Indice Siguiente
Rev Cubana de Oncol 1998;14(3):141-42
Formato .PDFFormato. PDF

Editorial

Prevención del cáncer. Curación definitiva

Para los países de América Latina y el Caribe las 3 últimas décadas han traído cambios demográficos y epidemiológicos importantes, con el consiguiente cambio en la tabla de incidencia de las diferentes enfermedades, donde se muestra un aumento relativo y absoluto de las enfermedades no transmisibles, entre ellas el cáncer.

El número de casos de cáncer en la región aumentó un 73 %, que representan el 20 % de la mortalidad y el 6 % de los años perdidos por discapacidad.1

El cáncer es una enfermedad correlacionada con el envejecimiento, casi el 70 % de las muertes por cáncer se producen en personas mayores de 60 años. Sin embargo, algunos tumores están sobresaliendo como causa de mortalidad prematura en los adultos, y ello va relacionado con cambios de estilo de vida incorporados en el presente siglo.

Ejemplo de ello lo constituye el cáncer de pulmón y el aumento del consumo de tabaco, el cáncer de mama y cambios de hábitos dietéticos, el cáncer de piel y la mayor exposición al sol y cambios de vestuario.

En América Latina y el Caribe se observa otro hecho, y es que aún se observan tasas de incidencia altas en tumores asociados a malas condiciones de vida y bajo nivel socioeconómico e infecciones prolongadas, ejemplo de ello es el cáncer de cuello uterino y de estómago.

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en nuestro país y otros muchos de la región, seguida del cáncer.

Sin embargo, es de destacar la tendencia descendente de las muertes por cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades, paralelo al aumento manifiesto en la mortalidad por cáncer.

En la evaluación de estos datos estadísticos podremos tomar conciencia del alcance o magnitud del Problema Cáncer en nuestros países y lo que se avisora para el próximo siglo.

El aumento de la incidencia y de las tasas de supervivencia, así como del número absoluto de casos de cáncer impone en primer lugar, tomar conciencia de este hecho y en segundo la solución de este problema a nivel de los servicios de salud y más allá a niveles de gobierno, capaces de aunar esfuerzos y dirigir programas encaminados hacia la prevención y control del cáncer.

Constituye a los profesionales de la salud ser la vanguardia en esta lucha contra el cáncer, pero no sólo al profesional altamente especializado, sino al médico del primer nivel de atención, me refiero al médico de la comunidad, éste con quien el paciente establece habitualmente su primer contacto, y que puede jugar un rol fundamental en:

  1. Diagnóstico precoz.
  2. Orientación o derivación adecuada para su correcto tratamiento.
  3. Estrategias de prevención.
  4. Orientación de estilos de vida saludables (dieta, actividad física).
  5. Reducción del riesgo (tabaquismo, promiscuidad, etcétera).
Prevenir o sea evitar equivale a la curación definitiva.

Todos los cánceres tienen causas. Si fuéramos capaces de identificarlas, al menos en aquellas prevenibles, podríamos disminuir significativamente: el número de enfermos, la discapacidad y la pérdida de productividad económica y los elevados costos de los tratamientos oncoespecíficos, de sostén y de rehabilitación.

Estudios recientes de población indican que gran parte de los tumores están asociados con hábitos de vida que pudieran ser modificados, evitando así las transformaciones o cambios que llevan a la aparición de la enfermedad (prevención primaria).

Henderson, Ross y Pike acumularon suficientes conocimientos en Prevención Primaria en Cáncer para lo cual nos permite dirigir nuestros esfuerzos en la prevención de una buena proporción de cánceres vinculados al tabaco, el alcohol, la grasa de la dieta, la obesidad y la luz ultravioleta; elementos éstos asociados con el estilo de vida y con las decisiones individuales y voluntad de cada individuo en particular y no con el medio ambiente en general.

Fumar, comer y hacer ejercicios constituyen conductas sociales, por tanto, los programas educativos de salud pública deben ir encaminados hacia el individuo, sus familias y las redes sociales al combinar la educación sanitaria con la defensa de la salud, donde se lleva a la conciencia de cada sujeto, que debe y es el mejor guardián de su salud.

De este triángulo (profesionales de la salud, Dirección de Salud del país y los integrantes de la comunidad), jugando cada uno su rol protagónico podremos incidir significativamente sobre este terrible mal que sesga millones de vida cada año EL CÁNCER.

Latinoamérica y el Caribe aunemos esfuerzos para combatir el cáncer como problema de salud, no nos contentemos sólo con hacer diagnósticos precoces, tratamientos altamente especializados, rehabilitaciones costosas, dirijamos nuestros mayores esfuerzos a Prevenir el Cáncer.

Dra. Isabel Martínez Peñalver
Especialista de II Grado en Oncología
Profesora Auxiliar de la Universidad de La Habana
Directora Revista Cubana de Oncología.

Indice Siguiente