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HOSPITAL PROVINCIAL DOCENTE
“DR. ANTONIO LUACES IRAOLA”
CIEGO DE AVILA.
Morbimortalidad por sangramiento digestivo alto en el adulto
mayor. Análisis de 3 años.
Morbimortality
caused by high digestive bleeding in elder people. Three- year analysis.
Orlando Fleitas Pérez (1), Héctor Daniel Muarra
(2), Bayron Gil Casas (3), Yurisneisy Roye Reina (4).
RESUMEN
Con la finalidad de conocer la morbimortalidad por sangramiento
digestivo alto del adulto mayor en el Hospital Provincial Docente “Dr.
Antonio Luaces Iraola” de Ciego de Ávila, se realizó un estudio descriptivo de
corte transversal, en el período de Enero de 2005 a Diciembre de 2007. El universo incluyó los pacientes
ingresados con diagnóstico de sangramiento digestivo alto con 60 años o más. Los resultados muestran que el grupo de edad
más afectado fue el de 60 a 74 años y el
sexo masculino el de mayor morbilidad. La úlcera gástrica predominó sobre el
resto de las causas (41,5%). El tratamiento médico fue empleado en mayor número de casos que el tratamiento quirúrgico. La gastrostomía con ligadura del
vaso sangrante fue la técnica quirúrgica más empleada (52,5%). El grupo de 75
años y más presentó mayor mortalidad (56,2%), con un predominio del sexo
masculino, siendo más elevada en
aquellos pacientes que recibieron tratamiento quirúrgico (42,1%). La patología
asociada a mayor mortalidad fue la
úlcera gástrica (43,7%) y la hipovolemia
la principal causa de muerte (62,5%). Estos resultados demuestran que el
sangramiento digestivo alto continúa siendo un problema de salud de difícil manejo en los servicios de urgencias y quirúrgicos de nuestro hospital.
Palabras clave: SANGRAMIENTO DIGESTIVO ALTO.
1.
Especialista de 1er Grado en Cirugía General. Máster en
Urgencias Médicas. Profesor Asistente.
2.
Especialista de 2do Grado en Medicina Intensiva y Emergencias. Máster en Urgencias Médicas.
Profesor Asistente.
3.
Estudiante de Medicina Quinto Año.
INTRODUCCIÓN
El sangramiento digestivo alto
(S.D.A.) es una emergencia médicoquirúrgica que continúa teniendo una elevada
morbimortalidad, a pesar de los avances terapéuticos de los últimos años (1). Su incidencia varía en los distintos países,
sin embargo, se estima que se presenta con una frecuencia entre 50 y 140 casos
por cada 100 000 habitantes (1). En estudios
anteriores de nuestro país la prevalencia de la enfermedad se comporta de una
manera similar (2).
El S.D.A. puede definirse como toda pérdida
hemática de cuantía suficiente como para producir hematemesis o melena cuyo
origen se encuentra entre el esfínter esofágico superior y el ángulo de Treitz,
además de las que producidas en un órgano vecino, vierten su contenido al
tracto digestivo por conductos naturales (árbol biliopancréatico) o patológicos
(fístulas espontáneas, traumáticas o quirúrgicas) o en el tramo limitado por
los dos puntos referidos (1,3).
Desde el punto de vista de su
gravedad, la hemorragia gastrointestinal alta puede abarcar desde la forma masiva aguda hasta las pérdidas
sanguíneas crónicas, intermitentes. Cuando sangra el tubo digestivo se trata de
una complicación inherente a varias enfermedades cuyo denominador común es una
solución de continuidad del epitelio, también se manifiesta como complicación
en los enfermos graves y en estado crítico de forma aislada o formando parte
del síndrome de disfunción múltiple de órganos. Los pacientes con S.D.A. se
presentan con frecuencia en el Servicio de Urgencias de los hospitales y tienen
que ser internados debido a las posibles complicaciones y a la potencialidad
letal del cuadro. Sus ingresos se realizan en las unidades de cirugía, terapia
intensiva, intermedias o en departamentos de gastroenterología habilitados para
tales efectos (3-4).
La gravedad de esta complicación
hace que se tomen un grupo de medidas con el paciente encaminadas a lograr el
control del sangrado y evitar una pérdida de sangre importante que conllevaría
a un desequilibrio hemodinámico, estado de choque y, posiblemente la muerte
(5).
Las causas de los sangramientos digestivos
altos son múltiples y van desde afecciones muy frecuentes hasta algunas
sumamente raras y difíciles de diagnosticar (6). Los recientes avances en el
tratamiento endoscópico de la hemorragia digestiva, así como el tratamiento
erradicador del Helicobacter pylori,
han mejorado notablemente el pronóstico de estos pacientes y, en consecuencia,
la evolución clínica; pero ha sido contrarrestado por el envejecimiento de la
población y el gran número de personas que ingiere antinflamatorios no
esteroideos (6-9). En Cuba, al igual que en otras partes del mundo,
existe esta tendencia al envejecimiento,
la expectativa de vida ya sobrepasa los 75 años; este incremento trae aparejado
un aumento de la prevalencia de enfermedades tales como procesos oncoproliferativos,
cirrosis hepática, gastritis hemorrágica de causa medicamentosa, enfermedades
cardiovasculares, entre otras (8-10).
Se ha demostrado la importancia de los factores de riesgo en el
pronóstico de estos pacientes, los
cuales se agrupan por diferentes autores en endoscópicos y clínicos.
Factores de riesgo endoscópicos.
(Sangramiento
activo, vaso visible, posición anatómica y tamaño).
La
localización de la úlcera y su diámetro
son elementos importantes en la predicción de su evolución. Las de localización
alta en la curvatura menor y región posterolateral del bulbo tienen mayor
tendencia al sangrado y resangrado, siendo mayor la magnitud de la hemorragia.
La apreciación endoscópica de la base de la úlcera, el coágulo centinela y el
vaso variable, se consideran factores predictivos importantes del resangrado
(11-15).
Factores clínicos de mal pronóstico:
·
Edad
mayor de 60 años.
·
Hemorragia
severa asociada a: hematemesis, hipovolemia, o Shock
·
Enfermedades
asociadas importantes.
·
Sangramiento
activo o resangrado.
·
Sangramiento
intrahospitalario.
El
enfoque clínico implica una serie simultánea de etapas diagnósticas y
terapéuticas (16-18).
1.
Valoración
rápida del sistema circulatorio y reposición de la pérdida sanguínea.
2.
Determinar
la velocidad y cantidad de la hemorragia.
3.
Disminuir
o detener la hemorragia.
4.
Descubrir
la causa del episodio.
El
paciente debe ser admitido inmediatamente en el hospital y recabarse en la
historia clínica y un examen físico minucioso. Los clínicos de experiencia
pueden establecer un diagnóstico correcto de la causas de la hemorragia a
partir de los datos clínicos, solo en un 60 % de los casos. La úlcera péptica,
gastritis aguda, varices esofágicas, esofagitis y el desgarro De Mallory Weiss comprenden más del 90 % de
todos los casos (19-21).
Valoración rápida del sistema circulatorio y
reposición de la pérdida sanguínea.
Se
extraerá sangre para tipificar y realizar pruebas cruzadas. Determinar
hematocrito, hemoglobina, creatinina, y pruebas de funcionamiento hepático. Se
inicia la infusión intravenosa de soluciones cristaloides y sangre para reponer
las pérdidas calculadas, pueden emplearse alternativamente gelatinas, u otro
tipo de expansor del plasma, en dependencia de la situación. Es común que se
administren antagonistas de los receptores H2 u Omeprazol (22, 24).
Si
persiste la hemorragia se vigilará al paciente y se tratará de la misma manera
que el shock hemorrágico. El tratamiento hematológico requiere además de la
evaluación e identificación de trastornos de la coagulación y de enfermedades
que puedan exacerbar el sangramiento (22).
Determinar la velocidad y cantidad de la
hemorragia.
Después
de estabilizado el paciente, la endoscopia es el procedimiento inicial para la
evaluación del sangramiento, diagnóstica en el 90 % de los casos (25). Su
uso rutinario de forma temprana permite tener una idea del curso de la
enfermedad, escoger la terapéutica adecuada, disminuir las necesidades de
cirugía y evaluar de aquellos enfermos con alto riesgo de resangrado (25). Se obtendrá una serie gastroduodenal si el examen endoscópico es equívoco
o no se cuenta con recursos para hacerlo. Existen otros medios que nos pueden
ayudar a determinar las causas y el sitio del sangramiento como la Angiografía
y la Tomografía Axial Computarizada, aunque menos utilizados en la práctica
clínica (22, 26).
Disminuir o detener la hemorragia y describir
la causa del episodio.
Aunque la
información diagnóstica que proporciona la endoscopia no parece haber
ocasionado disminución de la hemorragia o mejor pronóstico, el tratamiento
endoscópico si puede lograrlo; además ayuda a planear el tratamiento
subsiguiente incluido el enfoque quirúrgico si este es necesario (25-27).
Existen
diferentes formas de tratamiento endoscópico, que han demostrado su efectividad
en las numerosas causas de este síndrome (27-28).
Sangramiento de origen varicoso. En el siguiente cuadro se muestran los
diferentes métodos para el control de las hemorragias varicosas agudas (25-31).
A. Sin intervención: Vasopresina, Terlipresina,
Somastotatina, Taponamiento con globo.
B. Intervención no quirúrgica: escleroterapia
endoscópica, embolización y escleroterapia transhepática.
C. Intervención quirúrgica: derivaciones porto sistémicas de urgencia, transección
esofágica, desvascularización esófagogástrica, ligadura con sutura de várices.
El primer
tratamiento que se recomienda es el endoscópico, que puede asociarse a la
Vasopresina en el régimen inicial. El taponamiento con globo se reserva para
situaciones especiales por la alta frecuencia de complicaciones como: aspiraciones, neumonitis, y lesiones
esofágicas, algunos autores asocian a este proceder la antibioticoterapia
profiláctica (27).
Utilizando
un endoscopio de fibra óptica se puede controlar el episodio hasta en un 95% de
los casos, con una frecuencia de recidiva de hasta un 25%. Este proceder se
puede repetir a las 48 horas y después una o dos veces más a intervalos
semanales (25, 30).
El empleo
de la Vasopresina y Terlipresina (para disminuir la presión portal), puede llegar a controlar el evento hasta en el 80 % de los casos y si se combina con el taponamiento con globo
hasta un 95 %. Se ha empleado con éxito el acetato de octriotide, análogo
sintético de acción más prolongada que la somatostatina (30).
En los
enfermos con reserva hepática pobre y como transición para el transplante, se
ha empleado con éxito la derivación porto sistémica intrahepática transyugular
(DPIT). Este método minimamente invasivo crea una derivación entre la vena
porta y la hepática a través del hígado, los cuales aumentan la supervivencia y
calidad de vida de estos pacientes (31).
Tratamiento quirúrgico.
La
decisión de realizar una operación urgente depende más de la frecuencia y
duración de la hemorragia que de su causa específica. En alrededor del 10 % de
los pacientes, la mayoría presenta úlceras sangrantes y en menor medida várices
esofágicas. La mortalidad es de un 30 % en los sujetos con hemorragias
recidivantes y de un 3 % en los que no sucede esto. El índice de mortalidad es
alto en ancianos y hospitalizados (30-31).
Los
principales factores que determinan el diagnóstico y el enfoque terapéutico son
la cantidad y velocidad de la hemorragia. Valoraciones de ambos parámetros
deberán ser hechas de inmediato y de manera continua hasta que el problema haya
sido resuelto. Es importante saber que la hemorragia se detiene en el 75 % de
los casos; los restantes incluyen a los que requerirán tratamiento quirúrgico,
los que experimentan complicaciones o fallecen (31).
Debido a la alta
morbimortalidad por S.D.A. detectada en el servicio en los últimos años, se
decide la realización de este trabajo.
MATERIAL Y
MÉTODO
Se realizó un
estudio observacional descriptivo de corte transversal con el objetivo de
determinar el comportamiento clínico del S.D.A. en los pacientes adultos mayores que acudieron a
los servicios de urgencias, atención al
grave (UCI, UCIM) y Cirugía General del
Hospital Provincial “Dr. Antonio Luaces Iraola” en el período comprendido desde
enero del 2005 hasta diciembre de 2007.
Durante el período ingresaron en estos servicios un total de 101
pacientes mayores de 60 años con diagnóstico de S.D.A. los cuales fueron
incluidos.
Es por
ello que el adulto mayor requerirá por parte de los servicios quirúrgicos una
valoración distinta al resto de los pacientes con este diagnóstico (10).
Para la realización de este estudio
se revisaron las historias clínicas en el departamento de archivo al egreso del
paciente y los datos obtenidos fueron llevados a una base de datos diseñada al
respecto con las variables de nuestro
estudio.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Durante el período
estudiado ingresaron en el servicio de Cirugía del Hospital Provincial de Ciego
de Ávila un total de 101 pacientes mayores de 60 años, con diagnóstico de S.D.A. los cuales se
incluyeron en nuestro estudio, y
fueron distribuidos en tablas y gráficos
para determinar su comportamiento.
La Tabla No. 1 muestra que la mayor mortalidad se presentó en el grupo de etáreo de 60
a 74 años con 56 casos para un 55,4 %,
predominando en el sexo masculino con 70 casos representando el 69,3 %. Estos
datos coinciden con otros autores como Regalado García, donde el grupo etáreo
más afectado fue el de 60 a 74 años predominando el sexo masculino con un 65% (4). Esto pudiera justificarse, de
acuerdo con la literatura revisada por las alteraciones anatómicas y
funcionales que se producen en el adulto
mayor y explican la predisposición a en el adulto mayor a padecer de múltiples enfermedades digestivas entre ellas
las que conducen al sangramiento digestivo (30-31). Sumado a esto que después
de los 60 años en el estómago hay de un 15 a un 30 % de aclorhidria,
especialmente en el hombre; dato que puede explicar que el sexo masculino fuese
el más afectado (9, 11, 31).
En
el gráfico #1 se pueden apreciar las causas más
frecuentes de S.D.A encontradas en estos pacientes. De ellas la úlcera gástrica
presentó el mayor número de casos, con 42 para un 41,58 %, seguida de la
gastritis crónica con 26 para el 25,74% y la úlcera duodenal con 13 casos
representando el 12,87%. Las otras afecciones se presentaron con menor
frecuencia. Esto coincide con los estudios de Rocabruno y Martín en el anciano,
donde la úlcera gástrica es mucho más
frecuente que la duodenal y la
proporción de tres úlceras duodenales por una gástrica se invierte, ya que más
de la mitad de las úlceras del anciano están en la curvatura menor del
estómago, además se plantea, que la tercera parte de las úlceras gástricas aparecen
después de los 60 años y solo la décima parte de las duodenales después de esta
edad (28).
Existen
además factores asociados que facilitan la aparición de la enfermedad úlcero
péptica, entre los que se destacan los que guardan relación con los hábitos o
alteraciones frecuentes de estas edades: como el consumo de AINES o salicilatos
por período extendidos de tiempo, la elevada frecuencia de reflujo duodeno
biliar cuya acción detergente sobre el mucus gástrico disminuye su eficacia
como barrera protectora, las alteraciones vasculares y la disminución de la
velocidad de recambio de las células epiteliales (29). Estos datos explican
frecuencia de la úlcera gástrica en el adulto mayor, al igual que la alta
incidencia de gastritis crónica en correspondencia con los resultados (26) para
un 25.7%. Por otra parte algunos estudios contrariamente evidencian que un
tercio de la población anciana no tiene ningún grado de gastritis; por lo que
resulta difícil que la lesión atrófica de la mucosa sea una expresión final de
envejecimiento (30). Estudios realizados plantean que la mayor
incidencia de cáncer gástrico ocurre entre los 60 y los 74 años, siendo el tipo
más frecuente el adenocarcinoma en un 95% de los casos, localizado más
frecuentemente en el antro pilórico. Este dato se corresponde con lo encontrado
en nuestro trabajo, aunque la incidencia de cáncer gástrico fue baja (28, 30-31).
En la Tabla No. #2 se relacionaron las
principales causas de S.D.A según los
tratamientos empleados. Se observa que de los 101 pacientes, 82 recibieron
tratamiento médico para 81, 1 % y 19
recibieron tratamiento quirúrgico para un 18,8 %. Lo que contrasta con la
literatura revisada donde solo requieren tratamiento quirúrgico menos del 5% de los pacientes. Las afecciones
que conllevan al S.D.A, tienen un carácter más grave después de los 60 años: el
30% de las lesiones sangran a partir de esta edad (31). En el 85% de los pacientes la hemorragia se
detienen a las pocas horas de la hospitalización, lo que coincidió con los
resultados del trabajo del 81.1% (25-29). Casi el 25% sangran después de
haberse detenido la hemorragia inicial y de un 5 a un 10% se requiere operar para controlar el evento
(29-31). Esto explica la respuesta favorable al tratamiento médico y porque
solo un pequeño porciento requiere cirugía. En el trabajo se apreciaron cifras
por encima de lo revisado en la literatura en cuanto a la necesidad de manejo
con tratamiento quirúrgico, de un 18.8%; se considera están en relación con el
no empleo de la endoscopia terapéutica
en nuestro hospital.
En el gráfico 2 se muestran los procederes
quirúrgicos utilizados en los 19 pacientes intervenidos en esta serie. En los
estudios revisados el primer paso durante el tratamiento quirúrgico es la
realización de una incisión de piloroplastia si él diagnóstico presuntivo es
una úlcera duodenal hemorrágica, ligando con sutura el vaso sangrante,
revisando el duodeno y el antro gástrico para detectar otras posibles lesiones,
se cierra la incisión y se realiza una vagotomía troncal (19), si se trata de
una úlcera gástrica se procede a realizar una gastrostomía, que como se puede
apreciar fue la técnica quirúrgica más utilizada coincidiendo con la literatura
revisada, siendo empleado el proceder en 10 casos para el 52.5%. La Vagotomía troncular con
piroloplastia ocupó el segundo lugar en la elección de los casos con 6 pacientes
para un 31.5%. Esto se justifica al ser la úlcera Gástrica la entidad más
frecuente en el adulto mayor. Si la pared posterior del bulbo ha sido destruida
por una úlcera gigante es preferible la realización de una gastrectomía con
gastroyeyunostomía de Billroth II, solo fue necesario realizar este proceder en
2 pacientes para un 10.4%. Este tipo de úlcera es especialmente sensible
a sangrar si se deja en continuidad con el estómago, lo que justifica la
elección. Las úlceras gástricas pueden tratarse mediante gastrectomía o
vagotomía y piloroplastia en forma general (23).
En la Tabla No. 3 se relacionan las formas de
tratamiento empleado y su estado al
egreso. El tratamiento más empleado fue el tratamiento médico, utilizado en 82
pacientes, lo que coincide con la bibliografía consultada donde el 83% de los
pacientes son tratados solamente de esta forma. El número de fallecidos fue de 16, representando un 15,8 % del total de
la muestra. De los 82 pacientes que recibieron tratamiento médico fallecieron 8
para un 9,7 % y de los 19 que recibieron tratamiento quirúrgico fallecieron 8
pacientes para un 42,1 %. Al relacionar
estas variables se comprueba una mayor
mortalidad en el grupo de pacientes tratados quirúrgicamente, donde de 19 que
recibieron tratamiento quirúrgico el 42.1% falleció. Regalado
informa una mortalidad del 16,6% y señala una serie de autores con índices
variables de 9 a 41% (4).
Numerosos estudios comparan el uso
de la cirugía y endoscopia de los pacientes con S.D.A, quedando demostrada la
efectividad de la cirugía en los pacientes de alto riesgo, aunque casi siempre
estos episodios de resangrado pueden ser controlados con tratamiento
endoscópico y la mayoría de los que requieren cirugía, tienen un desenlace
fatal (27). Por las limitaciones
con el empleo de este proceder en el Hospital no fue posible realizar
comparaciones de esta índole.
Estudios realizados evidencian que
durante el envejecimiento no se producen modificaciones en la hematopoyesis
basal pero si en la capacidad de reserva (31).
La
gráfica 3 muestra la correlación clínico
patológica, donde podemos apreciar que existió correlación en 10 pacientes para
un 62.5%. La literatura revisada señala al S.D.A como una de las principales
entidades, que generan discrepancias clínicos patológicas siendo de un 42,9% en la serie revisada (28-31); en
la nuestra las discrepancias ocuparon el 25% lo que se
considera como tipo II según la Clase de discrepancia de Goldman (30). Se
considera que las cifras más bajas de discrepancias se debieron a que a estos
pacientes, por su estado, se les realizó
endoscopias en más de una ocasión en su mayoría, lo que incrementa las
posibilidades diagnósticas. Se dejaron de evaluar 2 casos a los que no se
realizó la necropsia, por solicitud
familiar.
CONCLUSIONES
El grupo etáreo más afectado fue el de 60 a 74
años y el sexo masculino el de mayor morbilidad.
La principal causa de Sangramiento Digestivo
Alto en nuestro estudio lo constituyó la úlcera gástrica presentándose en el
41.58% de los pacientes, seguida en orden de frecuencia por la gastritis
crónica y la úlcera duodenal con 25.64% y 12.7% respectivamente.
Se observa que de los 101 pacientes, 82
recibieron tratamiento médico para 81, 1 % y sólo 19 recibieron tratamiento
quirúrgico para un 18,8 %.
La gastrostomía con ligadura del vaso sangrante
fue el proceder quirúrgico más empleado.
La mortalidad fue más elevada en aquellos que
recibieron tratamiento quirúrgico.
Existió correlación clínico patológica en 10 de
los 16 pacientes fallecidos para un 62.5%.
ABSTRACT
A cross-section prospective descriptive study was carried out in Ciego de Ávila Docent
Provincial Hospital “Dr. Antonio Luaces Iraola” from January/2005 to
December/2007, with the purpose to know the morbimortality caused by high
digestive bleeding of elder people. The
universe of study included patients admitted to hospital with high Digestive
Bleeding diagnosis with 60 years of age and more. The obtained results showed
that the most affected age group was the one of 60 to 74 years and masculine
sex the one of greater mortality. The
gastric ulcer predominated over the rest of the causes (41.5%). The gastrostomy with ligature of the bleeding vessel was the
surgical technique more used (52.5%). The group of 75 years of age and more presented
a higher mortality (56, 2%), with a predominance of masculine sex, being higher
in those patients who had a surgical treatment (42, 1%). The gastric ulcer was
the pathology associated to greater mortality (43, 7%) and the hypovolemia was
the main cause of death (62, 5%). This results show that high digestive
bleeding keeps on being a heath problem of difficult management in the urgency
and surgical services of Ciego de Ávila Hospital.
Key words: HIGH DIGESTIVE BLEEDING
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ANEXOS
Tabla No. 1.
Distribución de los pacientes según grupo etáreo y sexo.
Grupo Etáreo
n= 101
|
Sexo
|
Total
|
Masculino
|
Femenino
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
60- 74
|
42
|
41.5
|
14
|
13.8
|
56
|
55.4
|
75 y más
|
28
|
27.7
|
17
|
16.8
|
45
|
44.5
|
Total
|
70
|
69.3
|
31
|
30.6
|
101
|
100
|
Fuente: Historias Clínicas.
Tabla No. 2. Relación causas de
S.D.A. y tratamiento empleado.
Etiología
n =101
|
Tratamiento médico
|
Tratamiento quirúrgico
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
Úlcera gástrica
|
35
|
34.6
|
7
|
6.9
|
Gastritis crónica
|
22
|
21.7
|
4
|
3.9
|
Úlcera duodenal
|
10
|
9.9
|
3
|
2.9
|
Pólipos
|
4
|
3.9
|
-
|
-
|
Duodenitis
|
3
|
2.9
|
-
|
-
|
Hernia Hiatal
|
4
|
3.9
|
-
|
-
|
Varices esofágicas
|
1
|
0.9
|
3
|
2.9
|
Cáncer gástrico
|
-
|
-
|
2
|
1.9
|
Divertículo duodenal
|
1
|
0.9
|
-
|
-
|
Úlceras de la unión esófago gástrica
|
1
|
0.9
|
-
|
-
|
Úlcera de la neoboca
|
1
|
0.9
|
|
|
Total
|
82
|
81.1
|
19
|
18.8
|
Fuente: Historias
Clínicas.
Tabla No. 3: Relación del tratamiento empleado con el estado al
egreso.
Tipo de Tratamiento
n =101
|
Vivos
|
Fallecidos
|
Total
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
No.
|
%
|
Médico
|
74
|
90.24
|
8
|
9.75
|
82
|
100
|
Quirúrgico
|
11
|
57.89
|
8
|
42.10
|
19
|
100
|
Total
|
85
|
100
|
16
|
15.8
|
101
|
100
|
Fuente: Historias
Clínicas.
Gráfico No. 1: Distribución de los pacientes según las principales causas de
S.D.A.
Fuente:
Historias Clínicas.
Gráfico No. 2:
Distribución de los pacientes según procederes quirúrgicos utilizados.
Fuente: Historias Clínicas.
Gráfico No. 3: Correlación
Clínico – Patológica.
Fuente: Historias
Clínicas y Protocolo de necropsias.
|