M. Jennifer Derebery, MD, FACS
La valoración del paciente con vértigo, una de las molestias más comunes por la que se busca atención médica, a menudo es estimulante y frustrante para el médico. Mattews22 exhibió la declaración excesivamente, modesta británica y señaló: "hay pocos médicos dedicados a su profesión que no experimenten una leve opresión del espíritu al saber que la molestia que sufre su enfermo es vértigo. Con frecuencia esto significa que, luego de un interrogatorio exhaustivo, aún no quedará del todo claro qué es lo que el paciente siente mal, y aún menos por qué lo siente".
El vértigo es la causa del 1 % de consultas médicas en Estados Unidos.37 De todos los pacientes mayores de 60 años, 20 % experimentaron vértigo lo bastante grave para que afectara sus actividades cotidianas.36Entre las personas con vértigo que buscan atención, casi 70 % son atendidas al inicio por internistas generales o médicos familiares, mientras que sólo 4 % son enviados a especialistas.37 Resulta difícil valorar el vértigo, pues se trata de una molestia subjetiva que no puede medirse. En ese tenor, la causa subyacente de este síntoma común puede variar de factores psicógenos a una enfermedad del sistema nervioso central que representa riesgo para la vida.
En este artículo se presentan generalidades sobre los datos de la anamnesis y la exploración física que ayudan a guiar el diagnóstico del origen subyacente del vértigo. También se revisan las causas comunes de este síntoma; así como las pruebas que son útiles para el diagnóstico. A continuación se presentan las opciones de tratamiento médico y quirúrgico para el vértigo.
MECANISMO DE EQUILIBRIO
Los receptores visuales, propioceptivos y vestibulares proporcionan la principal fuente de información sobre la posición de la cabeza y el cuerpo en el espacio. Cada receptor traduce una forma particular de energía física en información neural. Las neuronas receptoras vestibulares consisten en células ciliadas localizadas en los conductos semicirculares anterior, posterior y horizontal pares, el utrículo, y el sáculo. Estas células reaccionan al movimiento, al incrementar o disminuir su tasa de descarga, según la dirección del desplazamiento ciliar. Los impulsos de esos órganos se transmiten por las fibras del VIII par craneal, que transcurren por el conducto auditivo interno, emergen en el ángulo pontocerebeloso y hacen sinapsis en los núcleos vestibulares ipsolateral y contralateral.
Los receptores visuales proporcionan la información necesaria para dar una imagen retiniana estable durante el movimiento de la cabeza. Los receptores somatosensoriales proporcionan información referente a gravedad, posición y movimiento de músculos y articulaciones.
Bajo circunstancias normales, la información de un receptor se corresponde con la proporcionada por otro receptor. Por ejemplo, durante la marcha, los propioceptores en los pies le dicen al individuo que está en movimiento, éste puede observar que el entorno se mueve en relación consigo mismo, y el oído interno puede detectar el movimiento.
La integración de esta información proveniente de varios
receptores tiene lugar en los núcleos vestibulares y el cerebelo.
Desde este punto la percepción y la experiencia del equilibrio reflejan
la función de la integración cortical y la interpretación
de señales. Hay pruebas de un proceso de selección sensorial
cortical, en que la confianza en un tipo particular de información
del equilibrio puede aumentarse o suprimirse.7Esta selección
cortical de señales puede suceder en forma voluntaria (como en el
patinador de hielo que gira durante una competencia) o involuntaria. Aparece
vértigo cuando hay un desequilibrio o diferencia entre estos receptores
o dentro de ellos, o en los niveles del sistema del equilibrio.
El vértigo, excepto en sus formas más leves, por lo común se acompaña de grados variables de náuseas, vómito, palidez y diaforesis, lo que indica actividad excesiva del sistema nervioso autónomo.2
Por lo común no hay pérdida de la conciencia. Cuando el vértigo no se relaciona con movimiento verdadero, la causa se encuentra en los órganos periféricos de los sentidos 85 % de las veces, y en el sistema nervioso central sólo en 15 %.28Los trastornos periféricos son los problemas que suceden en el órgano terminal (conducto semicircular o utrículo) o en la porción periférica del nervio.
PRESÍNCOPE
Presíncope denota la percepción del paciente de que está a punto de desmayarse.24Los signos y síntomas concomitantes son sensación de zumbido en la cabeza, de piernas flojas, constricción del campo visual, palidez, diaforesis y náuseas. Aunque no hay diferencia cualitativa entre síncope y presíncope con respecto al diagnóstico diferencial, este último difiere de aquél porque no hay pérdida verdadera de la conciencia.32Por lo común, los pacientes que experimentan semisíncope se refieren a sus síntomas como vértigo, pero una cuidadosa anamnesis permite diferenciarlos. El presíncope se presenta como ataques agudos, pero en ocasiones en episodios crónicos.4 La gravedad de los síntomas depende de la magnitud de la reducción de flujo sanguíneo que se experimenta en el cerebro.
DESEQUILIBRIO
Desequilibrio se refiere a la sensación de perder el propio equilibrio sin percibir movimiento ilusorio o pérdida inminente de la conciencia.24Por lo común los pacientes no refieren problemas al sentarse o acostarse sino que perciben inestabilidad en bipedestación, o sobre todo durante la marcha. Por lo regular, el desequilibrio se presenta debido a una alteración de la integración entre impulsos aferentes sensoriales y eferentes motores.
El envejecimiento se relaciona de manera significativa con la aparición
de desequilibrio porque la capacidad del sistema nervioso para procesar
impulsos sensoriales y controlar los reflejos posturales declina conforme
avanza la edad.39Las alteraciones de la marcha relacionadas
con el equilibrio en ancianos se acentúa sobre todo en entornos
no familiares, en piso irregular, o en luz tenue. Aunque no es raro el
desequilibrio en la ancianidad, este síntoma en pacientes jóvenes
sugiere enfermedad neurológica.
Con frecuencia el curso temporal de los síntomas indica la causa subyacente. El vértigo que se origina en el oído interno a menudo tiene inicio súbito. El antecedente de vértigo o mareo de inicio más gradual sugiere origen en el sistema nervioso central. Los síntomas intermitentes son típicos de enfermedad del oído interno, mientras que los continuos indican que es más probable un trastorno del sistema nervioso central. Los síntomas que duran más de 24 h por lo común indican origen en el sistema nervioso central, aunque pueden verse también en neuronitis viral. Como regla, entre más central el proceso, es más prolongado.
En personas con vértigo episódico, la duración de los lapsos también es importante. Por ejemplo, entre las tres causas más comunes de vértigo episódico, el vértigo postural paroxístico benigno (BPPV) consiste en lapsos que duran menos de un minuto, mientras que los episodios de isquemia transitoria por lo común duran de varios minutos a una hora, y los ataques de vértigo relacionados con enfermedad de Ménière suelen prolongarse varias horas.
Las circunstancias en que inició el vértigo también dan información sobre la causa subyacente. El antecedente de enfermedad, lesión cefálica o cervical, actividad inusual o estrés cotidiano importante podrían sugerir la causa. La actividad poco común como el buceo o el levantar peso pueden provocar vértigo debido a barotrauma.
Los síntomas que se alivian cuando los ojos se abren y se acentúan cuando se cierran sugieren la capacidad para usar compensación visual. Si los rápidos cambios de la atención o la visión empeoran los síntomas, esto sugiere dificultad para integrar información visual conflictiva en el esquema general del equilibrio. Este problema se relaciona con trastornos no vestibulares de tipo funcional, o con una enfermedad encefálica orgánica, pero no vestibular. Un incremento del vértigo con el cambio de posición es característico de todos los trastornos del sistema vestibular, centrales y periféricos. Si los síntomas se presentan sólo en ciertas posiciones, se sugiere que hay disfunción otolítica, como en BPPV.
Los síntomas que aumentan con el ejercicio pueden indicar problemas cardiacos, pulmonares, aunque el esfuerzo hasta el punto de aumentar la temperatura corporal también puede activar síntomas de una enfermedad desmielinizante. Los que disminuyen con el ejercicio despiertan la sospecha de que hay algún componente psicológico.
Náusea, vómito y síntomas autonómicos, son característicos de trastornos vestibulares periféricos, si bien pueden verse también en los vestibulares centrales. La falta de aire y palpitaciones indican disfunciones no vestibulares, como hiperventilación o problemas cardiacos.
Es esencial averiguar si hay hipoacusia, plenitud aural, presión o dolor, tinnitus, reclutamiento (percepción de que el sonido es anormalmente intenso), o diplacusia (distorsión del tono) como fenómenos coexistentes. Todos estos síntomas son cocleares e indican fuertemente que la enfermedad es periférica más que central.
Aunque la posibilidad de un tumor encefálico o un neuroma del acústico (schwannoma vestibular) es el principal temor que expresan los pacientes estudiados por vértigo, es más probable que la hipoacusia y el tinnitus sean las molestias de presentación en tumores de ese tipo. Sin embargo, si el enfermo cambió el uso del teléfono del lado afectado al opuesto, eso sugiere pérdida retrococlear.
Deben revisarse los antecedentes médicos generales. El de hipertensión, diabetes sacarina, cardiopatía, endocrinopatía u otro trastorno médico son pertinentes para el diagnóstico último de la causa del vértigo. Los medicamentos son un origen notable de vértigo pero sólo rara vez lo producen. El uso concurrente de tabaco y cafeína también puede ser un importante factor en la producción de los síntomas.
Los antecedentes familiares sugieren al clínico diversos trastornos degenerativos hereditarios que afectan las funciones coclear o vestibular. También puede pensarse en formas familiares de degeneración espinocerebelosa.
En el apéndice de este artículo se proporciona un ejemplo
del cuestionario para vértigo que se usa en House Ear Clinic para
ayudar a realizar una anamnesis precisa.
La principal utilidad de la valoración neurológica general es buscar otros indicadores o signos clínicos de que el tallo encefálico u otros sitios del sistema nervioso central son la causa de las molestias del enfermo. Los signos originados en el sistema nervioso central anormal se encuentran más a menudo en la exploración de pares craneales. El examen del estado mental puede manifestar dificultades psiquiátricas o cognitivas, que afectan la calidad de los datos subjetivos obtenidos del enfermo. Tradicionalmente, la prueba de Romberg se ha considerado propioceptiva. Si es negativa, realizar dicha prueba, más rigurosa, puede revelar deficiencias sutiles del equilibrio que no se identifican con la prueba común de Romberg, sobre todo en pacientes con tumores del acústico. La prueba rigurosa se realiza al pedir al paciente que coloque el talón de un pie frente al dedo del otro pie, con los brazos doblados y los ojos cerrados. Los sujetos normales pueden conservar esta posición por más de 30 segundos sin oscilación importante.
La observación de la marcha del enfermo durante la exploración puede revelar signos de inestabilidad, tambaleo o posición de base amplia durante la caminata. Además, es posible percatarse de qué tan bien puede funcionar el paciente.
Los ojos se observan cuidadosamente, de preferencia a media luz, para
identificar nistagmo. Por lo común, el de origen vestibular consiste
en movimiento de sacudidas horizontal rotatorio, con un componente lento
y otro rápido. El nistagmo que es igualmente rápido en ambas
direcciones no es de origen vestibular. El verdadero también se
puede suprimir mediante fijación de la mirada, convergencia de los
ojos, o mirada en dirección de la fase lenta. El nistagmo vertical
nunca se encuentra en trastornos vestibulares, mientras que el nistagmo
en que los ojos vagan u oscilan a menudo es de naturaleza ocular y puede
relacionarse con un trastorno congénito.
Si se sospecha un trastorno vestibular, también se incluyen pruebas auditivas, consistentes en umbrales de tonos puros y discriminación del habla. La enfermedad del VIII par craneal, como un tumor acústico, a menudo da lugar a una pérdida desproporcionada de la discriminación del habla en el oído afectado en relación con el audiograma de tonos puros.
Una reacción auditiva evocada del tallo encefálico es una prueba aún más sensible y puede indicar lesiones en el VIII par craneal y en ciertas porciones de las vías centrales del equilibrio.
Si se desean imágenes diagnósticas del encéfalo o están indicadas, es preferible la resonancia magnética con administración de gadolinio, ya que su resolución para detectar lesiones del tallo encefálico es mayor que la de la tomografía computadorizada.
Existe controversia sobre la utilidad del monitoreo Holter de electrocardiografía ambulatoria en el paciente con vértigo.11,15 En un informe, el monitoreo del paciente que presentaba vértigo pero no otros síntomas cardíacos alteró las decisiones de tratamiento sólo 7 % de las veces, en contraste con 29 % observado en sujetos con otros síntomas cardíacos además del vértigo.18 El examen Doppler de las arterias carótidas y vertebral es útil si el cuadro clínico sugiere ataque de isquemia transitorio.
Por lo común el funcionamiento del sistema vestibular se valora
mediante electronistagmografía. El nistagmo, conducido por el reflejo
vestibuloocular, puede observarse si es espontáneo, y registrarse
después de estimulación vestibular calórica con agua
fría y caliente en el conducto auditivo. Además, hay varias
modalidades de pruebas especializadas con objeto de valorar aún
más el funcionamiento vestibular, como video infrarrojo, posturografía
en plataforma y silla rotatoria.
La confirmación de la anamnesis al realizar la maniobra de Hall-Pike requiere mover con rapidez la cabeza del paciente de la posición sentada a otra en que la cabeza cuelga, inclinada 30 grados a la izquierda, para luego repetir la maniobra con la cabeza inclinada a la derecha. En general, una posición provoca el vértigo más fuertemente, lo que indica que la lesión está en el lado al que está girada la cabeza. El nistagmo rotatorio puede observarse durante la maniobra, después de un período de latencia de 2 a 10 segundos. Por lo común el nistagmo cambia de dirección cuando el paciente se sienta.
La enfermedad es de resolución espontánea, y el paciente
se recupera por completo en plazo de tres meses. El rehusarse a mover la
cabeza tiende a retrasar la recuperación. Se ha demostrado que los
ejercicios vestibulares (p. Ej., caer o girar varias veces en sucesión
de tal manera que se provoque el vértigo varias veces al día,
mientras se encuentra seguro en cama) acelera la recuperación.14
De otra forma, las maniobras de reposición realizadas por el médico
pueden ser muy útiles en algunos casos de vértigo rebelde.3
Por definición, el síndrome de Ménière es idiopático. Se han sospechado muchas causas, como alergia, trastorno autoinmunitario, infección viral y efectos hormonales.8 La correlación patológica es una excesiva acumulación de endolinfa, que produce hidropesía. Conforme se incrementa el volumen de la endolinfa, el laberinto membranoso se expande y se rompe, lo que produce hipoacusia y vértigo.19
El tratamiento está dirigido sobre todo a prevenir los cambios
osmóticos en la endolinfa. Los medicamentos, como vasodilatadores
y diuréticos, son útiles en muchos enfermos.28
Empíricamente se les administra una dieta baja en sodio y se les
pide que restrinjan el consumo de cafeína y de cigarrillos. También
se recomienda el tratamiento específico de cualquier alergia subyacente
con inmunoterapia o supresión de dieta de alergenos alimentarios
ofensores. En una minoría de casos el tratamiento médico
es insuficiente para controlar los episodios de vértigo, lo que
obliga a realizar un procedimiento quirúrgico. Se podría
colocar una derivación endolinfática mastoidea en el saco
endolinfático para descomprimir el exceso de endolinfa, o realizar
una sección selectiva del nervio vestibular. En casos en que el
vértigo es incapacitante y ya no hay audición útil,
hay control eficaz del vértigo con laberintectomía, y destrucción
de los elementos neurales.
Una fístula perilinfática representa una solución
de continuidad anormal entre el oído medio y el interno, y clásicamente
se dice que se presenta luego de traumatismo. Puede ser causada por traumatismo
directo que produce daño a la membrana timpánica, alteración
de huesecillos, y desplazamiento del estribo. También puede presentarse
de manera indirecta durante esfuerzo, tos, estornudos o si el oído
queda sujeto a estrés inusual, como durante buceo. Con mayor frecuencia
la fístula sucede en las ventanas redonda u oval.10 El
diagnóstico puede sospecharse con base en la anamnesis y la reproducción
de los síntomas, con nistagmo o sin él, mediante la aplicación
de presión positiva durante neumostoscopia. El tratamiento es conservador,
con reposo en cama y elevación de la cabecera en un intento por
sellar la fístula. En ocasiones se requiere parche quirúrgico
en casos rebeldes.
El infarto de la porción lateral del bulbo raquídeo, o síndrome de Wallenberg, sucede por oclusión de las arterias vertebral o cerebelosa posteroinferior. El cuadro clínico característico consiste en vértigo, ataxia, disfasia, diplopía, síndrome de Horner, entumecimiento facial ipsolateral y disminución contralateral de las sensaciones del dolor y temperatura.
La esclerosis múltiple puede presentarse con vértigo hasta 10 % de las veces, y hasta 33 % de los pacientes con este trastorno experimentan vértigo en algún momento en la evolución de su enfermedad.39 En la exploración neurológica pueden encontrarse otros signos del tallo encefálico como oftalmoplejía internuclear, así como también afección difusa del sistema nervioso central. Más a menudo, los pacientes en el grupo de edad apropiado presentan vértigo inespecífico. Las anomalías en las reacciones evocadas auditivas del tallo encefálico y electronistagmografía sugieren la posibilidad, que puede confirmarse mediante una resonancia magnética o por punción lumbar.
Los síntomas más prominentes de tumores en el tallo encefálico son hipoacusia y tinnitus en lugar de vértigo. Los neurinomas del acústico son schwannomas benignos de la vaina nerviosa vestibular y son los tumores más comunes del ángulo pontocerebeloso. Por lo común el vértigo relacionado con neurinomas del acústico es leve o puede incluso no suceder: la lenta tasa de crecimiento del tumor permite compensación central. Un ataque agudo de vértigo puede estar precipitado por edema súbito o hemorragia del tumor con compresión del tallo encefálico. A parte de la disfunción del VIII par craneal, el primer signo neurológico en estos pacientes es pérdida del reflejo corneal.34 La prueba diagnóstica preferida cuando la anamnesis o los hallazgos audiométricos o de otro tipo sugieren este diagnóstico, es la resonancia magnética contrastada con gadolinio. El tratamiento es la extirpación quirúrgica del tumor.
El secuestro de la subclavia debido a aterosclerosis en la porción proximal de ella puede inducir un síndrome con vértigo conforme el flujo sanguíneo es derivado de la arteria vertebral durante períodos de ejercicio del brazo. La sospecha de secuestro de la subclavia se acentúa con el hallazgo de una discrepancia de la presión arterial entre los dos brazos y un soplo sobre la arteria subclavia. Son causas menos comunes de vértigo la migraña de arteria basilar, relacionada con cefalalgia occipital terebrante, y convulsiones del lóbulo temporal.
Jannetta y colaboradores17describieron una forma poco común de vértigo postural incapacitante secundaria a compresión vascular del VIII par craneal cerca de su entrada en el tallo encefálico. Este síntoma no mejora con el tiempo o con supresores vestibulares, pero puede aliviarse mediante descompresión microvascular, de la raíz nerviosa.
Los ancianos con espolón osteoartrítico pueden presentar
vértigo cervical secundario a alteración temporal de flujo
sanguíneo de una de las arterias vertebrales. Por lo común
esta alteración tiene lugar al girar la cabeza o mirar hacia arriba,
momento en que el espolón pellizca la arteria vertebral vecina.
Puede haber vértigo cervical propioceptivo cuando las carillas articulares
del cuello son sobreestimuladas, lo que provoca sensación de inestabilidad
o vértigo. En ancianos, un brote de osteoartritis de carillas articulares
es la causa más común de vértigo central propioceptivo.38Aun
en jóvenes, el espasmo muscular agudo del cuello, como el observado
en lesiones de latigazo, a menudo se acompaña de vér-tigo,
porque la tensión muscular altera la configuración normal
de las carillas articulares.
El tratamiento está dirigido a identificar y corregir las áreas susceptibles de terapia, entre ellas la visión porque ésta puede compensar de manera significativa otros déficit. Además de la corrección quirúrgica o refractaria, debe animarse a los pacientes para que tengan iluminación adecuada en la noche con objeto de mejorar su equilibrio general. La fisioterapia puede mejorar la fuerza y la coordinación musculares; se administran medicamentos para tratar estados morbosos (p.ej., artritis) y suspender los que no son esenciales. Descontinuar en lugar de iniciar medicamentos en general es el mejor procedimiento en tales enfermos.
Un coadyuvante en la terapia del anciano debe ser asegurarse de que el hogar sea lo más seguro posible. Hay que animar a los enfermos para que aprendan estrategias que mejoren su independencia. Se les indica que la inmovilidad prolongada no sólo es insegura, sino también puede empeorar el vértigo en el largo plazo. Los tratamientos experimentales con mínimo peligro, como el uso de mecedora, o mascar raíz de jenjibre, bien valen el intento.13,31
Los más característicos medicamentos son los antihistamínicos leves como la meclizina. Se ha demostrado que ésta reduce los síntomas de pacientes con vértigo de causa central o periférica. Un fármaco más eficaz en la clase de los antihistamínicos es la fenotiazina; son supresores vestibulares eficaces y pueden ayudar a que no haya náusea. Causan diversos efectos adversos, de los cuales el más importante es una reacción distónica que se ve sobre todo en los muy jóvenes o en los ancianos. No está claro el mecanismo de acción de los antihistamínicos como meclizina y prometazina, pero se cree que se debe a efecto central.27
Los anticolinérgicos, como escopolamina y atropina, disminuyen la descarga espontánea de los núcleos vestibulares y por tanto reducen la reacción a la estimulación vestibular. La escopolamina es el mejor agente para tratar la cinetosis.40Cuando se prescribe en parche transcutáneo, a menudo es tolerada con un mínimo de efectos secundarios, que pueden ser somnolencia, xerostomía, midriasis y disfunción de la acomodación.30
Las benzodiazepinas inhiben la actividad en reposo de los núcleos vestibulares y pueden reducir la actividad en el sistema reticular activador.27El uso de estos medicamentos es controvertido ya que la reacción primaria al impulso vestibular anormal es adaptación mediante compensación con el sistema nervioso central. El efecto tranquilizante disminuye el desequilibrio vestibular, y se ha dicho que esto puede hacer que la compensación central no sea lo bastante eficaz.41
También pueden usarse aminoglucósidos para suprimir el
funcionamiento vestibular. Se ha administrado estreptomicina por vía
intramuscular para destruir el funcionamiento vestibular sin producir hipoacusia.12En
fecha más reciente, se han usado estreptomicina y gentamicina aplicadas
en la ventana redonda, para este propósito.
Estos procedimientos consisten en un intento por modificar la función
del oído interno o destruir la función vestibular del oído
en forma selectiva sin afectar la audición. Ejemplos típicos
de aquéllos son las operaciones del saco endolinfático, con
descompresión y colocación de diversas derivaciones y tubos
de drenaje.16,29 Esos procedimientos aumentan
la capacidad de drenaje del saco endolinfático o mejoran su poder
de resorción, con apenas mínimo riesgo de producir hipoacusia
neurosensorial. La cirugía de derivación es eficaz para controlar
o eliminar el vértigo en alrededor de 75 % de los casos. La sección
selectiva de la rama vestibular del VIII par craneal es un tratamiento
definitivo para diversos tipos de vértigo periférico. El
trastorno se elimina en más de 90 % de los casos, con una baja incidencia
(< 10 %) de hipoacusia importante.25
Se ha mencionado que ciertos casos de vértigo son causados por
un asa vascular anormal en el área de la inserción del VIII
par craneal en el tallo encefálico. Esas asas se extirpan quirúrgicamente
o se tratan mediante la colocación de esponja de Dacron entre el
nervio y el asa para eliminar los síntomas compresivos.17
El tratamiento quirúrgico último del vértigo
periférico es destruir el órgano blanco afectado. La operación,
conocida como laberintectomía, puede realizarse a través
del con ducto auditivo externo; al extirpar el contenido del vestíbulo;
o por vía de la mastoides, por fresado de los conductos semicirculares
y el vestíbulo.
La laberintectomía ofrece una tasa de curación de vértigo periférico muy alta, pero el costo es obviamente la destrucción de la audición en el oído afectado. Por lo común se usa sólo en el vértigo causado por un trastorno diferente de la enfermedad de Ménière, que claramente se cree que es unilateral y se relaciona con una audición que ya no sirve. Aunque puede usarse en algunos casos de enfermedad de Ménière, esto se hace con cautela debido a la preocupación de la aparición última no infrecuente de dicha enfermedad como fenómeno bilateral.
Rehabilitación
Al igual que en casi todos los trastornos médicos, la rehabilitación es importante en el tratamiento del vértigo. La tendencia natural del paciente con éste es evitar mover la cabeza y otros tipos de movimientos por temor a exacerbar los síntomas. En ciertos trastornos, como BPPV, la falta de movilidad de la cabeza puede, de hecho, prolongar la duración de los síntomas. En otros casos, la inactividad forzada origina desacondicionamiento físico además de debilidad muscular y cambios ortostáticos.
Los ejercicios de habituación son los que deliberadamente repiten las maniobras de la cabeza que desencadenan los síntomas de vértigo.6,26Se ha informado específicamente que disminuyen la duración y la gravedad del vértigo relacionado con BPPV. La autora ha encontrado que son un útil coadyuvante en el tratamiento de muchos tipos de vértigo, como en la enfermedad de Méniére y presbistasia, y en la fase de rehabilitación de neuronitis vestibular.
Pueden diseñarse diversos ejercicios de rehabilitación
más formales por un grupo constituido por un otólogo, un
fisiatra y un terapeuta físico. La mejoría objetiva con este
tipo de tratamiento a menudo puede medirse con posturografía dinámica
y se ha informado que es alentador en la terapia de ancianos y otros pacientes
incapacitados por desequilibrio crónico de diversas causas.
Anexo