ARTÍCULO ORIGINAL

 

Factores relacionados con el pronóstico funcional del ictus

 

 

Risk factors related with the functional prognosis of the stroke

 

Dra. Heidi Rodríguez MartínezI; Dr. Hanoi Sabater HernándezI

ICentro Nacional de Rehabilitación "Julio Díaz". La Habana. Cuba.


 

 


RESUMEN

Con el objetivo de evaluar el comportamiento de diferentes factores que pudieran estar relacionados con el pronóstico funcional del ictus, se seleccionaron 100 pacientes en etapa aguda. Se evaluó el grado de capacidad funcional al ingreso y al egreso hospitalario mediante el índice de Barthel. Se analizó la relación de las variables: edad, sexo, factores de riesgo cerebrovasculares modificables, etiología, hemisferio cerebral lesionado, hemisferio dominante lesionado, presencia de afasia, grado de espasticidad y grado de capacidad funcional. Todos los pacientes mostraron mejoría en el grado de capacidad funcional, con un predominio de pacientes con dependencia severa al ingreso, en contraste con la mayoría, con dependencia leve al egreso. Se concluye que la edad avanzada, la presencia de cuatro o más factores de riesgo, el grado de dependencia de las capacidades funcionales al ingreso y la lesión del hemisferio cerebral derecho, se asociaron con una reducción de las posibilidades de recuperación funcional.

Palabras clave: ictus, pronóstico, factores de riesgo, capacidad funcional.


ABSTRACT

Objective: To evaluate the behaviour of different factors that could be related with the functional prognostic of the stroke. Methods: one hundred patients in acute stages of ictus were selected on admisión and on discharge. The grade of functional capacity was evaluated by the Barthel index and the cerebrosvascular risk factors relations of different variables: age, sex, risk facts of modifiable stroke, etiology, affected hemisphere, dominant affected hemisphere, the presence of aphasia, spasticity grade and functional capacity grade were analizad. Results: all the patients showed an improved of their functional capacity grade, with a predominant of patients with severe dependence at the time of admission in contrast with the majority of the patients with the slight dependence at discharge from hospital. Conclusions: the advanced age, the presence of four or more modifiable risks factors, the capacity grade for fulfilling the daily life activity on admission and the damage of right brain hemisphere is associated with the reduce possibility of recovering their function.

Key words: stroke, prognosis, risk factors, functional capacity grade.


 

 

INTRODUCCIÓN

El ictus o accidente cerebrovascular (ACV) es considerada la primera causa de discapacidad en el adulto. Con el propósito de orientar mejor las intervenciones e incrementar el grado de independencia funcional, se hace necesario establecer pronósticos de función, basados en la evidencia clínica. Realizar un pronóstico funcional permite además, identificar los objetivos reales de la rehabilitación, prever las necesidades y proporcionar una orientación más precisa al paciente y familiares.

A pesar de los estudios realizados, que evalúan variables clínicas, de neuroimagenes, funcionales y asistenciales, resulta difícil predecir cuál será la futura recuperación funcional del enfermo.

La edad avanzada, asociación de dos o más factores de riesgo cerebrovascular modificables y la dependencia inicial para las AVD que provoca el ictus, han sido relacionadas de manera directa y proporcional con el pronóstico funcional, sin quedar claro el valor predictivo que pudieran tener otros factores relacionados como: la etiología, hemisferio afectado, hemisferio dominante lesionado, presencia de afasia y grado de espasticidad, en la recuperación funcional del paciente con accidente cerebrovascular, que recibe una rehabilitación oportuna.1-6

Diseño metodológico

Se realizó un estudio explicativo cuasiexperimental, longitudinal y prospectivo en el Centro Nacional de Rehabilitación «Julio Díaz González», de La Habana, durante el período comprendido entre el 1ro de diciembre de 2007 hasta el 31 de enero de 2009.

El universo de estudio estuvo integrado por todos los pacientes que ingresaron con diagnóstico de ACV agudo, con un periodo de evolución no mayor de 3 meses. La muestra estuvo conformada por 100 pacientes atendidos de manera consecutiva hasta completar 50 hombres y 50 mujeres, que cumplieron con los criterios de inclusión y exclusión. Al grupo estudio se aplicó un programa de tratamiento rehabilitador durante 3 meses.

Criterios de inclusión. Pacientes mayores de 18 años ingresados con diagnóstico confirmado de ACV.

Criterios de exclusión. Pacientes con antecedentes patológicos personales (accidentes cerebrovasculares recurrentes). Demora en el inicio del tratamiento superior al mes.

La información fue recopilada por medio de la entrevista y el examen físico, para lo cual se diseñó un modelo de recogida de datos que incluye las variables del estudio: edad, sexo, factores de riesgo cerebrovasculares modificables, etiología, hemisferio cerebral lesionado, hemisferio dominante lesionado, presencia de afasia, grado de espasticidad, grado de capacidad funcional al ingreso y egreso, con el índice de Barthel.7 Los resultados fueron analizados mediante el uso de medidas estadísticas descriptivas e inferenciales: distribución de frecuencia, porcentaje, media aritmética, test de X2 cuadrado, con corrección de Yates, prueba de signos, de pares igualados y pares señalados de Wilcoxon con un nivel de significación de 0,05.

 

DISCUSIÓN

La edad media en la muestra total fue de 60,9 años, de estos 62,8 en mujeres y 59,1 en hombres. Los factores de riesgo cerebrovasculares modificables y su distribución según sexo se muestran en la Tabla 1, con predominio de HTA (99%) y sedentarismo (98%).

El tabaquismo fue el tercer factor de riesgo (62%), seguido por el alcoholismo (39%) y las enfermedades cardíacas (32%), mientras que se observaron otras causas como: obesidad (30%), dislipidemia (29%) y diabetes mellitus (20%).

Con relación al sexo, solo el tabaquismo (p=0,000), el alcoholismo (p=0,000) y el accidente transitorio isquémico previo (ATI) con (p=0,002), mostraron resultados estadísticos significativos, con una frecuencia de distribución de los dos primeros, mayor en hombres que en mujeres, mientras el ATI previo resultó ser más frecuente en mujeres.

Los resultados obtenidos coinciden con los reflejados en la literatura revisada. Se observa que las enfermedades marcadoras como: la HTA, enfermedades cardíacas, diabetes mellitus y ATI, se relacionan con la etiopatogenia del ictus, con mayor impacto de la HTA, por su frecuencia e importancia debido al daño vascular que provoca, que también acelera el proceso de aterosclerosis.3,4,6,9-12

La tabla 2 analiza la asociación de factores de riesgo cerebrovasculares modificables, con una incidencia mayor de 4 por casos (74%), en el sexo masculino el 47% y 27% en el femenino.

Se obtuvieron resultados significativos (p=0,000) y se observó el fenómeno de «amplificación del riesgo» basado en la coincidencia de múltiples factores, que aumenta los efectos destructivos y crea un riesgo general, mayor que el efecto acumulativo simple de factores individuales.11-13

El ictus isquémico predominó en el 83 % de los pacientes estudiados, comparado con el 17 % del tipo hemorrágico, considerado, según las estadísticas, como resultado significativo (p=0,001).12,13

La lesión del hemisferio cerebral se comportó de forma similar, sin resultar significativos, 51 % para el izquierdo y 49 % en el derecho. Prevaleció la lesión del hemisferio dominante con un 54 %. La coincidencia entre hemisferio afectado y dominante lesionado mostró significativos resultados (p=0,000), del total de 49 casos (49 %) con afectación del hemisferio derecho, solo 6 (12,2 %) se correspondió con lesión del hemisferio dominante, sin embargo, de los 51 pacientes con el hemisferio izquierdo lesionado (51 %), predominaron los que presentaron lesión del hemisferio dominante, 48 casos para un 94,1 %, lo que indica que, cuando se afecta el hemisferio izquierdo, existe mayor probabilidad de coincidir con una lesión del hemisferio dominante11-15 debido a la mayor frecuencia en personas con una dominancia manual diestra.

En el análisis entre el hemisferio cerebral dominante y lesionado, se observaron 91 casos para un 91 % de la muestra de pacientes con hemisferio cerebral izquierdo dominante, de los cuales, 51 casos presentó lesión de este hemisferio (56 %) en contraste con 9 casos con hemisferio derecho dominante, de los cuales, 6 presentaron lesión (66,67%). La distribución de frecuencia es similar, sin significación estadística (p=0,424).

La afasia se presentó en el 45 % del total de los casos, de los cuales el 85,6% presentó una afasia motora en contraste con el 4,4 % y el 8,8 % de los pacientes presentaron afasia sensorial y mixta respectivamente.

En relación al sexo, en hombres resultó más frecuente, con 25 casos (55,5 %) y 20 en mujeres (45,5 %).

El análisis de la espasticidad al ingreso reveló resultados significativos (p=0,047), con un 29% del total de la muestra sin flacidez, contra un 71 % con espasticidad, más frecuente el grado 1.

La recuperación funcional media al ingreso fue de 36 puntos en total, 33,7 en hombres y 38,4 en mujeres, sin resultar significativamente diferente en relación al sexo.

La recuperación funcional media al egreso hospitalario fue de 69,3 puntos, de estos 73,6 en mujeres y 66,1 en hombres, sin existir entre las muestras una diferencia significativa (p=0,187) pero sí en relación al período de evaluación, tabla 3.

En el ingreso hospitalario predominó un 52 % de dependencia severa a las AVD básica. Al egreso de los pacientes se observó una mejoría del grado de capacidad funcional y predominio de la dependencia leve (84,0%).

Los resultados obtenidos entre el grado de capacidad funcional al egreso hospitalario y el resto de las variables estudiadas, demostraron que solo la edad, el ATI previo y el grado de capacidad para realizar las AVD básicas al ingreso, fueron los factores relacionados de manera significativa con el grado de recuperación funcional.

La edad mostró una relación inversamente proporcional respecto al grado de capacidad funcional al egreso, estadísticamente significativa (p=0,016), para una edad media de 56,4 años en el 9,0% de los pacientes independientes; mientras que el 84,0 %, con dependencia leve, presentó un promedio de edad de 60,5 años; a diferencia del 7,0% con dependencia moderada, que presentó un promedio de 71,2 años; datos que demuestran que, con el incremento de la edad, las posibilidades de recuperación funcional se reducen significativamente.1,11,12

El ATI previo, presente en 12 pacientes (12 %), fue asociado a una desfavorable recuperación funcional significativa (p=0,000), de los 7 pacientes con dependencia moderada al egreso, 4 presentaron ATI (57,1 %), dato que coincide con la bibliografía consultada, referido a la importancia clínica del ATI previo como factor de riesgo, y como primera manifestación de ACV en muchos pacientes. 1,5,11

El análisis del grado de capacidad funcional al ingreso y su relación con el pronóstico funcional, (tabla 4), mostró significativos resultados (p=0,000), los pacientes se beneficiaron con la rehabilitación, debido a la mejoría en la capacidad de realización de las AVD básicas.

El 9 % de los pacientes en el momento del egreso eran independientes, y el 84 % dependientes ligeros.

El 7 % dependientes moderados, en contraste con un 10% dependientes ligeros, 31 moderados, 52 severos y 7 totales al ingreso, lo que demuestra una mejoría significativa a partir del tratamiento rehabilitador oportuno, para un valor estadístico de Z=5,3405 y de p=0,000.

El grado de capacidad funcional al ingreso es el principal factor en la recuperación del paciente. Aunque no el único a tener en cuenta a la hora de hacer un pronóstico funcional pero se identifica con el mayor peso debido a su relación directa y proporcional, por tanto, a mayor compromiso para la realización de las AVD básicas, menor recuperación funcional.11-13

Las diferencias entre ingreso y egreso con relación a la ganancia en puntos del índice de Barthel, respecto a la etiología (isquémica o hemorrágica), no resultaron significativas, con valores de Z=589,50 y p=0,2871. La diferencia del índice de Barthel y el hemisferio dominante (derecho o izquierdo), no fue significativa, lo que demuestra que no existe asociación con el índice de Barthel del hemisferio dominante para valores de Z=310,50 y p=0,2331.

Es posible apreciar la diferencia en la ganancia en puntos del índice de Barthel y el hemisferio cerebral afectado (tabla 5, gráfico 1). Los pacientes con afectación del hemisferio izquierdo tuvieron un aumento del índice de Barthel en relación al hemisferio derecho, resultado significativo con valores de Z=797,50 y p=0,0018.

Con relación al índice de Barthel y el hemisferio dominante afectado, no se mostraron diferencias significativas entre los pacientes con afectación y sin esta, aunque es importante destacar que existe menor cantidad de pacientes con hemisferio dominante derecho (p=0.1132 y Z=1013.00).

 

CONCLUSIONES

La edad avanzada, presencia de 4 o más factores de riesgo modificables, el grado de dependencia en las capacidades funcionales al ingreso y la lesión del hemisferio cerebral derecho, se asocian con una reducción de las posibilidades de recuperación funcional. El comienzo oportuno a un programa de rehabilitación mejora el grado de capacidad funcional.

 

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Recibido: 15 de agosto de 2010.
Aprobado: 19 de noviembre de 2010.

 

Dr. Hanoi Sabater Hernández. Centro Nacional de Rehabilitación «Julio Díaz».La Habana. Cuba. hanoish@infomed.sld.cu