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HOSPITAL PROVINCIAL GENERAL DOCENTE

“DR. ANTONIO LUACES IRAOLA”

 

Náuseas y vómitos postoperatorios. El pequeño gran problema.

Postsurgical nausea and vomiting. The little big problem.  

Cristina Mirabal Rodríguez (1), Neysi López Espinosa (2), Lisbet Borroto Armas(3).

 

RESUMEN

Las náuseas y vómitos postoperatorios constituyen una complicación frecuente  de la cirugía, la  anestesia  y analgesia con opioides, su frecuencia alcanza valores tan altos como el 20  y 50% lo cual ha  propiciado que se le llame el pequeño gran problema. Con este artículo nos proponemos revisar los conceptos de náuseas, arqueadas y vómitos, realizar un breve recuento anatomofisiológico sobre el acto del vómito, mencionar  los métodos más aceptados para establecer los pacientes de riesgo, así como revisar los recursos farmacológicos y no farmacológicos para la profilaxis y tratamiento de las náuseas y vómitos postoperatorios.

Palabras clave: NÁUSEAS, VÓMITOS, COMPLICACIONES POSOPERATORIAS, ANTIÉMETICOS

 

1. Especialista de 2do Grado en Anestesiología y Reanimación. Profesor Instructor.

2. Especialista de 1er Grado en Anestesiología y Reanimación. Profesor Instructor.

3. Residente de Anestesiología y Reanimación

 

INTRODUCCIÓN

Las náuseas y vómitos postoperatorios constituyen una complicación frecuente  de la cirugía, la  anestesia  y analgesia con opioides, su frecuencia alcanza valores tan altos como el 20  y 50% lo cual ha  propiciado que se le llame el pequeño gran problema , el desafío  final de la terapéutica anestésica o el gran problema para la cirugía ambulatoria(1).

A pesar de causar  disconfort al paciente, retardo en el alta hospitalaria y aumento  de los costos, en muchas ocasiones no prestamos la debida atención a este problema lo cual resulta inadmisible  en nuestros días  en los que la práctica anestesiológica cuenta con innumerables avances científico técnicos.

Revisando las bases de datos del MEDLINE, encontramos cerca de 100 artículos que abordan el problema de las náuseas y vómitos postoperatorios (NVPO), sólo en el año 2000 y de ahí en adelante numerosos autores han publicado sus experiencias, así como aspectos que continúan siendo controversiales  sobre el manejo  de  esta complicación postoperatoria.

Con este artículo nos proponemos revisar los conceptos de náuseas, arqueadas y vómitos, realizar un breve recuento anatomofisiológico sobre el acto del vómito, mencionar  los métodos mas aceptados para establecer los pacientes de riesgo, así como revisar los recursos farmacológicos y no farmacológicos para la profilaxis y tratamiento de las NVPO.

 

Definiciones y aspectos  anatomofisiológicos

Aunque con frecuencia  se presentan  en asociación, náuseas, arqueadas  y vómitos no son sinónimos.

Náuseas: sensación  subjetiva, desagradable  experimentada en la garganta y epigastrio asociada a la necesidad inminente de vomitar.

Arqueadas: contracción rítmica de los músculos respiratorios, incluyendo el diafragma y músculos abdominales  sin expulsión de contenido gástrico.

Vómitos: expulsión forzada  del contenido gástrico a través de la boca.

El acto del vómito es controlado por el centro del vómito, localizado en la formación reticular de la médula; este centro recibe estímulos aferentes de los centros corticales superiores, los nervios óptico, olfatorio, vago,  glosofaríngeo y trigémino así como de estructuras somáticas como  el tracto gastrointestinal, el mediastino, testículos, faringe y corazón. Los impulsos eferentes del centro del vómito viajan a través de los nervios vagos, frénicos y espinales a los músculos abdominales.

Otra  fuente importante de estímulos aferentes  constituye la zona quimiorreceptora , localizada en el área postrema, ricamente vascularizada  que escapa a la barrera hematoencefálica  lo que  la hace vulnerable de ser  activada por estimulación química directa a través del líquido cerebroespinal o  la sangre.

El proceso del vómito se inicia con una inspiración profunda, movimientos antipesitálticos y  aumento de la salivación. La glotis se cierra para proteger la vía aérea y se relaja el esfínter gastroesofágico, los músculos del tórax y la pared abdominal se contraen, el diafragma desciende vigorosamente,  aumentando así la presión intraabdominal  y el contenido gástrico es expulsado al esófago y  hacia fuera a través de la boca.

 Se reconocen actualmente más de 40 neurotransmisores implicados en  el acto del vómito. Las estructuras centrales involucradas en este proceso son ricas en receptores dopaminérgicos, histaminérgicos, serotoninérgicos, muscarínicos y opiodes sobre los cuales van actuar de manera inhibitoria los fármacos antieméticos.

 

¿Quién tiene riesgos de presentar náuseas y vómitos postoperatorios?

 La incidencia de náuseas y vómitos postoperatorios  es aproximadamente  de un 9 a un 10 %  en la sala de recuperación y se puede incrementar  a un 30 % o más durante las próximas 24 horas (2).

La etiología de las náuseas y vómitos es multifactorial, se citan factores fisiológicos, patológicos y farmacológicos, los cuales a su vez están relacionados con la edad, sexo, historia previa de náuseas y vómitos postoperatorios,  mareos relacionados con el movimiento y los pacientes no fumadores (3).

 Estudios realizados han demostrado  que las náuseas y vómitos están relacionados con otros factores tales como (4-10):

Tipo de cirugía: se citan entre las más frecuentes las cirugías ginecológicas, correctoras de estrabismo,  adenoamigadalectomías,  cirugía de la mama, laparoscópica, laparotomías y craneotomía, incrementándose la frecuencia en proporción directa a la duración del acto operatorio.

  1. Relacionados con la anestesia: administración de opioides  intra y postoperatorios, uso de óxido nitroso, anestésicos volátiles, anestésicos intravenosos (Etomidato y Ketamina), ventilación prolongada con máscara facial y la reversión del bloqueo neuromuscular.

Factores postoperatorios: la deshidratación, el dolor, la ansiedad, la hipotensión y el ayuno prolongado.

A pesar de  lo antes mencionado no existe consenso  entre los diferentes autores sobre las determinantes  de estos factores de manera independiente  y si en  que la incidencia del fenómeno tiene variabilidad individual  lo cual ha puesto en dudas los beneficios de la profilaxis antiemética de manera generalizada , a esto se suman los posibles efectos adversos de estos fármacos lo cual contribuiría  a la insatisfacción del paciente  en relación a la cirugía  y la anestesia e incremento de los costos (11-13).

Ante la disyuntiva  de la relación costo beneficio de la terapia profiláctica  o el tratamiento de las NVPO establecidos, resulta entonces importante  establecer el riesgo de presentar esta complicación para lo cual se han propuesto  y validado diferentes modelos predictivos (14-16).

Apfel y colaboradores  desarrollaron una fórmula  basada en los siguientes factores: género femenino, pacientes no fumadores, antecedentes de náuseas y vómitos postoperatorios  y padecimiento de mareos por movimiento (17-20).

Otros autores han  realizado estudios similares  utilizando algunas de las variables ya mencionadas, sometiéndolos a  validación  cuyos resultados exponemos a continuación  según su poder de discriminación (21-23).

 

Puntaje  de Apfel: 0.68

Puntaje de Koivuranta: 0.66

Puntaje de Sinclair: 0.66

Puntaje de Palazzo: 0.63

Puntaje de Gan: 0.61

Puntaje de Scholz: 0.61

 En correspondencia con  su sensibilidad, es el puntaje de Apfel, el más utilizado   en la bibliografía revisada.

Este autor  concede  un punto a cada factor  que contempla  el puntaje y a  su vez cada punto representa un incremento del 20%  del riesgo de NVPO. Una vez  estimado el riesgo los pacientes se clasificarán de la siguiente manera:

§  Bajo riesgo: 20 %.

§  Riesgo moderado: 40%.

§  Alto riesgo: 60%.

§  Muy alto riesgo: 80%.

 

Tratamiento farmacológico de las NVPO.

Existe una amplia gama de  medicamentos con efectos antieméticos y antinauseosos en mayor o menor medida, estos se agrupan según el  receptor sobre el cual actúan, usualmente antagonizándolo (24-30).

En la siguiente tabla  mostramos los fármacos  que con más frecuencia y eficacia se usan  en la práctica actual.

Tabla 1. Anti-eméticos; dosis y vías de  administración

Droga

Grupo Farmacológico

Dosis, vías y frecuencia de uso

Atropina

Anticolinérgico

0.3 - 0.6mg im or iv, 30 – 60mins pre-op

Hioscina

Anticolinérgico

0.2 - 0.4mg sc or im, cada 6 hs
1mg parches transdermicos, hasta 72 hs

Cyclizina

Antihistamínico

50mg oral, im or iv, cada 8 hs

Prometazina

Antihistamínico

25mg oral, 100mg max in 24hrs

Proclorperazina

D2 antagonista

12.5mg oral or im, cada 6 hs

25mg rectal como dosisi inicial
3mg oral

Droperidol

D2 antagonista

0.5 - 1.25mg iv, cada 8hs
2.5 - 5mg oral cada 8 hs

Metoclopramida

D2 antagonista

10mg im or iv, cada 6 hs

Domperidona

D2 antagonista

10 - 20mg oral, 60mg max in 24hrs
60mg rectal, cada 4  u 8 hs

Ondansetron

5-HT3 antagonista

4 - 8mg oral, im or iv, 24mg max in 24hrs
16mg oral, 1hr pre-op como dosis única

Granisetron

5-HT3 antagonista

1mg iv, 2mg max in 24hrs

Dexametasona

Corticosteroide

6 - 10mg iv, preferiblemente  en combinación  con otro fármaco

 

Drogas anticolinérgicas (antimuscarínicos):

Las drogas anticolinérgicas que cruzan la barrera hematoencefálica actúan directamente sobre el centro del vómito y tienen propiedades antieméticas.

Este grupo es el más antiguamente usado en el tratamiento de las náuseas y  vómitos a pesar de que no fue esa su intención original. La Atropina fue usada  en un principio para contrarrestar los efectos vagales del cloroformo y más tarde para evitar  el aumento de la salivación producida por el Eter. Con

posterioridad la Atropina fue sustituida parcialmente por la Escopolamina más potente y efectiva ; en la actualidad ambas se usan en el tratamiento de las náuseas y vómitos siendo más efectivas en los mareos por movimiento, enfermedad laberíntica, trastornos vestibulares, luego de la cirugía  de fosa posterior  y contra los efectos nauseosos provocados por los opioides.

Sus efectos adversos incluyen sedación, visión borrosa, retención urinaria y sequedad de la boca.

Están contraindicados en el glaucoma de ángulo  estrecho.

Antihistamínicos:

Este grupo actúa sobre el centro del vómito inhibiendo los receptores de la histamina (H1). Son efectivos en los mareos por movimiento, enfermedades laberínticas y  contrarrestando los efectos eméticos provocados por los opioides.

Sus efectos adversos son sedación y efectos antimuscarínicos.

Sobre la Ciclizina se ha demostrado que contrarresta los efectos beneficiosos de los opioides y además puede agravar la falla cardíaca en pacientes infartados lo que contraindica su uso en este tipo de pacientes.

Los efectos sedativos son sinérgicos con los provocados por los anestésicos lo cual debe tenerse en cuenta y  prestar  mayores cuidados a los pacientes en sala de recuperación.

 

Antagonistas Dopaminérgicos:

Una amplia gama de fármacos  antagonizan la Dopamina en la zona quimiorreceptora lo cual le confiere efectos antieméticos; estos a su vez se agrupan en Butirofenonas, Fenotiazinas  y se suman la  Metoclopramida y  la Domperidona.

Butirofenonas: grupo de medicamentos inicialmente utilizado para el tratamiento de las psicosis mayores, posteriormente  fue utilizado en la neuroleptoanalgesia, criticados por algunos por sus efectos extrapiramidales, hipotensión e hipotermia; actualmente se ha demostrado que son muy efectivos para  la prevención y tratamiento   de las náuseas y vómitos  y las dosis requeridas  mucho menores.

Fenotiacinas: provocan sedación y somnolencia, pueden provocar reacciones extrapiramidales, crisis oculogíricas agudas sobre todo cuando se usan altas dosis o tratamientos prolongados. Se han reportado casos de Síndrome Neuroléptico maligno (inestabilidad cardiovascular, catatonía, hipertermia y miohemoglobinemia) con el uso de la proclorperazina.

Metoclopramida: es procinético que además actúa sobre la zona quimiorreceptora, acelera el vaciamiento gástrico y aumenta la presión de esfínter esofágico. A pesar de que ha sido muy usado como antiemético su  eficacia  es limitada por lo que ha sido propuesto su uso preoperatorio en aquellos casos en los que  se evidencia retardo en el vaciamiento gástrico o que tienen riesgo de reflujo gastroesofágico. No se recomienda su uso en pacientes sometidos a cirugía  intestinal con anastomosis, también se pueden presentar  síntomas extrapiramidales.

Domperidona: similar a la Metoclopramida pero a diferencia de ella no cruza la barrera hematoencefálica por lo que no se asocia a síntomas extrapiramidales ni sedación. No  es efectivo en los mareos por movimiento. Puede causar arritmias cardíacas a altas dosis.

Antagonistas de la serotonina (5 HT3): Grupo de antieméticos más recientemente incluido en la práctica médica  demostrando efectividad también como antinauseosos, a pesar de que su mecanismo  de acción es antagonizar la serotonina, se ha demostrado que alcanza altos niveles en la zona quimiorreceptora lo cual le confiere efectos periféricos. El Ondansetron ha sido  el más utilizado y ha demostrado una alta efectividad tanto oral (preoperatorio) como por vía intravenosa, generalmente es bien tolerado y la cefalea ha sido el efecto adverso mas comunmente reportado.  Recientemente otros  antagonistas más potentes  de los receptores 5-HT3  han sido incluidos en el tratamiento de las NVPO  como el Granisetron demostrando alta efectividad en este propósito.

 

Otras drogas utilizadas como antieméticos: La Dexametasona, en dosis de 10mg para adultos ha demostrado tener efectos antieméticos sobre todo cuando se usa como terapia combinada con algún representante de otros grupos como los inhibidores de los receptores de la serotonina.

 

Una vez  que nos enfrentamos a un paciente con riesgo  de presentar NVPO debemos primero  tener en cuenta  los fármacos de que disponemos  y  cual, como y cuando los usaremos.

 Sobre cual usar debemos tener en cuenta que  efecto queremos lograr preferentemente, por ejemplo se ha demostrado que el Ondansetron tiene más efectos antieméticos que antinauseosos, lo inverso ocurre con los antidopaminérgicos.

Por otra parte  la administración de un antagonista de un solo tipo de receptor  reduce el riesgo solo en un 30% mientras que la combinación de dos grupos puede aumentar su efectividad hasta en un 90 %.

La elección del fármaco debe tener en cuenta, además de su efectividad, su duración de acción, efectos adversos y costo.

En relación a cuando usar profilaxis o tratamiento  debemos  entender que las NVPO incrementan los costos hospitalarios, del paciente y de la sociedad en general. Una profilaxis antiemética efectiva reduce la frecuencia de NVPO, reduce  el tiempo de hospitalización y a la vez aumenta la satisfacción del paciente.

Existen además  una serie de métodos no farmacológicos que han demostrado ser útiles en el manejo de las náuseas y vómitos postoperatorios, tal es el caso  de la acupuntura.

Se ha demostrado que le estimulación del punto Pericardio 6 (P6) produce estimulación mioeléctrica gástrica, modulación vagal, de la actividad cerebral y vestibular lo cual ha sido corroborado por imágenes de resonancia magnética.

También se ha usado la estimulación eléctrica transcutánea de nervios, la musicoterapia, aromoterapia, la hipnosis y la administración  adecuada de líquidos  en el período perioperatorio.

Para el anestesiólogo de hoy las NVPO continúan siendo un reto por lo que debemos encaminar esfuerzos para  despojar, en lo posible, este problema  de nuestra práctica diaria. Entre las alternativas que podemos usar se encuentran:

  • Evitar el uso de óxido nitroso, sobre todo en los pacientes de alto riesgo, se ha demostrado que el 15% de los pacientes que reciben este gas experimentan NVPO (31-33).
  • Evitar la reversión del bloqueo neuromuscular: la neostigmina aumenta la salivación, disminuye el tono del esfínter gastroesofágico, retarda el vaciamiento gástrico, todos estos factores se asocian a la aparición de NVPO (34).
  • Evitar el uso de anestésicos halogenados y endovenosos (Etomidato y Ketamina) en pacientes de riesgo. El Propofol ha demostrado tener propiedades antieméticas intrínsecas, sobre todo cuando se usa en el mantenimiento de la anestesia, conspira contra este su alto costo (35-36).
  • Uso de bloqueo regional siempre que no sea imperativa la técnica general; esta técnica tiene particular beneficio cuando se usan catéteres continuos pues   ofrecen la ventaja de la analgesia postoperatoria sin necesidad de recurrir a los opioides postoperatorios. Debemos tener en cuenta  administrar líquidos intravenosos a fin de evitar la deshidratación y la hipotensión, efectos estos que favorecen también la aparición de NVPO (37-38).

 

ABSTRACT

Postsurgical nausea and vomiting are a frequent surgical complication. The frequency of anaesthesia and analgesia with opiates reaches values as high as 20 and 50 % which has propiciated to be called the little major problem. With this article, we propose to review the conceps of nausea, revolts and vomits, to make a brief anatomophysiological recount of the act of vomiting, to mention the most accepted methods to establish risky patients as well as to review the pharmacological and non-pharmacological resources for the prophylaxis and treatment of postsurgical nausea and vomiting.     

 

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