FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS
“Dr JOSE ASEFF YARA”
CIEGO DE AVILA
Leonardo Contreras Domínguez (1), Katia Villamil Fumero(2), Mariela Ramos Yanes (3).
1. Máster en Salud Pública, Licenciado en enfermería, profesor Asistente de la cátedra de Salud Pública y profesor adjunto de la sede universitaria.
2. Especialista de 1er Grado en Medicina General Integral, profesora Asistente y jefa de la cátedra Salud Pública.
3. Especialista de 1er Grado en Medicina General Integral, profesora Asistente de la cátedra de Salud Pública.
El pasado 13 de Agosto del 2006 la revista inglesa “The Lancet” publicó un artículo con el título: Planificando una transición en Cuba. Por tratarse de una prestigiosa revista y por el contenido del artículo consideramos necesario reproducir textualmente la traducción al español del mismo y posteriormente las consideraciones del colectivo de trabajo de la cátedra de Salud Pública:
Desde la decisión de Fidel Castro del 1ro de agosto de delegar temporalmente el liderato de Cuba a su hermano, ha habido una escalada en la retórica encaminada a influenciar la transición hacia un estado posterior a Castro. La incertidumbre abunda, pero si existe algún consenso sobre lo que albergará el futuro es que Cuba experimentará un periodo de rápido e incómodo cambio.
Para la salud las consecuencias son potencialmente funestas. La importancia central de su supuestamente eficiente sistema de salud de Cuba para su identidad nacional significa que los indicadores de salud serán la más sensible medida del declive. La muerte de Castro, incluso aunque ocurra a años de este momento, pudiera presagiar una compleja emergencia. Un difícil periodo de violencia y divisiones internas, que coloquen a Cuba camino a convertirse en un estado fracasado. Los ciudadanos de Cuba pudieran requerir asistencia humanitaria inmediata para satisfacer necesidades de agua, salud, alimentos y vivienda que se ha acumulado a lo largo de años de abandono.
Las injusticias y desigualdades aunque ya presentes se harán más evidentes y pudieran conducir a descontento social. Por estas razones, es esencial para la estabilidad nacional, que se mantenga un sistema de salud que funcione.
Como vecino más cercano de Cuba, los EEUU deben estar preparados para satisfacer necesidades humanitarias inmediatas, si surge el escenario del peor de los casos. Si se presta atención a las sugerencias hechas el mes pasado, por la Comisión Presidencial Estadounidense para la asistencia para una Cuba Libre, se pudieran ahorrar recursos de 80 millones de USD para la tarea. Una entrada masiva de ayuda abrumará la destartalada red de distribución de Cuba, y las caóticas respuestas por parte de los cubanos en el sur de la Florida pudieran socavar una respuesta coordinada.
Para ayudar a rechazar la inestabilidad, lo que más se necesita de los actores externos es un plan considerado para fortalecer los mecanismos de Cuba para hacer frente a los problemas. Pero debido a las miles de incertidumbre acerca de cuán robusto realmente es el sistema de salud cubano, la planificación para la transición se debe basar en un cuidadoso análisis-mejor que las conjeturas actuales-respecto a qué necesitarán los ciudadanos de Cuba. The Lancet(1)
Consideramos que este artículo responde a la política del gobierno de los Estados Unidos hacia Cuba y a la clase más reaccionaria de la emigración cubana, parece risorio que una prestigiosa revista publique un artículo con este contenido evidenciando un desconocimiento total de la historia de la Salud Pública en Cuba, que es parte vital en la historia de la revolución cubana.
Mucho antes del triunfo revolucionario en su alegato “La Historia me Absolverá” en 1953 cumpliendo prisión en Isla de Pinos acusado por el asalto al cuartel Moncada y asumiendo su propia defensa Fidel se refiere en cuatro momentos a la salud pública de forma particular:
l En su definición de pueblo se refiere a los médicos que estaban en un callejón sin salida.
l La mitad de los bienes recuperados serían dedicados a los hospitales, asilos y casas de beneficencia.
l Los seis puntos en los cuales la revolución encaminaría sus esfuerzos, uno era la salud y la educación.
l Los padres de familia trabajan 4 ó 6 meses al año y sus hijos crecían raquíticos, si se enfermaban los políticos los llevan a los hospitales a cambio de su voto (2).
La revista The Lancet al publicar este artículo para nada tuvo en cuenta que cuando triunfa la Revolución Cubana las dos terceras parte de la población económicamente activa estaban desempleadas, la cuarta parte de la población era analfabeta, casi la mitad de los niños de seis a catorce años eran los que podían ir a la escuela. El país no contaba prácticamente con promoción y prevención de salud, existían 6511 médicos y el 70% laboraban en las ciudades cabecera de las antiguas seis provincias, las consultas estaban determinada por la oferta y la demanda, las instituciones de salud no pasaban las cuatrocientas, la tasa de mortalidad infantil era de 58 por mil nacidos vivo, la esperanza de vida al nacer de 62.1 años, el 14% de la población había padecido la Tuberculosis, el 31% el Paludismo y el 36% se consideraba estaba parasitada (3).
La revista The Lancet, de inmediato recibió respuestas de diversos países del mundo (Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Italia y de los propios Estados Unidos), con diversos argumentos en contra de la publicación y resaltando los logros de la salud pública cubana: llama la atención que solo días antes de esta publicación una revista también británica de prestigio y especializada (Internacional Journal of Epidemiología) acababa de publicar un articulo “Health in Cuba” (La salud en Cuba), donde hace una crónica y resalta los resultados alcanzado por la salud cubana que recorre desde la infraestructura del sistema, los avances cubanos en el programa materno infantil, los programas para enfrentar las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las infecciones y el papel de Cuba en la asistencia sanitaria internacional. Considera que la experiencia de Cuba supone un modelo alternativo internacional y que si los países pobres y de medianos ingresos lo aplicaran, la situación de salud del mundo seria otra. Llama a otros países a guiarse por este modelo más allá de las diferencias políticas que puedan existir (4).
Es indignante que esta revista comente que Cuba necesita una transición planeada desde el extranjero y ponga como gran salvador artífice de esa transición precisamente a los Estados Unidos (5), que con todo su desarrollo a costa del saqueo de los países del tercer mundo, no ha podido resolver los problemas de salud de su propio país, existiendo millones de norteamericanos carente de asistencia médica. La tasa de mortalidad infantil en los Estados Unidos es más alta que la de Cuba y en su propio territorio la mortalidad infantil en los negros y latinos duplica a la de los nativos (6). Esta revista olvidó todo lo que en Cuba se ha realizado por la salud del pueblo, que hoy exhibe indicadores de países desarrollados, como el incremento de la esperanza de vida al nacer muy próximo a los ochenta años, la tasa de mortalidad infantil por debajo de seis, una mortalidad ocasionada por las enfermedades no transmisible, una disminución de la morbilidad y la mortalidad por enfermedades transmisibles, más de 400 policlínicos docentes, alumnos de medicina y otras carreras de la salud en sus municipios, la rehabilitación en el área de salud donde reside el paciente, las montañas selladas con los servicios médicos de excelencia, son solo algunos ejemplo del impacto de la salud en la comunidad (7). En una de sus partes este artículo se refiere al supuestamente eficiente sistema de salud cubano. Si partimos de los indicadores que mencionamos anteriormente y de que la salud de Cuba es enteramente gratuita, con accesibilidad para todos y cobertura de excelencia asegurada para el 100% de la población con tecnología de punta, así como un sistema montado en la Atención Primaria de Salud que se encarga de la promoción y la prevención con intersectorialidad, una formación de excelencia de los recursos humanos en pre y post grado, impactando positivamente en la población con garantía en la salud y mejora en la calidad de vida, podemos refutar categóricamente la afirmación de The Lancet que nuestro sistema de salud es ineficiente. Qué ayuda pudiera necesitar Cuba de los Estados Unidos si tenemos miles de colaboradores salvando vidas en más de veintiséis países del mundo, hemos donado hospitales en varios países, centros oftalmológicos, la operación Milagros ha operado a 700 mil pacientes de varios países de América que no tenían dinero para poder acceder a una intervención quirúrgica y se sigue expandiendo. Por otra parte se han formado en Cuba miles de médicos y técnicos de la salud de todos los continentes, incluyendo de los Estados Unidos y continúa este programa, la Escuela Latinoamericana de Medicina es solo un ejemplo.
Según The Lancet los Estados Unidos deben estar preparados para satisfacer necesidades humanitarias inmediatas en Cuba, seriamos ingenuos si pensáramos que eso pudiera suceder, ya que los Estados Unidos no fueron capaces de satisfacer las necesidades humanitarias de su territorio cuando el huracán Katrina, que ha consecuencia de su morosidad murieron muchas personas, o simplemente resolver el problema de la ceguera prevenible en su población.
Podemos añadirle a este artículo que si existe un país que ha trabajado durante años en la preparación de sus cuadros es Cuba, el peligro a que se han expuesto sus más altos dirigentes desde el triunfo revolucionario y con mayor probabilidad nuestro comandante en jefe, al que le han planeado atentados de disímiles forma, precisamente desde los Estados Unidos, ha obligado a que exista una estructura política y administrativa sólida. Después de la proclama de Fidel el pueblo lejos de tener incertidumbre ha trabajado con esmero en todas las tareas de la sociedad, enfrentándose a múltiples carencias y problemas diario ya que no nos podemos olvidar ni un momento que somos un país del tercer mundo bloqueado por más de cuarenta años, por la potencia más grande del mundo que ha tratado de rendir por hambre a nuestro pueblo y esa mal llamada por The Lancet destartalada red de distribución ha posibilitado proteger a la población con lo básico para mantener una adecuada nutrición, buscando cada vez más la justicia en la distribución de los bienes y servicios.
No queremos terminar sin antes decirle a la revista The Lancet que en Cuba si hay una transición, aplicando el concepto de revolución de Fidel, cambiando todo lo que halla que cambiarse, más unidos y libres que nunca.
1.
Planning for Cuba’s Transition. Lancet
368:554. [serie en Internet] 2006 [citado 29 Ago 2006]; 368:554.
Disponible en: http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS014067360669171X/fulltext
2. Castro Ruz F. La historia me absolverá. La Habana: Editorial Ciencias Sociales; 1971.
3.
Cuba. Ministerio de Salud Pública. 2015. Sistema de Salud de Cuba.
Primera parte. [página en Internet] 2006 [citado 29
Ago 2006] [aprox. 10 pantallas]. Disponible en http://www.salud2015.sld.cu
4. Núñez Guda M. La transición que queremos. Rev Cubana Med. 2006; 45(3), 5-7.
5.
Comité Editorial de
la Revista Cubana de Salud Pública. Nota a propósito del editorial aparecido en The
Lancet el día 13 de agosto de 2006. [serie en Internet] [citado
29 Ago 2006]. Disponible
en http://www.sld.cu/sitios/revsalud/temas.php?idv=11151
6. Problemática de la situación de salud en los Estados Unidos. [página en Internet] 2006 [citado 29 Ago 2006]. Disponible en: www.aa/cader.teu.edu/TCU%202002.pdf
7. Anuario de la Salud en Cuba 2001. [página en Intenet] 2002 [citado 29 Ago 2006]. Disponible en www.sld.cu/anuario/indice.html-24k