Raúl A. Morales González,1 Esequiel Hernández Almeida,2 y George Augusto Velázquez Zúñiga3
DeCS: ENFERMO TERMINAL; NEOPLASMAS; DOLOR/etiología.En un trabajo publicado en la Revista Cubana de Medicina General Integral,1
nos referimos a la utilización de la morfina para tratar el dolor en
los pacientes que padecen de cáncer en etapa terminal; en esta ocasión,
vamos a retomar nuevamente este tema.
El dolor es el principal enemigo del paciente con cáncer terminal, y
lograr aliviarlo, es para el médico su principal reto. Los pacientes
en etapa terminal, sufren de un dolor crónico, permanente, estable, que
muchas veces sus médicos son capaces de controlar con el tratamiento;
no obstante, no logran siempre aliviar por completo su sufrimiento, debido a
que en estos pacientes coexiste el dolor crónico junto con incrementos
agudos e intermitentes en el nivel del dolor, que se presentan hasta en el 86
% de estos enfermos.2 Este dolor agudo ha recibido
infinidad de denominaciones en los diferentes países: dolor episódico,
dolor transitorio, dolor incidental, dolor intermitente, picos dolorosos y exacerbaciones
del dolor. Los términos "dolor episódico" o "dolor
transitorio", son los más utilizados en español, francés,
italiano y alemán, en tanto que en ingleses y americanos emplean el término
breakthrough pain, neologismo sin equivalente en lenguas europeas.3
En 1990, el dolor episódico fue definido como cualquier aumento transitorio
en el dolor experimentado por un paciente con cáncer cuyo dolor estable
y persistente estaba sujeto a un tratamiento basado en opioides.4
Muchos mecanismos han sido propuestos para explicar el origen de este dolor:
3
El dolor episódico es descrito como un dolor que se produce por lo general
de forma rápida, con aguda intensidad y breve duración. Resulta
de gran utilidad para el médico determinar la frecuencia con que ocurre
en el día, su inicio, la duración, las posibles causas, los factores
que pudieran precipitarlo y aquellos que pudieran reducir su frecuencia e intensidad,
si se desea proporcionar una terapia analgésica óptima.
Para tratar el dolor episódico se emplean medidas no farmacológicas
como pudieran ser la postura del cuerpo, introducir ciertos movimientos, controlar
la tos y el estreñimiento, entretener al paciente y emplear la psicoterapia.
Cuando la aparición del dolor episódico es previsible (por ejemplo,
en caso de dolor provocado por los movimientos), se pueden usar mayores dosis
de medicamentos contra el dolor 30 min antes de iniciarse la actividad que lo
provocará.5
El tratamiento farmacológico es difícil. Por una parte, la dosis
del opioide que mantiene al paciente sin dolor la mayor parte del tiempo, no
es efectiva cuando aparece el dolor episódico; por la otra, la dosis
que aliviaría el dolor episódico, podrían mantener el paciente
demasiado sedado durante el resto del día.5
Se proponen algunas estrategias para el tratamiento farmacológico del
dolor episódico:
A pesar de las diferencias que puedan existir en las terminologías para
referirse al dolor episódico, debemos estar de acuerdo en que estos cuadros
de variaciones temporales en la intensidad del dolor, son estados graves por
los que atraviesan los pacientes con cáncer, que el deber primordial
del médico es aliviar el dolor, y que la dosis exacta es aquella que
alivia el dolor sin producir efectos secundarios, lo que nos lleva a una obligada
titulación individual de cada paciente.
Recibido: 17 de mayo de 2002. Aprobado: 20 de octubre de 2002.
Dr. Raúl A. Morales González. Mártires de Viet-Nam
No. 215, apartamento 2, entre Maceo y Masó, Manzanillo, Granma, Cuba.
1 Especialista
de II Grado en Cirugía General. Profesor Instructor.
2 Especialista de II Grado en Medicina
Interna. Profesor Auxiliar.
3 Especialista de I Grado en MGI. Profesor
Asistente.