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La concepción filosófica de la enajenación. El socialismo y la enajenación.

Lic. Danny Morell Alonso (1), Marlenes Vilar Finalé (2), Miguel Armas (1), Luis Pino (1), Edel L. Tusell (3) Carlos García (4)

Resumen:

Se analiza el desarrollo del pensamiento filosófico y socio-humanista en torno a las cuestiones de la alineación, tomando como punto de partida o base teórica metodológica la concepción dialéctico materialista.

Se valora la existencia de la enajenación en el socialismo en general y en nuestro país en particular, determinando algunos de los fenómenos que condicionan su existencia.

Se particulariza en la relación de la enajenación-salud desde la perspectiva de las ciencias médicas llegando a algunas conclusiones importantes al respecto.

Palabras claves: Enajenación, socialismo.

  1. Licenciada en Filosofía Marxista-Leninista

  2. Mcs en Ciencias de la Educación superior. Licenciada en filosofía Marxista-Leninista.

  3. Dr. Filosofía Marxista-Leninista.

  4. Licenciado en Economía política Marxista-Leninista.

INTRODUCCIÓN

En el desarrollo histórico del pensamiento filosófico siempre ha estado presente como cuestión central el problema del hombre, este fue y sigue siendo uno de los problemas eternos de la filosofía.

El hombre único ser capaz de transformar consciente y creadoramente la realidad con su actividad, logra un grado tal de apropiación del mundo que lo rodea que en determinado momento se vuelve hacia el hombre mismo como algo extraño que no sólo escapa a su control, sino que, lo domina y lo sojuzga, este fenómeno recibe en el lenguaje filosófico la denominación de enajenación o alienación.

El estudio de la categoría alienación ocupa un lugar importante en el programa de la disciplina Filosofía y Salud que se imparte en los centros de Educación Médica Superior, de ahí que, analizar el desarrollo del pensamiento filosófico y sociohumanista en torno ha esta cuestión, tomando como punto de partida la concepción dialéctico materialista, valorar la existencia de la enajenación en el socialismo y particularizar en la relación enajenación-salud sean los objetivos de nuestro trabajo, el cual servirá como material de apoyo a la docencia en la facultad de Ciencias Médicas de Ciego de Avila y como material de consulta para los especialistas que necesiten informarse de esta problemática.

 

DESARROLLO

Los estudios de la alienación humana reportan la existencia de esta temática desde los tiempos antiguos.

Sin embargo, el concepto de enajenación alcanzó su mayor desarrollo en el pensamiento premarxista en la Filosofía Clásica Alemana, particularmente en Hegel y Feuerbach.

Es aquí donde Marx encontró la fuente más directa que entronca con el proceso de su formación y en el desarrollo de sus ideas propias.

Federico Hegel en correspondencia con su punto de partida idealista objetivo, considera la enajenación como el hecho, para el espíritu, de no reconocer en lo que ha creado su propia alma, y considerar su propio producto como una realidad extraña. Considera la naturaleza como la alienación de la idea absoluta. En su obra "Fenomenología del espíritu", la alienación está considerada en primer lugar como la relación entre el sujeto y el objeto del conocimiento, pero para él, el objeto del conocimiento tiene una esencia espiritual. Alienación de la conciencia de sí. La enajenación en Hegel tiene un toque teológico. En los escritos de su juventud, usa la palabra "positividad".

Hegel que no va más allá del horizonte de la economía burguesa, considera la propiedad privada, la economía comercial y el salario como realidades eternas. Confunde bajo el mismo título de "enajenación" los dos aspectos de la mercancía (son productos del trabajo del hombre – se escapan a su control)

La objetivación y la enajenación son para él la misma cosa: el hombre crea un producto, una cosa que se hace inmediatamente extraña y ajena a él, que se le presenta como independiente a su actividad, porque escapa a su control. Confunde el aspecto positivo del trabajo; la objetivación, con el aspecto negativo del trabajo; la enajenación.

De esta confusión se desprende que considera necesaria, eterna e insuperable la enajenación como la objetivación. Señala que la superación definitiva de la alienación no se realiza mas que en la Filosofía, es decir, en la conciencia y no en la vida real, en el seno de la cual continua existiendo.

Para que Marx pudiera "poner en pie" el concepto hegeliano, era necesario una etapa intermedia: la de la transformación del idealismo hegeliano en materialismo.

Feuerbach hizo, entre 1840 y 1843 una importante contribución a esta tarea. Sometió a crítica la concepción hegeliana de la enajenación. No rechazó la noción de enajenación, sino que, a partir de ella construyó su crítica a la religión.

Realizó una crítica sistemática a la enajenación religiosa . Demostró que no es Dios quien creó al hombre, sino que el hombre creó a los dioses. El hombre imaginó un ser dotado de todas las perfecciones y se subordinó a él. Esto es enajenación. Primero la idea de transferir una propiedad a otro ser, segundo la idea de la dominación de aquél a favor de quien se hizo trasferencia sobre aquel que enajenó sus bienes. El hombre se subordina a Dios. Es cierto que la religión es un reflejo alienado, pero Feuerbach interpretó ese contenido de una forma totalmente antropológica. No pudo demostrar el carácter histórico-transitorio de la alienación y descubrir sus raíces materiales.

Feuerbach sustenta un concepto de enajenación opuesto al de Hegel. Para él, Dios, el poder que domina al hombre, es sólo la proyección celeste de la esencia del hombre. Para él, las causas de la enajenación están fuera del hombre , derivada de la existencia que se separa de éste y trasciende y se convierte en dioses.

Pasó de la crítica de la enajenación religiosa a la crítica de la enajenación filosófica, esto es, la crítica de la especulación y el idealismo:

En sentido general Feuerbach :

-Hace una crítica fundamental del idealismo.

-Ataca el punto de partida de la lógica de Hegel.

-Critica la pretensión ilusoria del idealismo que quiere hacer abstracción de lo real y pretende dar un punto de partida absoluto. Dice que este punto de partida no puede ser el pensamiento, porque este no puede carecer de contenido. El verdadero punto de partida de la filosofía no es el pensamiento, sino la naturaleza.

Feuerbach en realidad no rebasaba plenamente al idealismo que pretendía superar. Se quedaba aprisionado en las redes, para él invisibles, pero reales, de una tradición en el pensamiento premarxista.

Podemos resumir sus limitaciones destacando los aspectos siguientes:

  • Filosofía contemplativa, no parte de la actividad práctica.

  • Presupone un individuo humano abstracto, aislado.

  • Comprensión ahistórica de la esencia humana.

  • No ve que el sentimiento religioso es también un producto social, que el individuo abstracto pertenece a una determinada forma de sociedad.

Pero la realidad es que contenía esa corriente de pensamiento que surgida al calor del renacimiento pasando por el materialismo francés del siglo XVIII, florece en él; se trata del Humanismo.

Considerando que la obra de Feuerbach constituye la fuente más directa e inmediata del pensamiento filosófico marxista y teniendo en cuenta, además, su importancia para la propia concepción de la enajenación desde el punto de vista marxista, nos detendremos en el análisis breve del humanismo.

El humanismo debe su nombre a los rasgos que lo caracteriza. Su centro es el hombre, su dignidad, y su objetivo es la satisfacción de sus necesidades específicas. Por su origen y destino, hasta el surgimiento del marxismo, es una expresión del pensamiento burgués, surgido como reacción ante el aplastamiento del hombre por el dominio de la teología en la Edad Media, proclamaban su libertad y el derecho a liberarse del ascetismo religioso. Por eso, pudo ser una apertura que condujo al materialismo francés del S. XVIII en que el se proclamó el derecho a la libertad, la igualdad y la fraternidad, como consignas que abrieron el paso al pleno disfrute de la existencia humana.

Sin embargo, la realización en la práctica de las consignas que propugnaba estuvo muy lejos de hacerse realidad en la sociedad de esos tiempo. La frustración de las ideas que alentaban y en la que muchos de ellos creyeron, representó una especie de castigo por la afiliación clasista en que se encontraban y una consecuencia inevitable de las insuficiencias que desde el punto de vista teórico le caracterizaban.

Partir del hombre como dotado de una esencia inmutable por naturaleza, como algo puramente interno e inherente a cada individuo por separado, representa un punto de partida indudablemente erróneo. Las referencias al hombre sin salir de sus confines, lo dejan sin puente alguno que lo conduzcan a las condiciones externas en que vive, y que, en determinadas condiciones lo oprimen, lo cual lo deja inerte y su salida hacia su verdadera liberación y por tanto hacia la realización del verdadero y real humanismo.

Marx rompe con la tradición de pensamiento que en el tuvo influencia durante su juventud, un momento importante de esta ruptura se produjo con las célebres Tesis sobre Feuerbach en su conjunto y particularmente en la tesis número 6.

"Feuerbach diluye la esencia religiosa en la esencia humana, pero la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales"(1).

Como puede apreciarse el punto de partida de Marx es bien distinto, de tal modo la libertad, la igualdad y la fraternidad no son únicamente logrables recurriendo al mundo puramente interior del hombre y por vía espiritual, teórica, sino con la transformación de aquellas relaciones sociales que, no obstante ser entronizadas, son transformadas de modo práctico por existir con independencia de él.

Creemos que vale la pena destacar aquí las ideas que al respecto formuló el filósofo marxista francés Louis Althusser.

En las ideas de Althusser está implícita la idea de que el marxismo particularmente su teoría sociopolítica, al romper con Fuerbach, rompió desde el punto teórico, con el humanismo; de que el Marxismo teóricamente considerado es ajeno al humanismo que tomó en herencia. En opinión de este autor, precisamente en las Tesis sobre Fuerbach y en La ideología Alemana, se produjo un corte epistemológico que implicaba un cambio de problemática, entendida esta como el aparato conceptual acentado en nuevos fundamentos radicalmente distintos respecto a aquellos que caracterizaban al humanismo. Ahora no se parte del hombre, sino de aquellas instancias sociales que lo explican, reflejadas en conceptos tales como "relaciones de producción", "fuerzas productivas", "base económica", "superestructura", "Formación Económico Social" y otras. De modo que, siendo teóricamente ajeno al humanismo que tuvo por herencia, al aparato conceptual del Marxismo, sirve de instrumento y guía para la realización en la práctica del verdadero y real humanismo. Ya no se trata de la esencia del hombre en abstracto, sino del hombre real y concreto que actúa realmente en la historia.

Siguiendo esta opinión, las Tesis de Marx sobre Feuerbach y La Ideología Alemana, constituyen pasos decisivos en las que se esboza el programa de una concepción nueva por principio en relación con el humanismo precedente, hasta culminar en los trabajos de maduración (1857) y de plena madurez a partir de esa fecha.

Esta periodización de la obra de Marx, importa por cuanto los Manuscritos Económicos y Filosóficos datan de 1844 y es precisamente en ellos en los que Marx aborda de modo más satisfactorio, la categoría de enajenación. Desde este punto de vista tal categoría no está tratada plenamente mediante el aparato conceptual característico del marxismo.

En opinión del citado autor, dicha obra es producto del encuentro de la Filosofía con la Economía Política en la que se abordan cuestiones económicas que interesaban al debate político, del mismo modo que en la Gaceta Renana, se abordaron cuestiones económicas que interesaban desde el punto de vista social.

En apoyo de su posición (es nuestra interpretación), Marx todavía no se ha desembarazado de la cuestión de la esencia humana, característica del humanismo y de Fuerbach en particular, concibiendo como objeto de la Economía Política el trabajo enajenado, lo cual significa una apertura hacia una concepción nueva ; pero desde la posición vieja que hasta entonces se tenía, sin haber roto completamente la crisálida que lo envolvía.

Compartiendo o no plenamente las posiciones asumidas por Althusser, está claro que ellas implican una prevención a la hora de exponerlas, que obliga a tener en cuenta el aparato conceptual que tipifica al Marxismo. Pero lo que sí resulta indudable es que este aparato conceptual brinda la posibilidad de explicar la enajenación sobre bases incuestionablemente científicas, como hecho real que afecta la vida de los trabajadores concretamente en la sociedad capitalista.

Marx en los Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844 en el capítulo Trabajo Enajenado al referirse a la enajenación económica destaca 3 aspectos esenciales :

  1. La enajenación del obrero respecto a los medios de producción y al producto del trabajo.

  2. La enajenación del trabajo mismo.

  3. La enajenación del hombre mismo.

¿Cómo explica Marx cada uno de estos momentos ?

  1. "El artículo producido por el trabajo, se opone al trabajo como un ser ajeno, como fuerza que no depende del productor. El producto del trabajo es la objetivación del trabajo, esta objetivación viene a ser una pérdida del objeto, hasta el punto que al obrero le quitan los objetos más imprescindibles tanto para la vida como para el trabajo".(2)

"Cuanto más produce menos puede consumir, cuantos más valores crea más se deprecia él mismo y merma su dignidad, cuanto mejor se presenta el producto más se mutila el obrero, cuanto más condensada es la cosa que crea más se parece a un bárbaro él mismo, cuanto más poderoso es el trabajo más impotente es el obrero cuando más lleno de espíritu es el trabajo que cumple más se priva de espíritu el propio obrero y se vuelve esclavo de la naturaleza" (2).

Pero la enajenación no se manifiesta sólo en el resultado final, sino igualmente en el acto mismo de la producción, en la propia actividad productiva.

"¿Podría el obrero oponerse al producto de su actividad como algo ajeno si no se enajenase de sí mismo en el acto de la producción ? Si el producto del trabajo es enajenación, la propia producción es enajenación activa".(2)

  1. "El trabajo es para el obrero una cosa exterior que no pertenece a su esencia, el obrero no se afirma en su trabajo, sino que se niega, no se siente feliz, sino infeliz, agota su naturaleza física y destruye sus fuerzas espirituales".(2)

Su trabajo es forzoso, un medio para satisfacer sus necesidades animales (comer, beber) . Es autosacrificio, una mortificación. Dicho trabajo no le pertenece y el mismo en el proceso de trabajo no pertenece a sí mismo, sino a otro. "Se siente animal en sus funciones humanas" (2).

"El hombre se siente libremente activo sólo al cumplir sus funciones animales -comer, beber y procrear- y, en el mejor de los casos, al instalarse en su vivienda, al adornarse ; etc. mientras que en sus funciones humanas sólo se siente animal. Lo que es propio del animal se erige en destino del hombre, y lo humano se convierte en lo que es propio del animal (2).

Hemos examinado el acto de enajenación de la actividad humana práctica ; el trabajo, desde dos aspectos :

  1. La relación del obrero con el producto como objeto ajeno y dominante para él, que es a la vez una relación con el mundo exterior sensible.

  2. La relación del trabajo con el acto de producción en el proceso mismo de trabajo. La relación del obrero con su propia actividad ; como algo que le es ajeno que no le pertenece.

"La actividad es un sufrimiento ; la fuerza, una impotencia ; la concepción, una castración ; la energía física y espiritual propia del obrero, su vida personal (pues ¿qué es la vida, si no es actividad ?) como actividad vuelta contra él mismo, que no depende de él y no le pertenece. Es la enajenación de sí mismo - mientras antes hemos hablado de la enajenación de la cosa". (2)

El trabajo enajenado del hombre al enajenarse, enajena 1) la naturaleza, 2) su actividad. Enajena al mismo hombre. Convierte para el hombre la vida genérica en medio para mantener la vida individual.

De aquí se deduce el tercer momento de la enajenación ;

  1. Enajenación del hombre mismo, de su esencia genérica.

  • Enajenación de la esencia genérica del hombre tanto la naturaleza como el mundo espiritual del hombre deviene esencia ajena, medio para mantener su existencia individual.

  • Como consecuencia de la enajenación respecto al producto del trabajo, de su actividad vital, de su esencia genérica aparece la enajenación del hombre respecto al hombre.

Una persona ha sido enajenada de otro y cada una de ellas está enajenada de su esencia humana.

La enajenación del hombre, en general cualquier relación que el hombre guarda para consigo mismo, se hace realidad y se manifiesta, sólo en las relaciones del hombre con los demás.

Por tanto, en el trabajo enajenado, cada hombre considera al otro partiendo de la escala y la relación en que se halla él mismo como obrero.

"A través del trabajo enajenado el obrero genera la relación con este trabajo de un hombre ajeno al trabajo y que se halla fuera del trabajo. La relación entre el obrero y el trabajo genera la relación del capitalista con ese mismo trabajo o amo del trabajo (como suelen ser llamados)"(2). El capitalista también se enajena aunque se enajenación es diferente a la del obrero.

Por consiguiente la propiedad privada es producto, resultado, consecuencia necesaria del trabajo enajenado, de la relación exterior del obrero con la naturaleza y consigo mismo.

"Se llega a la propiedad privada mediante el análisis del concepto de trabajo enajenado. Es cierto que el concepto de trabajo enajenado lo hemos obtenido de la Economía Política como resultado del movimiento de la propiedad privada, pero el análisis de este concepto muestra que si bien, la propiedad privada figura como base y causa del trabajo enajenado, en realidad es todo lo contrario, es su consecuencia".(2)

La propiedad privada resulta ser por una parte producto del trabajo enajenado y por otra parte medio de su enajenación, realización de esta enajenación.

Hemos explicado hasta aquí la enajenación económica o enajenación del trabajo, pero hay que señalar que existen diversas formas de manifestación de la enajenación (religiosa, política, artística, ideológica, etc.) la raíz de todas ellas está en el plano económico, es decir, para comprender cualquier manifestación de la enajenación, para explicarlas hay que partir de la economía.

Partiendo de todo lo expuesto podemos arribar a la conclusión de que la enajenación es un fenómeno socio-histórico que expresa la pérdida por el hombre de lo que constituye su esencia y por consiguiente la dominación del objeto sobre el sujeto.

Es un tipo de contradicción dialéctica, en el cual el producto de la actividad humana social o individual se troca contra aquellas que la han creado.

El Socialismo y la enajenación

En nuestros días existe un extraordinario interés por el problema de la enajenación, que dista mucho de ser sólo interés académico ; si inicialmente un círculo limitado de especialistas se dedicaban a estudiar esta categoría, ahora, por el contrario, son incalculables los que escriben sobre el tema : filósofos, sociólogos, economistas, escritores, directores de cine, etc., como resultado de ello la categoría de enajenación se ha hecho más polémica de lo que fue antes y se le atribuyen los más diversos significados, fundamentalmente en las concepciones burguesas.

Hubiera sido un error renunciar a la categoría de enajenación tan solo debido a que la misma goce de éxito en la literatura burguesa, por el contrario nuestra tarea debe consistir en liberar el contenido objetivo de esta categoría de las erróneas interpretaciones filosóficas y establecer el lugar que la misma ocupa en la teoría Marxista.

Uno de los aspectos más polémicos en el análisis de la enajenación es la explicación de su existencia o no en la sociedad socialista y especialmente en Cuba.

En muchos trabajos se examina la enajenación desde el punto de vista histórico o se le examina como un fenómeno exclusivo de la sociedad capitalista y en lo que se refiere a la sociedad socialista, se niega en esencia la enajenación o se reconoce sólo la existencia de manifestaciones residuales de ella. Los argumentos que se señalan son los siguientes :

1.- Que la alienación no emana de la esencia y la naturaleza de las relaciones socialistas.

2.- Que en el socialismo no hay lugar para la propiedad privada sobre los medios de producción.

3.- Que cesa el dominio de las fuerzas espontáneas del desarrollo social.

Resulta adecuado recordar brevemente la representación de Marx y Engels en lo relativo al funcionamiento de una sociedad socialista.

En lo económico :

- Regulación anticipada para producir los objetos socialmente útiles.

- Necesidad de balances de productos en unidades básicas.

- Superación de la producción mercantil.

- Distribución de lo producido según el aporte de cada productor.

En lo político :

- Destrucción del aparato estatal burgués y creación de un estado de nuevo tipo ; Dictadura del Proletariado.

- Democracia

- Eliminación de la explotación del hombre por el hombre.

- Superación de la enajenación.

Los clásicos del Marxismo no se propusieron construir una sociedad ideal, vieron ésta como el resultado del desarrollo histórico-natural de la dominación capitalista. La realidad burguesa de su tiempo les sirvió de laboratorio.

Por ello en sus obras no disponemos de un cuadro general o esquema completo y pormenorizado del comportamiento económico, político y social del socialismo.

Cabe preguntarse ; ¿Cuándo se escribe sobre la no existencia de la alienación en el socialismo se hace referencia al que se explica en la doctrina socialista que surgió y se desarrolló en los trabajos de los clásicos del comunismo científico o se refieren al socialismo en la forma en que se ha construido o se construye en diferentes países, hoy China, Viet-Nam, Corea y Cuba.

A nuestro juicio en la historia no ha habido todavía un socialismo que corresponda enteramente con su concepto, con su prescripción teórica. Estos países que hoy eligieron otro destino es indudable que no eran países capitalistas, pero no habían arribado tampoco realmente al socialismo.

No es correcto afirmar que en el socialismo no hay enajenación, pues si la hay, no sólo como residuo, como rezago, sino que no se han eliminado las condiciones económicas que la generan.

La sociedad socialista es aún transición entre capitalismo y socialismo lo que significa inmadurez en el desarrollo de las condiciones económicas, las relaciones sociales presentan imperfecciones objetivas internas que se agudizan cuando en ellos inciden como sucede hoy factores coyunturales que son extraños a la naturaleza de las relaciones socialistas que generan errores, corrupción, doble moral, oportunismo en cuyas condiciones tienen que desarrollarse las relaciones sociales socialistas, débiles en sí misma y con el objetivo de lograr la desenajenación del hombre convirtiéndolo en sujeto y objeto de las nuevas relaciones.

¿Acaso la actitud de los burócratas, de las personas indiferentes a su trabajo, de aquellos que consideran que su fábrica o empresa no es suya sino sólo del Estado (ajena) lo que los lleva a no sentirse dueños de su propia producción, no es enajenación ?

¿Acaso no es manifestación de enajenación el que se aproveche la propiedad socialista para extraer ingresos no relacionados con el trabajo honesto ?

¿Acaso fenómenos tan peligrosos para el socialismo como son la apatía política, la indiferencia hacia los asuntos sociales, la ausencia de principios no demuestran la existencia de formas alienadas de la conciencia ?

¿No han estado presente estos fenómenos en los países que antes constituían el socialismo (incluso no son muchos de estos fenómenos causas de su derrumbe) y en los que hoy continúan en su perfeccionamiento ?

Dejar constancia de todo ello permite no cerrar los ojos ante los problemas y dificultades existentes, orienta hacia la búsqueda de las vías necesarias para excluirlo de nuestra vida.

Es oportuno recordar aquí una importante idea de Carlos Marx en el "Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte", (O.E. en tres tomos, página 441) cuando señaló "las Revoluciones proletarias se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzar de nuevo, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos".(11)

El socialismo por tanto no podrá suprimir todas las manifestaciones de alienación e incluso en determinadas circunstancias puede hacer surgir otras. El socialismo crea la base económica - social para la plena realización del hombre, pero no se logra en el acto desde sus inicios, sino como proceso, como tendencia.

En el Socialismo subsiste la enajenación pero es una enajenación parcial, limitada, de otro tipo y carácter, porque se refleja, se da a través de nuevas relaciones económicas, políticas y de desarrollo ideológico.

Sólo una sociedad altamente desarrollada logrará la eliminación de estas formas enajenadas de la actividad humana.

Carlos Marx en la "Crítica del Programa de Ghota" (O.E. en 3 tomos, tomo 3, página 15, expresa "En la fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora, de las individuos a la división del trabajo, y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo manual ; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital ; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués, y la sociedad podrá escribir en su bandera : !De cada cual, según su capacidad ; a cual según sus necesidades !".

Enajenación y Salud

La incidencia del pensamiento filosófico en las ciencias médicas responde a la exigencia contemporánea de concebir, los problemas de salud a través de una visión integral, multidimensional del hombre.

Diversos tópicos concebidos tradicionalmente como exclusivos del quehacer de filósofos, aparecen como recursos metodológicos utilizados por los profesionales de la salud para la interpretación del complejo mundo de la salud humana.

El caso de los vínculos existentes entre la teoría de la enajenación y el pensamiento médico y salubrista es un ejemplode la alianza Filosofía-Medicina-Salud.

La teoría de la Enajenación enn el estudio del proceso salud - enfermedad abarca dos áreas :

  1. La relación de lo individual y lo social en la vida humana.

  2. Las consecuencias que tiene para la salud de los hombres la pérdida de su actividad o de los resultados de ésta ; es decir la enajenación.

Los momentos de la enajenación al aplicarse al estudio de la salud han destacado las repercusiones individuales de las relaciones enajenadas desarrollada por la Siquiatría y la Psicología y la repercusión grupal - Epidemiología, Medicina Social y Sociología Médica.

En ocasiones aparece sin desarrollar el otro punto de la relación "Los vínculos entre lo social en el análisis de lo individual y universal.

Los problemas de salud más trtados por estas tendencias son : neurosis, esquizofrenia, drogadicción, alcoholismo, criminalidad, suicidios y desgaste.

El impacto de la teoría de la enajenación en medicina ocurre coincidentemente con la presencia de corrientes que cuestionan la exclusividad de la visión biológicista en los estudios del proceso salud-enfermedad.

Los psiquiatras y psicológos dan más atención al aspecto subjetivo de la alienación. Epidemiólogos, médicos sociales y sociólogos médicos destacan las consecuencias de la enajenación para la salud de los trabajadores.

Conductas o sentimientos de evitación, conductas enemistosas, hostiles y destructivas, la desorientación, el mal funcionamiento, la sensación de control, entre otros son evidencias de alienación social. Alienación en la conducta humana y su incidencia en trastornos psíquicos.

En la Medicina Social Latinoamericana se han realizado varios estudios de la relación trbajo-salud que incursionan en la influencia del trabajo alienado en el perfil patológico de colectivos laborales. Una de los representantes más destacados en esta perspectiva es A. L. Lamel, la cual parte del carácter alienado del trbajo en el capitalismo y la influencia de esta circunstancia para la salud del trabajador.

A partir de la categoría de "desgaste" la autora se propone demostrar que el trabajo alienado constituye una actividad que desgasta mucho más que lo que puede reponer o desarrollar en términos de capacidades.

Las ciencias médicas y de la salud, con una impronta más pragmática, se han enfrentado a los resultados negativos que presentan para la salud humana, las relaciones alienadas, tanto a nivel individual ( neurosis, esquizofrenia) como a nivel colectivo (desgastes en grupos obreros).

 

CONCLUSIONES

Los estudios de la alienación humana reportan la existencia de esta temática desde los tiempos antiguos, alcanzando su mayor desarrollo en el pensamiento pre-marxista en la Filosofía Clásica Alemana, particularmente en Hegel y Feuerbach.

Es en la obra de Carlos Marx "Manuscritos Económicos y Filosóficos" escrita en 1844, donde se aborda de un modo más satisfactorio la categoría de enajenación, brindando la posibilidad de explicarla sobre bases científicas.

En el socialismo subsiste la enajenación, pero es parcial, limitada, de otro tipo y carácter, ya que se da a través de nuevas relaciones económicas, políticas e ideológicas.

El concebir los problemas de salud, a través de una visión integral, multidimensional del hombre, nos permite comprender la incidencia y repercusión de la enajenación en la salud humana.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Marx, C. "Tesis sobre Feuerbach", O.E. en 3 tomos, tomo I, Edit. Progreso, Moscú, 1973, pág. 9.

  2. Marx, C. "Manuscritos Económicos y Filosóficos", O.E. en 3 tomos, tomo I, Edit. Progreso, Moscú 1973, pág. 56.

  3. Marx, C. "Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte", O.E. en 3 tomos, Tomo I, Edit. Progreso Moscú, 1973, pág. 441

  4. Marc, C. "Crítica al Programa de Ghota", O.E. en 3 tomos, Tomo III, Edit. Progreso Moscú 1973, pág. 15.