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Rev Cubana Med Gen Integr 1999;15(4):478-85
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Actualidad
Farmacoterapia de la dislipidemia en el anciano
José Illnait Ferrer1
Resumen
El paciente anciano posee características peculiares que determinan que
los medicamentos tengan una farmacodinamia diferente a la de los adultos de menor
edad. Esto también tiene plena validez para los medicamentos hipolipemiantes.
La conveniencia de indicar tratamientos hipolipemiantes en el adulto mayor ha
suscitado interesantes polémicas; sin embargo, parece haber consenso en
el sentido de que los ancianos con buena perspectiva de vida debe tratarse la
dislipidemia. Los medicamentos deben seleccionarse de acuerdo con las características
individuales del paciente de avanzada edad. El policosanol es uno de los medicamentos
que por su eficacia y tolerabilidad se ajusta mejor a las condiciones del anciano
dislipidémico.
Descriptores DeCS: HIPERLIPIDEMIA/quimioterapia; AGENTES ANTICOLESTEREMICOS/uso
terapéutico; SALUD DEL ANCIANO; ESPERANZA DE VIDA.
En las edades tempranas de la vida hay células que mueren y tejidos
que involucionan, mientras otras estructuras se renuevan y desarrollan, estableciéndose
un equilibrio dinámico entre ambas tendencias que en esta etapa de la
vida está a favor del desarrollo. Por el contrario, en el adulto mayor
los procesos involutivos son preponderantes.
En este trabajo, envejecimiento se refiere a los procesos involutivos que tienen
lugar en el último período de la vida del hombre, caracterizados
por modificaciones que afectan globalmente las estructuras y funciones del organismo,
así como su capacidad para mantener la homeostasis. Estos procesos se
consideran dependientes de una programación genética, pero independientes
de accidentes o enfermedades susceptibles de prevenir.
El proceso de envejecimiento puede variar de un individuo a otro en cuanto
a la edad en que comienza a hacerse perceptible, la rapidez con que evoluciona
y la secuencia en que se afectan los distintos órganos y sistemas. Todo
esto hace que los adultos mayores formen un grupo de alta heterogeneidad, donde
se aprecian grandes diferencias individuales desde el punto de vista fisiopatológico.
Por lo que en este caso, más que en ningún otro, tiene validez
la afirmación de que no hay enfermedades sino enfermos.
Por otro lado, no resulta fácil precisar cuándo los cambios que
se observan en la tercera edad pueden atribuirse al proceso de envejecimiento,
y hasta qué punto estos cambios pueden considerarse francamente patológicos.
La edad y el colesterol como factores de riesgo aterogénicos
En este sentido, se ha polemizado acerca de si la aterosclerosis es o no un proceso
normal del envejecimiento. El desarrollo de la lesión aterosclerótica
tiene su comienzo en edades mucho más tempranas de la vida, y transcurre
de forma silente hasta que más avanzados los años hacen su aparición
las manifestaciones clínicas. Así la aterosclerosis parece representar
un espectro continuo de alteraciones patológicas que ocurren a través
de la vida como una enfermedad característica de la vejez.1
El colesterol está estrechamente relacionado con el desarrollo de la
lesión aterosclerótica. Su concentración en sangre tiende
a incrementarse con la edad hasta unas cinco veces entre las edades de 60 y
70 años;2 sin embargo, a diferencia de otros factores de riesgo,
la hipercolesterolemia es modificable de modo que a pesar de la edad es posible
prevenir, retardar o incluso revertir el proceso aterosclerótico.3
El problema del tratamiento hipocolesterolemizante en el anciano
Hasta hace poco tiempo se discutían la ventajas y los perjuicios del tratamiento
de la dislipidemia en el anciano.4 Los resultados obtenidos en el ensayo
escandinavo de la Simvastatina (4S) parecen haber demostrado los beneficios del
tratamiento hipolipemiante, aún en los mayores de 60 años.5
No resulta por tanto apropiado excluir a los ancianos del tratamiento hipocolesterolemizante
simplemente por razón de la edad. Los criterios de consenso internacional
más recientes recomiendan el tratamiento en los ancianos con una expectativa
de vida razonable.6
Medicamentos hipolipemiantes
Los medicamentos hipolipemiantes están sujetos a las precauciones que deben
tomarse para cualquier medicamento cuando se trata de un paciente anciano. Hay
que tomar en consideración que la farmacocinética de los medicamentos
puede ser muy diferente en estos casos,7,8 así como también la posibilidad
de aparición de efectos secundarios.
La disminución de la masa corporal,9 su composición
y la interacción con otros medicamentos son también elementos
a tomar en consideración antes de imponer tratamiento hipolipemiante
a un paciente mayor de 60 años.10
Fibratos
Son un conjunto de medicamentos derivados del ácido fíbrico (clofibrato,
bezafibrato, gemfibrozil, fenofibrato, etofibrato, alufibrato, binifibrato, ciprofibrato,
beclofibrato, etofillinclofibrato), muy utilizados en la práctica clínica.
Su principal acción es la de disminuir los triglicéridos, pero también
son capaces de disminuir la concentración de colesterol e incrementar la
de HDL.
Son compuestos hidrosolubles de eliminación renal, y por tanto se deben
indicar con precaución en los pacientes adultos mayores con trastornos
de la función renal. En este caso el medicamento puede acumularse en
circulación e incrementar los efectos indeseables que produce; así,
pueden aparecer cefaleas, dolores musculares, anemia y eosinofilia.
Es bien conocido el efecto de los fibratos sobre la aparición de la
litiasis vesicular o su agravamiento, y por tanto no es recomendable su indicación
sin antes haber comprobado que el paciente no tiene cálculos biliares,
en particular en ancianos donde ello resulta muy frecuente.
Algunos de estos compuestos parecen afectar negativamente la función
sexual, por lo que se podrían acelerar o agravar los trastornos de esta
índole en el hombre senecto.1,4
Vastatinas
Se nombran así un grupo de compuestos (lovastatina, sinvastatina, pravastatina,
fluvastatina, atorvastatina), también denominados inhibidores de la Hidroxi
- Metil Glutaril Coenzima A Reductasa (HMG - Coa reductasa).
Estos medicamentos son recomendados para su uso en ancianos debido a que se
considera baja la frecuencia conque se reportan efectos colaterales;4,6
sin embargo, resulta conveniente tomar en consideración algunos reportes
de efectos secundarios que resulta necesario conocer al evaluar un paciente
anciano con dislipidemia antes de indicar tratamiento.
De estos reportes resulta más notorio el efecto de incrementar la actividad
sérica de transaminasas y de creatín fosfoquinasa. Como ya se
ha explicado la afectación de la función hepática en una
frecuente manifestación del envejecimiento. Por otro lado, el daño
muscular que se expresa por el aumento de actividad creatín fosfoquinasa
en el suero, puede tener especial importancia en la edad avanzada por la sarcopenia
que se describe en algunos casos durante el proceso de envejecimiento.11,12
Estudios preclínicos con lovastatina indican que cuando se aplican grandes
dosis del producto puede aparecer atrofia testicular en los animales de experimentación.13
Por otro lado, se ha reportado que el uso de estos medicamentos puede ocasionar
hipospermia en los pacientes,14 además, el ADRAC (Australian
Adverse Drug Reactions Advisory Committe) recibió 1 142 reportes de reacciones
adversas asociadas al tratamiento con sinvastatina en 1990, algunas de ellas
relacionadas con ginecomastia e impotencia en el hombre. Este efecto deletéreo
sobre la función sexual pudiera resultar particularmente importante en
los pacientes ancianos.
Como parte del proceso de envejecimiento es frecuente la aparición en
el anciano de una disminución de la inmunocompetencia,15 con
aumento de la severidad de las infecciones y otros procesos tales como reumatismo,
lupus eritematoso, miastenia gravis, miocarditis aguda y esclerosis múltiple.
Reportes de la aplicación clínica de las vastatinas señalan
la aparición de un síndrome lupiforme en pacientes tratados con
estos compuestos.16 Sería recomendable por tanto el análisis
del estado inmunológico del paciente anciano antes de la aplicación
de esta terapia.
La opacificación del cristalino es también un fenómeno
asociado al proceso de envejecimiento. Por esta razón hay que tomar en
consideración la observación de que esta patología se ha
relacionado con el tratamiento hipolipemiante con vastatinas.17
Resinas
Las resinas (colestiramina, colestipol) son fármacos que se han venido
utilizando como drogas de primera línea en la dislipidemia, particularmente
en las hipercolesterolemias. Se caracterizan por su alta efectividad y su bajo
nivel de efectos colaterales adversos. Su principal efecto es la disminución
de las lipoproteínas de baja densidad (LDL), pero pueden causar incrementos
de la concentración de triglicéridos.
El efecto adverso más frecuentemente reportado durante el tratamiento
con resinas es la constipación, ya que los adultos mayores padecen muy
frecuentemente de este síntoma y por eso la administración de
resinas puede dar lugar a trastornos muy severos en los ancianos que lo padecen.
Las resinas también interactúan con otros medicamentos impidiendo
la absorción de digitálicos, clorotiazida, fenilbuta-zona, fenobarbital,
ciertos anticoagulantes, la tiroxina y las vitaminas liposolubles, de modo que
deben administrarse alejadas de la ingestión de estos medicamentos, lo
que dificulta la adherencia al tratamiento, sobre todo en las condiciones del
paciente anciano.1,4
Se aplica a pacientes adultos mayores que con frecuencia tienen trastornos
en la excreción urinarias. En este caso, el medicamento puede acumularse
en circulación con el aumento de los efectos indeseables que produce.
Así, pueden aparecer cefaleas, dolores musculares, litiasis vesicular,
anemia y eosinofilia. Algunos de estos compuestos parecen afectar negativamente
la función sexual, por lo que podría acelerar la aparición
o agravar los trastornos de esta índole en el hombre senecto.1,4
Ácido nicotínico
El ácido nicotínico (niacina), o sus preparados de acción
sostenida, modifican favorablemente todo el perfil lipídico plasmático,
pero es notable su acción sobre el incremento de las HDL. Este medicamento
tiene una eliminación renal por lo que es necesario tomar precauciones
en los pacientes ancianos con trastornos renales. Por otro lado, su naturaleza
hidrosuluble hace que su distribución corporal esté disminuida en
los ancianos en los que tienen una disminución relativa del agua corporal.
De este modo, su acumulación en el plasma podrían sobrepasar los
niveles de tolerancia del medicamento.
Uno de los efectos colaterales que se describe es la disminución de
la tolerancia a la glucosa. Como se conoce uno de los aspectos que aparecen
como consecuencia del envejecimiento es precisamente la disminución a
la tolerancia a la glucosa en los ancianos; pero además aumenta la actividad
de transaminasas en el suero, favoreciendo la aparición de las insuficiencias
hepáticas en el anciano o agravando las ya existentes, incrementa la
concentración de ácido úrico, puede producir gastritis
e incluso úlcera gástrica. Es frecuente la aparición de
prurito y lesiones dérmicas, así como rubor.1,4
Probucol
La acción de este medicamento se basa en su actividad antioxidante. Protege
las LDL de la oxidación, favoreciendo su captación por los receptores
celulares. Es muy liposoluble, por lo que se deposita en tejido graso y su eliminación
puede demorarse meses, aspecto que lo hace poco atractivo para su uso en ancianos
que habitualmente tienen un aumento relativo de su masa adiposa. Su efecto sobre
la concentración de colesterol es débil, no modifica la concentración
de triglicéridos y disminuye de forma notable la concentración de
HDL. Posiblemente esto último sea la razón por la cual su uso está
poco difundido. Otro aspecto a tener en consideración es su efecto sobre
la elongación del segmento QT del ECG, ya que en los ancianos los trastornos
del ritmo cardiaco son frecuentes.
Una de las hipótesis más aceptadas sobre las causas del envejecimiento
y la longevidad plantea que el envejecimiento se produce como consecuencia de
productos colaterales tóxicos del metabolismo del oxígeno, mientras
que los antioxidantes exógenos son probablemente determinantes de la
longevidad. De acuerdo con este criterio el carácter antioxidante del
probucol pudiera ser un elemento a valorar en favor de su uso en ancianos, sin
embargo, no se dispone de reportes que sustenten esta afirmación.1,4
Policosanol
El policosanol es una mezcla de alcoholes alifáticos primarios superiores,
aislada de la cera de la caña de azúcar (Saccharum officinarum).
Se trata de un medicamento de incorporación relativamente reciente en la
práctica clínica que actúa inhibiendo la síntesis
de colesterol antes de la formación de mevalonato.18,19 Esta
acción pone en marcha los mecanismos para la incorporación de LDL
en el hepatocito, a partir del plasma sanguíneo a través de receptores
específicos.20
Su efecto principal es el de disminuir la concentración de colesterol
total, fundamentalmente a expensas de la LDL. También aumenta moderadamente
la concentración de HDL, mientras que su efecto sobre los triglicéridos
es discreto, y sólo en algunos estudios ha resultado significativo.21-23
Algunos ensayos clínicos indican que el policosanol no sólo disminuye
el colesterol circulante, sino también el colesterol de algunos tejidos
en animales de experimentación,24 limita el desarrollo de
células espumosas25 y disminuye la cantidad de células
endoteliales circulantes,26 lo que sugiere una acción beneficiosa
sobre la pared arterial. Experiencias en primates no humanos y otras especies
muestran la capacidad del medicamento para prevenir el desarrollo de las lesiones
ateromatosas.27 En este sentido algunos ensayos clínicos preliminares
ofrecen algunas evidencias de estabilización, e incluso de regresión
de las lesiones ateromatosas en humanos.28-30
Además del efecto del policosanol sobre el metabolismo de los lípidos,
se ha demostrado que este medicamento produce disminución de la concentración
de tramboxano asociado a una disminución de la agregación plaquetaria
en ratas.31 La acción del policosanol como antiagregante plaquetario
ha sido comprobada en voluntarios sanos32,33 y este efecto reviste
particular importancia ya que si bien es cierto que a partir de la acumulación
de lípidos en la pared arterial se desarrollan los cambios que de forma
lenta determinan la lesión aterosclerótica, también es
cierto que el evento final que en ocasiones lleva al órgano a una isquemia
aguda, es la oclusión brusca que a causa del coágulo sanguíneo
se produce en la luz arterial a partir de la lesión aterosclerótica.
Otros estudios aún en curso parecen indicar que el policosanol ejerce
un efecto protector ante el stress oxidativo lo que constituye una ventaja adicional.
Los altos niveles de peróxido se relacionan con un número de procesos
degenerativos propios de envejecimiento, tales como la disminución de
la tolerancia a la glucosa y la opacificación de la retina.34,35
En este sentido, es posible que el empleo del policosanol en los ancianos hipercolesterolémicos
podría resultar beneficioso.
La baja toxicidad y la eficacia del policosanol ha sido comprobada de forma
reiterada en diversos ensayos preclínicos36-39 y numerosos
ensayos clínicos.40-45 Estos resultados se han confirmado
en la práctica clínica23 y en estudios de vigilancia
farmacológica. Estudios en hipercolesterolemia asociada a diabetes mellitus
avalan el criterio de que el tratamiento con policosanol resulta eficiente y
no interfiere con el control glicémico.46,47
Las posibles afectaciones que el policosanol pudiera causar en el hígado
como consecuencia de que su acción ocurre fundamentalmente en este órgano,
y su eliminación se realiza a través de las vías biliares,
fueron descartadas en ensayos clínicos realizados en pacientes con alteraciones
de los indicadores séricos de la función hepática con hipercolesterolemia
asociada. En este ensayo se observó incluso una mejoría de estos
indicadores.48
La asociación de hipercolesterolemia e hipertensión arterial
es frecuente. Algunos fármacos hipotensores pueden influir negativamente
sobre el perfil de los lípidos séricos; sin embargo, el tratamiento
con policosanol de la dislipidemia asociada a la hipertensión arterial
resultó efectivo y contribuyó al control de la presión
arterial.49
En ningún ensayo clínico a largo plazo realizado en ancianos,
ni en otros estudios realizados se reportan efectos adversos sobre la función
sexual, la actividad muscular, función gastrointestinal u otros que pudieran
influir negativamente en el proceso de envejecimiento o las alteraciones patológicas
que más frecuentemente se observan en los adultos mayores.
Conclusiones
La hipercolesterolemia en el anciano debe ser tratada; sin embargo, deben tenerse
en cuenta los elementos siguientes: cambios fundamentales del proceso de envejecimiento
en cada caso, valoración adecuada de la expectativa de vida y selección
de un medicamento eficaz con bajo nivel de efectos secundarios.
El policosanol por su probada eficacia en pacientes de la tercera edad, por
la baja frecuencia conque se reportan efectos secundarios y por su actividad
antiplaquetaria y antioxidante, reúne cualidades que permiten recomendar
su uso en ancianos dislipidémicos.
Summary
The aged patient has peculiar characteristics which determine that drugs have
a dynamics different from that of the younger patients. This is also valid for
antilipemic drugs. The convinience of indicating antilipemic treatment in the
elderly has brought about interesting controversies; however, there seems to be
consensus in the sense that dislipidemia must be treated in those old patients
with good life expectancy. Drugs must be selected according to the individual
characteristics of the aged patient. Policosanol is one of the drugs that due
to its efficacy and tolerability is better for the conditions of the dislipidemic
elderly.
Subject headings: HYPERLIPIDEMIA/drug therapy; ANTICHOLESTEREMIC AGENTS/therapeutic
use; AGING HEALTH; LIFE EXPECTANCY.
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Recibido: 27 de mayo de 1997. Aprobado: 15 de enero de 1998.
Dr. José Illnait Ferrer. Centro Nacional de Investigaciones Científicas.
Ave. 25 y 158, Cubanacán, Playa, Ciudad de La Habana, Cuba.
1 Doctor en Ciencias. Especialista de II Grado
en Laboratorio Clínico e Investigador Auxiliar del Centro Nacional de
Investigaciones Científicas.