Índice Anterior Siguiente
Rev Cubana Med Gen Integr 2003;19(3)

Consumo de medicamentos en ancianos

Ma. de los Ángeles Peña,1 Alina Redondo García2 y Ernesto Groning3


Resumen

Se realizó una estudio observacional, descriptivo, retrospectivo, en un área de salud del Consejo Popular Luyanó, perteneciente al Policlínico “14 de junio”; para caracterizar el consumo de medicamentos en una muestra de ancianos. El estudio fue realizado durante los meses de noviembre y diciembre de 1999, y enero y febrero de 2000. Fueron entrevistados 132 ancianos que representan del 89 % del total de ancianos en 2 consultorios. El promedio de edad fue de 71,23 años. Encontramos que el 81 % de los ancianos consumen algún fármaco (exceptuando vitaminas), y el motivo principal de prescripción son las afecciones cardiovasculares y los dolores articulares. La familia de fármacos más utilizada fue la de los analgésicos, los antiinflamatorios, los antipiréticos, y dentro de estos, la aspirina. Las vitaminas fueron utilizadas por 49 pacientes y la medicina verde por 21, el 40 % de las prescripciones fueron hechas por el Médico de Familia, el 41 % por otros especialistas y el 19 % correspondió a la automedicación. En general, fue reportada la incidencia de pocos efectos secundarios y sobresalieron los malestares digestivos. En la muestra estudiada el consumo de fármacos fue elevado y en muchos aspectos se corresponde con el tratamiento de las afecciones más frecuentes en este grupo etáreo.

DeCS: PRESCRIPCION DE MEDICAMENTOS; UTILIZACION DE MEDICAMENTOS; AUTOMEDICACION; ATENCION PRIMARIA DE SALUD; ANCIANO; GERIATRIA.

El envejecimiento es un proceso fisiológico normal al que están expuestos todos los organismos vivos desde el mismo momento de su concepción. Esta etapa de la vida predispone al individuo a la aparición de enfermedades y al consumo de medicamentos. Está demostrado que los pacientes mayores de 60 años consumen 2 ó 3 veces más medicamentos que el promedio de la población en general.1,2 En esta etapa de la vida es importante hacer un uso estrictamente racional de los medicamentos. Debe ser utilizado el menor número de fármacos, los más eficaces y de menores efectos secundarios, prestando especial atención en las posibles interacciones medicamentosas cuando son utilizados varios de forma simultánea.

El consumo de fármacos constituye una señal de la prevalencia de problemas médicos. Además, los medicamentos constituyen una herramienta terapéutica esencial en todo acto médico, pero a la vez pueden convertirse en una peligrosa arma si son mal utilizados.3

Independientemente del método utilizado, el propósito fundamental en cualquier estudio relacionado con el uso de los fármacos debe ser lograr una práctica terapéutica óptima, o en otras palabras, un uso racional de los medicamentos. Con este trabajo nos proponemos hacer un estudio que nos permita caracterizar el patrón de consumo de medicamentos en un grupo de ancianos atendidos en consultorios del Médico de Familia.

Métodos

Se realizó un estudio observacional, descriptivo, retrospectivo, de consumo de medicamentos, que contiene elementos de prescripción-indicación e indicación-prescripción, a ancianos pertenecientes a los consultorios de Médico de Familia 13-1 y 14-2 del Policlínico ²14 de junio², en Luyanó, durante los meses de noviembre-diciembre de 1999 y enero-febrero de 2000.

La población objeto de investigación fue conformada por 132 ancianos que representan el 89,7 % de la población mayor de 60 años de dichos consultorios. Se excluyeron de la investigación 15 personas, 6 del consultorio 13-1 y 9 del 14-2, porque no podían ofrecer una información clara, o por no encontrarse en sus casas después de visitarlos en varias ocasiones.

Se diseñó un modelo de recolección de datos, donde se manejaron aspectos como el consumo de medicamentos y vitaminas, los motivos de su uso, el origen de la prescripción, el consumo de medicina verde y los principales efectos adversos en el momento de la entrevista o dentro de las últimas 48 h teniendo en cuenta que los ancianos pueden presentar dificultades para recordar este tipo de información. Los datos recogidos se registraron en una base de datos que se procesó en el sistema Microsoft Access.

Resultados y Discusión

La edad promedio de la muestra estudiada era de 71,23 años. El grupo etáreo de 60 - 70 años estuvo constituido por 71 ancianos (53,78 %) , el de 71 – 80 años por 41 (31,06 %) y el de más de 81 años por 20 (15,15 %). Eran del sexo femenino 82 entrevistados (62,12 %), y 50 del sexo masculino (37,87 %); pertenecían a la raza blanca 96 (72,72 %), y 36 (27,27 %) eran de la raza negra. En lo referente a la ocupación, 56 eran jubilados (42,42 %), 44 amas de casa (33,33 %) y 23 trabajadores (17,42 %).

El consumo de medicamentos en cualquier grupo, depende de muchos factores, entre los que podemos mencionar, la morbilidad, la disponibilidad del fármaco y el cumplimiento del tratamiento por parte del paciente, entre otros factores, que varían de una región o institución a otra y según el período en que se realiza el estudio. En nuestra investigación el 81 % de los ancianos consumían algún medicamento, y solo el 19 no lo hacía. En algunos estudios revisados por nosotros, encontramos que el consumo de fármacos es mayor,4 aunque en otros casos resultó similar al nuestro,1 pero debemos señalar que en esto puede influir la disponibilidad que exista.

En la actualidad algunas publicaciones hablan de administrar vitaminas de manera habitual a los ancianos5 como suplemento dietético. En nuestro estudio encontramos que solo el 37 % de los encuestados las consumían, considerando que en esto influyen 3 aspectos primordiales: la pobre información y educación sobre la importancia y beneficios del consumo de vitaminas con que cuentan los ancianos, disponibilidad del producto en el mercado que en ocasiones no es estable, y en algunos casos el costo del producto, que aunque no es muy alto, la mayoría de estas personas son jubiladas y le dan prioridad a la compra de otros medicamentos.

A partir de 1990 comienza en Cuba un proceso de desarrollo en la introducción de alternativas como las plantas medicinales, la producción de fitofármacos y la acupuntura en la atención médica de la población. La muestra de ancianos estudiada por nosotros refleja que solo el 16 % consume medicina verde, siendo el jarabe de aloe y el de orégano los más utilizados por nuestros entrevistados. Esto puede ser diferente en otros municipios o provincias, dependiendo también del período en que se realicen las investigaciones, pues todas las plantas no se cosechan en la misma época del año. El bajo nivel de consumo de medicina verde podría estar determinado por el hecho de que quizás los fitofármacos no representan aún una alternativa eficaz para el tratamiento de la mayoría de las enfermedades crónicas no transmisibles que originan un elevado consumo de medicamentos por parte de los ancianos (Morón FJ. Principios de fitoterapia clínica. En material complementario de farmacología. La Habana: Editorial ISCM-M, 1997:3-11.).

Analizando el consumo de fármacos en cada grupo etáreo, encontramos que en el grupo de 71 a 80 años (representa el 31 % del total de los ancianos encuestados) fue del 85 %, seguido por el de más de 81 años (15 % de los ancianos), de los que el 80 % son consumidores, ambos por encima de los ancianos "más jóvenes", grupo de 60 a 70 años, los que consumen el 74 %, lo cual puede explicarse porque en la medida que aumenta la edad se incrementan las enfermedades crónicas, y por consiguiente, el consumo de fármacos. Con el promedio de fármacos consumidos ocurrió algo similar, observándose que el mayor promedio (2,87) le correspondió al grupo de 71 a 80 años, seguido del grupo de pacientes mayores 81 con 2,76, y a continuación el de los ancianos comprendidos entre los 60 y los 70 años con un promedio de 2,14.

En la tabla 1 se reflejan los motivos más frecuentes de consumo, siendo la hipertensión arterial (HTA) la afección que provocó el mayor consumo, ya que encontramos pacientes que tenían indicado uno o más medicamentos para el control de la presión arterial, le siguen los dolores articulares que evidencian la presencia de artrosis y artritis en estos pacientes. A continuación están la diabetes y el asma bronquial, ambas enfermedades crónicas no transmisibles de alta incidencia. Queremos señalar que si añadimos a la hipertensión las afecciones cardíacas que fueron motivo de consumo, se confirma que la morbilidad cardiovascular influye de forma importante en la población anciana, y de hecho es la primera causa de mortalidad.

TABLA 1. Motivos más frecuentes de consumo de medicamentos

Afección
No.
Hipertensión arterial
95
Dolor articular
28
Diabetes mellitus
22
Asma bronquial
21
Nerviosismo
19
Afecciones cardíacas
18
Insomnio
12

Nota: Un paciente puede consumir 1 o más medicamentos para la misma afección, en esta tabla el motivo se repitió cuantas veces el paciente lo refirió.

Cuando agrupamos las familias de medicamentos (tabla 2) ocupan el primer lugar de consumo los analgésicos, los antiinflamatorios y los antipiréticos (AAA), con 55 prescripciones, y dentro de ellos el medicamento más usado es la aspirina, utilizada para trastornos circulatorios, dolores articulares, etc. La familia de los diuréticos ocupó el segundo lugar, donde la clortalidona fue la más indicada, fundamentalmente en el tratamiento de la HTA. De los sedantes e hipnóticos, que ocupan el tercer lugar como familia (tabla 2), es el diazepam el más consumido. En los antihipertensivos (cuarta familia), aparte de los diuréticos, la nifedipina y el captopril son los más usados.

TABLA 2. Familias y medicamentos más indicados

Familias
Medicamentos
No.
Analgésicos, antipiréticos
y antiinflamatorios 55
Aspirina
27
  Dipirona
7
  Indometacina
6
  Paracetamol
6
  Ibuprofeno
4
  Piroxicam
3
  Diclofenac
2
  Bencidamina
1
Diuréticos 34 Clortalidona
23
  Furosemida
14
  Hidroclorotiazida
5
  Espironolactona
2
Sedantes e hipnóticos 31 Diazepam
16
  Meprobamato
10
  Nitrazepam
6
Antihipertensivos 25 Nifedipina
10
  Captopril
5
  Atenolol
4
  Verapamilo
3
  Metildopa
2
  Diltiazem
1
Hipoglicemiantes 16 Tolbutamida
7
  Glibenclamida
6
  Insulina
3
Antianginosos 15 Nitrosorbide
10
  Nitropental
5
Broncodilatadores 13 Salbutamol spray
9
  Aminofilina
4
Cardiotónico 11 Digoxina
11
Antiagregante
plaquetario 8
Dipiridamol
8

 

Encontramos correspondencia entre el motivo de consumo (tabla 1), familia de medicamentos más utilizados y medicamentos más indicados (tabla 2), pero queremos insistir en lo siguiente: el fármaco y la familia dependen mucho de los hábitos de prescripción del médico, de los mecanismos de regulación existentes (si son controlados por certificados médicos, por recetas o de venta libre), y de la disponibilidad en el mercado, pero también de las características del paciente, porque en muchas enfermedades crónicas, teniendo un gran número de fármacos disponibles, un determinado paciente solo puede ser tratado con uno específico ya que los demás pueden estar contraindicados para las otras afecciones que coexisten con la enfermedad base.

Por otra parte, el médico de atención primaria utiliza fármacos para afecciones más generales, mientras que otros especialistas prescriben los que tienen que ver con afecciones más específicas. En nuestro estudio el 41,1 % de los medicamentos fueron prescritos por otros especialistas, el 40,4 % por los Médicos de Familia y por automedicación se consumió el 18,5 % de los fármacos.

No se observaron diferencias marcadas entre los 2 consultorios. En el CMF 13–1 consumieron medicamentos el 78 % de los ancianos con un promedio de 2,8 medicamentos/paciente, mientras que en el CMF 14-2 consumieron medicamentos el 83 % de los ancianos con un promedio de 2,8 medicamentos/paciente. Esto se debe a que ambos consultorios se encuentran dentro de una misma área de salud, pertenecen a un mismo policlínico y los medicamentos para sus pacientes son dispensados en la misma unidad de venta.

Nos interesa referirnos al tema de la automedicación por el peligro potencial que esta práctica representa para la salud del anciano que la emplea. De los 107 pacientes consumidores de fármacos, 33 practican la automedicación, y en muchos casos un mismo paciente se automedica con más de un fármaco, y en general, la mayoría de estos fármacos se pueden agrupar en 2 familias principalmente, los AAA con 19 medicamentos y los hipnóticos-sedantes con 12.

Resulta incuestionable que el beneficio que aporta la terapia con fármacos conlleva, en ocasiones a un precio: la posibilidad de aparición de una o varias reacciones adversas, que según la definición de la OMS, es una²respuesta lesiva no deseada y que se presenta a las dosis habitualmente utilizadas en la especie humana². 6,7

En nuestro estudio solo 22 ancianos refirieron la aparición de efectos adversos, aunque en algunos casos un mismo anciano refiere la presencia de más de uno (tabla 3). Un estudio realizado en Cataluña8 que refleja el número de notificaciones recibidas ese año, plantea que en 1 431 reacciones adversas a medicamentos reportados, la distribución por órganos y sistemas afectados fue 18 % en piel, 17 % en TGI y 15 % en SNC. Nuestra muestra es muy reducida, y en ella prevalece la localización en TGI y SNC. Esto significa que los pacientes encuestados consuman medicamentos que no provoquen otros efectos secundarios adversos; tales fármacos no existen en el arsenal médico, lo que ocurre es que el anciano en muchas ocasiones confunde los síntomas de sus enfermedades con las reacciones indeseables que producen los medicamentos, por lo que no las refieren como tales. También puede influir que la cantidad promedio de fármacos que consumen nuestros pacientes no es tan elevada como en otros estudios. Está demostrado que al aumentar el número de fármacos consumidos, los efectos adversos aumentan, entre otras causas, por la ocurrencia de interacciones medicamentosas y de interacciones fármaco-padecimiento.

TABLA 3. Efectos adversos reportados

Sistema
Efectos adversos
No.
Tracto gastrointestinal (TGI) Acidez
7
  Malestares gástricos
3
  Náuseas
1
Sistema nervioso central (SNC) Somnolencia
6
  Cefalea
3
  Insomnio
1
  Nerviosismo
1
Aparato cardiovascular Taquicardia
2
Renal Poliuria
1
Generales Debilidad
3
  Decaimiento
2
  Malestar general
1
  Mareos
1
  Otros
3

 

En este punto queremos resaltar algo importante. De los 22 pacientes que reportan la aparición de efectos adversos, 13 practican la automedicación, y de estos, 6 sienten la molestia con el fármaco con el que se automedican. Otro aspecto interesante es que el promedio de fármacos consumidos en toda la muestra fue de 2,8, pero en estos 22 pacientes ascendió a 3,7. De hecho, 9 de los 22 pacientes consumen más de 4 fármacos.

En la tabla 4 se relacionan las familias de fármacos sospechosas9 de haber provocado los efectos adversos, concluyendo que la familia de los AAA fue responsable del reportaje de 11 reacciones indeseables, principalmente molestias gastrointestinales como la acidez, las náuseas, la inapetencia y el dolor estomacal. Coincidiendo con lo reportado en la literatura, además de que los fármacos de esta familia son los más utilizados por los ancianos incluidos en nuestro estudio, es importante señalar que un mismo paciente puede reportar la presencia de más de un malestar con un mismo fármaco.

TABLA 4. Distribución de las familias de fármacos sospechosas de haber provocado las reacciones adversas

Familias
No.
Efectos adversos
AAA
11
Malestar gastrointestinal: acidez, náuseas, dolor, inapetencia
Sedantes e hipnóticos
4
Somnolencia, debilidad, sequedad bucal
Antihistamínicos
4
Somnolencia, sequedad bucal
Antianginosos
3
Cefalea, sensación de calor
Broncodilatadores
3
Taquicardia, malestar gastrointestinal, nerviosismo
Antibióticos
3
Malestar gastrointestinal
Diuréticos
3
Poliuria
Antihipertensivos
2
Cefalea
Otros
3
Estreñimiento, malestar gastrointestinal, manifestaciones cutáneas

 

Los síntomas gastrointestinales fueron los más referidos y se presentaron con varias familias diferentes, como AAA, broncodilatadores, antibióticos, etc. Los sedantes-hipnóticos y los antihistamínicos son las 2 familias siguientes que provocaron la aparición de reacciones adversas, reportándose somnolencia, debilidad y sequedad bucal.

Los resultados de nuestra investigación pueden diferir con los recogidos en estudios realizados en otros lugares, municipios o provincias; no obstante, la información obtenida nos confirma la importancia de hacer otros estudios similares que sirvan para ejercer una labor educativa sostenida con los médicos y con nuestra población, con la finalidad de hacer un uso más racional de los medicamentos.

Summary

A retrospective observational descriptive study was carried out in the health area of the People´s Council Luyanó, subordinated to “14 de Junio” polyclinics, with the aim of characterizing the drug consumption in a sample of aged people. The study was made from November to December 1999 and from January to February 2000. One-hundred and thirty two older people were interviewed, which represented 89 % of the total amount of aged people taken care by 2 physician’s offices. The average age was 71,23 years. We found that 81 % of the older people took some drug (except vitamins) and the main reason of prescription was cardiovascular diseases and joint pains. The most used drugs were analgesics, anti-inflammatories, antipyretics, and mainly aspirin. Forty-nine patients used vitamins and 21 resorted to traditional herb medicine. 40 % of prescriptions was made by the family doctor, 41 % by other specialists and 19 % represented self-medication practice. In general, few secondary effects were reported, mainly digestive malaises. The drug consumption was high in the studied sample, which mostly corresponds to the treatment of frequent diseases found in this age group.

Subject headings: PRESCRIPTIONS, DRUG; DRUG UTILIZATION; SELF MEDICATION; PRIMARY HEALTH CARE; AGED; GERIATRICS.

Referencias bibliográficas

  1. Ritter JM, Lewis LD, Mant GK. Drugs in the elderly. En: Ritter JM, Lewis LD, Mant GK, eds. A texbook of Clinical Pfarmacology. 3rd ed. London: Arnold; 1995:86-7.
  2. Cires M, Vergara E. La prescripción en el anciano. Apéndice I. Prescribir en situaciones especiales. En: Cires M, Vergara E, eds. Guía terapéutica para la atención primaria de la salud en Cuba. La Habana: Editorial José Martí; 1994:252-5.
  3. Laporte JR, Tognoni G. Estudios de utilización de medicamentos y de farmacovigilancia. En: Laporte JR, Tognoni G, eds. Principios de la epidemiología del medicamento. Barcelona: Masson-Salva;1993:11-4.
  4. Althabe O. Medicación inapropiada en los pacientes mayores. Actual geraiatr 1998; 5(27):54-7.
  5. Luscesoli F, Fraga CG. Evaluación del estrés oxidativo. Antioxioantes y calidad de vida. 1995; 1:8-13.
  6. International drug monitoring. Geneva: WHO, Technical Report Series; 1972 No. 498.
  7. Carvajal A, Prieto JR Sánchez A, García OA. Farmacovigilancia. En: Carvajal A. Farmacoepidemiología. Valladolid: Sección de Publicaciones Uiversitarias, 1993;49-60.
  8. Institut Catalá de Farmacología. La tarjeta amarilla de Cataluña en 1993. butlletí Groc. 1994; 7 (1): 1-4.
  9. Institut Catalá de Farmacología. Efectos indeseados: un costo no solo económico. Butlletí Groc 1999; 12 (1):1-3.

Recibido: 12 de febrero de 2001. Aprobado: 28 de mayo de 2003.
Dra. María de los Ángeles Peña. Facultad de Ciencias Médicas ²Julio Trigo López² Calzada de Bejucal Km 7½, municipio Arroyo Naranjo, Cuidad de La Habana, Cuba.

1 Especialista de II Grado en Farmacología. Profesora Asistente.
2 Licenciada en Farmacia.
3 Especialista de II Grado en Farmacología. Profesor Titular.

Índice Anterior Siguiente