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Aseguramiento médico en Cuba durante sucesos relevantes de la lucha insurreccional.
Medical logistics in Cuba during relevant events of the insurgent struggle.

 

Janelly María Hernández Morgado(1), Héctor D. Muarra Álvarez(2), Andrés León Pujalte(3), Osvaldo Cervantes Quesada(4),  Vivian Cristina García Morgado(5).

 

RESUMEN

 

Se hace un recuento histórico del aseguramiento médico de algunos hechos relevantes de nuestra historia, durante la lucha insurreccional, sobre la base de numerosas fuentes bibliográficas y documentales. Se destacan las particularidades de esta lucha según su fase nómada, seminómada y estable. Se relatan algunas anécdotas referidas al desempeño de los servicios médicos en la columna guerrillera # 8 comandada por el Che.

 

Palabras Claves: ASISTENCIA MÉDICA, MEDICINA MILITAR

 

(1)Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral.

(2)Especialista de Primer Grado en Medicina Interna.

(3)Especialista de Primer Grado en Medicina Interna.

(4)Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral.

(5)Especialista de Primer Grado en Imagenología.

 

 


INTRODUCCIÓN

 

El conocimiento de la guerra irregular, con la Revolución Cubana que tuvo su inicio en el asalto al cuartel Moncada el 26 de Julio de 1953, se convirtió en una directiva de todo nuestro pueblo trasmitida de padres a hijos y de los gallardos guerrilleros a nuestros estudiantes y juventud y sobre todo las anécdotas de la invasión de las columnas guerrilleras comandadas por Camilo y el Che, que con sus triunfos arrolladores escribieron páginas gloriosas en nuestra historia patria(1)(2).

Numerosos son los relatos de cuando Faustino Pérez vendó la mano a Jorge Ponce herido el 5 de diciembre de 1956 en Alegría del Pío y el Che herido a sedal en el cuello que decidió dejar la mochila con medicinas, a cambio de una caja de balas que otro combatiente había abandonado. Estas y otras más serán relatadas en nuestro trabajo(3)(4).

Por lo que consideramos que es importante hacer una historia que enseñe a los médicos, a mejor entender su presente y mejor proyectar su futuro(5) y sobre esta base decidimos realizar esta investigación, donde narraremos como estaba configurado el aseguramiento médico en sucesos relevantes de nuestra historia y el papel decisivo que jugaron los mismos en el triunfo de la Revolución Cubana.

 

MATERIAL Y MÉTODOS

 

Para la realización de esta investigación recolectamos la mayor información posible de numerosas fuentes bibliográficas y documentales durante este período de nuestra lucha revolucionaria. Realizamos una entrevista al combatiente del Ejército Rebelde Efrén León Nápoles basándonos para ello en un cuestionario preelaborado. Con la información obtenida organizamos toda la documentación, la que fue analizada en varias sesiones de trabajo por los autores.

 

DESARROLLO

 

El Asalto al Cuartel Moncada se llevó a cabo el 26 de julio de 1953. Fue dirigido por nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cuya misión era apoderarse de la posta tres y posteriormente del cuerpo de guardia, el centro de comunicaciones, los dormitorios  y las demás instalaciones.

El apoyo al asalto fue prestado por dos grupos: uno, de 21 hombres al mando de Abel Santamaría, que ocuparía el Hospital Civil “Saturnino Lora” con el objetivo de dominar la parte posterior del cuartel. Otros 10 hombres, entre los que se encontraba Raúl Castro, ocuparían el Palacio de Justicia.

El grupo del hospital tenía la misión de prestar asistencia médica a los heridos de ambas partes, para lo cual contaban con la presencia del Dr. Mario Muñoz y las compañeras Haydée y Melba. El asalto fue frustrado. Las enfermeras y los enfermeros del Hospital colaboraron con los asaltantes, hasta los enfermos dieron su apoyo a la causa revolucionaria(4)(6).

Luego de esta acción nuestro país se convirtió en un taller de tortura y muerte. En “La Historia Me Absolverá”, al denunciar los crímenes cometidos por los soldados Fidel expresó:

... “El primer prisionero asesinado fue el Dr. Mario Muñoz, que no llevaba armas ni uniforme y vestía su bata de galeno, un hombre generoso y competente que hubiera atendido con la misma devoción tanto al adversario como al amigo herido. En el camino del hospital civil al cuartel le dieron un tiro por la espalda y allí lo dejaron tendido boca abajo en un charco de sangre”(7)(8).

En el Centro Gallego penetraron hasta el salón de operaciones donde recibían transfusiones de sangre 2 heridos graves, los arrancaron de las mesas y los llevaron arrastrándose hasta la planta baja donde llegaron cadáveres. No pudieron hacer lo mismo con Pedro Miret, Abelardo Crespo y Fidel Labrador que les inyectaron aire y alcanfor en las venas para matarlos, pero deben sus vidas al capitán Tamayo, Médico del Ejército y verdadero militar, que a punta de pistolas se los arrebató al enemigo y los trasladó al Hospital civil(9).

Ya en la organización de las fuerzas que protagonizaron el desembarco en costas cubanas el 2 de Diciembre de 1956, no estuvo ausente el pensamiento del Comandante Fidel Castro sobre la necesidad de configurar el aseguramiento médico del mismo y es por ello que en el Granma viajaron los doctores Ernesto Che Guevara y Faustino Pérez Hernández. Y de esta forma queda constituido el incipiente cuerpo de sanidad militar, verdadero heredero de la tradición heroica de la Sanidad Militar Mambisa de nuestras guerras independentistas. Ambos tenían la misión inicial de prestar asistencia facultativa, además de cumplir tareas de combatiente, también Santiago Hirzel, técnico en rayos x, quién tenía la misión de sanitario viajó en la expedición(10).

El 5 de diciembre de 1956 en Alegría de Pío ocurre el primer combate de los expedicionarios, donde actuó como médico el Dr. Faustino ya que el Che resultó herido y no es hasta la reorganización de la otra guerrilla después del reencuentro de Cinco Palmas, que el Che asume sus funciones como médico. Comienza entonces la fase nómada del aseguramiento médico, durante la cual el que ejerce las funciones como tal, tiene que actuar como un miembro más de la tropa, desplazarse con ellos, transportar sobre sí mismo sus medios y recursos técnicos y asistenciales, combatir si es necesario(1).

Posteriormente, el 17 de enero de 1957 los guerrilleros tuvieron un nuevo combate en el lugar conocido por “La Plata”. Esta victoriosa acción significó la proclamación de su existencia como entidad de combatientes, capaces de iniciar acciones combativas exitosas. Luego del combate las fuerzas rebeldes curaron a los heridos de acuerdo a sus posibilidades, tres de ellos de mucha gravedad  decidieron dejarlos al cuidado de los soldados prisioneros y se retiraron.

Después de finalizada la guerra, en relato acerca de este combate el comandante Ernesto Che Guevara señaló:

... “Siempre contrastaba nuestra actitud con los heridos y la del Ejército, que no sólo asesinaba a nuestros heridos, sino que abandonaba a los suyos. Esta diferencia fue haciendo su efecto con el tiempo y constituyó uno de los factores del triunfo. Allí, con mucho dolor para mí, que sentía como médico la necesidad de mantener reservas para nuestras tropas, Fidel ordenó que se entregaran a los prisioneros todas las medicinas disponibles, para el cuidado de los soldados heridos y así lo hicimos”(11).

Ya el 28 de Mayo de 1957 se produce el ataque al Cuartel Uvero donde todos los heridos fueron atendidos por el Che y una red que permitió su evacuación hacia la retaguardia utilizando los enlaces entre los campesinos y bohíos previamente seleccionados; ya en estos momentos estamos en presencia de la etapa seminómada donde la guerrilla frecuenta campamentos, tiene casas amigas de entera confianza donde se pueden guardar objetos e incluso dejar heridos, aquí la tarea de la sanidad es menos fatigosa y se puede contar con un equipo quirúrgico de urgencia en la mochila y otro más completo para operaciones de mayor envergadura(10).

Después de estas acciones se incorpora al Ejército Rebelde el destacado ortopédico Julio Martínez Páez, el cual recibió de manos del Che los recursos con que contaba al expresar este último su decisión de ser solamente soldado.

Posteriormente, se establecieron en el primer frente de la Sierra Maestra los hospitales de Pozo Azul, La Pata de la Mesa, Puerto de Malanga y otros,  le correspondió al Dr. Sergio del Valle organizar los servicios médicos de este frente. El Comandante Machado Ventura organizó los servicios médicos en el segundo frente “Frank País” estructurándose la misma en columnas y estableciéndose hospitales importantes: Casimba, Soledad de Mayarí, Aguacate, Calabaza de Jagua y otros. Estos servicios médicos fueron ejemplo por su organización y eficacia y contaba con un aparato central de esterilización, donde se preparaban apósitos y otros medios médicos, que posteriormente mediante una camioneta Willy eran distribuidos.

Al oeste de Santiago de Cuba y bajo el mando del Comandante Juan Almeida se creó el  tercer frente oriental que cumplió misiones similares al segundo frente y sus servicios médicos se sustentaban en los hospitales creados en La Lata y Bejucal, todos bajo la dirección  del Dr. Martínez Páez. Ya en el cuarto frente oriental  le correspondió al comandante Manuel “Piti” Fajardo organizar los servicios médicos de este. Y en estos momentos estamos en presencia de la tercera etapa o fase estable, donde existe una verdadera organización hospitalaria.

Así dejó escrito el propio Guerrillero Heroico en su libro “La Guerra de Guerrillas” (1960), las etapas por las que hubo que pasar la Sanidad Militar del Ejército Rebelde(12)(13).

 

TESTIMONIOS

 

El compañero Tte. Coronel Efrén León Nápoles nació el 15 de octubre de 1937. En noviembre de 1957 se incorpora a la Columna #8 “Ciro Redondo” comandada por el Che. Fue fundador del PCC. Es presidente de honor de la Cátedra Ernesto “Che” Guevara en la Universidad de Ciego de Ávila. Presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución en el Municipio Venezuela y Tte. Coronel retirado de la reserva.  Nos relata sus experiencias, recuerdos, anécdotas, que reflejan como se  atendían y desarrollaban las actividades relacionadas con los servicios sanitarios en la guerrilla. Por la importancia de su testimonio y en aras de no tergiversar, ni mal interpretar ninguno de sus valiosos recuerdos se transcribe literalmente lo que nos expresó. Junto a él rememoramos médicos de la estirpe de Piti Fajardo, el actual Gral. Sergio Del Valle, al compañero Oscar Fernández Mel, que en la batalla de Santa Clara recoge al Vaquerito en su caída de muerte y por supuesto, se nombra otros que son muy conocidos  por las actividades que a lo largo de estos 43 años vienen desarrollando, como José Ramón Machado Ventura. Con orgullo de pertenecer a esta generación de cubanos oímos con admiración sobre el comportamiento de los médicos en la guerrilla sobre las difíciles condiciones en las que actuaron y aprendimos que hay una ética, una ética médica desde muy atrás, que comenzó con los mambises, continuó en la Sierra y la siguen nuestros médicos de hoy con su ejemplo en las misiones internacionalistas y con su entrega diaria a la atención de nuestro pueblo, en medio de la más despiadada agresión, el bloqueo imperialista.

Sirva el testimonio del compañero León, para que la presente y futura generación de médicos, conozca un poco más esta Revolución, de su historia, de sus participantes. En ella va parte de la vida de este combatiente y junto a él nosotros, los médicos de hoy.

... “Cuando se organiza el destacamento expedicionario Fidel no olvida organizar lo que se dio por llamarse sanidad o intendencia, pues él crea un destacamento guerrillero con tres pelotones de combate y con una jefatura, como parte de la jefatura viene el Che nombrado “Tte. Jefe de la responsabilidad en cuanto a la salud”. Que yo recuerde, entre los expedicionarios venían dos médicos el Che y Faustino Pérez. La organización del sistema de salud en el Ejército Rebelde fue respondiendo a las etapas que vivían el propio E.R, es decir,  que en los primeros meses y hasta el propio combate del Uvero, todavía todo lo que existe son dos médicos y el Che tuvo que quedarse con 5 heridos de este combate, entre ellos dos de gravedad, uno era Almeida (con varios tiros peligrosos), por lo que Fidel decidió irse él con el grueso de la tropa y a la vez con la decisión de dejar al Che con esos heridos para poder salvarlos.

En ese momento la estructura de la salud en el E.R respondía al trabajo del Che en las peores condiciones porque eran unos enfermos con tratamiento ambulatorio ya que no había asentamiento, era la fase nómada del sistema de salud.

Con el paso de los meses, cuando la guerrilla se va convirtiendo en columna empiezan a incorporarse más compañeros, hasta que llegó la fase donde la guerrilla empieza su etapa seminómada, ya tiene más fuerza ,el Che sigue siendo todavía el único médico y se tenía que curar él mismo y a los demás y fue, por decirlo de alguna forma, el primer médico de la familia, ya que atendía una población rural. Ya no era atender simplemente a sus compañeros sino que cuando estaba descansando lo iban a buscar porque había una campesina  de parto o un niño con fiebre y él tenía que coger un mulo e ir, a veces estaba a kilómetros, pero siempre brindaba su ayuda. Cuando la guerra llega a la etapa de posiciones donde  hay asentamiento de las columnas guerrilleras, se dan entonces las condiciones para que empiecen a surgir elementos de la retaguardia y consustancial a ella el propio sistema de medicina, o sea, al igual que surgió una emisión de Radio Rebelde, surge un hospital.

El hospital principal se ubicó en la zona de La Plata en el área donde se desplegaron las instalaciones de la comandancia y se llamó “Hospital de Campaña Mario Muñoz”, por ese hospital pasaron varios de los médicos que tuvo el E.R.  Vallejo que fue el 1er médico de Fidel, incluso muchos le decían “el hospital del doctor Vallejo”. Faustino Pérez  en una etapa estuvo allí,  Sergio del Valle, Bernabé, Martínez  Páez y Piti Fajardo estuvieron allí también. Yo estaba recordando el caso del Capitán Geonel Rodríguez que fue herido a varios kilómetros de donde estaba el hospital y fue trasladado en camilla al igual que otros compañeros, al Hospital Principal; el salón de operaciones fue el portal de una pequeña casita de tabla, con una mesa de comer como mesa de operaciones, para preparar la operación, como era de noche, cogimos dos faroles; Ordaz le aplicó la anestesia, Trigo empezó a preparar los pocos instrumentales que tenía, la herida había sido resultado de un fragmento de un mortero, la cual estaba en el vientre y apenas sangraba, el capitán le dice a Geonel que no se preocupara que la herida no era tan mala y él le contestó que eso era lo malo, porque la hemorragia era interna que no lo volvieran loco, que él no tenía solución, cuando se le abrió todos los insectos  que venían a la luz en su mayoría caían en la herida, por supuesto que había compañeros espantándolos. Empezó a perder sangre y entonces un médico recordó que él tenía sangre universal y trataron de sacarle la sangre para el paciente herido, pero la aguja estaba tupida. Fueron horas de agonía tratando de que no  muriera pero al final la muerte se apoderó de él. Fidel nos pidió que lo enterraran muy cerca de la comandancia de él y que se le pidiera a la madre que ese fuera definitivamente el lugar de su tumba.

Otro caso fue Jerónimo Mariño, herido grave, desangrándose y creo que no exagero si digo que por más de 48 horas; también tuvo que ser sometido a una operación en este lugar y no teníamos el plasma, el padre de él al enterarse que su hijo estaba herido llegó hasta nosotros en el momento crítico y tuvieron que hacer una transfusión vena-vena, ya que este era el único método disponible. Por eso era tan importante que funcionara el movimiento 26 de Julio tanto en el llano, ciudades y zonas rurales garantizando el abastecimiento al Ejército Rebelde, dependíamos de eso porque habían pacientes que como el Che eran asmáticos u otras enfermedades y necesitaban de tratamiento, por lo que estábamos sujetos a que estos subieran del llano.

Cuando se creó la columna invasora del Che, a pesar de que él era médico son escogidos dos médicos más, por la misión tan peligrosa que iban a cumplir esta columna, o sea, iban a penetrar en las profundidades del enemigo alejándose de las principales fuerzas del Ejército Rebelde.

Lo difícil de la misión, tanto por la presión como por el riesgo de encontrarse con el enemigo, como la propia situación climatológica, hizo que la tropa se fuera enfermando y fuimos adquiriendo la enfermedad que los campesinos llamaban mazamorra. Los pies empezaron a enfermársenos, a algunos les pasó a las piernas y a otros hasta los muslos.

Recuerdo el caso de un combatiente que hubo que picarle las patas de los pantalones porque las piernas estaban muy hinchadas y constantemente le estaban supurando, vi al doctor Fernández Mel y a Vicente de la Hoz, ambos curando a estos compañeros, a algunos se les empezaron a encarnar las uñas de los pies y a infestárseles y aunque era una cirugía menor había que sacar la uña, ¡ a mi mismo me lo hicieron!   Y esto era a sangre fría.

Ellos venían alertándonos con relación a cosas que podían afectarnos, sabían las consecuencias de tomar agua estancadas y nos las decían, al igual de no dejar las comidas tanto tiempo en las mochilas, recuerdo que una vez cocinamos tantas jutias que no pudimos comérnoslas, por lo que las guardamos en las mochilas durante tres días y se lo dijeron al Che, entonces él nos explicó por qué  eso no se podía comer.

En el segundo combate, en la invasión tuvimos 4 heridos, uno de ellos fue Juan Hernández, al cual fragmentos de una bomba le llevó parte del muslo y en una situación muy compleja  desde el punto de vista del combate cuando el vio que nosotros empezamos a luchar por no dejarlo, nos pidió que lo dejáramos y siguiéramos para cumplir la misión. Los médicos trataron de contenerle la pérdida de sangre con un torniquete pero fue en vano, nuevamente perdimos un valioso combatiente.

El otro herido fue porque un proyectil le traspasó el hombro izquierdo pero el Che y los otros médicos al analizar la situación llegaron a la conclusión de que era peligrosa y que podía llegar a perder el brazo, todos los médicos discutieron el caso y llegaron al acuerdo de llevarlo a un hospital de una unidad donde hubiese más recursos y el combatiente dijo que él no abandonaba a sus hombres, ni al Che.

Ya en el Escambray, el Che crea 2 hospitales de campaña donde instala la comandancia el Caballete de Caza, cuyo nombre no recuerdo, otro en la zona de Gavilanes; en ambos se siguió la tradición del Ejército Rebelde en la Sierra de atender a la población campesina.

Recuerdo cuando una vez el Che le extrajo una muela a un combatiente y este fue tan valiente que cuando se formó el pelotón suicida por el Vaquerito el Che leyó la lista y decía: “El patriota”, preguntó “¿ Quién es este?” a lo que le contestaron “ Este es al que usted le sacó la muela”, el Che dijo “Déjenlo que este es un valiente”.

Muchos de los enfermeros no eran graduados y los propios médicos los preparaban en las diferentes situaciones, aprendían a inyectar con naranjas y el Che hasta se dejó inyectar para que las tropas cogieran confianza y se dejaran inyectar por estos enfermeros improvisados.

Pero se dio la situación que el Ejército Rebelde se desarrolló tanto y se libraban tantas acciones combativas que el sistema de salud era insuficiente para atender a los heridos, algunos podían salvar sus vidas porque era leve pero sufrían mucho y otros no sobrevivían porque la herida era muy grave y no existían condiciones necesarias para atenderlos.

Cuando hieren a Daniel, este estuvo pocas horas, aquello fue una verdadera agonía, porque mientras buscábamos a un médico y el Che era el más cerca, cuando llegó, este ya había fallecido. Perdiéndose con él al hombre que sustituyó a Frank cuando lo asesinaron, al que Fidel manda a buscar para la Sierra, le da una columna y lo hace comandante. Daniel era un joven con una verdadera preparación cultural y política, volviendo a perder a un hombre que era toda una figura prometedora.

Cuando empezamos a tomar grandes y medianas ciudades utilizábamos las clínicas que había en ellas para atender los heridos que teníamos. Por eso se salvó el comandante Yoel Iglesias de las heridas del combate de Fomento porque aunque una bala, como dirían los campesinos,  lo degolló, pero fue atendido en la clínica y se salvó.

Con el Vaquerito nos pasó lo peor, se utilizó una de esas clínicas, ya en Santa Clara, pero su herida fue mortal. El Che le ordena al doctor Fernández Mel que estuviera con el Vaquerito atendiéndolo y Fernández Mel dice que el Vaquerito clínicamente era ya un cadáver.

Estando en la Sierra Maestra en el alto de Marino me dio paludismo, recuerdo que me hicieron una cama de hojas de plátano, la fiebre me empezó a subir y tenía escalofríos, decidieron sacarme del frente y mandarme a un lugar conocido como Puerto de  Malanga, en el camino la fiebre era tan alta que yo quería que me pasara algo, y me encontré con una poceta de agua fría, me tiré sin saber que el agua fría bajaba la fiebre, así fue como pude llegar al lugar donde me llevaba. El medicamento fue muy original: varios platos de malanga con carne de res y a los 4 ó 5 días ya estaba en el frente de nuevo.

Los pocos medicamentos que habían lo llevaban los médicos. Los abastecimientos por el 26 de Julio eran centralizados y priorizados para aquellos casos críticos”.

 

ABSTRACT

 

An historical narration of the medical logistics is given of some relevant  facts of our history during insurrectional fight on the basis of bibliographical references and documentary sources. Some peculiarities of its nomadic, semi-nomadic and stable phase of this struggle are emphasized. Some anecdotes concerning the accomplishment of the medical services of the #8 guerrilla column commanded by Che Guevara are narrated.

 

Key word: MEDICAL ASSISTANCE, MILITARY MEDICINE

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

1.       Soler Vaillant R, Robert García JI, Frías Méndez. Aseguramiento médico en la guerra irregular 1993; 22(1): 24-30.

2.      Historia de Cuba. La Habana: Ciencias Sociales; 1985.

3.      Colectivo de autores. Historia de Cuba. La Habana: Pueblo y Educación; 1983.

4.      Historia de Cuba. La Habana: Pueblo y Educación;1978.

5.      Herrera Sotolongo PL. El servicio quirúrgico en el  Ejército Popular Republicano durante la guerra nacional revolucionaria en España. Rev Cubana Med Militar 1993; 22(1):56-71.

6.      Centro de Estudios de Medicina Militar. Moncada,la acción. La Habana: Editora Política;1961. 

7.      Castro Ruz, Fidel. La historia me absolverá. La Habana:  Ciencias Sociales;1975.

8.      Marrero Cruz E, Hernández González M. El médico del Moncada. Ciudad de la Habana:  Verde Olivo; 2000.

9.      Rojas Martha. Los testigos del hospital. La Habana:  Granma;1967.

10. Diario de la guerra. La Habana: Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado;1956.

11. Guevara E. La guerra de guerrillas. La Habana:  Ciencias Sociales; 1985.

12. Sarabia Nidia. Médicos guerrilleros,  testimonios. La Habana. Cuadernos de historia de la República de Cuba, 64; 1982.

13. Ortiz Estrada JF. Fundamentos éticos y patrióticos de la medicina cubana. Rev Cubana Med Militar  1999;28(1):73-84.