Editorial
Los avances asistenciales y docentes de nuestra especialidad en los últimos años son obvios. El país se encuentra cubierto ya por una vasta red de unidades que, con las limitaciones propias del momento, satisfacen las demandas de la atención al paciente grave y crítico. El sistema de emergencias ha madurado, se ha extendido y pocos conciben nuestro trabajo sin su apoyo.
Ya hemos graduado a nuestros primeros especialistas y más de una docena de unidades hospitalarias han acreditado sus sedes docentes, continuamos los estudios de postgrado y se han extendido hacia la atención primaria, donde lograremos una mayor competencia y desempeño de los profesionales con relación a la atención de urgencia y el paciente grave.
Debemos por tanto comenzar a planear nuestro desarrollo futuro con relación a los problemas técnicos y científicos que más nos apremian. El país cuenta con centros que sólo esperan por nosotros para validar sus productos y equipos.
Nuestro sistema de salud nos brinda todas las posibilidades para poder realizar exitosamente los ensayos clínicos que requiere el trabajo asistencial.
Múltiples son las áreas en que podemos trabajar unidos: los métodos y modos de ventilación en la injuria pulmonar y el distress, la nutrición en el paciente crítico, la evaluación de la resucitación cardiopulmonar y cerebral, el sostén de los donantes potenciales, la validación de escalas predictivas, las nuevas indicaciones de fármacos producidos en el país, son solo algunos de los temas de actualidad que necesitamos para nuestro desarrollo.
Los estudios multicéntricos son una necesidad imperiosa que podemos y debemos enfrentar. Sólo con resultados validados de esta forma podremos contar con el aval científico.
Dr. Jaime Parellada Blanco
Consejo Editorial