución |
| 49 |
Badillo 1963 |
21
|
L-T3
|
75 mg
|
12 sem
|
57
|
Posible inclusión de |
| |
|
16
|
Placebo
|
-
|
|
10
|
hipotiroideos |
| 50 |
Gutteridge 1978 |
21
|
L-T4
|
200 mg
|
6-36 sem
|
57
|
Mejor respuesta en bocios pequeños de
etiología autoinmune |
| 51 |
Doniach 1979 |
-
|
L-T4
|
-
|
-
|
75
|
Mejor respuesta en jovénes con menor
T. Evol. TodosT. de Hashimoto |
| 52 |
Ashcrsft 1981 |
446
|
-
|
-
|
-
|
37
|
Todos los pacientes tenían nódulos |
| 53 |
Perrild 1982 |
30
|
L-T4
|
100 mg
|
12m
|
NS
|
Disminución significativa en los primeros
3 meses. En los tratados |
| |
|
33
|
L-T4
|
150 mg
|
|
NS
|
con L-T4 hubo recidiva al suspender el TTO |
| |
|
17
|
L-T4
|
200 mg
|
|
p<0,05
|
|
| |
|
30
|
L-T3
|
60 mg
|
|
p<0,01
|
|
| 54 |
Olbricht 1984 |
20
|
L-T4
|
100 mg
|
12 m
|
70
|
Respuesta evidente con L-T4 a |
| |
|
20
|
Yodo
|
500 mg
|
|
4
|
los 3 meses |
| 55 |
Faldt!Rasmussen 1984 |
19
|
L!T3
|
60 mg
|
12 m
|
p<0,01
|
No recidiva al suspender TTO |
| 56 |
Berghout 1989 |
113
|
Cirugía
|
-
|
-
|
82,3
|
En el 17,7 % recidivó el bocio |
| 57 |
Berghout 1990 |
26
|
Placebo
|
-
|
9 m
|
aumentó
|
Recidiva tras suspender el tratamiento |
| |
|
26
|
L-T4
|
2,5 mg/Peg
|
|
58
|
|
| |
|
26
|
L-T4+CBZ
|
2,5 mg/kg+40 mg
|
|
35
|
|
| 58 |
Hegedus 1991 |
13
|
L-T4
|
90-150 mg
|
24 m
|
p<0,001
|
T.Hashimoto hipotiroideas. |
| 59 |
Hinenkel 1992 |
30
|
Yodo
|
150 mg
|
6 m
|
18,5 a 8,8 ml
|
Posible inclusión de pacientes |
| |
|
30
|
L-T4
|
100 mg
|
|
14,1 a 8,3 ml
|
bocio endémico. Recidiva al |
| |
|
30
|
L-T4 + Yodo
|
50 mg + 100 mg
|
|
17,2 a 8,3 ml
|
suspender TTO en el grupo conL-T4 |
| 60 |
Papini |
51
|
L-T4
|
-
|
-
|
NS
|
Nódulos tiroideos |
| |
|
50
|
Placebo
|
-
|
-
|
No cambios
|
|
| 49 |
Bistrop 1994 |
40
|
L-T4
|
100 mg
|
9 años
|
85,5 años
|
Casos operados previamente |
| |
|
60
|
No TTo
|
-
|
|
78,2
|
|
| 61 |
Pavón de Paz 1996 |
39
|
L-T4
|
100 mg
|
12 m
|
NS
|
Nódulos tiroideos |
* Referido por Greer 195348 L-T4= Levotiroxina
sódica L-T3= Liotironina TD= Tiroides desecado
Por todo lo anterior se concluye que el tratamiento del BDE, aparejado
a los recientes descubrimientos en cuanto a su patogenia, ha resultado
en nuevos enfoques terapéuticos. La cirugía ha perdido lugar
y cada día se hace más cuestionable el empleo de las HT durante
toda la vida. Si bien es cierto que en un porcentaje de los casos el bocio
se reduce, en otros la aparición de peligrosas reacciones adversas
conspira contra su indicación. A nuestro juicio esta modalidad terapéutica
debe explotarse cuando las determinaciones de TSH lo justifiquen y en períodos
críticos, díganse la pubertad y el embarazo. Todo parece
indicar que en los pacientes jóvenes, con bocios pequeños
y de corto tiempo de evolución, y donde se demuestre su etiología
autoinmune, se obtienen los mejores resultados.
SUMMARY
The diffuse euthyroid goiter (DEG) is up now one of the most controversial
topics as to the pathogenesis and treatment of this disease. Thyroid hormones
therapy depends on a series of indications that have changed with the years
and many specialists doubt the effectiveness of this treatment because
of the high rate of relapses after being suspended, as well as the occurence
of adverse reactions. The surgical method has very precise indications
and its operativeness is questionable. In the present paper, we intend
to set forth the main factors involved in the pathogenesis of and the treatment
criteria followed in this disease, and also the results that some authors
have achieved with the use of both therapies-medical and surgical.
Subject headings: GOITER/etiology; GOITER/therapy; THYROID HORMONES/therapeutic
use.
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Dr. Mayque Guzmán Cayado. Hospital General "Ciro Redondo",
Artemisa, La Habana, Cuba.