Agentes farmacológicos actuales en el tratamiento de la diabetes mellitus
no insulinodependiente
Arturo Hernández-Yero1 y Raquel Jorge
González2
RESUMEN: Se plantea que debido a la heterogeneidad patogénica de la
diabetes mellitus no insulinodependiente, se debe considerar que diferentes
agentes farmacológicos serán necesarios para tratar con éxito
la enfermedad, por lo cual se realiza una revisión bibliográfica
de las líneas de tratamiento actuales y en perspectivas para esta compleja
entidad. Las modalidades terapéuticas actuales incluyen 5 grupos de agentes
esenciales: los inhibidores de las alfaglucosidasas intestinales, las sulfonilureas,
las biguanidas, la insulina y el recién incorporado grupo de las tiazolidinedionas,
que si se utilizan en los comienzos de la enfermedad o en pacientes con resistencia
insulínica, pudieran retrasar o prevenir el desarrollo de ésta,
y pueden interferir en la reducción progresiva de la función pancreática.
Se expone un grupo importante de agentes farmacológicos, así como
sus posibles mecanismos de acción, sobre los cuales se ha estado investigando,
para ampliar e incrementar la terapéutica de la diabetes, entre los que
se encuentran los análogos de la insulina, los agentes insulinomiméticos
y los preparados orales de insulina, los agentes insulinotrópicos no
sulfonilureas, los análogos de la amilina, los péptidos similares
al glucagón, los antagonistas alfa-2 adrenérgicos, los moduladores
del metabolismo de la glucosa y algunas sustancias de origen vegetal con posibles
efectos hipoglucémicos.
Descriptores DeCS: DIABETES MELLITUS NO INSULINO DEPENDIENTE/terapia; DIABETES
MELLITUS NO INSULINO DEPENDIENTE/fisiopatología; DIABETES MELLITUS NO
INSULINO DEPENDIENTE/metabolismo; DIABETES MELLITUS NO INSULINODEPENDIENTE/efecto
de drogas; GLUCOSIDASAS/farmacología; BIGUANIDAS/farmacología;
ALFAGLUCOSIDASAS/farmacología; ALFAGLUCOSIDASA/enterovistes & inhibidores;
TIAZOLES/farmacología; COMPUESTOS DE SULFUNILUREA/farmacología;
INSULINA/terapia.
La diabetes mellitus tipo 2 o no insulinodependiente (DMNID) es un problema
de salud global en aumento y que debe alcanzar proporciones epidémicas
en los próximos 10 a 20 años. Datos de la Organización
Mundial de la Salud expresan, que en 1994, la cantidad de pacientes afectados
por esta entidad alcanzaron cifras cercanas a los 100 millones y que dentro
de 15 años, esta cifra debe sobrepasar los 215 millones.1,2
El incremento en la prevalencia de la obesidad, el envejecimiento de la población
y el aumento de hábitos sedentarios, estarían entre los factores
principales que posibilitarían este explosivo aumento en la cifra de
diabéticos. Por otra parte, la DMNID está considerada como un
desorden heterogéneo, caracterizado por una sobreproducción y
una subutilización de la glucosa, debido a un detrimento en la secreción
y acción de la insulina. La individualización en las indicaciones
dietéticas y el incremento en la actividad física, permanecen
como bases fundamentales en la terapéutica de estos enfermos, con el
objetivo de mantener o aproximar al paciente a su peso ideal y revertir o enlentecer
el daño potencial del desorden metabólico de la enfermedad.3,4
Cuando tales medidas fallan y no se alcanza la normoglucemia, se indicaría
el tratamiento medicamentoso.
En los últimos años se han ampliado considerablemente los conocimientos
sobre la fisiopatología de la DMNID y se han añadido nuevos enfoques
al tratamiento de los cambios metabólicos tempranos que acontecen en
esta silenciosa y temible enfermedad, con reciente incorporación del
denominado grupo de las tiazolidinedionas, con resultados muy alentadores en
el tratamiento de la resistencia periférica a la insulina.5,6
Otras investigaciones tratan de ampliar el llamado grupo de los inhibidores
de las alfa-glucosidasa, así como otros renglones de fármacos
que trabajarían en la disminución de la hiperglucemia por diversos
mecanismos.
En esta actualización trataremos de sintetizar las líneas terapéuticas
actuales bien identificadas y establecidas en la DMNID, las de reciente afiliación,
así como las de posible incorporación en años venideros.
Si tenemos presente la gran heterogeneidad patogénica de la DMNID, resulta
lógico asumir que diversos agentes farmacológicos, con diferentes
mecanismos de acción, serán necesarios para tratar exitosamente
esta enfermedad.
Tratamiento farmacológico actual para alcanzar control metabólico
en la DMNID.
Las modalidades terapéuticas actuales en el tratamiento farmacológico
de la hiperglucemia y los trastornos metabólicos relacionados con la
DMNID, incluyen 5 grupos de agentes esenciales, los cuales presentamos en la
tabla 1.
TABLA 1. Agentes farmacológicos actuales y su mecanismo de acción
en el tratamiento de la DMNID
| Agentes |
Mecanismo de acción básico |
| Acarbosa |
Inhibidor competitivo de las alfa-glucosidasas
intestinales |
| |
Disminuye absorción intestinal de glucosa |
| Sulfonilureas |
Incrementa secreción de insulina |
| Biguanidas (metformin) |
Reduce la producción hepática de
glucosa por inhibición de la gluconeogénesis |
| Insulina |
Estimula utilización de glucosa y suprime
producción de glucosa hepática |
| Tiazolidinedionas |
Mejoría en la sensibilidad a la insulina |
INHIBIDORES DE LAS ALFA-GLUCOSIDASAS
La atención dietética es recomendada como una posible primera línea
de tratamiento, para reducir los niveles de hiperglucemia. La dieta debe ser alta
en carbohidratos complejos y baja en azúcar y grasas, para evitar la elevación
glucémica posprandrial. Medicamentos que puedan suprimir o enlentecer la
ruptura de los carbohidratos complejos en moléculas más simples,
tendrían el mismo efecto. Este concepto ha dirigido varias investigaciones
hacia la identificación de inhibidores de la familia de enzimas responsables
de la digestión de los carbohidratos, denominadas alfa-glucosidasa.7
Dentro de estos inhibidores de las alfa-glucosidasas se encuentra la acarbosa
(comercialmente conocida como Glucobay o Precose de los laboratorios Bayer),
la cual es utilizada en la práctica clínica en varios países.
La acarbosa es un pseudotetrasacárido de origen microbiano sobre la base
de un aminoazúcar, que se comporta como un inhibidor competitivo de las
alfa-glucosidasas, presentes en la membrana de bordes en cepillo del intestino
delgado. Más recientemente, los laboratorios Bayer han estado desarrollando
una serie de inhibidores simplificados estructuralmente, como el miglitol y
el emiglitato, los cuales son análogos del 1-desoxynojirimycin, un aminoazúcar
originalmente aislado de cultivos de streptomyces.8,9
Al inhibir las enzimas que degradan los carbohidratos complejos en moléculas
simples absorbibles (monosacáridos), este grupo de medicamentos actuaría
disminuyendo los niveles de glucemia posprandial.
En la acarbosa, la dosis recomendada es de 50 mg, 3 veces al día, ingerida
al momento de iniciar cada comida y si la respuesta no es adecuada, se debe
subir la dosis a 100 mg, 3 veces al día. Entre los posibles efectos adversos
que se han informado por la utilización de la acarbosa, se señalan
la flatulencia, la distensión abdominal, el meteorismo, los cólicos
abdominales y las diarreas, causados por la acción de las bacterias del
colon sobre los carbohidratos no digeridos.4 Después de las
24 semanas de tratamiento, la frecuencia e intensidad de los síntomas
gastrointestinales se reducen y parecen no tener demasiada importancia en términos
de aceptación, aunque si los síntomas molestan demasiado al paciente,
se puede disminuir la dosis del medicamento y controlar la ingestión
de carbohidratos complejos (anexo).
SULFONILUREAS
Las sulfonilureas se han estado utilizando desde 1955 como agentes hipoglucemiantes,
y aunque su mecanismo de acción es complejo, ellas actúan fundamentalmente
al estimular la secreción de insulina.10 Entre los posibles
efectos extrapancreáticos de las sulfonilureas, algunos estudios señalan
que mejoran la sensibilidad a la insulina y el número de receptores de
ésta,10-12 y que la terapia crónica con ellas, reduce
la producción de glucosa hepática y la consecutiva hiperglucemia
de ayuno o basal, en pacientes con DMNID con cambios mínimos en la concentración
de insulina plasmática.12 Se ha planteado que la glicazida incrementa
la actividad de la glucógeno-sintetasa estimulada por la insulina en el
músculo estriado,13 aunque no existió correlación
entre el grado de mejoría del control glucémico y la respuesta de
la enzima.
Existen más argumentos en contra que a favor de significativos efectos
extrapancreáticos de las sulfonilureas:
- Las sulfonilureas no disminuyen la hiperglucemia en enfermos con diabetes
mellitus insulinodependiente (DMID) y en animales pancreatectomizados.14,15
- Muchas de las conclusiones acerca de los efectos hepáticos de las
sulfonilureas se realizaron sobre la base de concentraciones de insulina periférica
inalteradas. Debido a la extrema sensibilidad del hígado a los pequeños
cambios de la insulina, es posible que los cambios mínimos en los niveles
de insulina de la circulación portal se hayan pasado por alto.
- También han existido dificultades en confirmar informes iniciales
sobre unión de los receptores a la insulina por efectos de las sulfonilureas.14,16
- Probablemente el más importante argumento estaría en que
la hiperglucemia crónica puede causar resistencia insulínica
hepática y periférica, la cual puede ser atenuada al mejorar
el control glucémico, independientemente del modo de tratamiento.17
En la tabla 2 se presentan algunas de las sulfonilureas más utilizadas.
Las llamadas sulfonilureas de segunda generación son bien toleradas y sustituyen
a las de primera generación, aunque no hay evidencias concretas que muestren
que el control es mejor cuando se usan las de segunda generación. La posible
ventaja estaría en que éstas son más potentes y su absorción
gastrointestinal es probablemente superior.10,18
TABLA 2. Sulfonilureas utilizadas en el tratamiento de la DMNID
| SULFONILUREAS |
Dosis/día
|
Absorción
|
Vida media
|
| Genérico (comercial) |
(Rango mg)
|
(%)
|
(Horas)
|
| Tolbutamida (Diabeton) |
500-3 000
|
85-100
|
7
|
| Clorpropamida (Diabenese) |
250-750
|
100
|
32-50
|
| Glibenclamida (Micronase, Diabeta) |
1,25-20
|
100
|
1,3-12
|
| Glipizida (Glucotrol) |
2,5-20
|
100
|
2-9
|
| Glicazida (Diamicron) |
80-320
|
80
|
8-17
|
| Glimepiride (Amaryl) |
1-8
|
100
|
1,3-3,4
|
La disponibilidad de las diferentes marcas de sulfonilureas sufre cierta variación
por países, mientras que la glibenclamida, la glipizida, la glicazida,
la clorpropamida y la tolbutamida están disponibles en la mayoría
de los mercados, otras se encuentran en un solo país, como serían
los casos de la carbutamida (Francia), el glisoxepide (Alemania), la glimidina
y la glicopiramida (Japón), la tolazamida (Estados Unidos) y el glipentide
(España). El nuevo compuesto glimepiride, desarrollado por los laboratorios
Hoechst es completamente absorvido y su pico de concentración se alcanza
de 2 a 3 horas después de su administración bajo condiciones de
ayuno. Se une a las proteínas y su vida media está entre 1,3 a 3,4
horas.19
BIGUANIDAS
Estos medicamentos fueron introducidos en el mercado como agentes hipoglucémicos
en 1957. De éstos se mantiene en uso el metformin(Glucophage), que a diferencia
de las sulfonilureas, no causa hipoglucemia por debajo de los niveles de normoglucemia,
ni tampoco aumento de peso. El mecanismo de acción exacto es aún
controversial, pero existe el convencimiento de que su efecto antidiabético
no se debe a la estimulación de la secreción de insulina.
Varias investigaciones han demostrado que disminuyen la absorción intestinal
de glucosa en el ratón, pero no se ha confirmado en pacientes con DMNID,
así como incrementan la captación de glucosa por los tejidos periféricos.20,21
Se estima que cerca del 30 % de los pacientes pudieran presentar efectos adversos
tales como anorexia, náuseas, molestias abdominales, diarreas y malabsorción
de vitamina B12, aunque la anemia perniciosa es rara.4,21
El más peligroso efecto colateral sería la acidosis láctica,
que es infrecuente cuando la indicación del medicamento es adecuada (tabla
3). El metformin está particularmente indicado como monoterapia en pacientes
obesos, y ha demostrado ser tan efectivo como la insulina o la glibenclamida
para alcanzar el control glucémico. La dosis de éste se encuentra
entre 500 a 2 500 mg por día. Habitualmente se comienza con dosis de
500 ó 425 mg, 1 vez al día, y se incrementa a intervalos semanales,
hasta que se alcanza el control glucémico.
TABLA 3. Utilización clínica del metformin
| Indicaciones |
Pacientes con DMNID que fallan con la dieta,
especialmente obesos |
| |
Menores de 65 años |
| Formas de uso habitual |
Monoterapia |
| |
Combinado con sulfonilureas |
| Dosis disponibles |
425,500 y 850 mg |
| Esquema terapéutico |
Tomar con los alimentos, incrementar dosis lentamente.
Dosis máxima 3 g |
| Contraindicaciones |
Enfermedad hepática y renal, insuficiencia
cardíaca, hipoxia, alcoholismo, historia de acidosis láctica |
| Precauciones |
Controlar lactato posprandial, creatinina y función
hepática 1 vez al año |
INSULINA
El tratamiento con insulina en pacientes con DMNID depende sobre todo del grado
de severidad del desorden metabólico. Pacientes con glucemias de ayuno
menores de 7,8 mmol/L (140 mg/dL) en la práctica diaria no requieren insulina;
por el contrario, si al diagnosticar los síntomas de diabetes, los niveles
de glucemia están por encima de 15 mmol/L, es recomendable iniciar el tratamiento
con insulina.22 La dosis requerida generalmente puede estar en el rango
de 0,5 a 1,2 U/kg/día, aunque en no pocos pacientes, al mejorar con la
terapia insulínica el efecto de la glucotoxicidad, pudieran necesitar menor
dosis evolutiva. Con un consumo de insulina igual o menor que 0,3 U/kg/día,
se puede cambiar a una terapia hipoglucemiante oral. En nuestra experiencia, cuando
se alcanza buen control metabólico, con un consumo de menos de 30 unidades
de insulina intermedia por día, se puede hacer el intento de pasar el paciente
a compuestos hipoglucemiantes orales, con resultados satisfactorios en un número
importante de enfermos.
La terapia insulínica también está indicada en aquellos
pacientes en los que las drogas del tipo de las sulfonilureas han fallado y
en los cuales la indicación del metformin no sea recomendable, o en aquéllos
que presentan algún trastorno renal o hepático importante. En
pacientes con DMNID que presentan hiperglucemia moderada (glucemia de ayuno
entre 7,8 a 11,1 mmol/L), el tratamiento con insulina en dosis única
diaria puede ser utilizado. La terapéutica con insulina de acción
intermedia basal, habitualmente es suficiente, cuando existe secreción
de insulina endógena. Se han comparado diferentes regímenes de
tratamiento insulínico en pacientes con DMNID obesos moderados, que presentan
un control metabólico deficiente con la terapia oral, y diversos esquemas
son igualmente efectivos en alcanzar un buen control glucémico, al menos
durante un período de 3 meses, si se compara un régimen de dosis
múltiple (insulina NPH a las 9 p.m., con insulina regular antes de las
comidas), con 2 dosis de insulina NPH+regular (70/30) repartidas antes del desayuno
y antes de la comida nocturna y con hipoglucemiantes orales más 1 dosis
de insulina NPH nocturna o matutina.23
Terapia insulínica combinada con agentes orales hipoglucemiantes
La utilización de insulina de acción intermedia (o basal del tipo
ultralenta) con compuestos de la familia de las sulfonilureas, en pacientes con
DMNID, representa una alternativa terapéutica que parece ganar adeptos
en los últimos años; aunque hay autores que ocasionalmente la utilizan
en aquéllos que no se controlan bien con más de 100 U de insulina
por día.4 En nuestra experiencia, la combinación de insulina
con una sulfonilurea como la glibenclamida, debe tenerse en cuenta en la DMNID,
cuando se desee lograr un buen control glucémico con un menor consumo de
insulina, en pacientes con fallo secundario a las sulfonilureas, y utilizar insulina
en monoterapia durante 6 meses y terapia combinada después (insulina más
glibenclamida), parece ofrecer beneficio en alcanzar un control metabólico
adecuado, con disminución sustancial en los niveles de HbA1c.24
La combinación de insulina con metformin también presenta efectos
beneficiosos con menor utilización de insulina en pacientes obesos con
DMNID, así como en enfermos con marcada labilidad metabólica.25
TIAZOLIDINEDIONAS
Durante los últimos 10 años, varios agentes se han identificado
por su mecanismo de incrementar la acción insulínica, in vivo
e in vitro, sin estimular la secreción de ésta. El agente
característico de este tipo es el ciglitazone (ADD-3878) que fue inicialmente
descubierto por investigadores de la Takeda Chemical Industries, en Osaka,
Japón, a partir de un estudio con posibles agentes hipolipemiantes.26
En estudios con modelos experimentales para DMNID (ratones yellow KK y
ratas Zucker), se observaron que los niveles de insulina en plasma disminuyeron
durante el tratamiento, de lo cual se asumió que la acción de la
droga posiblemente estaba determinada por un efecto sobre la resistencia insulínica.
El ciglitazone no presentó efectos sobre el metabolismo lipídico
y glucídico en animales metabólicamente saludables. En otros estudios
con modelos animales para DMID (ratas diabéticas por estreptozotocina),
fue demostrado que para que el efecto del compuesto se hiciera manifiesto, era
necesaria la presencia de insulina.27 Con posterioridad, el desarrollo
del ciglitazone terminó, debido a su relativa baja potencia y a efectos
adversos en relación con la tolerabilidad del compuesto. Ulteriormente
se descubren otros complejos como el pioglitazone y el englitazone, que presentan
también efectos sobre la resistencia periférica a la insulina en
modelos animales, pero que han presentado problemas de tolerancia durante los
ensayos clínicos.28,29 Por este camino aparecen estudios sobre
el CS-045 (troglitazone), cuya estructura provee mejores propiedades toxicológicas
y mantiene un importante efecto en disminuir la resistencia insulínica,
con nítida mejoría en la tolerancia a la glucosa.28-30
La evaluación del troglitazone en modelos animales, ha demostrado mejoría
de la hiperinsulinemia, hiperglucemia e hipertrigliceridemia, sin efectos importantes
sobre la entrada de alimentos o sobre el peso corporal31 y en ensayos
clínicos con diabéticos es eficaz en dosis entre 200 a 800 mg, 1
ó 2 veces por día.29,32 Los niveles de glucemia de ayuno
y las cifras de tensión arterial sistólica y diastólica disminuyeron
significativamente en un grupo de 18 diabéticos hipertensos tratados durante
8 semanas con el troglitazone.33
El mecanismo molecular básico para la acción de las tiazolidinedionas
sobre la resistencia insulínica, ha sido difícil de estudiar en
modelos animales, debido a que el metabolismo de la glucosa y los lípidos,
es regulado por complejos sistemas de retroalimentación, pues los cambios
inducidos por drogas y hormonas son rápidamente contrarregulados, y tales
asas homeostáticas generalmente no están presentes en los cultivos
celulares. El efecto de esta familia de drogas parece reflejar un acontecimiento
transcripcional temprano en la diferenciación del adipocito y entre los
candidatos para dicho efecto se han identificado los llamados receptores de
la proliferación activada del peroxisoma (PPARs), miembros de los factores
de transcripción de la superfamilia de receptores nucleares de hormonas
tiroideas y esteroideas.29,34 La unión de las tiazolidinedionas
con los PPARs puede inducir la interacción de complejos con secuencia
específica de ADN a genes que responden a ellas y que en modelos hipotéticos,
pueden regular la lipasa de lipoproteínas, que a su vez están
reguladas por factores de transcripción regulados por la insulina. Los
PPARs pueden inducir expresión de genes que codifican proteínas,
los cuales responden a la acción de la insulina, tales como los transportadores
de glucosa.29
El troglitazone puede no ser útil en la monoterapia en casos severos
de DMNID, pero en los comienzos de la enfermedad o en pacientes con resistencia
insulínica, pudiera retrasar o prevenir el desarrollo de la diabetes,
e interferir en la reducción progresiva de la función pancreática.
En estos momentos, los laboratorios de Parke-Davis y Sankyo Parke-Davis
comercializan el troglitazone en tabletas de 200 y 400 mg con el nombre de Rezulin
y lo recomiendan 1 vez al día, en dosis inicial de 200 mg, que se puede
incrementar entre las 2 y las 4 semanas a una dosis habitual de 400 mg.
Perspectivas en agentes farmacoterapéuticos para la DMNID
- Análogos de la insulina.
La sustitución de residuos de aminoácidos dentro de la cadena
de insulina, altera parámetros físico-químicos que resultan
en cambios de la liberación de esta hormona a partir del sitio de inyección.
En los laboratorios Hoechst se estudia una serie de análogos de la insulina
modificados en el N-terminal de la cadena A por adición de aminoácidos
o grupos orgánicos compuestos hasta por 50 átomos de carbono y/o
con adición de un único aminoácido en el C-terminal de
la cadena B. Este tipo de análogos tiene una liberación prolongada
y son bien tolerados. Por otra parte, ya está comercializado por Lilly
Research Laboratories el análogo de insulina humana de acción
rápida Lys-Pro(Humalog), idéntico a la insulina humana, excepto
en las posiciones B28 y B29, donde la secuencia de los 2 residuos se ha revertido
en el mismo orden del IGF-I (factor de crecimiento insulínico tipo I).
Este compuesto, tiene propiedades farmacológicas para
producir un adecuado incremento de la hormona, en relación con la elevación
de la glucemia por ingestión de nutrientes y utilizado en el momento
de las comidas, solo o mezclado con insulina NPH humana, puede resultar muy
útil en el tratamiento de la diabetes.35-37
La Novo-Nordisk trabaja con complejos de cobalto con insulina, que producen
liberación prolongada de insulina; la ventaja de estas formulaciones
de cobalto, es que son solubles en agua a pH fisiológico, y presentan
menor probabilidad de producir irritación en el sitio de inyección;
además, trabajan en formulaciones de insulina y nicotinamida o ácido
nicotínico, pues se plantea que la administración conjunta de
estos compuestos mejora y preserva la función de las células
beta en pacientes con DMID,37 pues la nicotinamida incrementa el
pool de NAD e inhibe sintetasas nucleares (ADP-ribosa).
2. Agentes insulinomiméticos y preparados orales de insulina.
El vanadio, en diferentes formas, es capaz de simular o mimetizar la acción
de la insulina, lo cual se ha podido observar en modelos animales de DMID
y en experimentos in vitro;38 tal efecto se cree que esté
mediado por la inhibición de fosfatasas de fosfotirosinas, responsables
del denominado downregulation del receptor de la insulina. Una serie
de complejos de vanadio y molibdeno están siendo estudiados como posibles
agentes hipoglucemiantes. También se trabaja por Hoffman-La Roche con
sales de metales alcalinos de aceite de coco, en especial el cocoato de potasio,
que incrementa la absorción y la biodisponibilidad de la insulina por
otras vías diferentes a la inyección parenteral. Por vía
oral, preparados de insulina en el 2 % de cocoato de potasio en una película
base de celulosa, pueden disminuir la glucemia, con rápida iniciación
de su acción (de 0,5 a 1 hora) y rápido retorno al nivel basal,
lo cual puede ser de gran utilidad en el control glucémico relacionado
con los alimentos.
3. Agentes insulinotrópicos no sulfonilureas.
Se ha venido trabajando en un compuesto con potente efecto insulinotropo
no derivado de las sulfonilureas, perteneciente a la estructura química
de las morfolinoguanidinas, el denominado BTS 67 582 (1,1-dimetil-2-[2-morfolinofenil]
monofumarato de guanidina), que en estudios llevados a cabo en modelos animales,
ha resultado más eficaz en estimular la liberación de insulina
que el gliburide, y actúa al nivel de los canales de potasio máximos
dependientes del voltaje y de los iones de calcio.39
En un ensayo clínico realizado durante 4 semanas de tratamiento con
BTS 67 582 en dosis de 250 y 500 mg 2 veces al día, en pacientes con
DMNID, se mostró efectivo en reducir la glucosa de ayuno, la fructosamina
y la hemoglobina glucosilada al compararlo con el placebo.40
4. Análogos de la amilina.
La amilina es un péptido de 37 aminoácidos, que se sintetiza
en las células beta del páncreas, y es cosecretado con la insulina,
en respuesta a los mismos estímulos. Se considera que la amilina es
un importante regulador del metabolismo de los carbohidratos y sus implicaciones
en la diabetes no se restringen solamente a la formación de amiloide.
Dentro de las posibles acciones biológicas del exceso de amilina estarían
la disminución en la captación de glucosa, un incremento en
la liberación de lactato por las células musculares y un incremento
en la producción hepática de glucosa, además puede disminuir
la secreción de insulina endógena.41 La función
potencial de la amilina en la patogenia de la diabetes pudiera ser clasificada
en 3 categorías:
a) Formación de amiloide en los islotes, con el daño resultante
en las células beta.
b) Efecto local o paracrino sobre la secreción de insulina y otras
hormonas de los islotes.
c) Efecto hormonal sobre los tejidos periféricos.
El análogo de la amilina humana denominado pramlintide suprime la secreción
posprandial de glucagón y por esa vía pudiera contribuir a disminuir
la producción elevada de glucosa hepática en la DMNID y en la
DMID; este análogo al parecer también regula el transporte de
nutrientes y enlentece la aparición de glucosa derivada de los alimentos,
al retardar el vaciamiento gástrico (Amylin and Pramlintide: Selected
posters and abstracts IDF, ADA, Helsinki, 20-25 July 1997).
La amilina se encuentra aumentada en la DMNID y disminuida en la DMID y parece
estar relacionada con la causa de la resistencia insulínica en el hígado
y en el músculo esquelético, aunque en realidad el exceso o
el defecto de esta sustancia se encuentra bajo activa investigación.41
5. Péptidos similares al glucagón.
Los llamados en inglés glucagon likepeptides (GLP-I y GLP-II),
son miembros de una familia de péptidos relacionados, que incluyen
la secretina, el péptido intestinal vasoactivo (VIP), el péptido
inhibitorio gástrico (GIP) y la hormona liberadora de hormona del crecimiento
(GHRH). El GLP-I y el GLP-II están presentes en el preproglucagón
y son estructuralmente similares al glucagón; el GLP-I existe como
un péptido de 37 (1-37) y 31 (7-37) aminoácidos, el cual también
es llamado insulinotropín.2 Similar a los miembros de esta
familia, el GLP-II es un débil secretagogo insulínico, en cambio,
el GLP-I es un potente estimulador de la secreción de insulina, ambos
son producidos por las células L del intestino delgado. Los laboratorios
Pfizer y otros están colaborando para evaluar clínicamente estos
compuestos por su valor potencial terapéutico, en el tratamiento de
la diabetes.
6. Antagonistas alfa2-adrenérgicos.
Los antagonistas alfa2-adrenérgicos han sido estudiados como posibles
agentes antidiabéticos y dentro de ese grupo la imidazolina conocida
como midaglizole es la que parece mejor caracterizada.42 Se plantea
que tienen propiedades secretagogas insulínicas independientes del
bloqueo alfa-receptor. Otras imidazolinas relacionadas estructuralmente serían
el efaroxán, el isaglidole y el SL-840418.43
7. Moduladores del metabolismo de la glucosa.
Los moduladores del metabolismo de la glucosa han sido investigados como
agentes hipoglucémicos durante varios años y dentro de ese grupo,
los laboratorios Eli Lilly trabajan en una serie de sales del 3-(2-aryl-2-oxoetil)-imidazolium
como un posible agente hipoglucémico.44 Estos compuestos
facilitan la síntesis de glucógeno hepático a partir
de la glucosa y de precursores gluconeogénicos, y actúan posiblemente
por activación de la sintetasa de glucógeno y la inactivación
simultánea de la fosforilación.45 Otros agentes de
la serie de la tiopiranopirimidinas también se señalan como
moduladores de la glucosa, aunque su mecanismo exacto no es totalmente conocido.46
8. Sustancias vegetales con posibles efectos hipoglucémicos.
Se ha planteado una amplia gama de posibles agentes hipoglucémicos
a partir de fuentes vegetales y resulta indiscutible el impacto de los productos
naturales en el descubrimiento de diversos agentes farmacológicos.
Por el momento, sólo mencionaremos algunos de ellos, aunque la lista
pudiera ser mucho más amplia. El dioscoretine es un componente alcaloide
extraído de la Dioscorea dumetorum, muy común en Sudáfrica,
y se han podido comprobar sus efectos hipoglucémicos en modelos animales
de DMID.47 El ginseng de origen asiático, se indica
para mejorar el control metabólico en la diabetes mellitus y se ha
documentado su influencia favorable en el tratamiento de la DMNID.48
El extracto de hojas de la Gymnema sylvestre demostró poseer
un importante efecto hipoglucémico en pacientes con DMNID49
y en nuestro Instituto se investigan los efectos similares a la insulina,
con el extracto de la albahaca morada, con la planta en floración.
ANEXO. Usos clínicos de la acarbosa
INDICACIONES
- Terapia primaria en hiperglicemias leves o moderadas en la DMNID.
- Terapia combinada con insulina o sulfonilurea en el tratamiento de pacientes
con DMNID.
- Terapia simultánea en pacientes con DMID para reducir dosis de insulina
y mejorar control glucémico.
CONTRAINDICACIONES
- Terapia primaria en la DMID.
- Trastornos gastrointestinales.
- Embarazo o lactancia.
SUMMARY: It is stated that due to the pathogenic heterogeneity of non insulin-dependent
diabetes mellitus, it should be considered that different pharmacological agents
will be necessary to treat this disease successfully. To this end, a bibliographical
review of the present and prospective treatment lines for this complex disease
is made. The current therapeutic modalities include 5 groups of esential agents:
the inhibitors of the intestinal alphaglucosidases, the sulphonylureas, the
biguanides, insulin, and the newly incorporated group of thiazolidinediones,
whose used at the beginning of the disease or in insulin-resistant patients
may delay or prevent the development of the disease, and may interfere in the
progressive reduction of the pancreatic function. An important group of pharmacological
agents, as well as their possible mechanisms of action, which have been investigated,
are shown to widen and increase the therapeutics of diabetes. The insuline analogs,
the insulinomimetic agents, and the oral insuline preparations, the non-sulphonylurea
insulinotropic agents, the amylene analogs, the peptides similar to glucagon,
the adrenergic alpha-2 antagonist, the modulators of glucose metabolism, and
some substances of vegetal origin with possible hypoglycaemic effects, are among
these agents.
Subject headings: NON-INSULIN-DEPENDENT DIABETES MELLITUS/therapy; NON-INSULIN-DEPENDENT
DIABETES MELLITUS/physiopathology; NON-INSULIN-DEPENDENT DIABETES MELLITUS/metabolism;
NON-INSULIN-DEPENDENT DIABETES MELLITUS/drug effects; GLUCOSIDASES/pharmacology;
BIGUADINES/pharmacology; ALPHA-GLUCOSIDASES/inhibitors; ALPHA-GLUCOSIDASES/pharmacology;
THIAZOLES/pharmacology; SULPHONYLUREA COMPOUNDS/pharmacology; INSULIN/therapy.
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Recibido: 14 de octubre de 1997. Aprobado: 29 de octubre de 1997.
Dr. Arturo Hernández-Yero. Instituto Nacional de Endocrinología,
Zapata y D, El Vedado, Ciudad Habana 10400, Cuba.
- Especialista de II Grado en Endocrinología. Investigador Agregado,
Secretario de la Sociedad Cubana de Diabetes. Instituto Nacional de Endocrinología.
Ciudad de La Habana.
- Especialista de I Grado en Pediatría. Asistente del Hospital Pediátrico
del Cerro. Ciudad de La Habana.