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Revista Cubana de Medicina Militar, enero-junio, 1995
Hospital Militar Central "Dr. Carlos J. Finlay"

Evaluación de los tratamientos de quiropraxia y de calor con tracción mecánica, en las cervicalgias

My. (SM) Mercedes R. Meneses Terry,1 Cap. (SM) Alfonso Freira Bacallao,2 Dra. Ileana Durán García,3 Lic. María Rosa Más Camacho4 y Téc. Armando Alemán Silva5
  1. Especialista de II Grado en Medicina Física y Rehabilitación.
  2. Especialista de I Grado en Medicina Física y Rehabilitación.
  3. Especialista de I Grado en Administración de Salud. Profesora Asistente.
  4. Licenciada en Cibernética. Profesora Asistente.
  5. Técnico de Fisioterapia.

RESUMEN

Se exponen los resultados de un estudio comparativo entre 2 grupos de pacientes afectados de cervicalgia que fueron tratados mediante quiropraxia uno y con calor y tracción mecánica el otro, para evaluar los resultados de ambas técnicas bajo las mismas condiciones y determinar la positividad en la respuesta al tratamiento, disminución en el número de sesiones necesarias, rapidez en la desaparición de los síntomas y demora en las recidivas de las crisis de dolor. Se evidenciaron ventajas en el uso de la quiropraxia, técnica alternativa que sin requerir gastos energéticos ni de equipamiento, mostró una solución del cuadro de cervicalgia en el 81,3 % de los pacientes y disminuyó el tiempo de tratamiento, el número de sesiones y las recidivas, lo cual la convierte en una importante técnica de campaña.

Palabras clave: NEURALGIA CERVICO-BRAQUIAL/terapia; CALOR/uso terapéutico; QUIROPRACTICA; EVALUACION DE RESULTADOS DE INTERVENCIONES TERA-PEUTICAS; TRACCION.

INTRODUCCION

La cervicoartrosis es causa frecuente de preocupación profunda para los ortopédicos, neurocirujanos y especialmente para los fisiatras. Su morbilidad es alta y frecuentemente la padecen personas en edad laboral, lo que contribuye a la disminución de su productividad y actividad social, con deterioro de su economía.

La afección se manifiesta clínicamente por dolor en la región cervical, que se agrava con los movimientos, y evoluciona mediante crisis con exacerbación y remisiones, rigidez de la nuca, dolor escapular y braquialgia unilateral o bilateral seguida de parestesias digitales con agravación nocturna. El dolor se puede irradiar a la región precordial y simular a veces un cuadro de trombosis coronaria. Incrementa las molestias, la adopción de posiciones que impongan semiflexión anterior de la cabeza, y al efectuar movimientos el paciente experimenta sensación de crepitación. Hay dolor ante la movilización y percusión de las apófisis espinosas, así como ante la compresión en el lugar de las raíces nerviosas.1-3

Los tratamientos fisioterapéuticos usados habitualmente en las algias cervicales han sido: la aplicación de calor en la región cervical y la tracción mecánica, frecuentemente combinadas con masajes y corrientes analgésicas y con resultados en algunos casos satisfactorios, aunque no lo suficientemente alentadores por lo prolongado de los procedimientos y por la frecuente recidiva del dolor. La frecuencia de estos síntomas y la necesidad de acortar el tiempo de tratamiento impulsó a la búsqueda de técnicas tan antiguas como la quiropraxia, que había sido desplazada por el desarrollo de la tecnología.

Quiropraxia, etimológicamente significa: quiro, manos, y praxia, práctica. Es conocida desde el siglo xviii. Actualmente mediante la quiropraxia se manipula la columna vertebral cervical y resulta una técnica muy útil que sólo exige de las manos y de las habilidades del ejecutor.4,6 Puede aplicarse en cualquier lugar, por no necesitar recursos materiales. Además, la respuesta al tratamiento se pone de manifiesto en corto tiempo con alivio del dolor y mejoría de la función.3

A diferencia de los tratamientos convencionales en los que se utiliza la tracción mecánica, precedida de calor o acompañada del uso de corrientes analgésicas, en las cuales el empleo de recursos y energía eléctrica son elevados y los resultados se obtienen en más tiempo y con rápidas recidivas, la quiropraxia no necesita ser asociada con otras técnicas fisioterapéuticas,4,5 excepto un poco de calor (que puede llegar a obtenerse frotando con las manos), por lo que la consideramos un arma importante dentro del arsenal médico, fundamentalmente en la medicina de campaña.3

MATERIAL Y METODO

Se tomó como universo a todos los pacientes que acudieron al Servicio de Medicina y Rehabilitación del Hospital "Carlos J. Finlay" en los meses de enero a marzo de 1992, portadores de dolor cervical con significativa sintomatología y confirmación radiológica de cervicoartrosis moderada o ligera, excluidos todos aquellos pacientes en que se comprobó la presencia de puentes intervertebrales producidos por osteofitos gigantes, fusiones de cuerpos vertebrales y osteoporosis, así como la concomitancia de hernias discales. Todos fueron examinados clínica y radiológicamente en consulta y de ellos se seleccionaron los pacientes para constituir 2 grupos lo más homogéneos posible en cuanto a edad, sexo y actividad laboral, que sólo difirieron en el tipo de tratamiento aplicado.

Al grupo I se le aplicó el método de quiropraxia de la columna cervical y al grupo II, el método de calor y tracción mecánica. No se incluyeron los pacientes que rompían la homogeneidad de los grupos o por abandono del tratamiento.

Quedaron constituidos los grupos por 48 pacientes en el grupo I y 47 pacientes en el grupo II.

Para ambos grupos se planificaron 10 sesiones de tratamiento como máximo y se evaluó la desaparición de los síntomas. Cada paciente fue examinado siempre al comienzo de cada sesión y si se manifestaba asintomático se consideraba su última sesión la anterior y se le daba el alta sin aplicarle otra. Después del alta, los pacientes fueron examinados a los 3 meses. Debe señalarse que les fue suspendido todo tipo de tratamiento médico y alternativo relacionado con esta enfermedad desde una semana antes del comienzo de las sesiones de tratamiento.

En el grupo I, tratado con quiropraxia, el tratamiento consistió primeramente en la ejecución de técnicas de relajación e información al paciente del tratamiento que se iba a realizar para obtener su cooperación. Una vez acostado el paciente se manipuló la columna cervical y se aplicaron técnicas de partes blandas, caracterizadas por masajes de la región, seguidas de técnicas articulatorias consistentes en movilizaciones pasivas aplicadas en forma gradual para distender los músculos, ligamentos y cápsulas retraídas y después las técnicas específicas en las que se realizan movimientos del cuello por segmentos, con flexiones, tracciones y lateroflexiones, así como elongaciones y rotaciones del cuello más allá de su arco normal de movimiento en busca del chasquido articular que puede o no aparecer.6 Después de cada tratamiento el paciente fue instruido para adoptar lentamente la posición de sentado.

El tratamiento en el grupo II, tratado con calor y tracción, consistió en la aplicación de calor con una lámpara de calor infrarrojo, durante 10 minutos en la región cervical y dorsal alta, seguida de la tracción cervical mecánica intermitente con el equipo Yaesu-Dy-120 DX de fabricación japonesa, que comienza con 5 kg y se incrementa progresivamente según la tolerancia del paciente, sin exceder los 12 kg.

Los pacientes de ambos grupos fueron tratados y seguidos en consulta por el mismo personal.

Se calcularon estadígrafos descriptivos (media, mediana, desviación estándar y porcentajes) y se aplicaron tests de comparación de porcentajes y medias poblacionales y estimación de intervalos de confianza de parámetros poblacionales.

RESULTADOS Y DISCUSION

Fueron estudiados un total de 95 pacientes, de los cuales 64 eran del sexo femenino y 31 del masculino (tabla 1). Se encontró mayor frecuencia en las edades de 40 a 49 años con 46 pacientes (48 %) y de 50 a 59, con 27 (28 %), ambos resultados coinciden con la frecuencia señalada por los autores revisados (tabla 2). El síntoma predominante en ambos gru-pos fue el dolor, con el 100 % de frecuencia.

En el grupo I, tratado con quiropraxia, los primeros síntomas en desaparecer fueron el vértigo, que dejaron de manifestarlo antes de la quinta sesión y la cefalea que también desapareció antes de llegar a la mitad de las sesiones planificadas.

Es de destacar que del total de 17 síntomas y signos recogidos en el estudio, 11 desaparecieron con 5 o menos sesiones de tratamiento con quiropraxia. En este grupo, el dolor cervical, síntoma más frecuente, es uno de los últimos en desaparecer; pero quedó sólo en 5 pacientes (10,4 %). También tardan en desaparecer las parestesias digitales que persisten en los mismos 5 pacientes en quienes no desaparece el dolor cervical. Las limitaciones de los movimientos de extensión y lateroflexión derecha de la cabeza, son otros de los síntomas que más tiempo persisten: se presentan hasta la séptima y octava sesiones respectivamente (tabla 3).

En el grupo de los pacientes tratados con calor y tracción cervical, el síntoma más frecuente fue el dolor cervical. En este grupo se observa cómo el vértigo, coincidentemente con el grupo anterior es el primero en desaparecer, seguido por la irradiación del dolor a la región precordial. Al igual que en grupo I, el último síntoma en desaparecer es el dolor cervical. En ninguno de los pacientes del grupo II hubo algún síntoma o signo que haya desaparecido antes de la mitad del período establecido de tratamiento; se observa gran cantidad de estos síntomas presentes todavía en la última mitad del período y algunos llegaron sin mejoría a la décima sesión de tratamiento: con el dolor cervical 44,7 %; las parestesias digitales 31,7 %; la cefalea 25 % y las limitaciones de los movimientos de lateroflexión derecha, 6,9 % y rotación izquierda 4,3 % (tabla 4).

Si se compara el promedio de sesiones necesarias para la desparición de los síntomas y signos en ambos grupos, se destaca cómo el dolor cervical, síntoma más frecuente para ambos grupos, es uno de los últimos en desaparecer; pero con un promedio de 5,3 sesiones para los pacientes tratados con quiropraxia, mientras que para el grupo tratado con calor y tracción cervical, el promedio fue de casi el doble con 9,8 sesiones. La irradiación del dolor a los hombros, segundo síntoma en cuanto a frecuencia de presentación para ambos grupos, necesita para desaparecer un promedio de 3,1 sesiones en los tratados con quiropraxia y de 6,4 sesiones para los tratados con calor y tracción cervical. Las parestesias digitales y la limitación de los movimientos de extensión requirieron 5,1 sesiones como promedio en los tratados con quiropraxia y 4,1 sesiones en los tratados con calor y tracción. Es éste uno de los síntomas que más promedio de sesiones de tratamiento necesita para su desaparición. El vértigo es el primer síntoma en desaparecer para ambos grupos con un promedio de 1,3 sesiones para la quiropraxia y 2,8 para el calor y la tracción cervical (una y media más) (tabla 5).

Si analizamos los resultados obtenidos con ambos tipos de tratamiento se observa que de los 48 pacientes sometidos a técnicas quiroprácticas, resolvieron su sintomatología 39 (81,3 %), mientras que este porcentaje en el grupo tratado con calor y tracción cervical fue significativamente menor (51,1 %).

En el comportamiento de la desparición de las crisis en cada grupo de tratamiento -haciendo un corte en la mitad de las lesiones- puede apreciarse que con la quiropraxia, de los 39 pacientes en los cuales este tratamiento fue efectivo, 32 (8 %) ya había re suelto su cuadro entre la tercera y la quinta sesión y los 7 restantes resolvieron, entre la sexta y la décima. En tanto que de los 24 pacientes en los que el tratamiento de calor y tracción cervical resultó efectivo, ninguno había resuelto su sintomatología en el decursar de las primeras 5 sesiones, todos resolvieron entre la sexta y la décima sesión (tabla 6).

Cuando se estudió en consulta la presencia o no de recidivas a los 3 meses después del alta, se encontró que de los que les fueron aplicadas técnicas quiroprácticas, solamente presentaron recidivas el 12,8 %, a diferencia de los que recibieron calor y tracción cervical que lo hicieron en el 41,7 %. Al aplicar el test de comparación de porcentaje, esta diferencia fue significativa (tabla 7).

CONCLUSIONES

  1. En el 81 % del total de pacientes del grupo tratado con quiropraxia desapareció la afección, mientras que en los tratados con calor y tracción cervical, resolvió el 51,1 %.
  2. Los pacientes que curaron con quiropraxia lo hicieron entre la tercera y la quinta sesión, mientras que los tratados con calor y tracción cervical lo hicieron entre la sexta y la décima sesión.
  3. Fueron necesarias un promedio de 5,2 sesiones para la desaparición de los síntomas con la quiropraxia, en tanto que con el calor y la tracción cervical, la cifra promedio necesaria fue de 8,5.
  4. En el grupo de quiropraxia sólo presentaron recidivas a los 3 meses el 12,8 % de los pacientes; mientras que en el grupo tratado con calor y tracción cervical, el número de recidivas fue de 41,7 % (3 veces más que en el grupo tratado con quiropraxia).

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Bastos Mora F. Dolor Cervicobraquial. Barcelona: Jims, 1984:29-32.
  2. Maigne R. Manipulaciones. Columna vertebral y extremidades. España: Norma, 1979.
  3. Meneses MR, Alemán A. El dolor cervicobraquial en la artrosis cervical y su tratamiento quiropráctico: resultados en pacientes militares. Rev Cubana Med Milit 1992;21(2):116-21.
  4. Stoddard A. Principios de la Quiropraxia. 2 ed. Barcelona: Jims, 1982:20-60.
  5. Cleary PD. Chiropractic use: a test of several bypotheses. Am Health 1982;72(7):727-8.
  6. Gibrbons RW. Physician-Chiropractic Medical presence in the evolution. Bull Hist Med 1981;35(2):233-45.
Recibido: 20 de diciembre de 1994. Aprobado: 7 de febrero de 1995.

My. (SM) Mercedes R. Meneses Terry. Hospital Militar Central "Dr. Carlos J. Finlay". Ave. 31 y 114, Mariano. Ciudad de La Habana, Cuba.

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