<<Artículo Anterior <<Tabla de Contenido>> Artículo Siguiente>>
MEDICIEGO 2011; 17(1)
HOSPITAL PROVINCIAL
“DR. ANTONIO LUACES IRAOLA”
CIEGO DE AVILA
Antecedentes
históricos, conceptuales y contextuales sobre ventilación mecánica
artificial y el proceso de destete.
Historical, conceptual
and contextual background about artificial
mechanical ventilation and weaning process.
Nuria R. Iglesias Almanza (1).
RESUMEN
Se presentan los antecedentes históricos
de la ventilación mecánica que sirven de base para analizar el
proceso de destete, así como los principales investigadores que han
contribuido a ello, las modalidades ventilatorias más usadas y las
nuevas que favorecen el proceso de destete, se enfatiza la modalidad
presión soporte y su papel en este proceso para tener en cuenta su uso.
Se conceptualiza el proceso de destete según los diferentes consensos
para lograr conceptos necesarios de uso habitual, adaptados al contexto
cubano de las unidades de cuidados intensivos.
Palabras clave: VENTILACIÓN ARTIFICIAL MECÁNICA/historia,
DESCONECCIÓN DEL VENTILADOR, VENTILADOS.
Especialista
de 2do Grado en Medicina Intensiva y Emergencias. Máster en
Educación Superior y Urgencias Médicas. Profesor Auxiliar.
INTRODUCCIÓN
El proceso de destete constituye una
situación estresante para el paciente ya que éste incrementa su
trabajo respiratorio, el consumo de O2 y de hecho la producción de
CO2. Corregir las causas que llevó al
paciente a la ventilación artificial mecánica constituye pauta principal
para iniciar la retirada del mismo.Lograr el destete con éxito requiere
de conocimientos sobre la patofisilogía del mismo ya que la aparición
de múltiples factores presentes en pacientes sometidos a ventilación
mecánica y que se ponen de manifiesto en los pacientes al momento
de la realización de una prueba de ventilación espontánea como el
fallo de la bomba cardíaca o respiratoria, las crisis de angustia o
ansiedad ayudan a que el destete siga siendo un problema en las
unidades de cuidados intensivos.Identificar en que fase del destete se
encuentra el enfermo y unificar conceptos relacionados con el
mismo contribuye a lograr éxito en el proceso pues
permite utilizar la modalidad ventilatoria más efectiva y con la cual el
equipo involucrado se sienta con mayor seguridad de triunfo.El presente artículo tiene como
objetivo analizar los aspectos históricos y conceptuales
fundamentales del tema de ventilación mecánica artificial y el proceso
de destete, así como caracterizar el contexto internacional,
nacional y local en que opera.Para la
confección del mismo se revisaron artículos originales, de
revisión y meta-análisis obtenidos de las bases de datos
EBSCO, PubMed, HINARI, entre otras importantes bases de
datos de la literatura médica. También se consultan documentos
impresos anteriores a la existencia de estas bases de datos
imprescindibles para referenciar la literatura sobre el tema.
Antecedentes y evolución histórica de la ventilación artificial
mecánica.
La idea que el ser
humano respirara a través de algo que no fuera su sistema respiratorio
fue descrito por vez primera por el médico suizo Theofrastus Bombast von Hohenheim,
mejor conocido como Paracelso, quien en 1530 colocó un tubo en la
boca de un paciente y le insufló aire con un fuelle pero, fue Andreas Vesalius,
anatomista belga quien publica lo que pudiera considerarse el
inicio de la ventilación artificial mecánica en 1543, al conectar
la tráquea de un perro a un sistema de fuelles (1). En 1763, Smillie logró colocar un tubo de
metal flexible en la tráquea a través de la boca de un
paciente y utilizó su propio aliento para aplicar la presión positiva
necesaria para producir los movimientos respiratorios. En 1827, Leroy realiza
este mismo procedimiento y el incremento de este proceder llevó a la
muerte de algunos pacientes por la presencia de neumotórax (2).La traqueotomía no sería
desarrollada hasta el siglo XIX, en respuesta a la obstrucción de la vía
aérea producida precisamente por la difteria y a Napoleón Bonaparte,
quien ofreció una recompensa en metálico a quien descubriera una forma
efectiva de combatir esta enfermedad que había matado a su sobrino (3).En 1775, John Hunter, un
cirujano inglés investigador sobre transplantes desarrolló para sus
modelos animales, un sistema ventilatorio de doble vía que permitía la
entrada de aire fresco por una de ellas y la salida del aire exhalado
por otra. En 1782, este sistema fue adaptado para su uso en pacientes
humanos.Cuatro años después, otro
inglés, Charles Kite, le realizó dos mejoras importantes: colocó a los
fuelles un sistema de válvulas de paso y los construyó de un volumen de
aire aproximado de 500 ml, muy cercano al valor normal del volumen
corriente respiratorio, que es la cantidad de aire que entra y sale del
pulmón con cada respiración (3). El siguiente paso
tecnológico importante lo dio Hans Courtois, quien en 1790 sustituyó los
fuelles por un sistema de pistón-cilindro (4).Estos avances en la
ventilación a presión positiva trajo consigo una serie de complicaciones
asociadas como fueron: el inadecuado manejo de las secreciones y la
infección.John Dalziel fabricó el
primer ventilador a presión negativa, que consistía en un tanque
hermético donde el paciente dejaba sólo la cabeza y el cuello en el
exterior, la presión negativa dentro del tanque era obtenida por medio
de un fuelle accionado desde afuera por un pistón y una válvula
unidireccional y Von Hauke, en Austria fue el primero en diseñar
un respirador con presión negativa tipo “coraza”. El respirador
probablemente más usado en el mundo, en su forma original y con sus
variaciones, fue diseñado por Drinker, McKann y Shaw en Boston en 1927;
este aparato conocido como “pulmón de acero” o “pulmotor” fue usado esencialmente
para el tratamiento de pacientes con poliomielitis.La
superioridad de la ventilación a presión positiva quedó definitivamente
confirmada durante la epidemia de polio de Copenhague, Dinamarca,
en 1952, la cual llevó a un elevado número de
pacientes a depender de la asistencia respiratoria mediante técnicas de
presión negativa (pulmones de acero) y con las técnicas de respiración con
presión positiva intermitente. Es en esta época a la
vista de los resultados obtenidos, es cuando la IPPB adquiere mayor uso
(4).En 1952, Ibsen
crea las Unidades de Cuidados Respiratorios y en esa misma fecha Lassen
la ventilación asistida con presión positiva intermitente obteniendo
una supervivencia más elevada que la ventilación con presión negativa.Con esta
técnica los resultados fueron altamente reveladores: los primeros
pacientes tratados con pulmón de acero, la mayoría sin traqueostomía,
tuvieron una mortalidad en la fase aguda, del 87% (A.Net Castel);
los pacientes que fueron tratados mediante las técnicas de Ibsen y
Lassen, con pacientes traqueostomizados y respiración controlada manual,
registraron una mortalidad del 25% (A. Net Castel). Dicha
mortalidad estuvo relacionada con complicaciones tardías. El desarrollo en los
ventiladores mecánicos de presión positiva con la aparición de nuevas
modalidades o variantes en la forma de aplicar la ventilación, llevó a
dividirlos en tres categorías: los que se controlan teniendo en cuenta
el volumen de gas que dan al paciente, los que se regulan de acuerdo a
una presión de gas máxima que el sistema debe aplicar a la vía aérea y
los que combinan ambas técnicas.En cada etapa ha ido cambiando el rol del
intensivista y del propio paciente buscando la garantía de
una adecuada ventilación (5).En la etapa inicial, solo
se buscaba asegurar que los pulmones fueran ventilados sin tener
en cuenta la seguridad del proceder. En un segundo tiempo, el
intensivista programaba los parámetros del ventilador y
adaptaba el proceso a las necesidades del paciente,
posteriormente una vez que el ventilador fue capaz de adaptarse
automáticamente a las necesidades fisiológicas del paciente, se modificó
de nuevo el rol del intensivista, pues disminuyó su papel de prefijar
parámetros aunque continúo con el análisis de lograr los objetivos de la
ventilación. La adaptación automática fue inicialmente limitada a los
cambios mecánicos del pulmón, pero se le adicionó la posibilidad de adaptar la
ventilación mecánica a la espontánea, permitiendo que esta última
pudiera producirse aún en el curso del ciclo ventilatorio mecánico, de
manera que se subordinara la ventilación mecánica a la espontánea
facilitando de esa forma el destete.En Cuba, las unidades de
terapia intensiva surgen en el año 1972, adjuntas al
hospital Calixto García. Con la epidemia del dengue en 1981, se
desarrollan las unidades de terapia intensiva pediátricas y con
ello la ventilación mecánica.
Modalidades
de la ventilación mecánica y su utilización en el ámbito
internacional
La ventilación mecánica
es un soporte ante un cuadro clínico reversible o
potencialmente reversible y su uso ha desarrollado varias
generaciones de ventiladores y nuevos modos de ventilación.Estos nuevos modos han
permitido no sólo ventilar a los pacientes de forma más fisiológica sino
con un control más estricto, con mayor confort e interacción paciente
ventilador con el apoyo del monitoreo gráfico.Durante los últimos años
se ha incrementado el uso de la ventilación no invasiva sobre todo en
pacientes con insuficiencia respiratoria no hipoxémica,
reagudización de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y el
edema pulmonar cardiogénico (6). En la enfermedad pulmonar obstructiva
crónica (EPOC) este soporte resulta menos riesgoso y evita
complicaciones como la neumonía asociada a la ventilación
artificial mecánica, barotrauma y volotrauma pero su uso debe ser
precoz, acompañado de otras medidas de soporte
farmacológico y no después de una hipoxemia
severa. Mientras en
el postoperatorio inmediato se preconiza la normoventilación
fundamentalmente en pulmones sanos, en pulmones sin lesión pulmonar
aguda el uso de volúmenes corrientes convencionales se ha asociado a un
incremento de mediadores inflamatorios medidos en plasma así como otros
indicadores de lesión pulmonar sin que esto sea una aseveración
definitiva (7).La ventilación en el
Síndrome de Dificultad Respiratoria del Adulto ha variado durante los
últimos años utilizándose volúmenes más bajos de 7.4 contra
9.1 ml/ Kg, se han aumentado ligeramente los niveles de presión positiva
al final de la espiración (PEEP), y el uso de la ventilación
mandatoria intermitente sincronizada (SIMV) como modalidad
ventilatoria, ha disminuido considerablemente.La
traqueostomía, se sigue realizando a pesar del uso de tubos con
compensación automática aunque el día fijado para realizarlo
depende de la experiencia de cada unidad.El uso de la
ventilación prona (8) produce una mejoría en la oxigenación, sobre todo
en pacientes con hipoxemia severa pero al igual que la traqueotomía no
se ha definido cuando comenzarla ni se ha evaluado el efecto que produce
su aplicación temprana o tardía, con la utilización de esta técnica no existe un aumento
de salida accidental del catéter centrovenoso, extubación
accidental ni neumonía asociada a la ventilación artificial
mecánica si se compara con la ventilación supina pero
sí un aumento de la úlceras por presión sin disminución de la mortalidad
(9).A pesar de los nuevos
avances tecnológicos, el uso de maniobras de reclutamiento alveolar, el
uso de la ventilación líquida, el aumento de la PEEP, la relación I:E
(inspiración:espiración) inversa entre otras técnicas la mortalidad en
el paciente ventilado continúa alta entre un 33 y 35 % , (P = 0,43) (10-11).
Nuevas
modalidades de ventilación
De ahí surgen las nuevas
modalidades ventilatorias que buscan lograr una interacción
paciente – ventilador que garantice el confort de este y facilite el
destete, aunque con diferentes nombres el propósito es el mismo:
disminuir el aporte que suministra el equipo y lograr mayor confort y
participación activa del paciente. Las modalidades
convencionales asistocontroladas (VAC), ventilación mandataria
sincronizada (SMV) y presión soporte (PS) han sido ampliamente
usadas en la búsqueda de una mejor interacción paciente ventilador no
sólo durante la asistencia mecánica sino en el proceso de destete.
Por su parte, el desarrollo tecnológico ha permitido
en algunas modalidades al ventilador controlar el
volumen o la presión basándose en un mecanismo de feedback de volumen y
denominándose así modalidades de control dual porque realizan
modificaciones en los parámetros del ventilador dentro del mismo ciclo
respiratorio y en otras ocasiones realizan modificaciones ciclo a ciclo
modificando el ciclo siguiente con los datos que tomó del ciclo anterior.
Dentro de éstas se destacan la presión de soporte con volumen asegurado
(VAPS), volumen asistido (VA), presión de soporte variable (VPS) y
ventilación controlada a volumen y regulada por presión (VAPS) además
del autoflow, que es un aditamento que regula el nivel de flujo
inspiratorio para generar menor presión y lograr el volumen programado.
Otras nuevas modalidades que buscan sincronía paciente ventilador
son: el Automode, la compensación automática del tubo
endotraqueal, el patrón espontáneo y la ventilación asistida
proporcional (12).Han surgido nuevas
modalidades tales como: la ventilación proporcional asistida, que busca
proporcionar la embolada de acuerdo a los requerimientos del paciente y
la NAVA que utiliza la actividad eléctrica del diafragma para el
control del ventilador tanto del ciclo inspiratorio como
espiratorio. Esta última, que necesita de estudios posteriores,
ofrece mecanismos de control asegurando que la musculatura respiratoria
esté activa durante toda la fase inspiratoria, evita la inactividad
muscular durante la ventilación asistida y la sobreasistencia, las
cuales están relacionadas con la disfunción diafragmática inducida por
la ventilación mecánica, por lo que facilitaría el proceso de destete (13).
Conceptualización
del proceso de destete
Reconocer y tratar al
paciente que está en Insuficiencia Respiratoria resulta trabajo habitual
en la práctica médica, pero el paso de la ventilación artificial a
la espontánea constituye un proceso que puede ocurrir en pocas horas o
varios días. De ahí los diferentes términos que se adjudican como:
destete; referido a la separación abrupta o gradual del
paciente de la ventilación artificial mecánica (1, 14) y desconexión;
cuando la separación del ventilador no se produce de forma gradual (15).El término interrupción de la ventilación mecánica se refiere a pacientes que toleraron una
prueba de respiración espontánea y que pueden o no ser candidatos a la
extubación (15-16).El fallo de la extubación se define como:
paciente que se le realizó una prueba de ventilación espontánea
satisfactoria pero es reintubado dentro de las 48 horas siguientes. La
frecuencia del fallo oscila de un 6 a un 47% (14, 17-19).Algunos autores describen el proceso
destete como el “área en penumbra de la terapia intensiva” (16), pues a
pesar que se siguen una serie de predictores comunes en
todas las latitudes, el índice de fallo y reintubación es alto (20).Corregir la causa que lleva al paciente a
la ventilación artificial mecánica es esencial para iniciar la retirada
de la misma (14), pues ello puede optimizar el tratamiento, pero es
necesario distinguir al paciente que puede ser destetado y al
paciente que debe seguir conectado, para lo cual se necesita
aplicar predictores que ofrezcan seguridad y eviten el
fallo.Se han descrito entre 50 y 60 predictores,
y solo algunos de ellos ayudan significativamente en la toma de
decisiones clínicas en cuanto a la probabilidad de éxito o fracaso del
destete (21-23). Para algunos autores, el mejor
predictor a tener en cuenta es la relación frecuencia
respiratoria/volumen corriente o índice de respiración de Yang-Tobin (24-27), además de otras variables que incluyen al volumen minuto
espirado, la presión inspiratoria máxima y el índice de CROP
(compliance, presión inspiratoria máxima, frecuencia respiratoria y
oxigenación), su aplicación demostró que el aumento de la
frecuencia respiratoria y el llamado índice de Tobi son buenos
predictores de destete y del fallo en la extubación (23).A lo largo de los años el
índice de Tobi se ha usado de forma sistemática y un análisis de los
estudios que incluían el mismo muestra que éste es una buena prueba de
cribado con una elevada sensibilidad; MacIntyre y colaboradores
realizaron una revisión exhaustiva de la aplicación del mismo en las
guías publicadas en el 2001 y cuestionaron la efectividad por la
frecuencia de aplicación del índice (27).Otro
predictor aplicado fue el índice de presión máxima y la
eficacia del intercambio de gases evaluados por la medición PCO2.El coste de oxígeno de la
respiración menor o igual a un 10% podría ser útil para predecir
el éxito de la desconexión en los pacientes ventilados por insuficiencia
respiratoria aguda pero en los lugares que se ha aplicado ha sido de
escasa utilidad clínica para predecir el éxito (27-28).El índice de
respiraciones rápidas ha sido usado para predecir el destete; se ha
logrado éxito en el mismo, pero está limitado a reportes de casos y
como prueba aislada no resultaría del todo eficaz (21, 29).El consenso brasileño
señala como buenos predictores el esfuerzo inspiratorio negativo, la
presión inspiratoria máxima, la ventilación minuto, la relación de la
presión de oclusión de la vía aérea en los cien milisegundos de la
inspiración por la presión inspiratoria máxima y el índice de CROP,
considerando que los dos últimos son los que mayor aplicación clínica
poseen (14).Se ha informado sobre otros predictores en el fallo que resultan fácilmente
aplicables a la cama del enfermo como son la retracción intercostal y la
relación desplazamiento hígado y bazo medido por ultrasonido, que
traduciría la fatiga diafragmática (30).El primero, realizado por Solsona y
colaboradores en 20 pacientes con fallo en la extubación, tuvo una
especificidad de un 97% como predictor del fallo, esto es algo que
se observa con frecuencia en este tipo de enfermo, y si es un buen
indicador de la falla respiratoria aguda también puede serlo para no
realizar la extubación, por lo que se necesitarían estudios posteriores
que avalaran dicha afirmación. Lo que sí es importante identificar
el paciente que puede ser destetado, pues no solo existe una elevada
mortalidad en el paciente con ventilación mecánica prolongada sino en los que fracasan en la extubación (31).
El fallo de una prueba de respiración espontánea es reconocida tanto por
síntomas objetivos como subjetivos, dentro de los primeros se incluyen
la taquipnea, sudoración, taquicardia, hipertensión, hipotensión y
arritmias y dentro de los segundos, la agitación psicomotora, diaforesis
e incremento del esfuerzo respiratorio (31). El fallo en la extubación esta asociado
con aumento de la mortalidad y resulta necesario identificar el
paciente que pudiera ser candidato al mismo, por lo que evitar el cúmulo
de secreciones, la obstrucción del tubo y el broncoespasmo pudiera
contribuir a ello.
CONCLUSIONES
Se valoraron los principales elementos
históricos y conceptuales obtenidos en la revisión bibliográfica
relacionados con la ventilación mecánica y el proceso de destete.En el contexto internacional se ha
producido un auge de la aplicación de nuevos modos de ventilación y
nuevos ventiladores que pueden llegar hasta el destete, pero la
modalidad presión soporte demuestra que es posible lograr un
destete exitoso. En el contexto cubano los autores consideran importante
utilizar predictores de destete conformados en un protocolo que
sistematice el desempeño del equipo involucrado en el manejo
de pacientes críticos.
ABSTRACT
It is presented the
historical background of mechanical ventilation that are the basis for
analyzing the weaning process and the main researchers who have
contributed, the most commonly used ventilatory modes and new ways in
favor of the weaning process with emphasis on pressure support mode and
its role in this process to take into account its use. It conceptualizes
the weaning process according to different concepts of consensus to
achieve common use, adapted
to the Cuban context of intensive care units. It shows the predictors of greater and
application use and which have provided better results in diminution of
weaning failure and mortality. Keywords: ARTIFICIAL MECHANICAL
VENTILATION/history, VENTILATOR WEANING, VENTILATED.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Caballero López A. Ventilación artificial. Conceptos básicos. En: Caballero López A, Hernández H. Terapia intensiva
. La Habana: Editorial Ciencias Médicas; 1988. p. 467-536.
2. Ventilación mecánica artificial. Reseña histórica [Internet]. 2003 [citado 5 Feb 2008]. Disponible en:
http://www.terra.es/articulos.pdf
3. Un poco de historia sobre la ventilación mecánica. Urgencias, emergencias y catástrofes prehospitalarias [Internet].
Comunidad virtual de Emergencistas; 2005 [citado 5 Feb 2008]. [aprox. 17 pantallas]. Disponible en: http://www
.e-mergencias.com
4. García Vicente E. Ventilación no invasiva tras el fracaso en el destete. Rev Electr Med Intens [Internet]. 2008 [citado
11 Jun 2009]; 8(4): [aprox. 8 p.]. Disponible en: http://www.remi.uninet.edu/2008/04/200804.html
5. Bugedo GT. Introducción a la ventilación mecánica. En: Pontificia Universidad Católica de Chile. Facultad de Medicina
. Apuntes de Medicina Intensiva. Santiago de Chile: Universidad Católica; /s.a./
6. Florenzano M, Valdés S. Ventilación mecánica no invasiva en la insuficiencia respiratoria aguda. Rev Med Clin Condes
. 2007; 18(2): 128-132.
7. Nemer S, Barbas C, Caldeira JB. A new integrative weaning index of discontinuation from mechanical ventilation. Crit Care
[Internet]. 2009 [citado 15 Nov 2009]; 13(5):101-110. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19772625?ordinalpos=1&itool=EntrezSystem2.PEntrez.Pubmed.Pubmed_ResultsPanel.
Pubmed_DefaultReportPanel
.Pubmed_RVDocSum
8. Esteban A, Ferguson ND, Meade MO, Frutos Vivar F, Apezteguia C, Brochard L, et al; Ventila Group. Evolution of
mechanical ventilation in response to clinical research. Am J Respir Crit Care Med. 2008; 177: 170-177.
9. Tiruvoipati R, Bangash M, Manktelow B, Peek GJ. Efficacy of prone ventilation in adult patients with acute respiratory failure:
A meta-analysis. J Crit Care. 2008; 2:101-110.
10. Díaz Alersi R. Evolución de la práctica de la ventilación mecánica en respuesta a los resultados de la investigación clínica
: REMI 2008 [Internet]. 2008 [citado 15 Nov 2009] [aprox. 1 pantalla]. Disponible en: http://remi.uninet.edu
11. Putensen C, Theuerkauf N, Zinserling J, Wrigge H, Pelosi P. Meta-analysis: ventilation strategies and outcomes of the acute
respiratory distress syndrome and acute lung injury. Ann Int Med [Internet]. 2009 [citado 11 Nov 2009]; 151(8):566-591
. Disponible en: http://www.annals.org
12. González A, Trilet A. Modos de ventilación mecánica. Rev Cubana Med Intens Emerg [Internet]. 2002 [citado 17 Jul 2009]
; 1(1): [aprox. 6 p.]. Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/mie/vol1_1_02/mie14102.htm
13. Suárez Sipmann F, Pérez Márquez M, González Arenas P. Nuevos modos de ventilación: NAVA. Med Intens [Internet].
2008 [citado 15 Nov 2009]; 32(8):398-403. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S021
0-56912008000800005&lng=es
14. Goldwasser R, Farias A, Freitas E, Sadd F, Amado V, Okamoto V. III Consenso Brasileño de ventilación
mecánica. J Bras Pneumol [Internet]. 2007 [citado 20 Ene 2009]; 33(supl. 2): [aprox. 7 p.]. Disponible en: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1806-37132007000800001&lng=en&nrm=iso&tlng=pt
15. Puga Torres SC, Bravo Pérez R, Peña Dorado R, Padrón Sánchez A, Marine Fernádez HM, Ayala Pérez JL.
Aplicación de un protocolo para la retirada rápida de la ventilación mecánica. Rev Cubana Med Milit [Internet]. 2001;
30(Supl. 1):29-33. Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/mil/vol30_s_01/MIL06401.htm
16. Esteban A, Alía I, Tobin MJ, Gil A, Gordo F, Vallverdú I, et al. Effect of spontaneous breathing trial duration
on outcome of attempts to discontinue mechanical ventilation. Am J Respir Crit Care Med [Internet]. 1999 [citado
8 May 2004]; 159(2):[aprox. 4 p.]. Disponible en: http://ajrccm.atsjournals.org/cgi/content/full/159/2/512#FNFN150
17. Kulkarni AP, Agarwal V. Extubation failure in intensive care unit. Predictors and management. Indian J Crit Care
Med [Internet]. 2008 [citado 11 May 2009]; 12(1): [aprox. 4 p.]. Disponible en: http://www.ijccm.org/article.asp?issn=0972-5229;year=2008;volume=12;issue=1
18. Alía I, Esteban A. Weaning for mechanical ventilation. Crit Care [Internet]. 2000 [citado 7 Abr 2009]; 4:
[aprox. 7 p.]. Disponible en: http://ccforum.com/content/4/2/072
19. Gil Hermoso MR, Ibarra Fernández JI. Destete de la ventilación artificial mecánica. En: Tratado de Enfermería.
Cuidados críticos pediátricos y neonatales [Internet]. 2008 [citado 5 Feb 2009]. Disponible en: http://www.eccpn.aibarra.org/temario/seccion5/capitulo93/capitulo93.htm
20. Matiae I, Davorin D, Majeriæ Kogler V, Jurjeviæ M, Mirkoviæ I, Mrzljak Vuèiniæ N. Chronic obstructive
pulmonary disease and weaning of difficult-to-wear patients from mechanical ventilation: randomized prospective study
. Croat Med J [Internet]. 2007 [citado 11 Feb 2008]; 48:[aprox. 8 p.]. Disponible en: http://www.pubmedcentral.
nih.gov/articlerender.fcgi?artid=2080492
21. Arangola J, Sarasino A, Ferrari N. Estudio prospectivo de factores e índices pronósticos en el destete de
la ventilación mecánica. Rev Ecuatoriana Med Crit [Internet]. 2000 [citado 20 Ene 2009]; 2(2): [aprox. 8 p.].
Disponible en: http://www.medicosecuador.com/medicina_critica/rev_vol2_num2/indices_pronos_destetea.html
22. Tanios MA, Nevins ML, Hendra KP, Cardinal P, Allan JE, Naumova EN. A randomized, controlled trial
of the role of weaning predictors in clinical decision making. Crit Care Med [Internet]. 2006 [citado 11 May 2007]
; 34(10):[aprox. 5 p.]. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/sites/entrez?orig_db=PubMed&db=pubmed&cmd=
Search&TransSchema=title&term
=%22Critical%20care%20medicin
e%22[Jour]%20AND%202006[pdat]%20AND%20Tanios%20[first%20author]%20AND%20A%20%20randomized
23. Yang KL, Tobin MJ. A prospective study of indexes predicting the outcome of trials of weaning from mechanical
ventilation. N Engl J Med [Internet]. 1991 [citado 20 Ene 2009]; 324: [aprox. 8 p.]. Disponible en : http://search.conduit.com/Results.aspx?q=related:http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/2023603&SearchSourceOrigin
=1&hl=es&SelfSearch=1&ctid=CT641326
24. Frutos F, Alia I, Lorenzo Ml, García Pardo L, Nolla M, Ibáñez J. Utilización de la ventilación mecánica en 72
unidades de cuidados intensivos en España. Med Intens. 2003; 27(1):1-12.
25. Duarte MM, Crespo AM, León D, Larrondo H, Herrera ML, Pérez H. Nutrición y función respiratoria.
Acta Med Hosp Clin Quir Hermanos Ameijeiras. 2003; 11(1):26-37.
26. Rodrigo Gorina CP, Maraffi Britos LR, Esmoris Mato JM. Utilización del entrenamiento muscular
respiratorio con resistencias inspiratorias en la desconexión de pacientes dependientes del ventilador.
Paciente Crit (Uruguay) [Internet]. 1993 [citado 11 May 2005]; 6(1): 17-30. Disponible en: http://bases.bireme.br/cgi
27. Tobin MJ, Jubran A. Variable performance of weaning-predictor tests: role of Bayes theorem and spectrum
and test-referral bias. Intens Care Med. 2006; 32: 2002-12.
28. Jabour ER, Rabil DM, Truwit JD, Rochester DF. Evaluation of a new weaning index based on ventilatory
endurance and the efficiency of gas exchange. Am Rev Respir Dis [Internet]. 1991 [citado 5 Ene 2008];
144(3 Pt 1):[aprox. 8 p.]. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/sites/entrez?Db=pubmed&Cmd=
Search&Term=%22Rabil%20DM%22%
5BAuthor%5D&itool=EntrezSystem2.PEntrez.
Pubmed.Pubmed_ResultsPanel.Pubmed_DiscoveryPanel.Pubmed_RVAbstractPlus
29. Brito Brito B, Brugada Molina R, Gayosso Cruz O. Índice de respiraciones superficiales rápidas
para predecir el éxito del destete de la ventilación mecánica en pacientes críticos. Rev Asoc Mex Med Crit Ter Intens
[Internet]. 1999 [citado 11 May 2005]; 13(2): 76-80. Disponible en: http://www.medigraphic.com/pdfs/medcri/ti-1999/ti992d.pdf
30. Solsona JF, Díaz Y, Vázquez A, Gracia MP, Zapatero A, Marrugat J. Critical care: a pilot study of a new
test to predict extubation failure [Internet]. 2009 [citado 11 Feb 2009]. [aprox. 9 pantallas]. Disponible en: http://www.pubmedcentral.nih.gov/articlerender.fcgi?artid=2689503
31. Kollef MH, Shapiro FD, Silver P. A randomized, controlled trial of protocol-directed vs physician-directed weaning
from mechanical ventilation. Crit Care Med [Internet]. 1997 [citado 20 Ago 2008]; 25(4): [aprox. 8 p.]. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/sites/entrez?orig_db=PubMed&db=pubmed&cmd=Search&term=Crit%20Care%20Med.
%20[Jour]%20AND%2030
[volume]%20AND%206[issue]%20AND%201224[page]%20AND%202002[pdat |
|