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Rev Cubana Med Gen Integr 2006;22(4)

Editorial

La integración, y el poder de la información y la comunicación en la población

Luis Gandul Salabarría1

Para estos últimos tiempos hemos tenido la oportunidad de escuchar aspiraciones, sueños, proyectos, objetivos y algunos resultados, sobre el controversial y necesario tema del proceso de integración en el Sistema Nacional de Salud, y de mayor impacto a nivel local.

En magistral conferencia dictada por un profesor de la Escuela Nacional de Salud Pública en la cual participé, refería dicho conferencista, que para tener un exitoso proyecto de integración, o para que existiera integración, se necesitaba de algunos elementos clave, que serían las bases de esa integración, las cuales describió como las alianzas, y entre ellas, la comunicación, y como raíz de esta, la información. De esta última, y su vinculación con la integración, haremos algunas reflexiones.

Para nadie es un secreto la vieja frase de que la información es el poder, y así el “mitrailler de Lyón” Joseph Fouché, a quien Balzac le atribuye el “haber tenido más poder sobre los hombres que el mismo Napoleón”, llegó a tener el máximo poderío cuando en el 1799 lo nombraron Ministro del Interior, y tuvo acceso a uno de los archivos más intrigantes de su época.

La información, desde la primordial que emite el paciente en una buena y bien estructurada relación con el médico, pasando por el pensamiento médico reflejado en una hoja de papel cualquiera, hasta los datos obtenidos en la microinformación gerencial o las obtenidas en las investigaciones clásicas, como en la pedagogía tradicional, en el proceso de transmisión de la información llamada cadena de valor, está toda planteada como una especie de monopolio de la información y del conocimiento; mientras que hay otro grupo numeroso e importante que no sabe y hay que decirles qué les pasa, asesorarlos y guiarlos, fruto de un largo proceso de organización de la sociedad, las ciencias y la educación. Ello provoca un secuestro de la información y el conocimiento, que de hecho, queda en manos de expertos.

La información, definida por el Diccionario de la Lengua Española dice: “acción de informar // Averiguación jurídica, informar, enterar, dar noticias”. Para otros autores es la reseña, representación o concepción, es el conocimiento derivado de la observación, lectura o instrucción. La información elaborada y presentada en un contexto determinado genera entendimiento, es dinámica, y se puede clasificar según algunos criterios: fuente de origen (primario y secundario), grado de formalización (formal e informal) y soporte (papel, digital y otras).

El dato es un antecedente para llegar al conocimiento exacto de un hecho, es una magnitud o caracterización de algo, es el hecho que no cambia una vez obtenido, si no se le elabora y presenta en un contexto determinado no genera entendimiento. Los datos son estáticos. El conocimiento, por su parte, es la noción, la ciencia o la sabiduría derivada del proceso de clasificación y razonamiento del cerebro, desechando lo que en la práctica resulte falso. El conocimiento es dinámico.

El Sistema de Información en Salud, según la OPS, está diseñado para facilitar la administración y operación de la totalidad de los datos técnicos (biomédicos) y administrativos para todo el sistema de atención en salud, para algunas de sus unidades funcionales, para una institución única de atención de salud, o incluso, para un departamento o unidad institucional. Con ello se quiere decir que se implementa según la importancia, extensión y envergadura del problema a controlar, y que sus indicadores deben brindar información de la estructura del lugar donde existe el problema de salud que debemos controlar, del proceso de intervención que se realiza para modificar el problema, los resultados que se van alcanzando de acuerdo con las expectativas trazadas y el impacto logrado.

Ya no estamos en la época en que pensábamos tan solo en datos o información, porque con las facilidades del acceso global a través de la red, disponiendo de recursos comunes, la creación y manejo compartido de la información, el intercambio y consenso en la toma de decisiones, la información deja de ser potestad de determinados especialistas, para socializarse y convertirse en el conocimiento de grupos, los que, conjuntamente con el capital humano, integran un activo intangible de cualquier institución.

En todas las modernas tecnologías de la administración, la información y sus vías y flujos de entradas y salidas -tanto verticales como horizontales- están llamadas a ser los pilares de sostén de cada proceso de integración. La información brindada a cualquier persona o paciente sobre la forma de solución de más del 90 % de los problemas de salud en el primer nivel de atención, no solo puede ser tarea del médico y la enfermera de un consultorio, a pesar de algunas propuestas u originales mecanismos de información que desde sus inicios tuvo la participación activa de la comunidad, como la del consultorio del Médico y Enfermera de la Familia no. 27, del doctor Félix J. Sansó Soberats y la enfermera Bárbara Gómez Martí, del Policlínico Plaza de la Revolución en la Ciudad de La Habana, que permiten a esa población, entre otras cosas, ubicar dónde pueden encontrar las posibles soluciones a sus problemas. Esta forma creativa de informar o comunicar a la población se recoge en un folleto, que según en entrevista al doctor Sansó, se encontraba disponible en el consultorio, y se le entregaba a los pacientes y familias en sus respectivos hogares en las acostumbradas y planificadas visitas (visitas de terreno), aunque es válido señalar que su principal problema radicaba en su sostenibilidad, debido al costo y la dificultad de materiales para su impresión.

La información a la población es una necesidad para el proceso de integración, más aún cuando se establece mediante la comunicación, que no significa utilizar el método más usado en nuestro policlínico o unidades de salud. La señalización a través de pequeños carteles ubicados en puertas y paredes, o la presencia de un local con estructura arquitectónica típica de media pared con cristales o banquetas altas, pueden ser muy valiosas. La información va desde los propios métodos y técnicas de recogida inicial, hasta la que se brinda verbalmente. Lo importante de la información consiste en entender que el proceso de informar es algo más que simplemente llenar la cesta vacía de conocimientos, es tener presentes los factores de motivación, la capacidad, la voluntad, el conocimiento previo, el estado anímico, entre otros; por lo tanto, la fuente, el receptor y los intermediarios no dependen solamente de su habilidad técnica, sino de su capacidad para hacer del proceso de información un proceso constructivo en el que participen activamente todos los eslabones de la cadena de valores.

Como anteriormente señalamos, la inclusión o transferencias de tecnologías hacia el primer nivel de atención es uno de los aspectos que el MINSAP define en el proceso integración. Tiene que llevar desde su planificación un proyecto o programa bien diseñado de información y comunicación, en el que todos los actores, la comunidad y los diferentes sectores de la sociedad participen, y que sea capaz de responder a sus necesidades.

El proceso de integración tiene a su favor el desarrollo de la atención integral a la salud, pero carece, sobre todo, de un documento único y actualizado, adaptado a las nuevas condiciones y a los 20 años de experiencia en el modelo del Médico y Enfermera de la Familia. Esta carencia imposibilita la aplicación de ciertos procesos y acciones de forma integral e integradas, más aún cuando los métodos y estilos de trabajo se basan en la dirección o intervención programática para cualquier problema o evento de salud, que segmentan la participación, el conocimiento y las acciones a desarrollar en los diferentes niveles de atención del sistema nacional de salud. El no contar con herramientas metodológicas es también carecer de información.

Dos de los antecedentes más importantes que definen nuestra política en el sistema nacional de salud se olvidan a la hora de elaborar proyectos o programas para integrar: la intersectorialidad y la participación comunitaria, particularmente cuando el escenario se ha transformado con las nuevas estrategias de la Batalla de Ideas, los policlínicos universitarios, la municipalización, entre otros programas sociales.

Nuestra búsqueda y preocupación ha sido básicamente encontrar formas de transferencia de la información o tecnologías sociales, de modo tal que la gente se apropie de conocimientos esenciales para la solución de los problemas individuales o colectivos de cualquier comunidad, y esto no debe dejarse de la mano ni a las improvisaciones de los directivos o expertos en la materia, el enfoque debe satisfacer las necesidades utilizando también la diferentes formas de comunicación y análisis o investigaciones cualitativas, y utilizar la garantía de calidad en su dos fases (evaluación y mejoría en la calidad).

Se pueden aportar investigaciones capaces de otorgar poder a la gente para que pueda asumir acciones eficaces hacia el mejoramiento de sus condiciones y estilos de vida. En esto el conocimiento y la información se convierten en elementos cruciales que le permiten a las personas capacitarse y tener las posibilidades de decir cómo le gustaría que fuera su mundo y cómo se organizaría, dar poder; pero no resulta solo del conocimiento técnico, sino de la experiencia de participación de acciones sociales colectivas. No es más que el empleo de investigación de acción participativa (IAPA).

Recibido: 16 de noviembre de 2006.        Aprobado: 17 de noviembre de 2006.
Dr. Luis Gandul Salabarría. Calle 11, # 113 apto.19, entre L y M, Vedado, municipio Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba. E mail: luisgandul@infomed.sld.cu

1 Especialista de II Grado en Medicina General Integral. Dirección Nacional de Servicios Ambulatorios, Ministerio de Salud Pública.

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