Descriptores DeCS: ACONTECIMIENTOS QUE CAMBIAN LA VIDA; VIUDEZ/psicología; FAMILIA/psicología; ENTREVISTAS.
La familia es un grupo social que ha estado sujeto a modificaciones a partir de los cambios de la sociedad en que se inserta; su definición ha resultado muy difícil para los distintos autores, pero todos han coincidido en 2 elementos básicos: la consanguinidad, y las relaciones de afecto que existan entre los integrantes de este grupo, y es a este segundo aspecto al que nosotros le conferimos mayor importancia (Pérez Cárdenas C. La familia y sus crisis transitorias. Recopilación de resultados e investigaciones en el Policlínico Docente "Dr. Mario Escalona Reguera". C. Habana: Facultad "Calixto Gar-cía". 1995).1
Nos referimos a una crisis familiar cuando hay una situación promotora de cambios, ya sean favorables o no, en la dinámica de este grupo.2 Según Galperin, estas son situaciones que implican desestructuración y restructuración de todo el sistema familiar, y que pueden ser producidas por factores intrafamiliares o externos a la familia;3 se habla de crisis transitorias y no transitorias. Las primeras son aquellas modificaciones que se observan en la dinámica de una familia a partir de sucesos que ocurren en el tránsito normal de la vida de ésta, que no se pueden evadir; las segundas, son todas las alteraciones que se observan en la dinámica familiar a partir de hechos que influyen en ésta desde afuera: desastres naturales, accidentes y enfermedades, entre otras (Pérez Cárdenas C. La familia y sus crisis transitorias. Recopilación de resultados e investigaciones en el Policlínico Docente "Dr. Mario Escalona Reguera". C. Habana: Facultad "Calixto García". 1995).2
Con el término de familia perdida vamos a referirnos a aquella etapa familiar donde ha fallecido 1 de los miembros de la pareja que dio origen a este grupo social; etapa de disolución en otras clasificaciones que aparecen en la literatura científica sobre el tema. Considerando la familia como un sistema, es evidente que la muerte de 1 de sus miembros, implica, primero, desorganización de la dinámica (crisis), y luego su reorganización para adaptarse a los cambios en los roles, y a la comunicación e interacción entre los miembros del grupo a partir de la muerte de ese familiar.2,3
Es justamente el duelo, según Isa Fornega,4 el proceso de adaptación que sigue a las pérdidas importantes en nuestras vidas; es muy doloroso pero todos lo debemos recorrer ya que implica deshacer el vínculo y la relación con ese ser amado, que ya no está, restructurando toda la vida. Este proceso puede tener diferentes matices en las reacciones familiares y las respuestas de los individuos dependen de su cultura, su educación, sus características de personalidad y tipo de vínculo con la persona ausente. Nuestro estudio es una aproximación a los conflictos y vivencias que refieren los entrevistados desde su rol de actores de esta etapa de la vida familiar que abordamos, pretendiendo que sus resultados sean útiles en la labor de promoción y prevención que debe desarrollarse en la atención primaria de salud.
Analizamos el contenido de las respuestas para conformar categorías que nos permitieron arribar a los resultados, utilizándose el método porcentual de análisis y una microcomputadora Acer 710, donde se realizó el procesamiento de la información. El objetivo más general de nuestra investigación estuvo dirigido a la descripción del comportamiento de algunas variables que consideramos influyentes en este período de la evolución como grupo.
Los resultados nos sitúan ante un grupo de individuos con edad promedio de 62 años para ambos sexos y niveles primarios de escolaridad. En la población femenina entrevistada prevalecieron las amas de casa; sin embargo, entre los hombres, se constató que la mayoría están jubilados, con un número importante de ellos que aún labora.
Las relaciones de pareja en el caso de los hombres, fueron entre 31 y 40 años, y en las féminas entre 16 y 20 años. Casi todos los entrevistados convivían con su pareja y tenían vida matrimonial; ellas habían perdido a sus compañeros hacía 5 años; ellos refieren la pérdida en intervalo menor.
En general, en el universo de estudio no se esperaba la pérdida ni se estaba preparado para ella, aunque los hombres a pesar de ser los más sorprendidos por el evento, dicen ser los más preparados para afrontarlo. Esto pudiera explicarse por la idiosincrasia del "varón", que tiende a dar una imagen que los limita de expresar libremente sus emociones y conflictos.
En general encontramos que la mayoría refiere sufrimientos e inconformidad por la pérdida, seguido por vivencia de resignación. Para todos los entrevistados el eventos resultó impactante, y muy pocos hablaron de tranquilidad. Se aprecian mayores afecciones de salud en mujeres que en el subgrupo de los hombres; en general refieren algún tipo de alteración posevento, en las mujeres se presentaron trastornos en la esfera psíquica dados por ansiedad, depresión, apatía, abulia, entre otros. La hipertensión arterial apareció como patología de base descompensada como única manifestación de alteración en el grupo de hombres que reconocen tenerla.
En el momento de la pérdida, se valora el apoyo recibido del grupo familiar como positivo. Hacemos la salvedad que la apreciación de las relaciones familiares no son todo lo gratificante que se espera en una familia. Se incluyen aquí, expresiones de interferencias en la comunicación y relaciones interpersonales negativas, fundamentalmente con las parejas elegidas por los hijos para la formación de sus propias familias.
La familia se mantiene como pilar fundamental en el apoyo emocional recibido por el entrevistado en el momento del estudio, aunque emergen los allegados con un peso importante en relación con los amigos; esto se explica por la edad promedio del universo, la que influye en el decrecimiento del número de amigos por desaparición física. Otro elemento favorecedor de relaciones de apoyo en nuestro medio, pudiera ser la estructura urbanística de la localidad (edificios), que facilita la relación cara a cara entre vecinos y la solidaridad ante el evento estudiado.
Abordamos además, la conducta social asumida por los entrevistados después de la pérdida de la pareja, destacándose que las labores domésticas son en general, las actividades a las que más se dedica el universo estudiado, siendo fundamentalmente realizadas por las mujeres.
El conflicto actual de los entrevistados es el sufrimiento por la muerte de su pareja, no aparece ningún otro evento con consecuencias tan alarmantes como este. En ellas nos impresiona que las vivencias son detalladas claramente, porque culturalmente fueron preparadas para ser las proveedoras de amor por naturaleza, por lo que tienen siempre presente este elemento al referirse a todas las etapas de la vida familiar que pasaron juntos. Es entre ellos donde ser observa cierta tendencia a señalar como conflicto la vida familiar actual, explicación que no se aleja de lo antes expresado.
En muchos, se plantea la no existencia de nuevas relaciones de pareja y no desean la reestructuración de su vida en ese sentido, fenómeno observado mayormente en el grupo de las mujeres. La mayoría del universo estudiado tiende a reconocer en la edad una razón para no recomenzar, sentimientos de soledad, deseos de dedicarse a su familia por el resto de sus vidas, no sentir necesidad de una nueva pareja sexual. Se observa diferencia entre los argumentos explicativos; las mujeres refieren que la pareja perdida fue su único amor, mientras que los hombres, si bien mayormente rechazan la idea de volver a empezar una vida sexual, argumentan que no incorporarían personas ajenas al grupo familiar en el que viven, o que temen ocasionar disgustos a sus hijos por esa nueva relación en la tercera edad.
Las secuelas del evento investigado se refieren mayormente entre las féminas en términos de ansiedad y depresión, mencionándose en menor proporción la de hombres, y en estos casos, sólo se relacionan descompensaciones de tensión arterial.
El grupo familiar es percibido antes y después de la pérdida de la pareja de años como red de apoyo social. Las entrevistadas recurren a actividades domésticas y del círculo de abuelos para aliviar su sentimiento de tristeza, mientras que los hombres reinician su vida laboral como refugio a su estado emocional. No se plantea en general, la reestructuración de la vida sexual, y el sufrimiento por el deceso de su pareja es visto como el conflicto actual por la mayoría de los individuos que se incluyen en el estudio.
Subject headings: LIFE CHANGE EVENTS; WIDOWHOOD/psychology; FAMILY/ psychology; INTERVIEWS.
1 Máster en Psicología Clínica.
Especialista en Psicología de la Salud. Profesora Asistente de la
Facultad "Calixto García".
2 Especialista en Medicina General Integral.