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Rev Cubana
Med Milit 1998;27(1):66-68

Carta al Director

Instituto Superior de Medicina Militar "Dr. Luis Díaz Soto"

Algunas consideraciones sobre la formación del cirujano de guerra

Estimado Director:

La cirugía de guerra tiene particularidades que la hacen diametralmente opuesta a la cirugía de tiempo de paz, cuenta con una serie de características que se pueden definir en las categorías siguientes:

Otro aspecto importante que debe tener presente es el manejo militar de las bajas que debe obtener en el menor tiempo posible el mayor número de heridos con recurso limitados.

Por lo tanto el cirujano militar debe tener una preparación integral para actuar bajo condiciones de dificultad extrema, en ocasiones aislado y con pocos recursos. Deberá ser capaz de evaluar a los pacientes por perfiles y tratar entidades que el cirujano de tiempo de paz no afronta como son: aplastamientos, ahogamientos, explosiones quí-micas, accidentes nucleares, accidentes aéreos, avalanchas y otros desastres, naturales o no.

Educar y adiestrar a este cirujano ha sido una preocupación constante y permanente de la humanidad, porque el modelo de cirujano de tiempo de paz está incapacitado desde el punto de vista profesional y de concepción ética para resolver estos problemas que se enfrentan en tiempo de guerra, y que demandan decisiones y técnicas que no se imparten en el curriculum de formación del cirujano de tiempo de paz.

Debemos cuestionar si es fácil transformar un cirujano formado con la concepción de la cirugía de urgencia no traumática y electiva en un cirujano de guerra. Personalmente considero que no, excepto en el caso de que su formación haya transcurrido en un hospital terminal que cuente con un centro de trauma.

¿Por qué afirmamos lo anterior?. Porque no sólo las acciones quirúrgicas, que son diferentes a las de la cirugía electiva, sino también los reflejos que se van creando en cuanto a la toma de decisiones rápidas y ágiles, basadas en ocasiones sólo en la apreciación clínica, y lo que más se acerca al herido de guerra en este caso es el politraumatizado complejo, grave y crítico.

En estos centros se entrena en resolver lesiones de primera prioridad, ya sea en cráneo, tórax, abdomen, pelvis o extremidades y sus combinaciones y se aprende a manejar procedimientos vitales como la reanimación cardiopulmonar. Esto va a desarrollar su sentido común y lo provee del conocimiento de técnicas quirúrgicas, traumatológicas, su fisiopatogenia, el diagnóstico ágil y terapéutico y la prioridad de las acciones.

Pienso que este cirujano debe formarse a partir del cirujano general que tiene un universo más amplio que el ortopédico-traumatólogo.

Otro aspecto de extraordinaria importancia para la formación del cirujano de guerra es que debe ser capaz de hacer la clasificación o triage de los lesionados, aún cuando se trate de grupos de heridos, técnica que deberá ir incorporando y que le permitirá la toma de decisiones y saber establecer prioridades. No hay tarea que requiera mayor responsabilidad y experiencia que la clasificación y priorización de heridos en masa. Aquí pondrá a prueba sus conocimientos, criterios y decisiones.

Internacionalmente se preparan los cirujanos en centros de trauma y un ejemplo de ello fue el de los ingleses que utilizaron cirujanos de Irlanda del Norte con experiencia en acciones terroristas en la Guerra de las Malvinas.

Si buscamos qué características debe poseer un cirujano de guerra pudieran definirse del modo siguiente:

Cada nueva generación de cirujanos militares deberá aprender cirugía de guerra y aprovechar la experiencia de los más viejos para continuar su desarrollo basándose en los conflictos pasados.

El cirujano de guerra deberá prepararse desde tiempo de paz y en la medida en que su entrenamiento sea más completo y exigente, mejor será su desempeño ante los desastres naturales o no y sobre todo, ante el mayor de todos; la guerra

Cor (R) Roberto Méndez Catasús1

1 Especialista de II Grado en Cirugía General. Profesor Titular.

Recibido: 21 de abril de 1997 Aprobado: 13 de julio de 1997

Cor (R) Roberto Méndez Catasús. HMC "Dr. Carlos J. Finlay". Calle 114 y Avenida 31. Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba.

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