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Revista Cubana de Medicina Intensiva y Emergencias 2008;7(3)

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Trabajos de revisión


Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital Universitario General Calixto García. La Habana

 

Péptidos natriuréticos: ¿una nueva era en el manejo de la insuficiencia cardiaca?

Dr. Osiel Requejo Pino,1 Dr. Orlando Manuel Delgado González,1 Dra. Leticia Barrero González,2 Dr. José Mario Sánchez Miranda3 y Dr. Juan Carlos Cruz Padrino.4

RESUMEN

Los Péptidos Natriuréticos (PN) son hormonas de naturaleza proteica liberadas principalmente por las células miocárdicas de los atrios y ventrículos en respuesta a una sobrecarga de volumen o al aumento de las presiones intracavitarias. Tienen propiedades diuréticas y vasodilatadoras. Se hace una revisión de los antecedentes, papel fisiológico, formas de cuantificar los PN y valores de referencia, utilidad clínica de la determinación del PNB y NT-proPNB en la insuficiencia cardíaca (IC) y se concluye que las concentraciones de PNB caen rápidamente después de un tratamiento farmacológico efectivo en pacientes con IC. Las concentraciones elevadas de PNB deberían alertar al clínico hacia la descompensación. La monitorización regular del PNB puede también ayudar a estratificar el intervalo de seguimiento para un plan más racional de alta o revisión clínica. La administración adicional de PNA (Nesiritida, Anaritida) o fármacos que inhiben diversas metalopeptidasas aumentando así el tiempo de vida media de los PN y potenciando su acción es efectiva en los pacientes con IC.

Palabras clave: péptidos natriuréticos, insuficiencia cardíaca, cuidados intensivos

 

Los Péptidos Natriuréticos (PN) son hormonas de naturaleza proteica liberadas principalmente por las células miocárdicas de los atrios y ventrículos en respuesta a una sobrecarga de volumen o al aumento de las presiones intracavitarias.1 Tienen propiedades diuréticas y vasodilatadoras. Su estudio se ha encaminado al diagnóstico y tratamiento de las cardiopatías.2

Se conocen hasta el momento cuatro:2

Los antecedentes de esta familia datan desde los trabajos de Kisch publicados en 1956, donde se observaba la presencia de gránulos específicos de almacenamiento ligados a la membrana de la célula auricular. Ya en 1981 Bold demuestra el efecto natriurético del extracto auricular en ratas.3

La Insuficiencia Cardíaca (IC) constituye uno de los principales problemas de salud en los países occidentales por su elevada mortalidad y por su alta incidencia y prevalencia, de ahí que se considere una verdadera epidemia. Afortunadamente en los últimos años se ha profundizado en el conocimiento de diversos aspectos fisiopatológicos de la IC, cuya evolución ha transitado por varias teorías: cardiorrenal, cardiocirculatoria, etc., sin embargo el conocimiento de los mecanismos neurohormonales revolucionó los conceptos sobre la IC. Actualmente no existen dudas acerca de la importancia de los mecanismos neurohormonales implicados en la fisiopatología de la IC. Dentro de estos encontramos los Péptidos Natriuréticos.3

La IC constituye un problema creciente y su aumento progresivo se atribuye al envejecimiento de la población y a los avances en el tratamiento de su precursor más importante: el Infarto Agudo del Miocardio. Por esto la incidencia de la IC afecta a los grupos de edad avanzada, llegándose a duplicar su prevalencia cada década. Según el estudio Framingham, esta aumenta un 10% en la población mayor de 65 años. Por otra parte, el pronóstico de la enfermedad es malo, la mortalidad es de un 50% a los 5 años, con un 40% al año, en los casos con disfunción ventricular severa. En el estudio Framingham fue de un 75% para los hombres y de un 42% para las mujeres a los 5 años de diagnosticada.3

Para los propósitos de la siguiente revisión se hará hincapié en lo referente al PNA y el PNB, cuya estructura, fisiología y papel en las enfermedades cardiovasculares (en especial la Insuficiencia Cardíaca), han sido estudiados en mayor detalle y están sujetos a continua investigación.

 

PAPEL FISIOLÓGICO

PNA: Fue el primero de la familia en descubrirse.3 Es liberado por las células de los atrios, y en menor cuantía por las de los ventrículos, en respuesta a la sobrecarga de volumen y al aumento de las presiones de llenado. Se trata de un péptido compuesto por 28 aminoácidos, 99 al 126 del fragmento terminal C de su pro hormona: Pro-PNA.1 Algunos factores humorales circulantes y locales (endotelina y norepinefrina) pueden también regular la síntesis de PNA. Por otra parte el PNA tiene dos dímeros antiparalelos: el alfa-PNA y el beta-PNA, en condiciones fisiológicas el beta-PNA tiene una acción biológica menos intensa y representa la fracción más pequeña del total de PNA.3 El PNA produce dilatación arterial, venodilatación, natriuresis y diuresis, actuando como un modulador o neutralizador del efecto vasoconstrictor, e inhibiendo la secreción de Renina y Aldosterona por mecanismos no conocidos. También reduce la reabsorción tubular de sodio e incrementa la filtración glomerular originando natriuresis y pérdida de agua.2

En algunos estudios se ha demostrado que la taquicardia supraventricular aguda incrementa el nivel plasmático del PNA independientemente de la distensión del atrio. Se considera que posee potencial antiinflamatorio debido a su acción inhibitoria de mediadores como el Factor de Necrosis Tumoral. También posee efectos antiproliferativos del músculo liso vascular.2 Se elimina finalmente mediante dos formas: a través de la endopeptidasa neutra (EN), una ectoenzima; y mediante endocitosis.3

PNB: En 1988 fue aislado en el cerebro porcino el segundo componente de la familia conocido como Péptido Natriurético Cerebral (PNB), que constituye el de mayor relevancia clínica.3 Está presente también en las células miocárdicas, en especial en los ventrículos; aunque en menor cuantía puede hallarse en las aurículas.1-4 Esto último es motivo de controversia, ya que hay autores que plantean que son los atrios la fuente principal de PNB.5 El gen del PNB humano se localiza en el cromosoma 1 y codifica la prohormona de 108 aminoácidos proPNB, que en la circulación libera el PNB (la sustancia biológicamente activa) formada por 32 aminoácidos, y la porción amino terminal inactiva de 76 aminoácidos denominada NT-proPNB.3,4 La estructura química del PNB es similar a la del PNA. Es almacenado en el miocardio ventricular y el estímulo básico para su liberación son las sobrecargas ventriculares de presión o de volumen.1,2 En los estados fisiopatológicos del músculo cardíaco (hipertrofia, dilatación, inflamación o falla) las células miocárdicas re-expresan su capacidad fetal de producción de PNA y B.5 Se le atribuyen acciones semejantes al PNA, o sea: efecto hipotensor, diurético, natriurético y relajante de la musculatura lisa. Contrarresta los efectos de la Norepinefrina, Endotelina y Angiotensina II. Hay evidencia de que inhibe la acumulación de fibras colágenas y de esa manera contrarresta el remodelado ventricular patológico que contribuye a la progresión de la Insuficiencia Cardíaca.1,2 Sus efectos biológicos son desencadenados mediante fijación a un receptor: RPNA-A, que activa la guanilatociclasa, provocando un aumento intracelular del GMP cíclico. Ambos: PNA y PNB son agonistas del receptor antes mencionado. El GMPc ejerce su acción de tres maneras: estimulación de quinasas, estimulando canales de sodio sensibles a la amilorida en el ri ñón y a través de una o varias fosfodiesterasas.5,6 Resulta interesante indicar que en estudios experimentales, durante el aumento de la tensión atrial el PNB se sintetiza rápidamente por un mecanismo independiente del PNA.2,3 Ambos son clarificados por el receptor peptídico C mediante endocitosis y degradados por la citoenzima Endopeptidasa Neutra, esta última está fundamentalmente localizada en el borde en cepillo de las células epiteliales del túbulo contorneado proximal, se trata de una metaloenzima que contiene Zinc y degrada también la bradicinina y la adrenomedulina.7 Los Péptidos Natriuréticos se unen al receptor C con igual afinidad, lo que ocasiona su internalización en la célula y degradación enzimática; tras lo cual los receptores tipo C regresan a la superficie celular. Estos receptores son abundantes en el tejido vascular, donde absorben el exceso del PNA y B, y protegen contra el inicio súbito de hipotensión. Los niveles plasmáticos de los Péptidos Natriuréticos dependen del balance entre su producción y degradación por los mecanismos expuestos anteriormente.2-8

Péptido tipo C: Es el tercer miembro de la familia y fue aislado por primera vez por Matsuo y cols., en 1990. Se han logrado identificar in vivo, dos tipos de Péptido Natriurético tipo C (PNC), uno con 22 y otro de 53 aminoácidos. El péptido tipo C de 22 aminoácidos está presente principalmente en el Sistema Nervioso Central, la hipófisis anterior, riñón, células endoteliales vasculares y el plasma y es más potente que la forma de 53 aminoácidos. Las concentraciones sistémicas del Péptido Natriurético tipo C son muy bajas, parece localizarse casi exclusivamente en el Sistema Nervioso Central y sus niveles en estas áreas son de 30 a 70 veces más altos que las de los PNA y PNB. Se cree que actúa como un neurotransmisor que coordina los aspectos relacionados con el equilibrio de la sal, el agua y la presión sanguínea.6 La regulación de su síntesis no es bien conocida, actúa a través de un receptor específico: ANPR-B, altamente expresado en el músculo liso vascular. Es eliminado de la misma manera que los péptidos anteriores. Su utilidad es muy limitada, pues no se eleva en el plasma de los pacientes con IC. Su concentración local en las aurículas y ventrículos sí aumentan con la IC, con efectos locales paracrinos que pueden resultar importantes en dicha situación.2

ADM: La ADM es un péptido de 52 aminoácidos aislado originalmente del Feocromocitoma humano. Está presente en el sistema cardiovascular, riñón, pulmón, hipófisis anterior, tálamo e hipotálamo, medula y corteza suprarrenal. A nivel renal se ha demostrado su presencia en glomérulo, túbulo distal cortical y túbulo colector medular. Además se sintetiza y secreta por células endoteliales, fibra muscular lisa vascular, cardiomiocitos, fibroblastos, macrófagos y células mesangiales.2 Estimula la liberación de calcio desde los depósitos intracelulares y la activación de la proteincinasa C, activándose el flujo de calcio a través de canales tipo L. La infusión intravenosa de ADM en casos con IC produjo una disminución significativa de las presiones de llenado ventricular y de las concentraciones plasmática de aldosterona.3 Tiene efectos inotrópicos positivos por mecanismos independientes de AMPc. Interacciona con receptores en algunas células como las células endoteliales y glomerulares que poseen alta afinidad para ADM. En animales de experimentación como la rata, conejo, gato, perro y oveja, la administración intravenosa de ADM produce marcada y prolongada hipotensión. Relaja los vasos de resistencia a nivel renal, cerebral, pulmón, extremidades inferiores y mesenterio. Se ha demostrado que puede prevenir el remodelado vascular patológico, y que inhibe la ingesta de sodio y agua en animales en experimentación.2

 

Variaciones en la Insuficiencia Cardíaca:

PNA: La síntesis del PNA se incrementa en respuesta al estiramiento auricular debido al aumento de la presión y/o volumen de la aurícula, de esta manera se reduce la reabsorción tubular de sodio e incrementa la filtración glomerular originando natriuresis y pérdida de agua.2 Algunos factores humorales circulantes y locales pueden también regular la síntesis de PNA. Se ha planteado que el aumento es menos marcado en los pacientes con IC que tienen una buena función sistólica, y por otra parte existe una buena correlación entre los niveles circulantes de PNA y el tamaño auricular.3 A medida que progresa la IC, aumenta los niveles de PNA; sin embargo, paradójicamente disminuyen sus efectos, lo cual se ha intentado justificar por varios mecanismos, uno de ellos plantea que en esta fase predomina el dímero beta, que es biológicamente menos activo. Otro mecanismo refiere una mayor degradación enzimática del PNA por los elevados niveles de EN (Endopeptidasa Neutra) descritos en la IC. Por otra parte se plantea una disminución de los receptores PNAR-A. Un mecanismo importante lo constituye la activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA). Se ha demostrado que en las fases iniciales de la IC (disfunción asintomática del VI) existe un aumento del PNA, en su forma alfa, sin activación del SRAA, posteriormente en las fases más avanzadas de la IC se produce la activación del SRAA, lo que lleva a un incremento de la angiotensina II provocando la activación de la fosfodiesterasa del C-GMP, enzima responsable de la hidrólisis del C-GMP, provocando por tanto una disminución de los niveles de éste y por ende se reduce el efecto natriurético del PNA. Los efectos benéficos del PNA se ven superados por los agentes vasoconstrictores cuando la insuficiencia cardíaca se prolonga, no obstante esta sustancia no deja de estar presente lo que la hace útil para el diagnóstico y manejo de esta entidad. En cuanto al equilibrio de líquidos y electrolítico, participa activamente ya que se ha observado que en pacientes deshidratados es inhibido y almacenado en los gránulos de los cardiocitos por más tiempo evitando así la pérdida se sodio y conservando la presión venosa. Todo esto es válido también para el PNB.2

PNB: La concentración circulante de PNB es menos de un 20% de la del PNA en sujetos normales, pero puede igualarla o excederla en los que padecen Insuficiencia Cardíaca, por lo que tiene un rango de variación mayor, provocando este hecho que sea más útil en el diagnóstico. Los efectos que provoca en este estado son similares a los ya citados para el PNA.1-4

 

Formas de cuantificar los Péptidos Natriuréticos y valores de referencia:

Las primeras técnicas de medición de la concentración plasmática de PNB fueron las de radioinmunoanálisis Competitivo, que requerían extracción y purificación de la muestra de sangre. El Análisis Inmunoradiométrico no Competitivo usando dos anticuerpos monoclonales para identificar epitopes de la molécula de PNB sustituyó a la primera técnica, debido a que es más precisa y sensible y no requiere extracción sanguínea. En el 2000 se hizo disponible una determinación rápida de PNB; se trata de un análisis basado en la Inmunofluorescencia (Biosite Diagnostics) no requiere separación del plasma de la muestra y toma sólo entre 10 y 15 minutos para su realización, a diferencia de los anteriores que requieren entre 12 y 36 horas, por lo que los sustituyó.1 Este método puede ser particularmente atractivo en situaciones clínicas donde el acceso al laboratorio es difícil o cuando se requiera un resultado rápido. Las concentraciones de PNB han sido reportadas en unidades de pmol/L, ng/L, o pg/mL. El método de determinación rápida expresa los resultados en pg/mL, el rango es entre 5 y 1300 pg/mL o 1.4 y 376 pmol/L. El punto de corte sugerido para la IC es de 100 pg/ml en los mayores de 55 años. Una fuente potencial de error es que las concentraciones de PNB tienden a variar con el método utilizado, así como con la edad, sexo y dotación genética del individuo. Los factores genéticos son responsables del 40% de la variación total de la concentración plasmática en sujetos normales. Se ha notado variación similar en el NT-proPNB terminal.1,4 Existe un ensayo de electroquimioluminiscencia disponible para medir NT-proPNB con un tiempo de procesado de sólo 18 minutos (Roche Diagnostics). El rango de referencia para el NT-proPNB es de 68-112 pg/ml, el punto de corte sugerido es de 100 pg/ml para hombres y de 150 pg/ml para las mujeres en Europa; pero de 125 pg/ml para ambos sexos en Estados Unidos.4,7

Valores de referencia:9

 

UTILIDAD CLÍNICA DE LA DETERMINACIÓN DEL PNB Y NT-proPNB EN LA INSUFICIENCIA CARDIACA

El PNB que apenas se había elevado en la fase asintomática de la disfunción ventricular, aumenta de forma espectacular al aumentar el grado de IC, de ahí que se plantee que la determinación plasmática del PNB constituya un método excelente para la valoración de la disfunción del ventrículo izquierdo (VI), para confirmar la IC en pacientes que acuden con disnea, para pronosticar la evolución hacia la IC tras un infarto agudo del miocardio (IMA), en el diagnóstico de la hipertrofia ventricular izquierda en los pacientes con hipertensión arterial y también le han relacionado con diversos parámetros hemodinámicos como la presión telediastólica del VI.1-12 Varios estudios han confirmado la relación de los niveles del PNB y la etiología, así por ejemplo en el estudio de Joaquín Osca y colaboradores se observa como en el 38% de sus pacientes la cardiopatía isquémica (CI) era la causa de la IC, y fueron éstos los que presentaron los niveles más altos de PNB, así Talwar et al encontraron una mayor concentración del fragmento N-terminal en pacientes con CI. Otros trabajos sugieren que el PNB aumenta de forma proporcional a la gravedad o tamaño del IMA.3,11 También los valores del PNB se elevan proporcionalmente a la gravedad de la IC valorada por la clase funcional, siendo los valores más altos en aquellos con clase funcional III-IV.3 Con relación a otros parámetros como el sexo, la edad y la fibrilación auricular, los resultados son divergentes en los distintos trabajos; aunque la mayor parte de los estudios coinciden en que su nivel es ligeramente mayor en mujeres y tiende a elevarse con la edad.1-4 Después de la introducción de la ecocardiografía hace 20 años, surge una simple prueba sanguínea con la que se determinan los niveles plasmáticos del Péptido Natriurético tipo B (PNB), que parece ofrecer un avance significativo en estas áreas.4 Al relacionarlo con la fracción de eyección (FE) se observa de manera general valores más elevados de PNB en aquellos con FE más deprimida. Sin embargo, a la hora de valorar las funciones sistólica y diastólica las mensuraciones del PNB no permiten utilizarlo para el diagnóstico diferencial de estas funciones según los resultados de varios trabajos. Otras variables ecocardiográficas han sido estudiadas en relación con el PNB y han presentado una relación significativamente estadística.3,11 Otro elemento que demuestra que éste péptido es un marcador hemodinámico no invasivo lo es sin duda los trabajos donde se correlacionó con las presiones pulmonares, presiones del VI y aurícula derecha. Nagaya N et al en su trabajo observaron que los altos niveles plasmáticos de PNB tenían una asociación independiente con un incremento de la mortalidad en pacientes con hipertensión pulmonar.3 Es importante a la hora de valorar los niveles plasmáticos de los péptidos, tener en cuenta la creatinina plasmática, ya que numerosos trabajos han reflejado que las concentraciones de los péptidos aumentan con la insuficiencia renal, tan es así que se plantea como la segunda causa más importante después de las afecciones miocárdicas, aunque se refiere que existen diferencias entre los niveles plasmáticos de los distintos péptidos en la insuficiencia renal, así el PNB es probablemente el menos influenciado por la función renal.3 No solamente en pacientes con IC los péptidos son considerados marcadores pronósticos. Se conoce que en la población anciana sin IC pueden encontrarse niveles altos de PNB. Estos estudios han demostrado que las concentraciones plasmáticas del PNB, en este grupo, son un marcador de riesgo de morbilidad y mortalidad cardíaca.3,4 La posible utilidad de la determinación del PNB en el campo de la IC puede abarcar:1-10

  1. Diagnóstico de disnea.
  2. Pesquisa de pacientes con Disfunción Ventricular Izquierda.
  3. Estratificación de riesgo y pronóstico.
  4. Monitorización del tratamiento.

En la insuficiencia cardíaca (ICC), el PNB es un marcador de la activación neurohormonal y su determinación ha demostrado tener valor diagnóstico, pronóstico y de utilidad en control del tratamiento.11,13 El descubrimiento de los péptidos natriuréticos supuso la confirmación del corazón como órgano endocrino, capaz de regular el estado hemodinámico de forma conjunta con otros órganos (sistema nervioso central, barorreceptores, riñón, etc.). Así, el PNB ha demostrado ser un perfecto marcador del estado de activación neurohormonal en pacientes con IC, donde su elevación es marcador de mal pronóstico de forma independiente de otras variables, como la edad, la FEVI o el sexo.11

 

Diagnóstico de la disnea.

Es cada vez más extendido el uso de la determinación del PNB para el diagnóstico etiológico de la disnea tanto en pacientes ambulatorios como en los que acuden al Servicio de Urgencias.1-10 En ambos grupos la situación es diferente, en los que acuden al servicio de urgencias el cuadro es más agudo, están peor desde el punto de vista sintomático y en general la causa más frecuente es la enfermedad de las arterias coronarias.4 Hay varios estudios que han documentado el papel del PNB en el diagnóstico de la Insuficiencia Cardíaca en el paciente ambulatorio: En el Natriuretic Peptide in the Community Study se analizó una muestra compuesta por 304 individuos, de los que al ingreso sólo el 25% cumplió los parámetros de diagnóstico de IC de la Sociedad Europea de Cardiología (SEC). Cuando se le sumaban exámenes complementarios habituales (EKG, Rx de Tórax, Ecocardiograma), el porcentaje de diagnóstico mejoraba en un 7%, si se le sumaba la determinación de PNB se incrementaba a un 21%.4

Los niveles de PNB son útiles en el ámbito comunitario para:

El diagnóstico de certeza en pacientes en los que se sospecha la IC. En los pacientes con sospecha clínica, si el PNB está por encima del punto de corte, entonces el diagnóstico de IC es muy probable y se debería investigar a fondo. Si los niveles están por debajo del punto de corte, entonces el diagnóstico es muy improbable y se deberían investigar otras causas.

En la práctica, un punto de corte de 100 pg/ml proporciona gran exactitud diagnóstica.4 En los pacientes que acuden al servicio de urgencias la evidencia de la importancia de la determinación de los niveles de PNB para el diagnóstico de certeza de la causa de la disnea quedó demostrada por un gran estudio: El Breathing Not Properly Study, en el que se incluyeron 1586 pacientes con disnea aguda, el PNB fue capaz de diferenciar entre las causas cardíacas y no cardíacas de disnea con gran especificidad y un alto valor predictivo negativo.1,4 Tomando como punto de corte el valor de 100 pg/ml fue significativamente más exacto que el juicio clínico y los métodos tradicionales de diagnóstico. Cuando se adiciona al criterio clínico aumenta la exactitud diagnóstica un 10%. En un tercio de los pacientes en los que no estaba claro el diagnóstico, la determinación del PNB clasificó correctamente el 74%; mientras que el margen de error fue sólo de un 7%.4 Sin embargo, es importante recordar que el PNB no es una prueba diagnóstica específica, sus niveles deben interpretarse en un amplio contexto clínico: La isquemia, el infarto y la insuficiencia renal elevan sus niveles, el tratamiento con b-bloqueantes tiene efectos variables sobre su concentración; mientras que los IECA y diuréticos la reducen.4

Para los pacientes que acuden al Servicio de Urgencias con el diagnóstico de IC se debería:

Realizar anamnesis cuidadosa y examen físico completo, así como EKG, Rx de tórax junto con las determinaciones de laboratorio que incluyan PNB.

Si los niveles están por debajo de 100 pg/ml, el diagnóstico de IC es improbable.4 Hay muy pocos estudios referentes a la determinación de PNB en los pacientes con IC que ingresan en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), existen dos que merecen mención; aunque el grupo de pacientes incluido en cada uno no fue muy grande. En uno de ellos se trató de determinar si el PNB era una herramienta útil para el diagnóstico precoz de la IC en la UCI, ya que muchas veces la terapéutica se ve demorada porque el diagnóstico no está claro. Se analizaron 84 pacientes que ingresaron a lo largo de 4 semanas, los pacientes con disfunción cardíaca tenían unos niveles significativamente mayores que los que no la presentaban (516 pg/ml frente a 67 pg/ml). Estableciendo un punto de corte de 144 pg/ml encontraron un 92% de sensibilidad, un 86% de especificidad y un 96% de valor predictivo negativo, concluyendo que el PNB es un fuerte predictor de IC.4 Se analizaron los factores que pueden provocar variaciones en los niveles plasmáticos en 120 pacientes, los 35 que presentaban patología cardíaca tenían concentraciones sanguíneas más altas que los otros, en el grupo sin patología cardíaca las mujeres presentaron niveles mayores que los hombres. El análisis logístico confirmó que el PNB es el más fuerte predictor de patología cardíaca en el paciente crítico.4

 

Pesquisa de la Disfunción Ventricular Izquierda.

Se ha sugerido que el PNB puede tener un papel importante en la pesquisa de la Disfunción Ventricular Izquierda en los pacientes que han tenido infarto cardíaco y en la población general. En los pacientes con historia anterior de IMA, los niveles de PNB son inversamente proporcionales a la Fracción de Eyección (FE).3,4,7 Sin embargo a la hora de valorar las funciones sistólica y diastólica las mensuraciones del PNB no permiten utilizarlo para el diagnóstico diferencial de estas funciones según los resultados de varios trabajos. Otras variables ecocardiográficas han sido estudiadas en relación con el PNB y han presentado una relación significativamente estadística.3 Un estudio en sujetos de entre 70 a 84 años mostró que aquellos con Disfunción Sistólica Asintomática del VI tenían una mayor concentración de PNB que aquellos sin evidencia de disfunción. Sin embargo, otros estudios han sugerido que el PNB tiene una limitada utilidad diagnóstica en identificar la disfunción del VI en la comunidad.4

En la práctica, la determinación del PNB no es apropiada para el pesquizaje de la disfunción del VI en grandes poblaciones asintomáticas.

Su determinación puede tener algún valor en subgrupos de alto riesgo, tales como pacientes después de un infarto de miocardio, pacientes con diabetes o aquellos con historia crónica de hipertensión mal controlada, aunque la ecocardiografía probablemente continúa siendo el principal método de valorar la función del VI en esta población. Son necesarios más trabajos respecto a este tema antes de recomendar un cambio en la práctica actual.1,3,4

 

Estratificación de riesgo y pronóstico.

Se ha sugerido que el PNB es un medio de identificar a aquellos pacientes con IC con alto riesgo de muerte u hospitalización, de cara a orientar la terapia e incluso seleccionar pacientes candidatos a trasplante cardíaco. La concentración plasmática de PNB es más elevada en pacientes con síntomas más severos y en aquellos con mayor daño. La elevación del PNB es capaz de diferenciar entre una disfunción ventricular moderada o severa. Tsutamoto et al han concluido en un estudio realizado que el PNB es un predictor independiente de muerte en pacientes con IC, y es superior al PNA para predecir la mortalidad. En dicho trabajo observaron que cada 10 pg/ml que aumentaba la concentración plasmática de PNB, el riesgo de muerte aumentaba en un 3% en un período de seguimiento. El PNB es también un predictor independiente de todas las causas de mortalidad en pacientes con disfunción del VI asintomática o minimamente sintomática, siendo superior a la norepinefrina y a los volúmenes del VI. En pacientes con IC aguda, el PNB parece ser un predictor independiente de mortalidad cardiovascular y es también un predictor de supervivencia en pacientes hospitalizados con IC descompensada. Este último estudio, sugirió que las concentraciones plasmáticas de PNB antes del alta ayudan a identificar pacientes con fallo cardíaco que están en bajo riesgo de readmisión dentro del siguiente mes. Recientes datos en una pequeña cohorte de pacientes con IC sugirieron que tanto el PNB como el NT-PNA tenían valor predictivo de supervivencia libre de eventos a un año.4,11,12,14 El estudio recientemente publicado por Isnard et al en 250 pacientes es el primero que compara el valor del PNB plasmático y el pico de consumo de oxigeno (VO2). El análisis multivariado entre 13 variables mostró que el PNB fue el predictor independiente más fuerte de muerte o trasplante urgente, seguido del sodio sérico, frecuencia cardíaca en reposo, endotelina plasmática y pico de VO2 . Los pacientes con niveles del PNB superiores a 260 pg/ml tienen más de un 30% de riesgo al año de muerte o trasplante urgente.4 La estratificación del riesgo en la IC se ve confundida por el hecho de que esta enfermedad es multisistémica e implica la alteración de la regulación de los sistemas neurohormonales y la disfunción de otros sistemas, como el renal y el musculoesquelético.15 Grandes ensayos en IC han sugerido que más del 50% de las muertes pueden ser debidas a una arritmia antes que a un deterioro de la función de bomba. Aunque otros marcadores del estado hemodinámico podían ayudar a valorar la severidad de la enfermedad, el PNB podría ser el primer marcador que también refleje el intento fisiológico de compensar las alteraciones fisiopatológicas y restaurar la homeostasis circulatoria. De aquí, que el PNB podía influenciar tanto en la disfunción mecánica como en la inestabilidad arrítmica, ambos mecanismos más comúnmente implicados en la mortalidad de la IC. Berger et al han realizado un estudio en 452 pacientes con FE inferior al 35% siguiéndolos durante tres años, encontrando que el PNB es el único predictor independiente de muerte súbita, hallazgo que también ha confirmado en su estudio Isnard et al. El significado de estos hallazgos adquiere relevancia en el tema de la prevención de la muerte súbita con el uso de desfibriladores implantables. Para algunos expertos en el tema el PNB podría ayudar a identificar a estos pacientes.4,15-18

En resumen y como aplicación práctica en los centros especializados, la medida de la concentración plasmática del PNB puede proporcionar información útil adicional a la valoración clínica en situaciones donde se requiere una estratificación de riesgo, por ejemplo, en la selección de pacientes con IC avanzada para trasplante o como guía en la indicación de dispositivos: desfibriladores implantables, terapéutica de resincronización.15-18

Se necesitan otros estudios para confirmar si la determinación plasmática del PNB se debería usar como una prueba de forma aislada o junto con otros parámetros. Además, se necesita comprobar si una única medida es suficiente para predecir el pronóstico del paciente o si un cambio en la concentración a lo largo del tiempo y con el tratamiento proporciona más información.4

 

Monitorización del tratamiento.

Se sabe que las concentraciones de PNB caen rápidamente después de un tratamiento farmacológico efectivo en pacientes con IC.19,20 La magnitud de este efecto queda reflejada en un estudio de Maeda et al en 102 pacientes con IC severa, que fueron estudiados basalmente y después de tres meses de la optimización del tratamiento médico incluyendo IECA, bloqueadores beta y digoxina. Se consiguieron reducciones significativas en los niveles del PNB (desde 917 a 285 pg/ml) así como otros factores neurohormonales tales como la norepinefrina (desde 964 a 431 pg/ml).4,10,12 En la consulta ambulatoria, aquellos pacientes cuya clase funcional mejoraba entre las visitas mostraron una reducción estadísticamente significativa en las concentraciones plasmáticas de PNB de aproximadamente un 50%.20 Otras variables tales como el NT-proPNA y PNA o la fracción de eyección no mostraron cambios estadísticamente significativos. Los datos de un estudio piloto han sugerido que el tratamiento vasodilatador puede ajustarse para reducir las concentraciones de PNB hacia el rango normal en pacientes con ligera a moderada insuficiencia.4 En el estudio de Kazanegra et al, los pacientes sometidos a monitorización hemodinámica que tenían cambios en la presión capilar se correlacionaban estrechamente con la caída de niveles del PNB y con la mejoría clínica. Así, en el futuro, puede ser posible que el ajuste de vasodilatadores no requiera cateterización de Swan-Ganz, sino más bien el uso del nivel de PNB como un indicador de la presión capilar y tal vez como medida no invasora del gasto cardíaco.4,19 Sin embargo, la monitorización de la terapia de acuerdo con la determinación del PNB se complica por la amplia variación de los niveles detectados en pacientes con IC sintomática lo que puede hacer difícil el ajuste del tratamiento hasta un nivel diana de PNB.4,20 No obstante, hay algunas evidencias del posible beneficio de la aproximación terapéutica guiada por los niveles de PNB (con diuréticos e IECA) de un ensayo aleatorizado en 69 pacientes con IC sintomática debida a disfunción sistólica del VI. La mitad de los pacientes recibieron el tratamiento guiado según la determinación del PNB y el resto según la monitorización clínica. Este estudio encontró que los eventos totales cardiovasculares fueron menores en el primer grupo de pacientes. Además el tiempo hasta el primer evento cardiovascular, IC o muerte se retrasó.4

Existen pocos datos disponibles como para hacer una firme recomendación respecto al nivel objetivo del PNB y a qué nivel el tratamiento debería ser alterado. Sin embargo las concentraciones elevadas de PNB deberían alertar al clínico hacia la descompensación.

La monitorización regular del PNB puede también ayudar a estratificar el intervalo de seguimiento para un plan más racional de alta o revisión clínica.4

 

Usos terapéuticos de los Péptidos Natriuréticos:

Hay diferentes opciones para incrementar la actividad de los péptidos natriuréticos con posible utilidad en la IC: a) administración directa de péptido natriurético (nesiritida o anaritida); b) administración de agonistas no peptídicos del sistema; c) inhibición de la EPN, enzima que inactiva los péptidos natriuréticos y d) administración de inhibidores simultáneos de la endopeptidasa neutra y de la enzima de conversión de la angiotensina (omapatrilato). La investigación con inhibidores de la EPN ha sido suspendida debido a sus efectos secundarios. En el momento actual, sólo continúa la investigación clínica con nesiritida, que ha sido recientemente comercializada en varios países.8,9,17

Nesiritida: Es el péptido natriurético humano tipo B de 32 aminoácidos obtenido mediante tecnología recombinante. Por vía intravenosa, sus efectos aparecen a los 15 minutos de su administración y persisten durante 2 a 3 horas. La Nesiritida presenta un volumen de distribución de 0.19 l/kg y se biotransforma a través de la endopeptidasa neutra, con una semivida de 18 a 23 minutos, muy superior a los 4 minutos, del PNA, si bien sus efectos biológicos persisten durante 1 a 4 horas. Además, a diferencia del PNA, la contribución de los receptores tipo C y de la EPN al aclaramiento del PNB es mínima en pacientes con IC. No es necesario reajustar la dosis en ancianos o en pacientes con insuficiencia renal. Sin embargo, la respuesta al PNB disminuye en pacientes con ascitis/cirrosis, que presentan una menor respuesta a la nesiritida, por lo que en ellos es necesario aumentar la dosis para alcanzar la respuesta hemodinámica deseada.8,9

Administración : La Nesiritida se administra como un bolo inicial de 2 µg/kg, seguida de una infusión continua de 0.01 µg/kg/min. La dosis se puede incrementar cada tres horas en un rango de 0.005 µg/kg/min, precedida por un bolo de 1 µg/kg, hasta un máximo de 0.03 µg/kg/min. Si ocurre hipotensión, la infusión debe ser descontinuada hasta que se restituyan valores aceptables de tensión arterial, se comienza con una dosis 30% menor que la inicial sin repetir el bolo.1 En el estudio PRECEDENT (Prospective Randomized Evaluation of Cardiac Ectopy with Dobutamine or NaTrecor) de cálculo de dosis, se compararon frente a placebo los efectos de la infusión endovenosa continua de Nesiritida: bolos de 0.25 a 1 g/kg seguidos de una infusión de 0.015 - 0.06 g/kg/min, respectivamente. La Nesiritida produjo una mejoría rápida y significativa en pacientes con IC clase funcional II-IV, fracción de eyección (FE) = 35% y a las 6 y 24 h de su administración, el grupo tratado con Nesiritida presentaba una mayor reducción de la presión capilar pulmonar (PCP) y de las resistencias vasculares periféricas, así como un mayor aumento del índice cardíaco, que el grupo tratado con placebo:8 En un estudio abierto realizado en 127 pacientes hospitalizados por IC descompensada (PCP = 18 mmHg, tensión arterial sistólica > 90 mmHg e índice cardíaco < 2.7 L/min/m2), la Nesiritida (bolo de 0.015 ó 0.03 g/kg/min durante 6 horas) disminuía la pre/poscarga y la PCP, aumentaba el volumen minuto, mejoraba los índices de función diastólica ventricular y disminuía la sintomatología: disnea, fatiga significativamente más que el placebo; sin embargo, no aumentaba la frecuencia cardíaca y no producía efectos proarrítmicos.8 La Nesiritida está contraindicada en pacientes con hipotensión arterial: tensión arterial sistólica < 90 mmHg, choque cardiogénico, miocardiopatía obstructiva, estenosis aórtica grave, pericarditis constrictiva, estenosis valvular, taponamiento pericárdico o con baja presión de llenado ventricular o insuficiencia hepática o renal grave.8,17

Anaritida: En la actualidad se están estudiando nuevos péptidos obtenidos por tecnología recombinante: PNAa (28 aminoácidos), mini-PNA (15 aminoácidos), anaritida (PNA de 25 aminoácidos) y vasonatrida (quimera de PNA y PNC). La anaritida produce vasodilatación de la arteriola glomerular aferente y vasoconstricción de la arteriola eferente, aumentando la velocidad de filtración glomerular en pacientes con insuficiencia renal aguda y oliguria.8 En un estudio en humanos, se administró el péptido natriurético atrial sintético en seis pacientes con insuficiencia cardíaca (NYHA III o IV) y en seis sujetos sin IC. La infusión en pacientes sanos a concentraciones plasmáticas ligeramente por arriba de las normales, provoca la diuresis y natriuresis sin cambios en la presión sanguínea. Estas infusiones reducen las concentraciones plasmáticas de renina y aldosterona e inhibe la secreción de la angiotensina II, estimulada por la secreción de la aldosterona; sin cambios significativos en el volumen efectivo. Al aplicarse en cantidades mayores en pacientes con insuficiencia cardíaca (ya que el PNA tiene una vida media tan corta se recomiendan infusiones a una velocidad de 0.1 µg/kg/min) se provocó una reducción en las presiones del atrio derecho y en la presión de la arteria pulmonar enclavada, una reducción de las resistencias vasculares sistémicas, aumento del volumen disponible, estimuló la natriuresis y la diuresis pero en menor grado que en los pacientes sin insuficiencia cardíaca, e inhibió tanto el sistema de renina-angiotensina como el sistema nervioso simpático, al demostrarse una disminución en las concentraciones de norepinefrina a medida que se administraba la infusión del PNA.6 Los resultados hemodinámicos observados en este estudio son compatibles con el concepto establecido de que los vasodilatadores convencionales producen un mayor beneficio en la función del ventrículo izquierdo en un corazón deteriorado que en el corazón normal.6 Este estudio indica que la administración adicional del PNA es efectiva en los pacientes con insuficiencia cardíaca, lo cual sugiere que los receptores del PNA no están saturados, incluso si están regulados a la baja. Por lo tanto la vasodilatación y la natriuresis se logran sin la activación posterior de las neurohormonas vasoconstrictoras. Lo que proporciona intrigantes posibilidades para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca, como un agente vasodilatador sin el reflejo de la estimulación simpática y un agente natriurético sin la activación del Sistema Renina-Angiotensina.6,21

Existen fármacos que inhiben diversas metalopeptidasas, como la EPN, que cataliza la degradación de los péptidos vasodilatadores y antiproliferativos (péptidos natriuréticos auriculares, cininas) y las enzimas de conversión de la angiotensina (ECA) y de la Endotelina 1 (ECE), de esta manera aumentan el tiempo de vida media de los Péptidos Natriuréticos y potencian su acción. El fármaco más representativo es el omapatrilato, un inhibidor mixto de ECA y EPN. Esta inhibición se traduce en un aumento de mediadores vasodilatadores (péptidos natriuréticos, adrenomedulina, cininas, prostaciclina-PGI2, NO) y una reducción de los vasoconstrictores: A-II, tono simpático.

El omapatrilato produce una reducción de las presiones arteriales sistólica y diastólica superior a la de otros antihipertensivos (amlodipino, lisinoprilo), independientemente de la edad, el sexo y la raza del paciente. Se absorbe bien por vía oral y alcanza concentraciones plasmáticas máximas entre 0.5 a 2 horas. Presenta una semivida de 14 a 19 horas, lo que permite administrar el fármaco una vez al día. Se biotransforma en varios metabolitos inactivos que se eliminan por vía renal. La semivida del fármaco no se altera en pacientes con insuficiencia renal.8

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Contacto: ggo@infomed.sld.cu

  1. Especialista de I grado en Medicina General Integral. Diplomado en Medicina Intensiva y en Urgencias Médico Quirúrgicas. Máster en Urgencias Médicas.
  2. Especialista de I grado en Medicina General Integral y en Anestesiología y Reanimación. Diplomado en Medicina Intensiva y en Urgencias Médico Quirúrgicas. Máster en Urgencias Médicas.
  3. Especialista de II grado en Medicina Interna y en Medicina Intensiva y Emergencias. Profesor Auxiliar. Máster en Urgencias Médicas.
  4. Especialista de I grado en Medicina General Integral y en Anestesiología y Reanimación.

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