La evolución de la tuberculosis en Cuba, después de una reducción progresiva de la incidencia en los últimos años, modifica su comportamiento a partir de 1992 al producirse un incremento en la detección de casos. Se describe este problema, se analizan las principales características de la enfermedad y la estrategia del programa de control adoptada para enfrentar esta nueva situación.
Palabras clave: PROGRAMAS NACIONALES DE SALUD; TUBERCULOSIS/prevención y control; CUBA; TUBERCULOSIS/epidemiología.
A finales de 1993 se realizó el diagnóstico inicial del estado del programa, con el objetivo de identificar las brechas en cada uno de sus componentes, adoptar las medidas para restablecer prioridades y dirigir acciones específicas hacia la supervisión, gerencia, adiestramiento e investigación del problema en cada una de las provincias municipios y áreas de salud del país.
A partir de los resultados del diagnóstico se revitalizó el Grupo Técnico Nacional Asesor de Tuberculosis, se actualizó el programa y comenzó un proceso estricto de control de la actividad en todo el sistema de salud.10 Este proceso logra reactivar el programa con una recuperación gradual de los indicadores epidemiológicos y operacionales en 1994.
Este comportamiento nacional responde a la disminución de casos en las provincias: Pinar del Río, Villa Clara, Ciego de Avila, Las Tunas, Santiago de Cuba y el municipio especial Isla de la Juventud (tabla 1).
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Según las edades, continúa la tendencia ascendente de la tuberculosis en el adulto mayor de 65 años, que constituye un grupo altamente vulnerable con tasa de 47,9 por 105 habitantes con cifra que triplica la media nacional. La población mayor de 45 años aporta el 60 % del total de casos.
En los menores de 15 años se registran 21 enfermos, lo cual evidencia el riesgo existente de transmisión en la comunidad, a partir de fuentes de infección adultas no identifícadas; el 71,4 % de estos casos se concentra en las provincias Ciudad de La Habana 6, Holguín 5 y Matanzas 4, en la tabla 2 se expone el comportamiento de los BK+.
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En relación con el grupo BK-, desde el pasado año se incorporaron a él los casos clinicorradiográficos conocidos como "fuera de programa", los cuales no aparecían en la incidencia del pais. En la actualidad, las provincias Pinar del Río, Matanzas, Ciudad de La Habana, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Camagüey, Las Tunas, Granma y Santiago de Cuba representan el 24,1 % de la tuberculosis pulmonar y mantienen cifras superiores a la media nacional en este grupo.
La coinfección de estas entidades, aunque no se relaciona con el incremento de la tuberculosis en nuestro país, constituye una causa importante de morbilidad en el enfermo con SIDA.
El mayor número de casos de TB/VIH se ha producido por brotes de tuberculosis en los sanatorios de Santiago de las Vegas y Villa Clara, ocurridos antes de instaurar la quimioprofilaxis a todos los internados en estas unidades.11,12
Hasta la fecha, la multirresistencia (isoniacida-rifampicina) no constituye un factor que se debe considerar en el incremento de la tuberculosis en el país.
El promedio nacional de la positividad del directo 1 en la atención primaria es del 0,3 %; el más elevado fue en Ciego de Avila (1,1 %) y el más bajo en Santiago de Cuba con 0,05 %.
A pesar de la amplia cobertura médica y de enfermería alcanzada en la APS, quedaron sin estudiar 20 907 SR+14, si tenemos en cuenta la positividad del directo, se puede estimar entre 62 y 230 los casos aún pendientes de diagnosticar en las provincias Ciudad de La Habana, Santiago de Cuba, Matanzas, Villa Clara, Cienfuegos, Camagüey, La Habana y Guantánamo.
El enfrentamiento de este reto lleva implícita la diferenciación de acciones a partir de la situación epidemiológica y característica de cada territorio, que requieren no sólo del apoyo integral del Sistema de Salud, sino de la comunidad para desarrollar con éxito las acciones de prevención y control en el programa de tuberculosis.