De la Prensa Médica Extranjera
Trombosis venosa profunda
Eran E. Weinmann y Edwin W. Salzman
Los créditos para los estudios fundamentales que llevan a nuestro
conocimiento actual sobre trombosis venosa profunda se deben dar a Bauer,
quien empleó la flebografía para diagnosticar las trombosis
venosas profundas asociadas a fracturas de tibia1 y a Sevitt
y Gallager por sus estudios de la prevalencia de trombolismo
venoso en autopsias de pacientes fallecidos por otras causas.2,3
El desarrollo de métodos objetivos para diagnosticar la trombosis
venosa profunda ha facilitado la investigación de su evolución
y ha proporcionado una base lógica para su prevención y tratamiento.
DIAGNOSTICO
La mayoría de los trombos venosos no tienen manifestaciones cuando
se detectan por primera vez mediante métodos objetivos,2,4
probablemente porque no obstruyen totalmente la vena1,5 y debido
a la existencia de circulación colateral.6 Incluso dentro
de la pequeña fracción de pacientes con trombosis venosa
profunda en las extremidades inferiores que tienen síntomas, menos
de un tercio se presenta con el clásico síndrome de malestar
en la pierna, edema, distensión venosa, y dolor a la dorsiflexión
forzada del pie (signo de Homan).7,8 Cuando inicialmente se
atribuyen los síntomas clínicos a la trombosis venosa profunda,
la valoración mediante métodos objetivos muestra que ésta
es correcta en menos de la mitad de las veces.9,10
El diagnóstico diferencial de la trombosis venosa profunda incluye
afecciones en la rodilla o la pantorrilla que dan lugar a una pierna con
dolor e inflamación. Entre 87 pacientes consecutivos con trombosis
venosa profunda sospechada clínicamente, pero con un flebograma
normal, 37 tenían una causa musculoesquelética; 12, flujo
venoso o linfático deteriorado y 4, quistes poplíteos inflamatorios
(quistes de Baker).11 Por lo tanto, el diagnóstico que
se sospecha clínicamente debe ser confirmado por una prueba diagnóstica
sensible y específica (tabla 1).
Tabla 1. Pruebas usadas en el diagnóstico de la trombosis
venosa profunda
| Prueba |
Trombosis venosa profunda Sensibilidad Especificidad
|
Trombosis venosa profunda Sensibilidad Especificidad
|
Area anatómica
|
Comentario |
| Flebografía |
Estándar para la comparación
|
Estándar para la comparación
|
Pelvis, rodilla área poplítea, pantorrilla
|
Invasiva: Arroja resultados equívocos
en casos de trombosis venosa profunda recurrente; no se repite fácilmente |
| Fletismografía con impedancia |
92
|
95
|
22
|
98
|
Muslo, área poplítea
|
Para el diagnóstico provisional de la
trombosis venosa profunda proximal primaria o recurrente. Insensible para
los trombos de la pantorrilla y para los trombos proximales no-oclusivos |
| Ultrasonido con modo-B o duplex |
97
|
97
|
59
|
98
|
Muslo, área poplítea
|
Prueba confirmatoria más sensible para
la trombosis venosa profunda sintomática |
| Velocidad del flujo de Doppler |
88
|
88
|
-
|
-
|
Muslo, área poplítea
|
Se puede usar en las extremidades en tracción
o con yeso. La interpretación es subjetiva, requiere habilidad |
| Prueba |
Trombosis venosa profunda X 2
Sensibilidad Especificidad
|
Trombosis venosa profunda X 3
Sensibilidad Especificidad
|
Area anatómica
|
Comentario |
| Venografía por resonancia magnética |
96
|
100
|
-
|
-
|
Vena cava inferior, pelvis, muslo
|
Puede diferenciar la oclusión aguda de
la crónica. Puede identificar las anomalías asociadas. No
es invasiva, es costosa; disponibilidad limitada |
* Se tomaron los datos de los resultados acumulativos resumidos por Lensing
et al.6 No se incluyeron datos de la gammagrafía
con fibrinógeno marcado con I125, porque ya no se dispone
de esa prueba.
Hace tiempo se usó ampliamente la gamma con fibrinógeno
marcado con I125 para la confirmación objetiva del diagnóstico
de trombosis venosa profunda. Sin embargo, la prueba tenía faltas
graves,14 incluyendo poca sensibilidad para los trombos venosos
por encima de la parte media del muslo. Este punto es discutible, pues
el fibrinógeno marcado con I125 fue retirado del mercado
por temor a la transmisión de agentes infecciosos mediante la transfusión
de productos derivados de la sangre. El fibrinógeno recombinante
podría ser una alternativa atractiva si estuviera disponible.
La prueba diagnóstica estándar para la trombosis venosa
profunda de las extremidades inferiores es la flebografía ascendente
realizada de acuerdo con el método de Rabinov y Paulin.15
La flebografìa puede detectar los trombos distales (en las venas
de la pierna, un lugar común de incepción de la trombosis
venosa profunda) y los trombos proximales (en las venas poplítea,
femoral e ilíaca), que son la fuente de la mayoría de los
grandes émbolos pulmonares.3 La flebografía tiene
efectos secundarios molestos incluyendo la trombosis inducida por el medio
de contraste en las venas periféricas en el 2 ó 3 % de los
pacientes, una complicación desagradable en los pacientes que de
otra forma no necesitarían tratamiento para la trombosis venosa.11,16
Los estudios recientes no han confirmado la superioridad de los agentes
iso-osmolares no iónicos modernos de contraste para la flebografía
sobre los agentes iónicos de contraste con respecto a los efectos
secundarios.17,18 La flebografía es costosa, especialmente
en términos de tiempo para los técnicos y los radiólogos,
y no se puede repetir poco tiempo después; es una mala opción
para monitorear a los pacientes con exámenes seriados. Se considera
de costo efectivo cuando el diagnóstico de la trombosis venosa profunda
requiere la confirmación en los pacientes sintomáticos, cuando
se sospecha la trombosis venosa profunda recurrente o cuando es necesario
valorar a los pacientes con operaciones previas de la cadera para diagnosticar
este tipo de trombosis, pero los métodos menos invasivos carecen
de sensibilidad.20 En tales casos, el costo de la flebografía
es sustancialmente menor que el costo de la hospitalización y el
tratamiento de una enfermedad incorrectamente diagnosticada.
Otros métodos objetivos de diagnóstico incluyen la pletismografía
de impedancia21 y varias formas de ultrasonido en modo B de
tiempo real,22 la mayoría de los cuales son más
sensibles para detectar la trombosis proximal que la distal. Con la pletismografía,
se mide la resistencia eléctrica entre 2 electrodos sujetos alrededor
de la pantorrilla. La obstrucción venosa proximal a los electrodos
disminuye la resistencia a medida que la pierna se llena de sangre, un
conductor eléctrico, y demora el aumento característico en
la resistencia de la pierna cuando se desinfla el torniquete del muslo.21,23
En los pacientes con trombosis venosa profunda sospechada, se reportó
combinación de los resultados normales en la pletismografía
de impedancia y la gammagrafía con el fibrinógeno9
o simplemente los exámenes pletismográficos de impedancia
normales, re-petidos,24-26 eran tan sensibles y específicos
que se puede considerar de manera segura que los pacientes con estos hallazgos
no tienen trombosis venosa profunda y por lo tanto, no hay necesidad de
tratamiento anticoagulante; por lo que la flebografía confirmatoria
no es necesaria. Sin embargo, recientemente se observó que la sensibilidad
de la pletismografía con resistencia para detectar los trombos proximales
en los pacientes sintomáticos era inferior a la previamente reportada.12
Cuando se usa como una prueba de valoración en los pacientes asintomáticos
con alto riesgo de trombosis venosa profunda, la pletismografía
con resistencia carece de sensibilidad porque se pueden pasar por alto
los trombos que no son totalmente oclusivos.20 Por lo tanto,
el método carece de especificidad también, pues cualquier
proceso que causa la obstrucción venosa en la pelvis (por ejemplo,
nódulos linfáticos agrandados o el embarazo) puede ser interpretado
como trombo venoso. La pletismografía parece ser más conveniente
para identificar trombos proximales en los pacientes sintomáticos
cuyo estado se puede monitorear con exámenes repetidos.
La introducción de la ultrasonografía modo B de tiempo
real ofrece una alternativa prometedora en relación con la pletismografía,
con una sensibilidad para los trombos proximales que se acerca al 100 %
en los pacientes con trombosis venosa profunda sintomática.22,27
Se dispone de una útil revisión de la ultrasonografía
vascular.28 La visualización de un trombo venoso es casi
siempre posible, pero no es esencial para el diagnóstico.29
El hallazgo más sensible es la insuficiencia venosa para colapsarse
bajo presión externa suave, la llamada compresión ultrasonográfica.29,30
En los pacientes externos sintomáticos con trombosis venosa sospechada,
la ultrasonografía seriada con compresión proporcionó
un valor pronosticador positivo del 94 %, superior al valor pronosticador
positivo del 83 % en la pletismografía seriada con resistencia.13
En el ultrasonido duplex, el modo B de tiempo real es suplementado por
la imagen ultrasonográfica Doppler con detección del flujo,
lo cual permite detectar el flujo sanguíneo en cualquier vaso. En
los pacientes sintomáticos con trombosis venosa profunda proximal,
su sensibilidad total en un meta-análisis de 4 estudios bien diseñados
fue del 93 %, con una especificidad del 98 %.31 La sensibilidad
del ultrasonido duplex para detectar los trombos distales es mucho menos
satisfactoria por la deficiente visualización de las venas de la
pantorrilla. Se exige mayor exactitud para la ultrasonografía Doppler
a color, pero esto solo se puede lograr en los estudios no comprometidos
técnicamente.32 La evaluación inicial de los pacientes
sintomáticos con la ultrasonografía duplex solamente (es
decir, sin flebografía suplementaria) es suficiente para confirmar
o desaprobar los casos sospechosos de trombosis venosa profunda, siempre
que el examen negativo sea seguido por la prueba repetida no invasiva para
detectar la extensión proximal.31,33
Al igual que la pletismografía con resistencia, la ultrasonografía
modo B de tiempo real es menos satisfactoria para valorar a los pacientes
asintomáticos con alto riesgo de trombosis venosa profunda. Los
resultados existentes de 6 estudios de este tipo mostraron una sensibilidad
total para la detección de la trombosis venosa profunda proximal
de solo el 59 %, aunque la especificidad era del 98 %.6 De manera
similar, en un estudio prospectivo de tratamiento profiláctico antitrombótico
en pacientes ortopédicos, la ultrasonografía Doppler fue
un detector deficiente (sensiblidad del 38 %) de la trombosis venosa profunda
asintomática de las venas proximales de la pierna.34
El tamaño pequeño y la naturaleza no oclusiva de los coágulos
en tales pacientes podría dar razón de los resultados desalentadores.
Aparentemente no se ha dicho la última palabra en relación
con el diagnóstico ultrasonográfico de la trombosis venosa
profunda.
La tomografía computadorizada puede detectar las venas trombosadas
en el abdomen y la pelvis35 y se considera superior a la flebografía
convencional36 para visualizar las grandes venas, identifica
los trombos intraluminales, distingue los trombos nuevos de los viejos
y delinea las anomalías adyacentes (por ejemplo, la compresión
extrínseca de la vena).37
Dos estudios prospectivos recientes38,39 de la venografía
con resonancia magnética reportaron el 100 % de sensibilidad y alrededor
del 96 % de especificidad para el diagnóstico de la trombosis venosa
profunda. En un estudio,39 la sensibilidad de esta trombosis
en la pantorrilla o pierna fue del 87 %, y la especificidad del 97 %. Dado
su alto costo y disponibilidad limitada,40 la venografía
con la resonancia magnética no es conveniente para el diagnóstico
de rutina, pero puede ser de mucha ayuda en casos excepcionales, tales
como aquéllos en que se puede demostrar el detalle anatómico
con este método y se puede proporcionar una información decisiva
relevante para seleccionar el tratamiento.
Están en desarrollo otros medios de diagnóstico. La venografía
con radionúclidos41 puede detectar un trombo marcándolo
con varias proteínas,42 plaquetas43 o hematíes.44
Los anticuerpos monoclonales específicos para la función
de la fibrina con unión cruzada tanto como vehículos para
los activadores plasminógenos45 y, si se marcan con radioisótopos,
pueden detectar externamente. Las concentraciones de dímero plasmático,
un producto de la digestión de la plasmina de la fibrina madura
de unión cruzada, están elevadas en los pacientes con trombosis
venosa profunda46 o émbolos pulmonares.47
La sensibilidad del dímero D medida por inmunoabsorción enzimática
es del 97 %. No es probable que la trombosis venosa esté presente
si las concentraciones de dímero D no están,48
pero el resultado positivo exige la confirmación mediante pruebas
más específicas mediante imágenes.49
En pocas palabras, la prueba diagnóstica objetiva definitiva
para la trombosis venosa profunda, tanto sintomática como asintomática,
sigue siendo la flebografía. En los pacientes con trombosis venosa
profunda sospechada, si los resultados de la ultrasonografía modo
B de tiempo real es normal en exámenes repetidos, se puede retirar
el tratamiento anticoagulante. Un estudio ultrasonográfico anormal
justifica el tratamiento. La voloración de los pacientes asintomáticos
no es satisfactoria con las pruebas no invasivas de que se dispone. El
diagnóstico de la trombosis venosa profunda recurrente depende en
gran medida de la disponibilidad de los resultados de los estudios previos
no invasivos para la comparación. Desafortunadamente, los métodos
no invasivos para detectar el embolismo pulmonar no son tan sensibles o
específicos como las técnicas para diagnosticar la trombosis
venosa profunda.50,51
EPIDEMIOLOGIA CLINICA DEL TROMBOEMBOLISMO VENOSO
Se pueden esperar, por lo menos, 30 casos de trombosis venosa profunda
identificables con la flebografía10 en 100 pacientes
con intervenciones quirúrgicas generales de moderada envergadura
si no son tratados con profilaxis antitrombótica perioperatoria.52
La mayoría de los trombos posoperatorios surgen en las pantorrillas,1,10
especialmente en los senos de la planta del pie o en las grandes venas
que drenan los músculos gastrocnemius, pero en por lo menos el 20
% de los pacientes con procedimientos quirúrgicos generales10
y del 40 % al 50 % de los pacientes con traumatismos del esqueleto,3,53-55
los trombos se pueden originar en venas más proximales. Los trombos
aislados en la pantorrilla son casi siempre asintomáticos.8
Si no son tratados, del 20 % al 30 % pueden extenderse hacia venas más
grandes, más proximales,10,56,57 un hecho que da lugar
a la mayoría de los embolismos pulmonares de importancia clínica,
y virtualmente todos son fatales.3,58 Entre estos 100 pacientes,
se reconocen 4 casos de embolismos pulmonares,10 1 ó
2 de los cuales pueden ser fatales.59 Uno ó 2 casos adicionales
de embolismos pulmonares, probablemente se detectan en el primer mes después
del alta hospitalaria.60 Muchos más son los pacientes
con embolismos pulmonares no reconocidos clínicamente.61-63
La incidencia real se desconoce, pero el hecho de que Freiman et al.64
observaron evidencia de embolismos pulmonares subclínicos en el
64 % de las autopsias consecutivas entre las personas con diferentes causas
de muerte implica que este estado es común.65 En un estudio
más reciente que usó la ecocardiografía transesofágica
intraoperatoria, se observaron profusiones de material ecogénico
intravascular que presumiblemente reflejaba la embolización u obstrucción
en 29 pacientes consecutivos de alto riesgo y a quienes se les hacía
la artroplastia total de la rodilla.66
En una revisión retrospectiva, Dalen et al. concluyeron
que en 1968 el tromboembolismo pulmonar causó aproximadamente 200
000 muertes en los Estados Unidos, una cifra que sería compatible
con un cálculo total de 630 000 casos de obstrucciones pulmonares
sintomáticas.67,68
En un estudio retrospectivo de una comunidad definida, Anderson et
al.69 descubrieron una incidencia anual promedio de 48 casos
iniciales y 36 recurrentes de trombosis venosa profunda (el 86 % confirmado
objetivamente) más 23 casos de embolismo pulmonar por 100 000 de
población (54 % confirmado objetivamente). La extrapolación
de sus datos arrojó un cálculo total de 170 000 episodios
iniciales y 90 000 episodios recurrentes de tromboembolismo venoso en los
Estados Unidos cada año. La incidencia real es probablemente superior
porque no todos los casos se diagnostican, posiblemente sea de 600 000
casos por año.
Los métodos perfeccionados de diagnóstico también
han hecho posible verificar la asociación de muchos factores de
riesgo propuestos con el tromboembolismo venoso (tabla 2). Su reconocimiento
debe ayudar a identificar los pacientes con alto riesgo que particularmente
se beneficiarán con el tratamiento profiláctico antitrombótico.52,76,109-111
Tabla 2. Factores de riesgo para la trombosis venosa profunda*
| Factor de riesgo |
Comentario |
Referencia |
| Edad avanzada |
Aumento exponencial por encima de 50 años
de edad |
Anderson et al.69 |
| Inmovilización |
Riesgo elevado en las extremidades con parálisis
de los pacientes con accidente vascular encefálico. |
Warlow et al.70 |
| |
Aumento bilateral en las piernas de los pacientes
con paraplejia. |
Bors et al.71 |
| Trombosis venosa profunda previa |
Riesgo elevado de 2 a 3 veces si la trombosis
venosa profunda se confirma mediante métodos diagnósticos
objetivos |
Anderson et al.69
Nicolaides and Irving22 |
| Anestesia |
Mayor riesgo para la anestesia general que la
local |
Poikolainen and Hendolin73 McKenzie
et al.74 |
| Cirugía |
Alto riesgo en las operaciones abdominales mayores
(general, vascular, urológica, ginecológica), operación
ortopédica mayor, neurocirugía y operación por lesiones
múltiples. |
Collins et al.59 Walsh et al.75,
Sue-Ling et al.,76
Olin et al.,77, Salzman et al.,78, Haake and
Berkman,79, Weingarden80 |
| |
Bajo riesgo en las operaciones menores, breves
y no complicaciones tales como las transuretrales o transvaginales, artroscopia
de la rodilla. |
Walsh et al.,75 Mebust et al.,81
Stringer et al.82 |
| Embarazo |
Riesgo elevado en el período posparto
comparado con el riesgo normal durante el embarazo |
Friend and Kakkar,83 Drill and
Calhoun,84 |
| Enfermedad Maligna |
|
|
| - Cáncer diagnosticado |
|
Trousseau,85 Walsh et al.,75
Dvorak86 Goldberg et |
| - Cáncer oculto (2,7 veces para los pacientes
de todas las edades, 19 veces para los pacientes por debajo de50 años
de edad) |
|
al.,87 Griffin et al.88 |
| - Durante la quimioterapia |
|
Levine et al.89 |
| Factor de riesgo |
Comentario |
Referencia |
| Estados hipercoagulables |
|
|
| - Deficiencia de la antitrombina III |
|
Thaler and Lechner,90 Egeberg,
91 Gitel et al.92 |
| - Deficiencia de la proteína C |
|
Griffin et al.,93 Broze and Miletich,94 |
| - Deficiencias de la proteína S |
|
Broze and Miletich,94 Comp
et al.,95 D'Angelo et al.96 |
| - Resistencia a la proteína C activada |
|
Dahlbäck et al.,97 Koster
et al.,98 Svensson and Dahlbäck,99 Dahlbäck
and Hildebrand100 |
| - Síndrome antifosfolípido |
|
|
| - Inhibidor excesivo del activador de plasminógeno |
|
Lockshin,101 Vianna et al.102
Paramo et al.,103 Tabernero et al.104 |
| - Policitemia vera |
|
Berk et al.105 |
|
Traumatismos del tejido (activación de la coagulación y traumatismo
directo a los vasos sanguíneos) |
|
Lowe and Forbes105 Hirsh et al.,107
Sorensen et al.108 |
* Es equívoca la evidencia de riesgo elevado para la trombosis venosa
profunda asociada con la obesidad, venas varicosas, uso de contraceptivos
orales o sustitución de estrógenos después de la menopausia
y la trombocitosis.52
TRATAMIENTO
Gracias a los métodos modernos de diagnóstico, es posible
re-evaluar muchos aspectos del tratamiento de la trombosis venosa profunda
que forman parte del saber clínico, a veces incluso sin haber sido
sujeto a estudios controlados. En un paciente con trombosis venosa profunda
proximal, los objetivos del tratamiento son la prevención del embolismo
pulmonar y la restauración del carácter patente de las venas
y la función valvular a fin de prevenir el síndrome posflebítico.
En los pacientes con trombosis venosa profunda confinada a la pierna, el
propósito del tratamiento no es diferente, pero se usa en un estadio
diferente de la enfermedad. La anticoagulación debe ser el tratamiento
de primera línea para los pacientes con trombosis venosa profunda
distal así como para aquéllos con afectación venosa
proximal. En un estudio prospectivo controlado del tratamiento con anticoagulantes
para los embolismos pulmonares clínicamente diagnosticados, ningún
paciente tratado murió, comparado con el 26 % de los pacientes que
no recibieron anticoagulación.112 A pesar de muchas dificultades
en el diseño, este estudio parece ser decisivo y probablemente nunca
se repetirá.
El tratamiento de la trombosis venosa profunda debe comenzar con un
agente que tenga un efecto anticoagulante inmediato (por ejemplo, la heparina),113
administrada en una dosis adecuada.114 La deficiencia en alcanzar
la intensidad prescripta de anticoagulación en las primeras 24 horas
de tratamiento aumenta el riesgo de tromboembolismo venoso recurrente en
15 veces.114
El tratamiento puede ser iniciado con una infusión intravenosa
continua o inyecciones subcutáneas de heparina.114 La
vía subcutánea es más conveniente para los pacientes
externos.115,116 Siempre que se mantenga el tiempo activado
de tromboplastina parcial en el rango terapéutico prescripto (de
1,5 a 2,5 veces el valor de control), las 2 vías de administración
son igualmente efica-ces.117,118 Con las infusiones intravenosas
continuas o las subcutáneas de heparina, hubo sangramiento grave
en menos del 6 % de los pacientes, comparados con el 14 % de los pacientes
con inyecciones intravenosas intermitentes.117,118
Recientemente se valoraron los preparados de herapina de peso molecular
relativamente bajo en el tratamiento de la trombosis venosa proximal119-121
y en el embolismo pulmonar submasivo.122 Esta heparina fue tan
eficaz como la heparina estándar para la prevención de la
extensión de un trombo existente121,122 o del tromboembolismo
recurrente119,120 y trajo como resultado el mismo grado de sangramiento
o menor.120 Otros aspectos de la heparina de bajo peso molecular
se discutirán posteriormente.
Por lo general, 5 días de tratamiento con heparina seguidos de
administración oral de un antagonista de la vitamina K (por ejemplo,
warfarina4) es eficaz contra la trombosis venosa profunda y
se considera como tratamiento convencional.123 Sin embargo,
la extensión asintomática de la trombosis venosa profunda
hacia las venas proximales o embolismos pulmonares se pueden esperar en
el 8 % de los pacientes tratados así.113 Embolismos pulmonares
sintomáticos pueden ocurrir en el 0,5 % de los casos.124
No es beneficioso extender el ciclo de heparina (por ejemplo 10 días)
antes de inciar el tratamiento con warfarina.124,125 Por el
contrario, cuanto más corto es el tratamiento con heparina, menos
frecuente es la trombocitopenia inducida por la heparina.126
Sin embargo, el tratamiento de la trombosis venosa profunda mediante los
anticoagulantes solos (sin heparina) no es una alternativa satisfactoria.
Es seguido por la extensión o recurrencia sintomática de
la trombosis venosa en el 20 % de los pacientes.113
Por lo general, el tratamiento con warfarina se ajusta de acuerdo con
el tiempo de protrombina, que ahora se puede expresar con referencia a
un estándar internacional. La proporción internacional oficial
(INR) es el resultado de un esfuerzo internacional por mejorar la uniformidad
de los resultados.127 Aunque los objetivos del sistema de INR
son loables, su éxito es discutible. Un valor de la INR entre 2,0
y 3,0 se recomienda para el tratamiento de la enfermedad tromboembólica
venosa,123,128 aunque la anticoagulación sustancialmente
menos intensa129 debe ser suficiente.
Se debe continuar la anticoagulación por vía oral durante,
por lo menos, 3 meses para reducir el riesgo de tromboembolismo recurrente.123
Si los pacientes con trombosis venosa profunda son tratados con una dosis
baja fija de heparina subcutánea, no fraccionada en lugar de warfarina,130
o si no se les administra ningún tratamiento de anticoagulación
a largo plazo, hasta un tercio pueden tener trombosis recurrentes.56
Períodos más cortos de tratamiento son probablemente suficientes
en algunos pacientes con bajo riesgo,131,132 pero no es segura
la posibilidad de identificar tales pacientes.
Se ha demostrado que continuar el tratamiento con anticoagulantes más
allá de los 3 meses no vale la pena en la práctica habitual,
pero tampoco parece ser dañina, pues la mayoría de las complicaciones
hemorrágicas de tal tratamiento ocurren precozmente, cuando los
problemas coexistentes que aumentan la probabilidad del sangramiento se
hacen aparentes. Landefeld y Goldman133 reportaron que
el riesgo mensual de sangramiento grave disminuyó desde un 3 % inicial
hasta un 0,3 % después del primer año de tratamiento con
warfarina en un grupo heterogéneo de pacientes externos tratados
por varios trastornos. El tratamiento prolongado con agentes anticoagulantes
se garantiza probablemente cuando persisten los factores principales básicos
de riesgo para el hecho trombótico, tales como la inmovilización
prolongada, un estado de hipercoagulabilidad (como parte de un estado maligno),
y la trombosis venosa profunda.
Por otra parte, el riesgo de sangramiento está fuertemente relacionado
con la intensidad del tratamiento con anticoagulantes. En un estudio realizado
al azar,134 los pacientes con tratamiento menos intenso con
warfarina (INR diana, 2,0) tenían una incidencia del 4 % de sangramiento,
comparado con una incidencia del 22 % entre los pacientes tratados con
una dosis superior (INR, de 2,5 a 4,5).
TRATAMIENTO QUIRURGICO DE LA TROMBOSIS VENOSA PROFUNDA AGUDA
En casos seleccionados de trombosis venosa profunda, es posible restaurar
el carácter venoso patente mediante la trombectomía quirúrgica,
con resultados espectaculares tempranos (por ejemplo, depuración
completa del sistema ileofemoral en el 62 % de los pacientes y depuración
parcial en el 38 %).135 Dada la remoción incompleta del
trombo y la lesión en el endotelio venoso, la vena eventualmente
se vuelve a ocluir,136 pero se tolera bien siempre que no ocurra
antes de que la circulación venosa colateral se agrande lo suficientemente
como para descompresionar el árbol venoso distal obstruido. Se ha
recomendado que la trombectomía quirúrgica sea el tratamiento
de la phlegmasia cerulea dolens,137 un estado de oclusión
venosa externa con afectación de la circulación arterial
en que una pequeña mejoría en el retorno venoso puede salvar
la extremidad.138,139
La operación puede desempeñar un papel en casos ocasionales
de trombosis venosa profunda que son menos masivos.140 Plate
et al.139 reportaron la persistencia del carácter
patente de las venas proximales en el 76 % de los pacientes y síntomas
de estasis en solo el 7 %, 6 meses después de la trombosis venosa
ileofemoral aguda en los pacientes tratados con la trombectomía
suplementada con una fístula arteriovenosa temporal y heparina durante
6 meses. Para comparar, en los pacientes tratados no operatoriamente, el
índice de patencia fue del 35 % y el 42 % tenía síntomas
de estasis. Los beneficios potenciales de la trombectomía venosa
necesitan de la valoración en estudios controlados.141
La trombectomía venosa debe ser reservada para los pacientes seleccionados
en quienes la viabilidad de una extremidad es amenazada por una trombosis
ileofemoral aguda.142
TRATAMIENTO TROMBOLITICO
El tratamiento trombolítico con activadores del plasminógeno
como la estreptoquinasa o el activador plasminógeno hístico
recombinante (alteplase), seguido de la anticoagulación,
es más eficaz que la anticoagulación sola para la restauración
temprana de la patencia de una vena trombosada.143,144 El tratamiento
trombolítico debe ser continuado hasta que la vena se haga patente
y se restaure la anatomía valvular normal.145,146 Una
revisión reciente de estudios clínicos seleccionados que
comparaban la estreptoquinasa con la heparina para el tratamiento de la
trombosis venosa profunda,147 reveló la lisis completa
de los trombos en el 70 % de los pacientes tratados con estreptoquinasa,
con patencia venosa a largo plazo en el 49 % después de 3 a 102
meses y función valvular normal en el 41 % después de 1 a
24 meses, comparado con valores del 4 % y 15 %, respectivamente, en los
pacientes tratados con heparina. Sin embargo, estudios tempranos observaron
que los cambios de estasis patológico característicos del
síndrome posflebítico eran tan severos después del
tratamiento trombólítico como después de la anticoagulación
convencional.148 Además, la trombolisis no puede dar
más protección contra los émbolos pulmonares que la
anticoagulación.149
Más del doble de riesgo de sangramiento con estreptoquinasa143
o alte-plase,150 incluyendo un incremento de 2 a 4 veces
de hemorragias intracraneales, ha hecho perder parte del encanto que rodeó
originalmente al tratamiento trombolítico.
Se investigan nuevos agentes trombolíticos como el complejo activador
anisoilato plasminógeno-estreptoquinasa,151 o el activador
plasminógeno de cadena única similar a la uroquinasa.152
Aún falta por ver si los mismos reducen las secuelas de la trombosis
venosa profunda. Hasta ahora, existe poca evidencia de que estén
asociados con menos complicaciones hemorrágicas que los agentes
anteriores, tales como la estreptoquinasa.
PREVENCION DEL TROMBOEMBOLISMO VENOSO
El objetivo del tratamiento profiláctico en los pacientes con factores
de riesgo para la trombosis venosa profunda es prevenir tanto su ocurrencia
como sus consecuencias, los coágulos pulmonares y el síndrome
posflebítico. Los pacientes afectados casi nunca tienen síntomas,
y la detección es por lo tanto demorada. De los pacientes que eventualmente
pueden morir por embolismo pulmonar, dos tercios sobreviven menos de 30
minutos después del hecho, lo cual no es lo suficientemente mucho
para la mayoría de las formas de tratamiento que puedan llamarse
eficaces.153 La prevención de la trombosis venosa profunda
en los pacientes con riesgo es evidentemente preferible que tratar la enfermedad
después que aparece,154 opinión que es apoyada
por el análisis de costo y efecto.154-157 La presencia
de los factores clínicos de riesgo identifica a los pacientes que
más se benefician con las medidas profilácticas,158
así como los pacientes que deben recibir profilaxis antitrombótica
durante períodos de susceptibilidad elevada, tales como después
de operaciones o del parto.
La concentración sanguínea de ciertos elementos hemostáticos
(por ejemplo, plaquetas, antitrombina III, proteína C, proteína
S, factor de von Willebrand, y dimero D) y otras características
como la edad y el tiempo de lisis de la euglobulina se han relacionado
con el desarrollo subsiguiente de la trombosis venosa profunda y han proporcionado
la base para un índice de pronóstico.100 Sin embargo,
no ha sido más exacto confiar en las pruebas de laboratorio para
seleccionar los pacientes para la profilaxis antitrombótica y realmente
es más económico el uso de los factores de riesgo definidos
clínicamente para este propósito.
Los factores de riesgo se pueden combinar sinergísticamente para
aumentar la incidencia del tromboembolismo venoso en varias circunstancias
(tabla 3). En un extremo, el riesgo de la trombosis venosa profunda durante
las actividades diarias puede ser tan bajo que no es necesaria ninguna
medida preventiva específica. Un paciente que tiene poco riesgo
necesita solo medidas profilácticas mínimas, tales como el
estado ambulatorio temprano después de la operación y el
uso de medias elásticas, aumentando la propulsión de la sangre
desde el tobillo hacia la rodilla.159,160
Tabla 3. Incidencia de los eventos tromboembólicos después
de las operaciones o traumatismos o en presencia de ciertos estados clínicos
y la profilaxis que se recomienda según el grupo de riesgo*
| |
Riesgo bajo |
Riesgo moderado- |
Riesgo alto- |
Evento o estado
Cirugía general |
Edad <40 años; duración de
la operación < 60 min |
Edad > 4 años; duración de la
operación > 60 min |
Edad > 40 años; duración de la
operación > 60 min y factores adicionales de riesgo: trombosis venosa
profunda previa o émbolos pulmonares o tumor extensivo |
| Ciruga ortopédica |
|
|
Artroplastia electiva de la cadera o la rodilla |
| Traumatismo |
|
|
Lesión extensiva en el tejido blando;
fracturas mayores; traumatismo múltiple |
| Estados clínicos |
Embarazo |
Infarto del miocardio; insuficiencia cardíaca
congestiva; período posparto, especialmente con trombosis venosa
profunda previa o émbolos pulmonares |
Accidente vascular encefálico |
| |
Riesgo bajo |
Riesgo moderado- |
Riesgo alto- |
| Incidencia de los eventos tromboembólicos
sin profilaxis (%)
- Trombosis venosa profunda distal venas de la pantorrilla |
|
10-40
|
40-80 |
| - Trombosis venosa profunda pelvis, muslo y venas poplíteas |
|
2-8
|
10-20
|
| - Embolos pulmonares sintomáticos |
|
1-8
|
5-10
|
| - Embolos pulmonares fatales |
|
0,1-0,4
|
1-5
|
| Profilaxis que se recomienda |
Compresión graduada con medias y ambulación
temprana |
Heparina (5 000 U por vía subcutánea
2 veces al día) - heparina de bajo peso molecular, compresión
neumática externa, o dextrán intravenoso |
Heparina (5 000 U por vía subcutánea
3 veces al día), heparina de bajo peso molecular, compresión
neumática externa, dextrán intravenoso, wuarfarina (dosis
ajustada), interrupción venosa caval o inserción percutánea
de filtros intracavales |
* Se obtuvieron los datos de Gallus et al.52
- Se aumenta el riesgo con los siguientes factores: edad avanzada,
obesidad, reposo prolongado en cama, venas varicosas y tratamientos con
estrógenos.
- Se recomienda el tratamiento con heparina durante el embarazo, a
las pacientes con trombosis venosas profunda previa o émbolos pulmonares
y se debe seguir el tratamiento con warfarina, después del parto
si la trombosis venosa profunda o los émbolos pulmonares aparecen
durante el embarazo.
El riesgo puede ser más alto en un paciente de más de
40 años de edad que se somete a una operación de más
de una hora, que tiene insuficiencia cardíaca congestiva, que ha
estado tomando anticonceptivo oral o que tiene lesiones traumáticas
múltiples. A menos que se utilicen medidas profilácticas,
la incidencia de trombosis venosa profunda puede exceder el 60 %2,55
después de una operación ortopédica en las extremidades
inferiores, especialmente si la convalescencia en la cama es prolongada.55
Durante una sustitución completa de la cadera, el traumatismo mecánico
a las venas femoral ó ilíaca,161 la lesión
térmica por calor para la polimerización del cemento acrílico162
y el posible efecto químico del monómero circulante absorbido
contribuyen al riesgo. La implantación de una prótesis de
la cadera sin adhesivo plástico se complica con trombosis venosa
profunda con menos frecuencia que cuando se usa el cemento polimérico.162,163
La presencia de la enfermedad maligna es también un factor de riesgo
serio para la tormbosis venosa profunda y embolismo pulmonar.86,87
Recientemente, se ha revisado la forma en que el cáncer aumenta
el riesgo de las complicaciones trombóticas.86,164
MEDICAMENTOS ANTITROMBOTICOS
Para prevenir la trombosis venosa profunda existe un número de agentes
antitrombóticos con importantes diferencias en la eficacia y en
la gravedad y frecuencia de su efecto secundario principal, el sangramiento.
Por ejemplo, un paciente con una fractura pertrocantérica de la
cadera (índice reportado de trombosis venosa profunda, 75 %),165
el riesgo potencial de una complicación hemorrágica que plantea
la warfarina es eliminado por su eficacia antitrombótica superior.111
Un agente diferente podría preferirse en la resección transuretral
de la próstata por hipertrofia benigna, en la que la incidencia
de la trombosis venosa profunda es solo del 7 al 10 %166,167
aunque el sangramiento es una preocupación mayor (incidencia, 6
%).81
Aunque algunas veces se evaden por temor a los efectos hemorrágicos
secundarios, los antagonistas de la vitamina K, tales como la warfarina,
son valiosos, especialmente en los pacientes con alto riesgo,133
como es el caso de los que tienen enfermedades malignas. Una ventaja de
la warfarina es que la dosis recomendada para prevenir la trombosis venosa
profunda es adecuada para tratar un trombo establecido pero no detectado,
lo cual es común en tales pacientes.123,168
El tiempo de protrombina en una etapa puede ser desorientador para la
regulación del tratamiento anticoagulante oral si se realiza con
un reactivo de tromboplastina insensible. Cuando se reconoció este
problema, la dosis prescripta de warfarina fue reducida y también
se redujeron en consecuencia, las complicaciones de sangramiento.168,169
La persistencia de la eficacia antitrombótica de la dosis más
baja de warfarina ha sido confirmada por estudios clínicos.54
Las pequeñas dosis subcutáneas de herapina (minidosis
de herapina, admistrada en una dosis de 5 000 U, 2 ó 3 veces al
día) previenen la trombosis venosa profunda en los pacientes con
riesgo moderado a consecuencia de operaciones generales, fundamentalmente
en el abdomen.59,170 Varios meta-análisis realizados
en la década de 1980 observaron que la minidosis de herapina es
un agente profiláctico satisfactorio de propósito general,
incluso en los pacientes ortopédicos, en quienes evidencias anecdóticas
apoyan la opinión contra-ria.59,160,170 Más recientemente,
se ha observado que una dosis subcutánea de heparina estándar
ajustada para producir un tiempo de protrombina parcial activado alto-normal171
y una dosis subcutánea de herapina de bajo peso molecular sobre
la base del peso corporal sin control de laboratorio172 ha sido
altamente eficaz en estudios comparativos de pacientes ortopédicos.
No son comunes los efectos secundarios hemorrágicos con la heparina,
alrededor del 2 % como promedio y el sangramiento grave es escaso, siempre
que no exista ninguna diátesis hemorrágica sistémica.59
Tales complicaciones posoperatorias son casi siempre pronosticables preoperatoriamente
a partir de un análisis cuidadoso de la historia del paciente, particularmente
en relación con el uso de aspirina y otros medicamentos que afectan
la hemostasis.173
Otros efecto secundario importante de la herapina es una trombocitopenia
alérgica (trombocitopenia inducida por la herapina) que algunas
veces se complica por el tromboembolismo.126 En una revisión
de pacientes con trombocitopenia inducida por la herapina se observó
una fuerte asociación con la trombosis venosa posoperatoria.174
La trombocitopenia inducida por heparina ha sido revisada de modo crítico
recientemente.125
La combinación de herapina con un concentrado purificado de antitrombina
III fue estudiada recientemente. Era más eficaz en la prevención
de la trombosis venosa profunda después de las operaciones ortopédicas
que la herapina sola,136 tal vez porque la combinación
podría compensar la disminución en las concentraciones plasmáticas
de la antitrombina III que se observó después de la artroplastia
de la cadera y otras operaciones grandes.92
La herapina de grado farmacéutico es una mezcla de moléculas
de polisacáridos de 5 a 30 kd que varían en potencia anticoagulante.
Los experimentos en los animales sugieren que las especies de herapina
por debajo de 7 kd tienen menos efectos hemorrágicos secundarios
que la herapina convencional,177 lo que hace crecer el interés
en los preparados de herapina de bajo peso molecular que son activos contra
las plaquetas.178 Se considera que esta actividad está
causalmente relacionada con los efectos secundarios hemorrágicos
de la herapina. Varios preparados de herapina de bajo peso molecular y
otros aminoglicanos de glucosa con propiedades similares a la herapina
han sido superiores al placebo en la prevención de la trombosis
venosa profunda después de la operación, especialmente en
los pacientes ortopédicos.179,180 También se defiende
el criterio de la existencia de menos episodios de sangramiento con la
herapina de bajo peso molecular que con la estándar.181,182
El costo- efecto de la profilaxis con la herapina de bajo peso molecular
fue señalado en un meta-análisis reciente de estudios al
azar en la artroplastia total de la cadera.183
Sin embargo, no todos los reportes sobre la herapina de bajo peso molecular
son completamente favorables. En la operación electiva de la cadera
y la rodilla, una dosis diaria de herapina de bajo peso molecular (Logiparin)
fue más eficaz que la profilaxis menos intensa con warfarina con
una INR de 2,0 a 3,0 (incidencia de la trombosis venosa profunda, 31 %
vs 37 %; p = 0,03), pero estaba asociada con una incidencia superior
de complicaciones por sangramiento grave (2,8 % vs 1,2 %, p = 0,04).184
Además, se observó un índice inesperadamente alto
de trombosis venosa profunda (24 %, comprobado con la flebografía)
después de operación abdominal, a pesar de las dosis diarias
de heparina de bajo peso molecular en niveles recomendados.185
La explicación no es clara. En general, los resultados sugieren
una pequeña ventaja terapéutica de la heparina de bajo peso
molecular.119,186,187 Las concentraciones plasmáticas
de vida media biológica prolongada y pronosticable de herapina de
bajo peso molecular permiten que se administre 1 ó 2 veces al día
en una dosis fija sin la necesidad de pruebas de laboratorio,119,179
que deben facilitar el tratamiento de los pacientes ambulatorios y en consecuencia
ahorros considerables.
En ediciones anteriores de esta revista se pueden encontrar revisiones
más detalladas del uso clínico y de los efectos secundarios
de la herapina.188,189
AGENTES ANTIPLAQUETARIOS
Dado que el trombo venoso usual es un coágulo rico en fibrina que
se forma dentro de las "aguas muertas", las reservas recirculantes, los
senos valvulares y otras áreas de estasis relativa;190
no es sorprendente que la inhibición de la generación de
trombina y la formación de fibrina puedan prevenir la trombosis
venosa profunda. Las plaquetas también podrían estar involucradas,
especialmente si existe un traumatismo directo en la vena.161
Se ha estudiado el empleo de la aspirina como profilaxis contra la trombosis
venosa profunda, y su uso ha sido tema de discusión.111,191
En un meta-análisis reciente de gran magnitud,192 la
aspirina profiláctica redujo la trombosis de este tipo del 30 %
al 40 % y la embolia pulmonar en el 60 % en los pacientes sometidos a operaciones
generales, ortopédicas y procedimientos clínicos. La familiaridad
del médico con el medicamento es un crédito, pero la aspirina
parece proteger menos de lo que se puede lograr de manera segura con los
modernos programas de anticoagulación.
Otros agentes antiplaquetarios han sido prescriptos para evitar la trombosis
venosa profunda. Los dextranos, que son polisacáridos de cadena
ramificada de 40 a 70 kd, aumentan el flujo en la microcirculación
por varios mecanismos,193,194 y han demostrado ser capaces de
prevenir este tipo de trombosis en los estudios clínicos.195
Su capacidad para proteger contra el embolismo pulmonar es casi la misma
que la de la heparina en baja dosis.170 Las complicaciones por
sangramiento están relacionadas con la dosis y no son comunes en
las dosis que habitualmente se administran para prevenir la trombosis venosa
profunda.170 Las reacciones alérgicas, incluyendo la
anafilaxis, la necesidad de la administración intravenosa, y el
alto costo han excluido el uso de los dextrans para la profilaxis contra
la trombosis venosa profunda en los Estados Unidos. No tienen valor en
el tratamiento de la enfermedad establecida.
Las técnicas recombinantes de DNA se han usado para reproducir
el compuesto original y expresar los parientes biológicamente activos
de la hirudin, un anticoagulante natural constituyente de la saliva de
la sanguijuela medicinal.196 Estas sustnacias son inhibidores
potentes de la trombina pero a diferencia de la herapina, su acción
es independiente de la antitrombina III y tienen poco efecto sobre las
plaquetas, considerándose seguras por su profunda capacidad de bloquear
las interacciones entre la trombina y las plaquetas. Los estudios clínicos
preliminares han demostrado su seguridad y eficacia,197 y merecen
que se hagan más estudios.
Otros agentes antitrombóticos es-tán en etapa temprana
de desarrollo, así es el caso de 7E3, un fragmento de anticuerpo
monoclonal murino que compite con el fibrinógeno por su receptor
plaquetario (glicoproteína IIb/IIIa),198 y un factor
Xa humano recombinante, que bloquea la actividad protrombinasa.
MEDIDAS FISICAS
La contribución de la estasis venosa a la patogénesis de
la trombosis venosa profunda puede ser vencida por la contracción
o compresión de los músculos de la pierna, que evita el estasis
de sangre en las venas de las extremidades inferiores. Las medias de compresión
graduadas200 proporcionan una adecuada profilaxis en los pacientes
con bajo riesgo de trombosis venosa profunda (tabla 3), pero la compresión
neumática externa intermitente de las piernas y los muslos con manguitos
inflables tiene un mayor efecto, equivalente a los mejores medicamentos
antitrombóticos en los pacientes con riesgo moderado (aquéllos
con operaciones generales170 y procedimientos urológicos102).
La compresión neumática está contraindicada en los
pacientes con compromiso de la circulación arterial, pero es particularmente
atractiva para la profilaxis en los pacientes con procedimientos neuroquirúrgicos,
pues está exenta de efectos secundarios hemorrágicos.201,202
La compresión neumática previene la trombosis venosa profunda
después de procedimientos quirúrgicos mayores en la rodilla,203
pero no es eficaz en operaciones de la cadera204 y se discute
su eficacia relativa respecto a la warfarina.205,206 La aplicación
inadecuada de los medios de compresión neumática, descrita
en el 22 % de los pacientes en una unidad de cuidados intensivos y en el
52 % en salas abiertas podrían ser una razón frecuente de
fracaso en esta forma de profilaxis contra la trombosis venosa profunda.207
El efecto de la compresión neumática en el flujo sanguíneo
de las extremidades inferiores puede incrementarse si se insuflan secuencialmente,
bolsas circunferenciales con presiones mayores en la rodilla.208
Sin embargo, en pacientes que han sido sometidos a procederes neurológicos,
tal optimización hemodinámica no mejora la eficacia antitrombótica
más que la compresión uniforme de la pantorrilla por una
bolsa circunferencial única.209
VIGILANCIA
La práctica de pesquisaje de los pacientes, en el período
posoperatorio para detectar la trombosis venosa profunda en etapa temprana
reduce también la ocurrencia de embolismo pulmonar, pues da lugar
al diagnóstico temprano y al tratamiento de la trombosis venosa
antes de que aparezca éste. En estudios publicados en los que la
administración profiláctica de un agente antitrombótico
era comparado con la ausencia de tratamiento, el embolismo pulmonar era
por lo general escaso en ambos grupos210 que eran vigilados
estrechamente (usualmente empleando fibrinógeno marcado con I125).
El problema con la vigilancia temprana no es la falta de eficacia sino
el alto costo de los procedimientos de monitoreo. El costo marginal de
los pacientes con operaciones generales se calculó de $49 000 por
cada muerte a causa de embolismo pulmonar prevenible comparado con un costo
de $ 870 con el uso de heparina en baja dosis.154 Tales problemas
hacen que la vigilancia valga la pena si se tienen en cuenta pacientes
seleccionados que son malos candidatos para los medicamentos antitrombóticos.211
INTERRUPCION VENOSA
En ocasiones, se llevan a cabo procedimientos quirúrgicos para prevenir
la recurrencia de la obstrucción pulmonar en los pacientes con trombosis
venosa profunda, si fracasa la anticoagulación convencional o si
existe una contraindicación aparente para la anticoagulación
(por ejemplo, un riesgo para el sangramiento, como es el caso de traumatismo
intracraneal). Se puede llevar a cabo la obstrucción o compartamentalización
de la vena cava inferior con la ligadura quirúrgica directa, la
plicación, o la aplicación de una pinza. La compartamentalización
en canales de aproximadamente 3 mm en diámetro es preferible a la
ligadura o la oclusión total pues es menos probable que aparezca
después la inestabilidad circulatoria aguda y, paradójicamente,
la embolia pulmonar recurrente es ligeramente menos común (frecuencia
del 6 %) que después de la oclusión total (7 %). Lo último
puede ser seguido de dilatación de las venas colaterales retroperitoneales,
que son avenidas potenciales para grandes embolias.
La inserción percutánea de medios dentro de la cava ha
suplantado el enfoque quirúrgico directo. Los índices de
patencia de la cava exceden el 95 % con el filtro Greenfield, el dispositivo
más popular, y la obstrucción recurre menos del 4 % de las
veces.43 Otras complicaciones como la mala colocación
(4 %), la migración del filtro o la perforación de la pared
de la cava son infrecuentes.
La reputación para el éxito del filtro en la vena cava
es su uso profiláctico más frecuente en los pacientes con
alto riesgo de trombosis venosa profunda y embolismo pulmonar, aquéllos
con traumatismo múltiple, lesión en la columna vertebral
y fracturas en los huesos largos-,214 particularmente, si existe
una contraindicación relativa para el tratamiento antitrombótico.
Son necesarios más estudios clínicos y análisis del
costo-efecto para identificar a los pacientes a quienes se les recomienda
la inserción profiláctica de dispositivos en la vena cava.215
Se usa mayormente para comprobar la sospecha clínica de trombosis
venosa profunda.
Se usa fundamentalmente para el pesquisaje de los pacientes con alto riesgo.
Estudios recientes han reportado una sensibilidad inferior.12,13
La venografía con resonancia magnética sólo se ha
usado en estudios clínicos pequeños.
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