La profesionalidad del médico no
sólo supone una buena acumulación de conocimientos y experiencias para
resolver las múltiples situaciones que se presentan cada día, sino también
el dominio preciso y científicamente fundamentado de las técnicas que hacen
que el proceso de comunicación que se produce entre el médico y sus
pacientes sea altamente efectiva. El conocimiento de la teoría de la
comunicación y el desarrollo de hábitos y habilidades comunicativas se hace
entonces imprescindibles para la formación integral de nuestros profesionales
de la salud. La comunicación establecida en el marco de los servicios médicos
entre el usuario de salud por una parte y el médico por la otra no es espontáneo
sino que está predeterminada por los respectivos papeles asumidos por ambos
en esa singular relación. Es responsabilidad del médico dirigir el proceso
de comunicación, dado que su preparación técnica debe capacitarlo para esa
tarea primordial.
Palabras claves:
COMUNICACIÓN EN SALUD
1.
Profesor Asistente. Facultad de Ciencias Médicas Ciego de Avila,
Unidad Docente Morón.
2.
Profesor Asistente. Metodólogo. Facultad de Ciencias Médicas Ciego de
Avila. Unidad Docente M
La necesidad de crear un
movimiento sanitarista que abordara los problemas de salud del siglo XX como son
la rápida urbanización, la fuerte tendencia decreciente de la fecundidad y
mortalidad, el aumento de la esperanza de vida al nacer, el incremento de los
problemas de la tercera edad, la disminución de las enfermedades infecciosas y
el incremento de las enfermedades no transmisibles, encontró su expresión en
la estrategia de la OMS de Salud para Todos en el año 2000 que fue aceptada en
1978 en Alma Atá.
“Esta estrategia plantea que
para alcanzar salud para todos, los
habitantes de los países deben tener un nivel de salud suficiente para que
trabajen productivamente y participen activamente en la vida social de la
comunidad en que viven” (Rosaida Ochoa 1997).(1)
Identifica tres principios claves
y tres objetivos principales que son:
PRINCIPIOS.
_Debe basarse en la atención
primaria de salud.
_Requiere participación conjunta
de profesionales y población.
_Depende de colaboraciones
intersectoriales.
OBJETIVOS
_Promover un estilo de vida más
sano.
_Prevenir enfermedades evitables.
_Rehabilitar.
Estos aspectos han sido discutidos
en la primera conferencia internacional de promoción de salud en Otawa, Canadá
en 1986, como fruto de estas discusiones se define la promoción de salud con un
perfil amplio. Desde esta perspectiva la promoción de salud consiste en un
medio de conseguir salud para todos, en un proceso encaminado a capacitar a la
población para controlar y mejorar su salud es decir, proporcionar a los
pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control
sobre la misma.
De acuerdo con la carta de Ottawa
la palabra clave es salud como fuente de riqueza de la vida cotidiana,
alcanzable si el individuo o grupo es capaz de identificar sus aspiraciones,
satisfacer sus necesidades y cambiar o adaptarse al medio ambiente y darle
impulso, promoviendo su bienestar físico mental y social.
Por tanto el papel de los
profesionales de la medicina debe extenderse desde sus responsabilidades terapéutica
hasta la promoción de salud.
En 1992 los países de América
Latina reunidos en Santa Fe de Bogotá convocaron a fortalecer la promoción de
salud asumiendo la relación mutua entre desarrollo y salud.
En 1997 se firma la Carta de la
Habana que enfatiza en la necesidad de: elevar la salud a partir del concepto
social de salud, la intersectorialidad y la participación social.
Los programas diseñados para
promover cambios en la conducta de salud e intensificar la detección precoz y
el tratamiento oportuno de las enfermedades han demostrado, que los medios
masivos y otras estrategias de comunicación pueden ser efectivas para reducir
el riesgo de dolencias graves, sin embargo comunicarse con eficiencia sobre el
tema de salud resulta difícil entre otras razones porque:
_ La información es compleja y técnica.
_ Puede resultar provisional,
contradictoria y sujeta a cambios.
_ Pueden entrar en conflicto con
creencias personales muy arraigadas.
El trabajo de los profesionales de
la salud es también un proceso de comunicación. Junto a las numerosas tareas
que la sociedad encarga a estos profesionales demandan de ellos una serie de
recursos comunicativos sin los cuales les resultaría imposible ganarse la
confianza de los usuarios de la salud, mantener la jerarquía necesaria para su
trabajo, y al mismo tiempo, proporcionarles el marco afable de una bella
relación como para hacerlos depositarios de sus dificultades personales,
sus aspiraciones y frustraciones.
Más que esto, la posibilidad de
ponerse delante de un grupo de personas, captar su atención, mantener la
ecuanimidad en cualquier circunstancia, no demostrar ni siquiera inquietud
cuando no tiene seguridad de lo que sucede, tratar de infundir seguridad en sus
interlocutores, persuadirlos de la importancia del tema aun cuando sea ajeno a
quienes lo escuchan y mostrarse siempre equilibrado y tranquilo a pesar de sus
problemas personales es una tarea más difícil que la de cualquier otro
comunicador profesional.
La profesionalidad del médico no
sólo supone una buena acumulación de conocimientos y experiencias para
resolver las múltiples situaciones que se presentan cada día, sino también el
dominio preciso y científicamente fundamentado de las técnicas que hacen que
el proceso de comunicación que se produce entre el médico y sus pacientes sea
altamente efectiva. El uso de terminología apropiada en cada caso, el manejo de
la persuasión y la sugestión como parte de su trabajo profesional, el dominio
de los efectos psicológicos que ocasionan en los receptores el mensaje que se
trata de llevar a ellos ya sea en diálogo personal o por otras vías y medios
comunicativos, son sólo algunas de las cuestiones de esta ciencia que se
vincula con los conocimientos aportados por otras ciencias independientes en
todo único que adquiere a su vez características propias.
El conocimiento de la teoría de
la comunicación y el desarrollo de hábitos y habilidades comunicativas se hace
entonces imprescindibles para la formación integral de nuestros profesionales
de la salud.
Por todo lo antes expuesto hemos
decidido brindar los elementos fundamentales del proceso de comunicación que le
permiten a los profesionales de la salud desarrollar hábitos y habilidades
comunicativas.
Para emprender el estudio de la
comunicación es necesario establecer previamente con claridad una serie de
aspectos de carácter conceptual en los cuales se sustentan todo el sistema de
los conocimientos de esta rama.
Es tanta la abundancia de
materiales escritos sobre esta temática, que usualmente se produce una
hiperconceptualización de los aspectos que en ella se abordan, lo que da lugar
a una abundancia extraordinaria de términos, definiciones y reglas, de las
cuales resulta difícil, algunas veces, precisar las esenciales de las
secundarias, las que tienen valor operacional y las que se reservan al tedioso
campo de las especulaciones teóricas.
Para que esto no ocurra, es
preciso distinguir que la comunicación es un proceso de interacción social a
través de símbolos y sistemas de mensajes que se producen como parte de la
actividad humana aunque no debe confundirse con ella.(2)
La comunicación fue y es un
factor fundamental desde el punto de vista social en el desarrollo del hombre,
tanto en lo psíquico como en lo sociológico.
El psicólogo ruso Predvechni en
su libro Psicología Social publicado en 1987 afirmó “las funciones sociales
de la comunicación en la sociedad moderna se pueden dividir teóricamente en
dos categorías: las propiamente sociales encaminadas a satisfacer las
necesidades de la sociedad en general o de algunos de sus grupos en el proceso
de funcionamiento y de su interacción y las psicológicas_sociales relacionadas
con las necesidades de algunos de los miembros de la sociedad”(3).
La comunicación puede entenderse
como intercambio, interrelación, como vida en sociedad, todo ello relacionado
indudablemente con las necesidades productivas de los hombres y no pueden
existir sin el lenguaje. Comunicación es pensamiento compartido y no puede
existir pensamiento sin palabras.
A través del proceso de
comunicación social se transmite el resultado de la actividad psíquica de los
hombres y desde sus orígenes permitió la transmisión de ideas, pensamientos y
experiencias vividas, pero también conflictos, necesidades y aspiraciones de
los hombres.
Todo individuo vive en una situación
de continuo intercambio con el ambiente, en el curso del propio desarrollo, cada
individuo aprende a atribuir significado a toda la realidad y a todos los
intercambios que efectúa con el ambiente. En el curso de las relaciones
interpersonales cada persona adopta particulares comportamientos, los cuales son
interpretados irremediablemente por los demás individuos, convirtiéndose de
este modo en significativos y por ende comunicativos.
El proceso mediante el cual el
individuo atribuye significado a los acontecimientos y los comportamientos de
los demás es regidos por reglas, los usos y los códigos presentes en la
cultura a la que pertenece el individuo(4).
Todo comportamiento posee un
significado y por ende es comunicativo, siendo
imposible no adoptar un comportamiento en cada ocasión particular o en
un nivel comunicativo dado, ya sea micronivel, mesonivel o macronivel, pero en
cualquiera de estos niveles u ocasión la comunicación siempre tiene el sello
de la individualidad y asume las posiciones de contenido y formas que le son
inherentes(5).
La transmisión de datos y
conceptos no es la única función de la comunicación aunque es la más
divulgada por todos, además de la función informativa la comunicación tiene
función afectiva- valorativa y función reguladora, expliquemos cada una de
estas funciones según Vicente González Castro (1989)(6).
La función informativa
le proporciona al individuo todo el caudal de la experiencia social e histórica,
así como le propicia la formación de hábitos, habilidades y convicciones.
Esta función le permite al médico apropiarse de los conocimientos necesarios
para educar en cuestiones de salud a sus pacientes.
La función afectiva- valorativa
es de suma importancia en la estabilidad emocional de los sujetos y en su
realización personal, gracias a ella los individuos establecen una imagen de sí
mismos y de los demás, lo cual se consigue por medio de la valoración de las
cualidades de la personalidad de los cumunicadores.
Esta función es la conjunción de
la individualidad de cada cual con la necesidad de compatibilizar su papel
social y personal. Esta función le permite al médico valorar sus cualidades
como médico y a su vez, le permite a sus pacientes la valoración de ellos
mismos como personas saludables o no.
La función reguladora
le permite al emisor saber el efecto que se ha ocasionado con su mensaje y para
que el sujeto pueda evaluarse a sí mismo. Gracias a esta función se establece
la retroalimentación que asegura el conocimiento necesario para poder ejercer
la regulación de la comunicación. Esta función influye en todo el proceso y
está en dependencia de la efectividad de las dos anteriores.
Algunos autores establecen otras
funciones de la comunicación como Predvechni (1981)(7) que asegura la función
de contacto y la función de identificación, mediante la primera el individuo
satisface las necesidades de la comunicación que elimina las tensiones psíquicas
provocadas por la soledad, mientras que con la segunda la persona se comunica
para destacar que pertenece a un grupo dado o que por el contrario es ajena a él.
Este autor añade la función de socialización mediante la cual el hombre como
ser biológico se transforma o forma como personalidad.
Stefano Mambrini (1993)(8)
describe cuatro funciones particulares de la comunicación en las relaciones de
ayuda:
La función referencial
que permite transmitir información inherente a objetos y eventos de la
realidad. Mediante la comunicación es posible hablar de un “referente” es
decir de algo que existe, ha existido o existirá en la realidad. Ej. Esta función
le permite al médico transmitir a sus pacientes conceptos relacionados con la
salud.
La función de autopresentación
permite transmitir información sobre sí mismo, mediante la comunicación los
demás comprenden quién es el individuo tanto por lo que informa verbalmente
como los comportamientos que adopta y las modalidades de la cual se sirve. Esta
función le permite al médico transmitir que es un profesional de la salud
preparado para ayudar al paciente.
La función de heteropresentación
permite transmitir información sobre los demás de forma directa y consiente o
indirecta e inconsciente y no intencional. A través de ella el médico puede
transmitir cuán importante le es ese paciente para él ya sea de forma directa
y verbal o con su actitud atenta y solícita.
La función de metacomunicación
es cualquier mensaje verbal o no inherente a la comunicación y que tienda a
influir sobre el proceso. Ej. La frase “presta atención a lo que digo” o un
gesto con la mano que indique “escúchame”.
Aunque cuando nos comunicamos
percibimos la comunicación como un todo, ésta, está estructurada de diversos
componentes que son las modalidades individuales mediante las cuales se verifica
la comunicación y que Walzlawick en 1991(9) la define como comunicación
verbal, paraverbal y no verbal. Define la comunicación verbal como la que se
efectúa mediante el uso de la palabra y la comunicación paraverbal referida al
conjunto de características sonoras que posee la voz: volumen, timbre,
velocidad, fluidez y movimiento y la comunicación no verbal conformada por la mímica
del rostro, la gestualidad, la orientación y postura, la distancia y los
espacios interpersonales, la estética y el cuidado de la persona y las
conductas y actitudes que los individuos asumen en las relaciones. A esta
modalidad de la comunicación Hall la llamó en 1997 el lenguaje silencioso.
Se puede afirmar por tanto que
realmente todo comportamiento es comunicativo y transmite un mensaje a los demás
incluso prescindiendo de la intencionalidad y la conciencia del individuo ya sea
emisor o receptor.
En este proceso de poner en común
todos estos aspectos existen obstáculos que impiden su mejor realización a lo
que los especialistas llaman barreras.
Las barreras pueden ser de tipo
gnoseológicas y se producen por la pobre información del sujeto que debe
asimilar el mensaje. Ej. El desconocimiento de la enfermedad que padece un
individuo y sus consecuencias impiden asimilar las medidas terapéuticas
adecuadas para su curación.
Las barreras objetivas en cambio
son de carácter material y no dependen de causas psicológicas. Ej. La ausencia
de medios de información masiva en poblaciones pobremente desarrolladas impide
el conocimiento por las mismas de aspectos relacionados con el cuidado de su
salud.
Las barreras sociopsicológicas
referidas a aquellas ideas que el sujeto tiene como incuestionablemente válidas
y bien fundamentadas y que actúan como elementos de bloqueo en las nuevas
informaciones. Ej. La mamá de la niña mizquita gravemente enferma que se la
llevó del hospital de campaña cubano porque según sus creencias “dios había
decidido llevarse a su hija”.
Las barreras psicosociológicas
referidas a aquellos mecanismos de defensa conscientes y voluntarios o
inconscientes e involuntarios encaminados a mantener la autoestima de los
sujetos. Ej. Un paciente evita informar a su doctora que presenta una disfunción
sexual, o la mamá del niño retrasado mental que rechaza la ubicación de su
hijo en un aula especial porque “el niño es inteligente, lo que sucede es que
no le gusta estudiar”.
La comunicación establecida en el
marco de los servicios médicos entre el usuario de salud por una parte y el médico
por la otra no es espontáneo sino que está predeterminada por los respectivos
papeles asumidos por ambos en esa singular relación. Es responsabilidad del médico
dirigir el proceso de comunicación, dado que su preparación técnica debe
capacitarlo para esa tarea primordial.
La socialización de la medicina
enfatiza la necesidad de una participación más activa de la población en las
acciones de salud y por tanto de la más efectiva comunicación con ella y de la
información sobre los problemas de salud a evitar o resolver.
Diversos autores han estudiado a
profundidad el papel de la comunicación informativa en el marco de la salud
como son Waitzkin (1996), Black (1994), Hays (1997) y el Dr. Borroto en
1998.(10)
Este último expuso algunas de las
conclusiones más importantes a las cuales se ha arribado.
1.
El volumen de la información brindada: a mayor información, mayor
posibilidad se da para la participación activa del individuo en su propia
atención de salud.
2.
La calidad de la información: la información clara precisa y en el
lenguaje apropiado garantiza la descodificación del mensaje.
3.
No existe un esquema general para la información. La adecuación de la
misma a las características de las personas a las que va dirigida es
indispensable.
4.
Una adecuada comunicación influye decisivamente en el éxito o fracaso
de las acciones de salud que se desean lograr.
5.
El análisis de la repercusión del entorno en la calidad de la
comunicación ha evidenciado que los ruidos físicos y ambientales son
entorpecedores de la comunicación.
Es indudable la importancia para
cualquier persona de todo lo relacionado con su salud o la de sus familiares lo
que movilizará de manera intensa sus emociones y estas intervendrán
poderosamente en la relación con el personal que preservará o devolverá su
salud o la de sus familiares por tanto la calidad de la comunicación afectiva
incidirá en el cumplimiento de las orientaciones e indicaciones del médico.
Expondremos algunas de las
principales conclusiones a las que llegaron Borroto y Riva el referido año.
1.
Las habilidades de comunicación del médico y sobre todo de la
descodificación y codificación de mensajes afectivos mediante el lenguaje
verbal y extraverbal garantizan el cumplimiento de las orientaciones médicas.
2.
La calidad de la comunicación afectiva ente el médico y sus pacientes
puede influir sobre el resultado de tratamientos que aparentemente dependen sólo
de factores técnicos. El paciente recibe beneficio o daño no sólo con el
medicamento sino también con la conducta afectiva del médico hacia él.
3.
La sensibilidad emocional del médico es decisiva para poder apreciar las
necesidades sociopsicológicas de sus pacientes y responder a ellos con una
actitud que engendre confianza en toda la actividad médica.
4.
La comunicación de afectividad refuerza la percepción satisfactoria de
los pacientes acerca de la competencia técnica del médico.
5.
La consistencia o armonía entre signos verbales y no verbales es
decisiva para que el paciente perciba naturalidad y sinceridad en su médico.
6.
La preocupación que el médico muestre por los aspectos personales,
familiares y sociales de la comunidad es percibida como una manifestación
afectiva de especial significación por los pacientes y contribuye a engendrar
satisfacción con la atención médica(10).
Para conocer las probabilidades de
éxito de la comunicación es necesario valorar dos aspectos fundamentales:
¿Qué efecto produce en las
personas una comunicación determinada?
¿Qué efecto tendrá el mensaje
en los receptores?
La primera regla para la
comunicación eficaz es conocer a quién va dirigida, para ello es necesario:
Ø
Investigar al destinatario escogido.
Ø
Definir el momento adecuado para el mensaje.
Ø
Escoger el lenguaje a utilizar.
Ø
A qué actitudes y valores se debe apelar.
Ø
Cuáles son las condiciones del grupo en las que tendrá
lugar la acción deseada.
La aceptación de un mensaje o la
adopción de una conducta depende de que el receptor o la audiencia:
Ø
Lo perciba como beneficioso.
Ø
Lo considere adecuado a sus necesidades y valores.
Ø
Lo encuentre fácil de comprender o adoptar.
Ø
Pueda ensayar la conducta.
Ø
Sienta que el resultado de su ensayo o la aceptación de una
conducta sean visto positivamente por sus iguales.
La comunicación desempeña una
función esencial en la prevención de las enfermedades y la promoción de
salud.
Los programas de comunicación en
salud deben estar basados en la comprensión de las necesidades y las
percepciones de las audiencias o receptores seleccionados y son efectivos para:
Ø
Aumentar conocimientos sobre temas de salud, problemas y
soluciones.
Ø
Influir sobre actitudes para crear apoyo personal o
colectivo.
Ø
Demostrar o ejemplificar habilidades y hábitos en salud.
Ø
Incrementar la demanda de servicios de salud.
Ø
Reiterar o reforzar conocimientos, actitudes y conductas.(1)
A través de nuestra disertación
tratamos de conceptualizar el papel de la comunicación y explicar la relación
de la comunicación en la gestión de salud pública.
The professionality of a physician
not only assume a good accumulation of knowledges aand experiences to solve the
different situations every day
being but also the precise dominion
and scientific bases of the technica that allow the comunication process that is
given among doctor and his patient be highly effective. The knowledge of the
communication theory and the
development of communication habilities then becomes important for the integral
formation of our health .
The communication established
within the medical services between the patient on the one hand and
physician on the other is not spontaneous thus it is predetermined by the
physician to guide the comunication process, so that it technical preparation
should prepare him for this important task.
1.
Promoción de Salud. Compilaciones. Rosaida Ochoa Soto, Isabel Castañedo
Rojas, Milsa Cobas Selva. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 1997.
2.
Introducción a la Ciencia de la Comunicación. Hanno
Beth, Harry Pross. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana. 1998.
3.
Organización del Trabajo y Psicología Social. Editorial Ciencias
Sociales. La Habana. 1990.
4.
Si me Escuchara, me Entendería. Jaques Salomé, Sylvie Galland.
Editorial Sal Terrae. Montreol. 1997.
5.
Dinámica y Génesis de Grupo. Bernard Mailhiot. Ediciones Moroba.
Madrid. 1990.
6.
Profesión: Comunicador. Vicente González Castro. Editorial Ciencias
Sociales. 1992.
7.
Colectivo Moral y Comunicación. Angela Casaña Mata, Lina Domínguez
Acosta. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 1998.
8.
La Comunicación en las Relaciones de Ayuda. Stefano Manbrini. Cittadella
Editrice. Asís. 1998.
9.
Comunicar y Dialogar. Pedro Finkler. Editora Voces. Ltda Petrópolis.
1996.
10.
Bioética desde una Perspectiva Cubana. José R. Acosta Sariego. Centro Félix
Varela. 1998.
11.
El Problema de la Comunicación en Psicología. B. F. Lomov y col.
Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 1989.
12.
Temas sobre la Actividad y la Comunicación. Colectivo de Autores.
Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 1989.
13.
Psicología Médica. José A. Bustamante. Tomo II. Editorial Pueblo y
Educación. La Habana. 1987.
14.
Psicología Médica. Enrrique Nuñez de Villavicencio Porro. Tomo II.
Editorial Pueblo y Educación. 1991.