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Revista Cubana de Oncología, enero-junio, 1995

NOTAS BREVES

Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología

El dolor crónico maligno

¿Qué sabemos del dolor crónico maligno y sus consecuencias ante el paciente?

Se entiende por dolor crónico maligno el que está asociado con enfermedades potencialmente terminales o fatales para la vida del hombre. Como ejemplo típico tenemos el dolor neoplásico.

Se plantea que el dolor es una señal del deterioro progresivo de la salud del enfermo. Para el médico de asistencia, su aparición puede ser valiosa desde el punto de vista diagnóstico como indicador de la presencia de un proceso metastásico. Psicológicamente, el dolor por cáncer se convierte en un símbolo de desesperación, de sufrimiento, con impacto igualmente fisiológico.

Como ha sido expuesto por Melzack, la investigación y la teoría del dolor han permanecido estancadas durante más de un siglo. Existe pues, muy escasa información sobre el mecanismo exacto de cómo el cáncer y otras enfermedades producen dolor crónico. El escaso número de médicos interesados en el estudio del dolor neoplásico y de otros síndromes dolorosos se han visto constantemente enfrentados con la frustración y la incapacidad de cuantificar el dolor. El hecho de que el dolor es una experiencia muy personal y subjetiva que no puede verse, ni tocarse, o medirse por otras personas que no sea el individuo que lo está experimentando, ha representado un grave problema para el estudio de este fenómeno en los pacientes.

El control y el tratamiento del dolor neoplásico en su fase avanzada es uno de los más acuciantes problemas de la sociedad moderna. Su importancia radica en el resultado de diversos factores:

  1. Este tipo de dolor afecta a miles y millones de personas en el mundo con influencia en el paciente en lo psicológico, emocional, afectivo y económico, como también repercute sobre la familia.
  2. El dolor neoplásico es inadecuadamente controlado y tratado, y existe en el enfermo un constante sufrimiento hasta su fallecimiento, lo que imposibilita su calidad de vida.
  3. La estrategia terapéutica actual, si se emplea correctamente, es eficaz para aliviar el dolor en la mayoría de estos enfermos. El tratamiento de este tipo de dolor crónico no es tan simple, pero es posible.
Por ello, tanto para los médicos de asistencia como para los familiares de dichos enfermos, el dolor neoplásico merece una especial atención y consideración en general.

Dra. Bertha Redondo Rodón
Especialista de II Grado en Anestesiología y Reanimación. Jefa de la Clínica del Dolor

Dr. Luis Pérez Lozano
Especialista de II Grado en Medicina Interna

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