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Revista Cubana de Oftalmología, enero-junio, 1995
Facultad de Ciencias Médicas de Granma. Hospital Provincial Clinicoquirúrgico Docente "Celia Sánchez Manduley"

Pesquisaje oftalmológico

Dra. Vania del Carmen Prats Aleaga,1 Dra. Nelsis Rondón Paz1 y Leandro Pérez Viladebal2
  1. Especialista de I Grado en Oftalmología.
  2. Jefe de Departamento de Bioestadística y Computación. Facultad de Ciencias Médicas de Granma.

RESUMEN

Se realiza un estudio a 418 pacientes atendidos en el consultorio no. 14 del Policlínico II de Manzanillo, en el período comprendido desde agosto de 1991 hasta agosto de 1992, con el objetivo de detectar afecciones oftalmológicas. Por medio de una encuesta oftalmológica confeccionada para estos fines se clasificaron 352 pacientes afectados para el 84,2 %. El sexo femenino y el grupo de edades comprendido entre los 30 y los 44 años (31,0 %) resultaron predominantes. Los trastornos refractivos constituyeron el mayor tanto por ciento de las afecciones (88,6 %). El astigmatismo es el más frecuente (56,0 %), luego le siguen en orden de frecuencia las enfermedades degenerativas retinocoroideas (17,9 %), el pterigión (17,3 %), la catarata (15,1 %) y el glaucoma crónico simple con 11 pacientes (3,1 %).

Palabras clave: OFTALMOPATIAS/epidemiología.

INTRODUCCION

A partir de 1959 se inicia en nuestro país una revolución social, que define desde sus inicios la salud como derecho del pueblo y una responsabilidad del Estado. De ahí que la política del Ministerio de Salud Pública dentro de nuestra sociedad no tenga como principal objetivo reparar la salud del enfermo, sino preservar la del hombre sano.1,2

La protección de la salud debe ser asegurada por medio de una sólida organización con una red de servicios integrales, donde los avances de la ciencia y la técnica sean fácilmente aplicables a la práctica médica.1

Como resultado del desarrollo alcanzado en el Sistema Nacional de Salud, se institucionaliza en 1984 el médico de la familia, como una forma superior de atención primaria. Recordamos las palabras del comandante en Jefe Fidel Castro en su discurso de clausura en el acto de graduación de los médicos del Primer

Contingente del Destacamento de Ciencias Médicas "Carlos J. Finlay" donde dijo "La institución del médico de la familia es una de las medidas revolucionarias que se han tomado en la historia de la medicina cubana y algún día tendrá que reconocerse también de la medicina mundial"3,4

Los oftalmólogos no estamos ajenos al trabajo que puede realizar este profesional de la salud relacionado con nuestra especialidad, lo que contribuiría a la prevención y diagnóstico de enfermedades infectocontagiosas, heredodegenerativas y manifestaciones oculares en el curso de afecciones como: diabetes mellitus, hipertensión arterial, hemopatías, colagenosis y otras capaces de provocar la ceguera.3

Por la frecuencia de pacientes que acuden a nuestras consultas con enfermedades oculares, muchas de ellas en estadio final, y por el magnífico control que sobre la población tiene el médico de la familia, nos motivamos a la realización de este trabajo, con el objetivo de pesquisar alteraciones oftalmológicas en la población adulta atendida por este profesional de la salud, para demostrar la importancia de la prevención de enfermedades, tarea de la que el estado revolucionario muestra especial interés por constituir, la medicina preventiva, uno de los pilares fundamentales de la salud pública.

MATERIAL Y METODO

Se realiza un estudio exploratorio descriptivo en una población adulta de 418 individuos de ambos sexos del citado consultorio. Tuvimos en cuenta para este estudio que cualquier alteración que rompa el equilibrio existente entre las agresiones que recibe el hombre y su capacidad de respuesta para defenderse, produce la enfermedad, no son situaciones opuestas, sino que son resultantes de la existencia de un equilibrio natural; por tal motivo, consideramos como afecciones oftalmológicas toda alteración capaz de romper el binomio salud-enfermedad, y como tal lo mostramos en este trabajo, aunque algunas de ellas no constituyen enfermedades oculares, por sus características clínicas y etiopatogénicas, pero tampoco significan bienestar biosicosocial para el paciente.1

Previa coordinación con el médico del consultorio escogido se programaron consultas donde se examinaron los pacientes citados por él y su enfermera. Confeccionamos una encuesta oftalmológica para el registro de los datos de las variables controladas a cada paciente.

Los pacientes fueron atendidos en el local que ocupa la consulta médica del consultorio y remitidos a consulta especializada del Hospital Provincial "Celia Sánchez Manduley" para concluir su estudio otros pacientes que requerían otras investigaciones.

La información obtenida fue organizada por medio de distribuciones de frecuencias en las variables cuantitativas y cualitativas, resumidas con el empleo de medidas descriptivas y presentadas en forma tabular y gráfica.

RESULTADOS Y DISCUSION

Se pesquisaron 418 pacientes de los cuales 352 presentaron afecciones oftalmológicas, cifra que representó el 84,2 % del universo de trabajo y 66 pacientes no presentaron afecciones oculares para el 15,8 %.

Resultados similares fueron encontrados por la doctora Rosa María Guerrero en su trabajo realizado en la provincia Las Tunas y otros autores consultados5,6 (tabla 1).

Predominaron los grupos entre 30 a 44 años con 109 pacientes para el 31,0 % y el grupo de 60 años y más con 95 pacientes para el 27,0 %. El sexo femenino resultó ser el más representativo con un total de 224 pacientes para el 63,6 % sobre el masculino. Estos datos no difieren de los hallados en el estudio en Alamar por Díaz Novas et al5,6 (tabla 2).

Los antecedentes patológicos generales personales más frecuentes en nuestro estudio lo constituyeron la hipertensión arterial en 62 pacientes (17,6 %), las cardiopatías con 17 pacientes (4,8 %) y la diabetes mellitus en 9 pacientes (2,5 %). Los antecedentes patológicos familiares que predominaron fueron: hipertensión arterial, con 96 pacientes (27,2 %); diabetes mellitus, 81 pacientes (23,0 %) y las cardiopatías en 24 pacientes (6,8 %). El resto de los antecedentes no fueron significativos.

Coinciden nuestros resultados con la literatura revisada por la gran incidencia que tienen estas enfermedades en la población adulta, por lo que es necesario el dominio, control y dispensarización de estos pacientes, por el riesgo que constituyen para el más preciado de nuestros órganos al ser capaces de provocar la ceguera6-10 (tabla 3).

Los antecedentes patológicos oculares que mayor frecuencia alcanzaron en nuestros pacientes fueron: el pterigión con 17 pacientes (4,8 %); catarata, 13 pacientes (3,6 %); miopía, 10 pacientes (2,8 %); glaucoma, 8 pacientes (2,5 %) y el estrabismo en 3 pacientes (0,8 %). Entre los antecedentes oftalmológicos familiares más representativos los constituyeron la catarata en 53 pacientes (15,0 %), miopía en 23 pacientes (6,5 %); glaucoma, 17 pacientes (4,8 %) y el estrabismo en 5 pacientes (1,4 %).

Datos semejantes fueron hallados por otros autores5,6 (tabla 4).

Clasificamos las afecciones oftalmológicas por estructura anatómica lesionada y desglosamos las enfermedades encontradas. Observamos que en anexos predominó el pterigión en 61 pacientes para el 17,3 %, las verrugas en 13 pacientes (3,6 %) y el kantelasma en 9 pacientes (2,5 %), el resto de las afecciones no fueron demostrativas. Estos datos son desiguales en unos y otros autores.

El pterigión es una afección frecuente en países tropicales como el nuestro, bajo la influencia de factores irritativos y ambientales, como lo describen algunos autores.

En las enfermedades del segmento anterior la catarata constituyó una de las oftalmopatías de mayor incidencia con 53 pacientes para el 15,1 %; ésta es una de las afecciones oculares más antiguas y está considerada por muchos autores como una de las más importantes en oftalmología por su frecuencia y repercusión visual; por tal motivo, se han dedicado a su estudio innumerables científicos con el objetivo de perfeccionar aún más las técnicas quirúrgicas. Encontramos flóculos vítreos en 4 pacientes para el 1,1 %.

En las estructuras del segmento posterior, las degeneraciones retinocoroideas estuvieron presentes en 63 pacientes (17,9 %), le seguían las maculopatías en 32 (9,8 %) y las retinopatías en 20 (5,7 %).

Son precisamente éstas, las enfermedades de la senilidad representadas en nuestro pesquisaje por una gran cantidad de pacientes geriátricos por los antecedentes patológicos personales y familiares tanto generales como oculares. Datos similares encontraron otros autores consultados.11

Es de todos conocido que el glaucoma se encuentra entre las primeras causas de ceguera en el mundo, y su vigencia como problema de salud es ratificado por la OMS y las continuas publicaciones que tratan tanto su diagnóstico precoz como los más modernos métodos terapéuticos. Se plantea que la frecuencia de aparición se incrementa según aumenta la edad, lo que constituye un serio problema social.

Entre las formas clínicas del glaucoma, el crónico simple es el más frecuente según la literatura revisada.12

Un dato importante en nuestro estudio lo constituyó esta enfermedad ocular, pues de 15 pacientes con glaucoma (4,2 %), 11 pacientes fueron pesquisados con glaucoma crónico simple para el 3,1 % y 4 estaban diagnosticados y tratados para el 1,1 %.

Esto nos demuestra la importancia del diagnóstico precoz y el tratamiento de esta afección, por su frecuencia en pacientes mayores de 40 años, generalmente, por permanecer asintomáticos durante años o con síntomas poco alarmantes para el enfermo y ocasionar grandes daños irreversibles para el órgano de la visión.

El estrabismo es una afección frecuente en la infancia y como tal debe tratarse en las primeras etapas de la vida para garantizar la visión binocular y evitar la ambliopía. Debido a esto se ha normado por el Sistema Nacional de Salud los chequeos de ingreso y periódicos en círculos infantiles y seminternados de todo el país.

En el pesquisaje realizado encontramos 7 pacientes estrábicos, para el 1,9 %. Estos pacientes no recibieron atención primaria; esto les ocasionó una importante incapacidad visual permanente (tabla 5).

Las ametropías no son realmente enfermedades, pero en ocasiones se convierten en afecciones oculares como ocurre en la miopía maligna o degenerativa.

En nuestro trabajo observamos que el mayor tanto por ciento de los pacientes fue amétrope con un total de 312 para el 74,5 % y de ellos, 219 eran présbitas (91,2 %). Eran amétropes 106 pacientes para el 25,4 % y de ellos, présbitas 21 para el 8,8 %. Pesquisamos un alto por ciento de presbicia debido a la gran cantidad de pacientes mayores de 40 años (tabla 6).

Observamos que el astigmatismo resultó ser la ametropía de mayor frecuencia; se encontró en 176 pacientes para el 56,0 % seguido de la hipermetropía en 90 pacientes para el 29,0 % la miopía en 41 pacientes para el 31,0 % y 5 anisometropías para el 2,0 % (tabla 7). Estos resultados coinciden con otros autores,6,13 aunque diferimos de algunos en relación con el tipo de ametropía.

Es notable la frecuencia de pacientes que acuden a consulta de oftalmología por defectos refractivos, nuestro trabajo así lo demuestra.

CONCLUSIONES

  1. El pesquisaje oftalmológico en la población adulta del Consultorio No. 14 del Policlínico II de Manzanillo, arrojó un número significativo de pacientes afectados.
  2. Predominó el sexo femenino sobre el masculino y el grupo de edades entre 30 y 44 años.
  3. Los antecedentes patológicos generales personales y familiares de mayor incidencia fueron: hipertensión arterial, cardiopatías, y la diabetes mellitus.
  4. Los antecedentes patológicos oculares personales más frecuentes fueron: el pterigión, la catarata y la miopía; la catarata, la miopía y el glaucoma constituyeron los antecedentes familiares más frecuentes.
  5. Las enfermedades degenerativas retinocoroideas, el pterigión, la catarata y el glaucoma crónico simple, fueron las afectaciones que más incidieron en nuestro trabajo. Constituyó el pesquisaje del glaucoma uno de los hallazgos más importantes por su repercusión y deterioro visual.
  6. Predominaron los pacientes amétropes.
  7. El astigmatismo fue el tipo de ametropía que más incidió en nuestro trabajo.

RECOMENDACIONES

  1. Encaminar nuestro trabajo diario para que el médico general integral adquiera conocimientos básicos de nuestra especialidad y de esta forma lograr una adecuada atención primaria a sus pacientes, mediante el dominio y control de enfermedades generales con repercusión visual, así como establecer chequeos periódicos en pacientes dispensarizados.
  2. Generalizar esta experiencia en la atención primaria de salud.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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  12. Guerrero Campells L. Método tonográfico seriado: su valor en el diagnóstico del glaucoma. Rev Cubana Oftalmol 1989; 2(3):110-6.
Recibido: 27 de mayo de 1994. Aprobado: 23 de junio de 1994.

Dra. Vania del Carmen Prats Aleaga. Hospital Provincial Clinicoquirúrgico Docente "Celia Sánchez Manduley". Manzanillo, Granma, Cuba.

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