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Revista Cubana de Oncología, julio-diciembre, 1995
Hospital Clinicoquirúrgico Docente "Saturnino Lora" Santiago de Cuba

Patrones ecográficos de las afecciones de las glándulas salivales mayores

Dr. José Manuel Díaz Fernández,1 Dr. Reynaldo Delís Fernández,2 Dra. Idalia González Ferro3 y Dr. Abraham Rodríguez Leyva4
  1. Especialista de II Grado en Cirugía Maxilofacial. Profesor Asistente. Hospital Docente Clinicoquirúrgico Docente "Saturnino Lora".
  2. Especialista de I Grado en Cirugía Maxilofacial. Policlínico "Alberto Fernández Montes de Oca" de San Luis, Santiago de Cuba.
  3. Especialista de II Grado en Radiología. Profesora Asistente. Hospital Clinicoquirúrgico Docente "Saturnino Lora".
  4. Especialista de I Grado en Cirugía Maxilofacial. Hospital Clinicoquirúrgico Docente "Saturnino Lora".

RESUMEN

Se realizó un estudio prospectivo y aplicado de 59 pacientes con afecciones de las glándulas salivales mayores diagnosticadas histológicamente, atendidos en el Servicio de Cirugía Maxilofacial del Hospital Clinicoquirúrgico Docente "Saturnino Lora" de Santiago de Cuba (1989-1991), con la finalidad de precisar aspectos de sus espectros ecográficos. Se destacaron 4 patrones ecográficos: de baja ecogenicidad, ecolúcido con reforzamiento posterior de aspecto quístico, imagen compleja con predominio ecolúcido e imagen ecogénica con área ecolúcida, que permitieron agrupar las diversas afecciones y describir las características ecográficas de cada una de ellas.

Palabras clave: ENFERMEDADES DE LAS GLANDULAS SALIVALES/ultrasonografía. SIALADENITIS/ultrasonografía; ADENOMA PLEOMORFICO/ultrasonografía; QUISTE DERMOIDE/ultrasonografía; NEOPLASMAS DE LAS GLANDULAS SALIVALES/ultra sonografía.

INTRODUCCION

Según Vasilu et al.1 las primeras investigaciones ultrasonográficas en la región maxilofacial estuvieron dirigidas a la detección de las afecciones del seno maxilar, articulación temporomandibular (Atm) y dientes.

Las glándulas salivales se sitúan entre los primeros sectores explorados con la ayuda del ultrasonido.2 Se han hecho estudios consagrados particular mente a la glándula parótida y a sus tumores.3,4

El propósito esencial de esta investigación es establecer patrones ecográficos de las afecciones de las glándulas salivales mayores que faciliten su diagnóstico ultrasonográfico.

METODOS

Para llevar a efecto dicho estudio se estableció coordinación con los Departamentos de Radiología y Anatomía Patológica, con el propósito de realizar las ecografías y verificar el diagnóstico histopatológico, respectivamente. También se tuvo en cuenta la relación entre afecciones e imágenes ultrasono gráficas.

La información se obtuvo mediante la técnica de revisión documental (informes ultrasonográficos).

Los datos se procesaron manual mente a través de la técnica de los palotes, que permitió la tabulación y confección de las tablas.

La medida aplicada para datos cualitativos fue el porcentaje, y con el objetivo de validar los resultados se utilizó la prueba de chi-cuadrado bondad de ajuste, para p < 0,05 (significativo).

RESULTADOS

Obsérvese en la tabla 1 cómo los posibles tumores mixtos presentaron patrones ecográficos variados; correspondió al de baja ecogenicidad la mayor frecuencia (61,6 %), seguido por la imagen ecolúcida con reforzamiento posterior de aspecto químico (23,1 %) y la ecogénica con área ecolúcida (15,3 %). Estos hallazgos eran de esperarse, lo cual está en relación con la variada arquitectura histológica de esta afección; de ello se infiere que existe una diferencia entre las proporciones observadas y esperadas, criterio válido cuando analizamos la interrelación entre la sialoadenitis y los patrones ecográficos obtenidos. Es significativo el hecho que de 28 posibles sialoadenitis, 24 presentaron un patrón ecográfico de baja ecogenicidad, lo que constituyó el 85,8 % (p< 0,05)de los posibles patrones ecográficos que pueda mostrar dicha afección.

Tales criterios no pueden ser compartidos en el caso de los abscesos, donde se obtuvo una sola imagen ecográfica, manifestada en una representación compleja con predominio ecolúcido, que nos hizo pensar en una acertada relación clínico-ultrasonográfica.

Véase en la tabla 2 los diferentes patrones ecográficos encontrados en las 59 afecciones confirmadas mediante estudio histológico. Para un mejor análisis se crearon 4 patrones ecográficos básicos, (pudieran adicionarse algunos subpatrones, pero la casuística de algunas afecciones no lo permiten), donde se ubicaron cada una de las entidades según sus características ecográficas.

Como puede apreciarse, el denominado de baja ecogenicidad se presentó en 41 oportunidades (69,3 %) (p <0,05). Las afecciones que con mayor frecuencia mostraron este patrón resultaron ser la sialoadenitis crónica (58,5 %) seguida por el tumor mixto (24,5 %) y el quiste dermoide (9,7 %). Además, esta imagen ecográfica se evidenció en la mayoría de las afecciones diagnosticadas, lo cual le confiere una elevada complejidad diagnóstica por ultrasonido; ello obliga al especialis ta a buscar más detalles que posibiliten la caracterización de las diferentes afecciones.

Otro patrón ecográfico que se debe destacar es la imagen ecolúcida con reforzamiento posterior de aspecto quístico, observada en 10 ocasiones (16,9 %) y representada por las siguientes afecciones: linfoma de Hodgkin (40,0 %), lesión linfoepitelial benigna (40,0 %) y quiste branquial (20,0 %), lo cual nos sugiere que aquellas lesiones con componente estructural de tipo linfoide tienen tendencia a producir este patrón ecográfico.

El absceso estuvo representado por una imagen compleja con predominio ecolúcido, así como el lipoma, que proporcionó una imagen ecogénica con área ecolúcida.

DISCUSION

No obstante haber ubicado las diferentes afecciones en 4 patrones ecográficos, debemos plantear que no es fácil establecer un diagnóstico por ultrasonido contenido solamente con la descripción de la imagen obtenida, pues ésta nos daría un patrón de posible diagnóstico, pero nunca un diagnóstico exacto, salvo para algunas afecciones que muestran, al parecer, patrones ecográficos muy específicos, aunque dicha aseveración se ve limitada por la casuística relativamente reducida de nuestra investigación. Por tal motivo, debe profundizarse en la caracterización de los detalles ecográficos de cada una de las afecciones observadas, pero fundamentalmente de aquéllas menos estudiadas y analizadas en otras investigaciones.

La sialoadenitis crónica no litiásica obtuvo una imagen con aumento de tamaño glandular de baja ecogenicidad no homogénea, con área ecolúcida central de contorno difuso.

En los casos de sialoadenitis crónica litiásica se describe la imagen anterior asociada con elevada ecogenicidad productora de sombra acústica de intensidad variable, lo cual depende del grado de mineralización del cálculo. La imagen ecográfica permitió la localización topográfica al nivel canalicular o parenquimatoso (figura 1).

Nuestros hallazgos no se corresponden con los de Febles5 en relación con las afecciones inflamatorias crónicas, lo que quizás tenga su explicación en el período de cronicidad y los cuadros inflamatorios que precedieron al examen ecográfico en nuestros pacientes, los diversos grados de fibrosis, la atrofia canalicular, el edema residual, la estasis intracanalicular y los focos de supuración observables en la ultrasonografía, luego de crisis agudas recientes.

Las imágenes ecográficas captadas nos permitió el reconocimiento de tumores mixtos, con representaciones de baja ecogenicidad bien definidas, de forma redondeada, bordes regulares y textura homogénea (figura 2).

Estos hallazgos coinciden con los de Febles5 quien además agrega que dicho patrón es semejante al del tumor de Wharthin; este último con una textura homogénea más marcada.

En nuestra serie se incluyeron 4 abscesos parotídeos, los cuales se revelaron al examen ecográfico como masas complejas de contornos irregulares mal definidos con centro ecolúcido, lo que también ha sido señalado por otros autores.5,6

Las lesión linfoepitelial benigna se mostró como imagen ecolúcida con reforzamiento posterior de aspecto quístico, obtenida también en el quiste branquial, donde se acentúa el área ecolúcida; no así el linfoma de Hodgkin, que aparece con esta imagen ecográfica, pero con escaso reforzamiento posterior (figura 3).

Los 4 quistes dermoides diagnosticados, 3 en la glándula submaxilar y 1 en la sublingual, revelaron aumento de tamaño glandular con imagen de baja ecogenicidad ondulada con calcificacio nes centrales y periféricas.

El lipoma mostró una imagen de elevada ecogenicidad con área central ecolúcida y reforzamiento posterior, combinada en el caso del lipoma quístico con área de baja ecogenicidad.

De estos resultados podemos inferir que la técnica ecográfica y su cuidadosa interpretación nos permiten definir las imágenes de una lesión, su relación con estructuras adyacentes, así como distinguir entre sólido, líquido y características complejas de una afección y luego detectar cambios en el tamaño y peculiaridades sónicas.

Consideramos que estos patrones ecográficos básicos están sujetos a modificaciones en relación con la incorporación de subpatrones en la medida que se incremente la casuística y experiencia en el estudio de las afecciones de las glándulas salivales mayores. No obstante, opinamos que deben tenerse en cuenta en las decisiones terapéuticas, pues como pudo demostrarse en el caso específico de los tumores mixtos, hubo discrepancia diagnóstica clínico-histológica en un alto porcentaje, y dados los hallazgos ecográficos pudieran correlacionarse los criterios clínico-ecográficos para las decisiones de un plan de tratamiento más objetivo en estos casos.

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