Rev Cubana de Investigaciones Biomédicas. 2015;34(3)

ARTÍCULO ORIGINAL

 

Presión del pulso y su relación con el riesgo cardiovascular incrementado

 

Pulse pressure and its association with increased cardiovascular risk

 

 

Dr. Francisco Felipe Hernández Gárciga, Dra. Yelena González Chacón

Policlínico Universitario “Dr. Mario Muñoz Monroy”. Guanabo. La Habana del Este. La Habana, Cuba.

 

 


RESUMEN

Introducción: la elevación de la presión del pulso se relaciona con una mayor incidencia y/o mortalidad por enfermedad cardiovascular; confirmado por estudios de múltiples autores a nivel mundial.
Objetivo: determinar la relación entre la presión del pulso y el riesgo cardiovascular incrementado (global) en pacientes de 35 a 74 años del Consultorio Médico de Familia 16, perteneciente al Policlínico Universitario “Dr. Mario Muñoz Monroy”, Guanabo, Habana del Este, desde el 1ro de diciembre del 2012 al 1ro de diciembre del 2013.
Métodos:
se realizó un estudio descriptivo longitudinal en una muestra escogida al azar de 300 pacientes. Se le aplicaron encuestas, se les tomó la presión del pulso y se determinaron sus factores de riesgo. Se utilizó además, las tablas de Gaziano (sin laboratorio) para estratificar el riesgo cardiovascular global.
Resultados: se encontró que los pacientes con presión de pulso alterado (igual o mayor de 50 mmHg) siempre están asociados a niveles de riesgo cardiovascular, de moderado a alto y contrario, los que tienen la presión del pulso normal muestran un nivel de riesgo cardiovascular de moderado a bajo. La hipertensión arterial, el tabaquismo, el sobrepeso y la diabetes, fueron los factores de riego con mayor influencia en la presión del pulso alterado.
Conclusiones: la presión de pulso se pone en evidencia una vez más, como marcador de riesgo de las enfermedades vasculares y se convierte en herramienta útil, para buscar el Riesgo Cardiovascular Incrementado.

Palabras clave: presión de pulso, riesgo cardiovascular incrementado, riesgo cardiovascular global, factores de riesgo.


ABSTRACT

Introduction:
the rise of the pulse pressure is related to higher incidence and/or mortality from cardiovascular disease, which is confirmed in the studies by many authors worldwide.
Objective: to determine the relationship between the pulse pressure and the increased (global) cardiovascular risk in patients aged 35 to 74 years in the family physicians' office no. in "Mario Munoz Monroy" university polyclinic located in Guanabo, Habana del Este municipality. The study was conducted from December 1st 2012 to December 1st 2013.
Methods: alongitudinal descriptive study of a randomly selected sample of 300 patients. They were surveyed, taken their pulse pressure and their risk factors were identified. Gaziano's tables (without laboratory) were used to stratify the global cardiovascular risk.
Results: it was found that the patients with altered pulse pressure (equal to or higher than 50 mmHg) were always related to moderate to high cardiovascular risk; on the contrary, those with normal pulse pressure show moderate to low cardiovascular risk levels. Blood hypertension, smoking, overweight and diabetes were the most influential risk factors for altered pulse pressure.
Conclusions: pulse pressure reveals once again that it is a marker of vascular disease risk and turns into a useful tool to look for increased cardiovascular risk.

Keywords: pulse pressure, increased cardiovascular risk, global cardiovascular risk, risk factors.


 

 

INTRODUCCIÓN

Las enfermedades cardiovasculares se reconocen como un importante problema de salud pública en muchos países en desarrollo.1,2 Cuba no es una excepción y hace varios años investiga la Aterosclerosis, principal causa de las llamadas “Grandes Crisis Ateroscleróticas” (Síndrome Coronario, Accidente Vascular Encefálico y Enfermedad Arterial Periférica),3,4 asumida fundamentalmente por el Centro de Investigaciones y Referencias de Aterosclerosis de la Habana (CIRAH).5 El incremento de las tasas de mortalidad y la prevalencia de factores de riesgo (FR) observada en Asia, África y América Latina, son los más importantes indicadores de la magnitud de la epidemia que está por venir.6,7 La presión de pulso (PP), se ha manejado como un marcador de diversas enfermedades como: estenosis de la arteria carótida, aterosclerosis aórtica, infarto agudo de miocardio y accidentes vasculares encefálicos.8 La PP se define como la diferencia entre la presión arterial sistólica (PAS) y la presión arterial diastólica (PAD); se expresa en mmHg y se considera un indicador de la distensibilidad arterial.9

El grado de rigidez arterial, es expresión de daño aterosclerótico y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, por tanto, una PP elevada podría considerarse un factor pronóstico de dicho daño. El aumento de la PP se asocia a mayor morbilidad y mortalidad cardiovascular, en sujetos de edad media y avanzada. Nos propusimos con este estudio determinar la relación existente entre la presión de pulso elevada y el riesgo cardiovascular, incrementado en pacientes de 35 a 74 años del Consultorio médico de familia 16, perteneciente al Policlínico “Mario Muñoz Monroy”.

 

MÉTODOS

Se realizó un estudio observacional, descriptivo y longitudinal con el propósito de determinar la relación existente entre la presión de pulso elevada y el riesgo cardiovascular, incrementado en pacientes de 35 a 74 años del Consultorio médico de familia 16, perteneciente al Policlínico “Mario Muñoz Monroy”.

UNIVERSO Y MUESTRA

De todo el universo de pacientes adultos, se tomó una muestra al azar de 300 pacientes, entre las edades de 35 a 74 años pertenecientes al Consultorio mencionado.

Las variables utilizadas fueron:

Antecedente patológico personal de:

 

RESULTADOS

En la tabla 1 se aprecia la distribución de la presión del pulso según la edad, notándose que en el rango de edades desde 35 hasta 52 años; la población más joven de la muestra estudiada, tiene la mayor cantidad de exponentes con PP normal, mientras que los de PP alterado ya aparecen concentrados a partir de los 41 años y continúan su incremento hasta 74 años. Es notable que para el rango de edades desde 47 a 74 años, la mayoría son de presión del pulso alterado.

La tabla 2 muestra que existe una relación entre la PP y el riesgo cardiovascular incrementado, se tomó como parámetro la edad. Predominó el grupo etáreo a partir de los 53 años, con riesgo cardiovascular alto, para un total de 110 casos, lo que representa un 36,6 % del total y el 76,3 % de sus homólogos. El sexo masculino estuvo ligero, más afectado que el femenino (no mostrado en tablas).

Los gráficos 1 y 2 permiten ver la distribución del riesgo cardiovascular para los pacientes según presión de pulso. Para una PP menor de 50 mmHg, la prevalencia del riesgo bajo es de 102 casos (75 %) y 28 casos con riesgo moderado; no encontrándose ningún caso con nivel de riesgo alto. Para los pacientes con PP alterado, se observa que la totalidad de los casos encontrados se corresponden con niveles de riesgo cardiovascular moderado y alto, pero nunca con bajo riesgo.

 

 

En la tabla 3 se puede apreciar la distribución de los factores de riesgo cardiovascular en relación con la PP; se nota que la cantidad de pacientes hipertensos casi en su totalidad pertenecen al grupo de presión de pulso alterado (relación de 89 a 1). Los que padecen de Diabetes también caen en su gran mayoría en el rango de PP alterado. Nótese también que la proporción de 5 a 52 en el sobrepeso, habla a las claras, que la mayor concentración de estos casos se corresponde con pacientes de presión de pulso alterado, asimismo se puede observar que la mayoría con PP perturbado pertenecen al factor de riesgo tabaquismo.

 

DISCUSIÓN

La tabla 1 permite comprender que a medida que aumenta la edad, existe una mayor tendencia a presentar alteración de la presión de pulso. Estos resultados coinciden con los estudios de Framingham, Benetos y Miura.13-16 Ha imperado en el estudio una población envejecida, realidad que afecta al país y en general al mundo. Según se registra en la literatura, Cuba es un ejemplo de país no desarrollado con un envejecimiento importante de su población.17,18 El 13 % de los cubanos tiene 60 años o más, número que aumentó, según estimaciones, a un 14 % en el año 2000 y alcanzará el 20,1 % en el 2025, con una expectativa de vida actual al nacer de 77,97 años. Esto acarreará consigo, una situación difícil y apuntará hacia la compleja situación de tratar, básico, adultos de la tercera edad o arribantes a la misma en proporciones abrumadoras, con el consiguiente cuadro de enfermedades tributarias de la aterosclerosis (enfermedades vasculares: cerebro, cardio y periférica).15

Por otra parte ocurre un fenómeno de índole mundial, consistente en que las mujeres presentan cada vez una carga mayor de factores de riesgo por la adquisición de hábitos de vida no saludables como el tabaquismo, el consumo de bebidas alcohólicas y el sedentarismo en la postadolescencia, que tiene pocas posibilidades de modificación en etapas posteriores de la vida. Ha sido un hallazgo frecuente en estudios de poblaciones hispanas, según refiere un estudio realizado por Palomo y colaboradores (Referido y comentado en el estudio de Martínez, Palomino G y colaboradores.19 Otro estudio que refiere algo parecido, es el que se realizó en la zona franca de Barcelona.20

Si observamos la tabla 2, vemos la panorámica de la edad con la PP y el riesgo cardiovascular incrementado; diferentes estudios han puesto de manifiesto que la elevación de la PP es un marcador de eventos cardiovasculares, tanto en la población normotensa como en la hipertensa, y según la literatura revisada los varones normotensos con PP más elevada presentan un aumento del riesgo cardiovascular del 40 % cuando se compara con los normotensos con PP más bajas.8,9 En un artículo revisado se encontró que la PP fue un predictor más potente que la Presión Arterial Sistólica (PAS) en la aparición de eventos coronarios y en otro se vio que existía relación entre el incremento de la PP y la aparición de eventos cerebrovasculares.21,22

Se considera además, que es importante que cada población conozca su riesgo cardiovascular, que no es más que la “probabilidad que tiene un individuo de contraer una enfermedad cardiovascular en los próximos 10 años, basado en el número de factores de riesgo presentes, (riesgo cualitativo) o al tener en cuenta la magnitud de cada uno de ellos (riesgo cuantitativo)” y al contraer esta enfermedad, puede sufrir un evento fatal o no fatal.23,24 Se utilizó las tablas de Gaziano (conocidas como Gaziano sin laboratorio, pues sustituye el colesterol por el índice de masa corporal) para hombres y mujeres.12 Se puso en evidencia como la PP está relacionada con el incremento del Riesgo Cardiovascular Global RCG, se contrató con los casos que tienen la PP por debajo de 50 mmHg y no ostentan riesgo incrementado alto (gráficos 1 y 2). No se encontró otros estudios con los cuales compararlos. La carga de factores de riesgo (tabla 3) y su relación con la PP; la Hipertensión Arterial y el Tabaquismo se llevan la supremacía. Hoy, estos mencionados, junto con la diabetes y el sobrepeso (incluido la obesidad) son verdaderos flagelos de la salud de las sociedades. En toda la literatura revisada se observa como estos factores van en aumento en la población de Cuba y el mundo;17,25 por eso la importancia de estos estudios para promover programas que susciten estilos de vida saludables.

Se concluye diciendo, que la presión de pulso se pone en evidencia una vez más como marcador de riesgo de las enfermedades vasculares y muestra una relación con el Riesgo Cardiovascular Incrementado. La Hipertensión Arterial y el Tabaquismo siguen presentes como flagelos de la salud.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Recibido: 9 de marzo de 2015.
Aprobado: 10 de abril de 2015.

 

 

Francisco Felipe Hernández Gárciga . Policlínico Universitario “Dr. Mario Muñoz Monroy”. Guanabo. La Habana del Este. La Habana, Cuba.

Correo electrónico: francisco.hdez@infomed.sld.cu