Indice Anterior Siguiente
Rev Cubana de Oncol 1998;14(3):161-70
Formato .PDFFormato. PDF

Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología

Validación Preliminar y aplicación de un instrumento para medir la calidad de vida en pacientes con cáncer de mama

Josefina Lugo,1 Gema Quinteros2, Jorge Bacallao3, Leticia Fernández4, Héléne Sancho-Garnier,5 Fabiénne Séguret6
  1. Especialista de I Grado en Bioestadística. Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología.
  2. Profesora de Psicología. Centro Nacional de la Tercera Edad.
  3. Doctor en Ciencias Matemáticas. Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.
  4. Especialista de II Grado en Bioestadística. DCM. Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología.
  5. Especialista de II Grado en Epidemiología. Centro de Lucha contra el Cáncer. EPIDAURE, Monpellier, Francia.
  6. Especialista de I Grado en Salud Pública. Centro de lucha contra el Cáncer, EPIDAURE, Monpellier, Francia.

Resumen

Se exponen los resultados de la aplicación de un cuestionario para medir la calidad de vida en pacientes operadas de cáncer de mama y con tratamiento terapéutico. El cuestionario consta de 4 bloques que corresponden a las esferas económica, funcional, psicológica y social. Los resultados más importantes se resumen en lo siguiente: el 70 % de las encuestadas le atribuyen a la enfermedad un rol causal de dificultades económicas, para el 60 %, la enfermedad ha tenido efecto sobre su capacidad funcional, para el 50 %, el tratamiento representa una molestia y para el 12,5 %, la enfermedad y el tratamiento han tenido un impacto sicológico extremo sobre su calidad de vida. Por otra parte, el análisis cualitativo del cuestionario demostró que las escalas diferenciales suelen ser polares y que pueden ser reducidas a 3 o 5 niveles en lugar de los 10 niveles con que fueron diseñadas. Algunas preguntas necesitan una opción de improcedencia. Las escalas polares, en algunas de las esferas, resumen aceptablemente la información contenida en todos los items de la esfera. En general, las entrevistadas coinciden en que el cuestionario explora todos los aspectos de interés.

Descriptores DeCS: NEOPLASMAS DE LA MAMA/cirugía; CALIDAD DE VIDA; CUESTIONARIO.

La calidad de vida (CV) es un concepto subjetivo y multidimensional1,2 cuya definición es polémica. Algunos autores consideran que comprende 3 dimensiones: la física, la psicológica y la social.3-6 La dimensión física incluye aspectos de la vida cotidiana y de la sintomatología clínica (dolor y fatiga), así como aspectos relacionados con el trabajo y la recreación; la dimensión psicológica se relaciona con el estado anímico (la depresión y la ansiedad), con las funciones cognitivas (memoria y concentración) y con el sentimiento de bienestar. Por último, la dimensión social comprende la participación del paciente en las actividades sociales y familiares, sus relaciones de género y su vida profesional.

Al considerar la CV, referida a sujetos enfermos, Chwalow4 pone énfasis en la integración de la enfermedad a la vida cotidiana del paciente, y en el grado de satisfacción de éste con su condición actual, sin tomar en cuenta la opinión del médico o la de otros profesionales de la salud. Es importante no confundir la CV con la salud, puesto que, aunque sus evaluaciones se complementan, son de naturaleza esencialmente diferente.

Para Leplège y Pouchot6 toda situación patológica interfiere de manera particular con la capacidad del individuo para satisfacer sus necesidades. La CV guarda una relación directa con la medida en que dichas necesidades son satisfechas.

Otros autores como Aaronson,7 Calman,8 Flanagan,9 Padilla,10 y Schipper11 coinciden en afirmar que la CV abarca 4 dominios esenciales: el benestar físico (autonomía y capacidad física), las molestias somáticas (síntomas a causa de la enfermedad y del tratamiento), el estado psicológico (emoción, ansiedad y depresión) y los problemas de las relaciones sociales (familiares y profesionales), lo cual implica considerar de modo independiente las molestias somáticas, de la esfera física.

Las personas suelen asociar la enfermedad neoplásica, quizás más que cualquier otra enfermedad grave, con el temor a la muerte, la lesión corporal y la pérdida de la autonomía. Estos son factores que conducen a una reducción de las fuentes positivas de la CV y a un notable incremento de la ansiedad, la incertidumbre ante el futuro y otros estados de malestar.

La morbilidad psicosocial se define como el trastorno emocional que surge en diversas etapas de la vida del paciente después que se ha diagnosticado la enfermedad.12-14 La cirugía, la radioterapia (RTP) y la quimioterapia (QTP) originan temores especiales que inducen usualmente trastornos emocionales durante el período pretratamiento.15-18 Por otra parte, la deficiencia funcional, el desfiguramiento por el cáncer, por el tratamiento o por ambos, constituyen una grave amenaza a la sensación de integridad física del individuo.19 De igual modo, los problemas en el desempeño de roles sociales importantes, por ejemplo, el laboral, pueden igualmente tener un amplio efecto sobre el bienestar del individuo.20

En los últimos años, se ha dedicado particular interés a la repercusión del cáncer de mama y su tratamiento. Un tema muy discutido es el impacto de la cirugía (conservadora o no) sobre la adaptación y la CV de las pacientes.

Algunos trabajos invocan la existencia de 4 factores que condicionan una respuesta anímica desfavorable a la acción quirúrgica: La depresión, el temor a la mastectomía, un clima pobre en las relaciones sexuales y la perspectiva de adaptación a una nueva relación de pareja. Cuando la paciente atribuye un valor alto a los factores estéticos para la conservación de una relación o el inicio de una nueva, el posoperatorio se hace muy difícil en términos de adaptación. El sentimiento de estigmatización es especialmente fuerte cuando la paciente cree que las consecuncias de la enfermedad y/o su tratamiento son visibles, ya que ello incrementa el temor a las reacciones negativas de otras personas.20

La calidad de vida y su medición

En los últimos decenios se han propuesto varios instrumentos generales y específicos para medir la calidad de vida, que varían en el modo de administración, el alcance y la longitud.21-32 En general, las escalas discretas son preferibles a las analógicas visuales en términos de facilidad de administración y calificación, ya que las últimas requieren de un nivel de abstracción demasiado elevado para algunas pacientes.

Métodos

La elección de un instrumento

Existen 2 alternativas para obtener un instrumento de evaluación de la CV específico para el cáncer de mama. Una de ellas es seleccionar un instrumento ya validado que cumpla con ciertos requisitos impuestos. En la actualidad, la gran mayoría de los instrumentos han sido diseñados y validados en Europa, en alguna de las lenguas del viejo continente. Escoger este camino conlleva una tarea compleja y delicada de traducción contratraducción y reevaluación de su validez y propiedades psicométricas, puesto que las diferencias culturales de un país a otro impiden que un test pueda ser aplicado en otro país únicamente después de una simple traducción. Sin embargo, esta alternativa, aunque complicada, tiene la ventaja que cuando se pone a punto el cuestionario, se dispone de una referencia con la cual comparar los resultados. La otra vía, que es crear un instrumento propio, no es menos difícil e implica tanto o más tiempo para la puesta a punto de una escala adecuada. La construcción de una escala se realiza clásicamente en 2 etapas,33-35 una cualitativa, que consiste en seleccionar un conjunto de items relativos a los que se desea medir, y otra cuantitativa, que incluye el estudio de la validez de la escala y de sus cualidades metrológicas. Los items que se seleccionan deben ser claramente comprensibles, suficientemente diferentes entre sí sensibles a los cambios en la cualidad que se mide. La validez, por su parte, alude a 5 conceptos diferentes, aunque relacionados entre sí;36-40 la validez de contenido, la percibida por los sujetos, la de concordancia y la validez de predicción. Las cualidades métricas básicas son la sensibilidad, la especificidad y la confiabilidad. Esta última se refiere a la condición de ser reproducible, es decir, la capacidad de arrojar resultados similares en situaciones similares.41

Construcción del instrumento

El presente estudio optó por la alternativa de construir un instrumento propio, y se ha limitado a la fase cualitativa de su construcción. Esta opción es parcialmente subjetiva, aunque las razones más influyentes fueron, en primer lugar, el reconocimiento de las particularidades que asume en Cuba el aspecto económico, con respecto a las sociedades altamente desarrolladas en donde se han diseñado los instrumentos mejor conocidos en la literatura.

En segundo lugar, el hecho de que ninguno de los instrumentos considerados les adjudica a las esferas física y psicológica el énfasis que ellas requieren de acuerdo con la experiencia que refieren los oncólogos cubanos. Así pues, en el presente estudio la CV se interpretará como determinada por elementos subjetivos y objetivos relacionados con las esferas de afectación económica, capacidad física, afectación somática y afectación psicosocial. Para la construcción del instrumento se entrevistaron 15 expertos, todos ellos especialistas en oncología con una experiencia en el servicio de al menos 100 pacientes tratados. A estos expertos se les solicitó su criterio respecto a los siguientes atributos de cada una de las preguntas del cuestionario: (a) contenido ético de la pregunta: que de acuerdo con la experiencia del experto, la pregunta no tuviese una alta probabilidad subjetiva de ser objeto de rechazo, por invadir áreas de la intimidad de la paciente; (b) contenido semántico de la pregunta: que la pregunta fuese capaz de medir la CV y por tanto, de ser clasificada dentro de una de sus componentes (económica, física, somática y psicosocial).

Por otra parte se encuestaron 40 pacientes, estratificadas de acuerdo con el estadio de la enfermedad que debían pronunciarse sobre: (a) la accesibilidad y/o pertinencia de las preguntas; si la pregunta en cuestión resultaba comprensible y aplicable a la situación personal de la paciente, (b) la capacidad del cuestionario en su totalidad para cubrir todos los aspectos que la paciente interpreta como importantes en relación con los efectos que ella atribuye a la enfermedad y su tratamiento.

Se puso un énfasis especial en solicitar a las pacientes que agregasen libremente cualquier aspecto relacionado con su CV que no estuviese contemplado en el cuestionario. Se llevó a cabo un análisis semántico de las respuestas con la finalidad de identificar las formas de expresión más frecuentes y los términos claves. La participación en la entrevista fue totalmente voluntaria y todas las pacientes fueron informadas del beneficio futuro que se derivaría de su cooperación, para estudiar y eventualmente mejorar la CV de sí mismas y de otras pacientes.

El propósito básico de esta encuesta inicial, cuyos resultados se discuten más adelante, fue la obtención de una primera versión del cuestionario, luego de depurar las preguntas irrelevantes, poco comprensibles o redundantes.

Resultados

Se tomaron en consideración 2 aspectos; la depuración del cuestionario, sobre la base del examen de las respuestas y de la valoración crítica del diálogo con las encuestadas y los resultados más importantes, propios de la encuesta, independientemente de la provisionalidad del instrumento. Ambos aspectos deben interpretarse como aproximaciones preliminares al problema: el primero, porque la construcción del cuestionario debe decursar aún por un proceso de eliminación y selección de items y de análisis de la validez (en sus variadas dimensiones) y de verificación de sus atributos métricos y el segundo, porque la muestra es aún insuficiente para dar una imagen cabal de la CV en pacientes bajo tratamiento por cáncer de mama. Este estudio preliminar debe aportar bases congnoscitivas para el diseño de un esquema de muestreo con mejores fundamentos para la obtención de una muestra representativa.

La composición de la muestra con respecto a estado civil, escolaridad y ocupación fue la siguiente: 80 % de mujeres casadas, 15 % de solteras y 5 % de divorciadas; 15 % con nivel primario, 65 % con nivel medio y 20 % con nivel universitario; 27,5 % de trabajadoras, 35 % de amas de casa, 15 % de jubiladas y 22,5 % de estudiantes. La edad promedio de las encuestadas fue de 45 años, con una desviación estándar de 9 años (la encuestada más joven tenía 28 años y la mayor 64). En el 50 % de los casos la cirugía empleada fue conservadora en el otro 50 %.

Aunque las 3 opciones de tratamiento tienen efectos colaterales reconocidos, son la segunda y la tercera (CAF y CEF) las que producen efectos cosméticos visibles. De las 40 pacientes encuestadas, 24 recibieron ciclofosfamida + metrothexate + 5-fluoracilo (60,0 %), a 11 se le administraba ciclofosfamida + adriamicina + 5 fluoracilo (27, 5 %) y 5 de ellas, recibieron ciclofosfamida + epirrubicina + 5 fluoracilo (12,5 %).

Del total de pacientes 12 (30,0 %) respondieron no tener dificultades económicas, 13 (32,5 %) dijeron tener alguna dificultad, 7 (17,5 %) presentaban serios problemas económicos y 1 no respondió a la pregunta.

Se destaca el hecho de que las respuestas son polares, los mayores porcentajes se ubican en los extremos, con un porcentaje alto también en el valor central de la escala ordinal. En general, y en congruencia con el resultado anterior, la magnitud que se le atribuye a la afectación económica es baja (la mediana de la escala se ubica en algún punto entre 3 y 4). Ver tabla 1.

Tabla 1. Juicio de las encuestadas acerca del efecto de la disminución de su nivel económico sobre su CV. (*0 Ninguna disminución, **10 Mucha disminución)
Puntaje
0*,
1,
2,
3,
4,
5,
6,
7,
8,
9,
10.
Frecuencia
14,
2,
2,
1,
2,
6,
3,
3,
1,
2,
4.
%
35,
5,0
5,0
2,5
5,0
15
7,5
7,5
2,5
5,0
10,0
 
La evaluación que hacen las pacientes de su capacidad física para hacer las cosas habituales después de la enfermedad es como sigue: Igual que antes, 15 (37,5 %), con mayor dificultad, 19 (47,5 %), menos que antes, 4 (10,0 %), no puede hacer nada, 1 (2,5 %), no respuesta, 1 (2,5 %). El 60 % de las pacientes siente que la enfermedad ha tenido algún efecto sobre su capacidad de desenvolvimiento habitual, aunque en general dicho efecto no alcanza a impedir la realización de las tareas habituales con pocas excepciones. Sólo el 37,5 % refiere no haber percibido el efecto.

A la pregunta directa de cómo se sienten físicamente, las respuestas de las pacientes fueron las siguientes: Muy bien, 15 (37,5 %), Bastante bien, 6 (15,0 %), Bien, 12 (30,0 %), Regular, 7 (17,5 %), ninguna paciente respondió sentirse físicamente Mal o Muy mal. Obsérvese que las respuestas concernientes al estado físico son consistentes con la percepción de la capacidad física (ver tabla 2).

Tabla 2. Juicio de las encuestadas acerca del efecto de la disminución de su capacidad física en su CV.  (*0 Ningún efecto y **10 Mucho efecto)
 
Puntaje   0,* 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10**
Frecuencia  14,  3, 2, 6, 2, 7, 0, 3, 1, 2, 0
35 7,5 5,0 15,0 5 17,5 0,0 7,5 2,5 5,0 0,0
La pregunta D del bloque de la capacidad funcional, pretende ubicar en una escala diferencial la valoración que hacen las pacientes de su CV en relación con la capacidad física. La consistencia con los resultados anteriores son una expresión del peso relativo que se adjudica a la capacidad funcional entre las componentes de la CV.

El 46,2 % (18) respondieron afirmativamente sobre la afectación de su CV por el tratamiento, 20 pacientes (51,3 %) negaron esta posibilidad y 2 (2,5 %) no respondieron.

Cerca del 50 % de las pacientes identifican al tratamiento como fuente de molestias en la vida cotidiana. La mediana de la escala se encuentra en 5, que es también una de las 3 modas.

Por último, el bloque de la afectación psicológica consta de 17 preguntas que abarcan aspectos de la autoestima, el deseo sexual, las relaciones sexuales, familiares y sociales y el estado de ánimo. La última pregunta de este bloque, elaborada también en el formato de diferencial semántico, explora el impacto del bienestar psicológico y social sobre la CV autopercibida, (ver tabla 3).

Tabla 3. Valoración del efecto de la afectación somática sobre la CV. (0* Ningún efecto y 10** Mucho efecto)
Puntaje 
0*,
1,
2,
3,
4,
5,
6,
7,
8,
9,
10.**
Frecuencia
5,
2,
5,
6,
2,
6,
3,
0,
6,
1,
4.
12,5
5,0
12,5
15,0
5,0
15,
7,5
0,0
15,0
2,5
10,0.
La distribución sobre esta escala diferencial es también notablemente homogénea, aunque con una tendencia hacia la zona del poco impacto. La respuesta más frecuente (25 %) es la que no le adjudica ningún efecto a los aspectos psicológicos vinculados a la enfermedad y su tratamiento sobre la CV. Sin embargo, el 30 % de las pacientes le adjudican un impacto por encima de 5, y de éstas casi el 42 % (12,5 % del total) refieren un impacto extremo, (ver tabla 4).
Tabla 4. Impacto de los aspectos psicológicos sobre la percepción de la CV. (0* Ningún impacto y 10** Mucho impacto)
Puntaje
0*,
1,
2,
3,
4,
5,
6,
7,
8,
9,
10.**
Frecuencia
10,
3,
5,
2,
1,
7,
3,
0,
3,
3,
5
25,0
7,5
12,5
5,0
2,5
17,5
7,5
0,0
7,5
7,5
12,5

Dicusión

El primer bloque de la encuesta, referido a la situación económica en relación con la enfermedad, contiene un total de 9 preguntas. Se comprobó la dudosa utilidad de las 4 primeras preguntas de este bloque, razón de que sólo el 27,5 % de las encuestadas eran trabajadoras en activo. (La condición de una jubilada, respecto a la economía doméstica no cambia como resultado de la enfermedad). En ocasiones se detectaron contradicciones entre la pregunta 5 (que explora la afectación al nivel de vida a causa de la enfermedad) y la 7 (que explora las dificultades económicas ocasionadas por ésta). La pregunta 6 (orientada hacia los gastos mensuales suplementarios) podría tener valor por sí misma, pero no para asociarla con otros componentes de interés de la encuesta, porque se trata de una pregunta indirecta. Otro tanto puede decirse de la pregunta 8 del mismo bloque económico. Por tanto, se retuvieron en la encuesta con fines de análisis, las preguntas que exploran las dificultades económicas en forma de categorías y de diferencial semántico. Lo más notable es que casi el 70 % de las encuestadas le atribuye a la enfermedad algún rol causal con respecto a las dificultades económicas. Este es un aspecto de considerable interés, porque los cuestionarios existentes más conocidos, elaborados en países desarrollados, suelen omitir la esfera económica, ya sea porque no se considera importante, o porque se asume implícitamente que la población que tiene acceso al tratamiento oncológico es una población sin dificultades económicas. En Cuba, por el contrario, en donde se garantiza un acceso equitativo y universal, el resultado obtenido puede ser muy revelador. El valor del juicio diferencial del efecto de la disminución del nivel económico sobre la CV pudo apreciarse en la tabla 2, tanto en el aspecto estrictamente informativo como en el aspecto constructivo del instrumento. En cuanto al segundo aspecto, es obvio que las categorías intermedias (entre 2 y 4 y entre 7 y 9) no representan niveles verdaderamente discriminativos de la escala, lo cual sugiere que esta escala diferencial podría reducirse a 5 niveles (de 1 a 5), con el mismo significado, sin pérdida apreciable de información.

El bloque correspondiente a la capacidad funcional consta, a su vez, de 3 subbloques. En el presente artículo sólo se reproducen los resultados de los subbloques B, C y D. En las 6 primeras preguntas del bloque A (que se refieren a la dificultad para: (1) cargar objetos pesados; (2) caminar más de una cuadra; (3) limpiar la casa; (4) hacer los mandados; (5) subir esclaleras y (6) desenvolverse sola en la cocina), la experiencia de la encuestadora es que estas preguntas necesitan ser modificadas o que es necesario añadir una opción de improcedencia de respuesta, casi siempre porque no es una actividad que la paciente realiza habitualmente o aunque la realiza habitualmente, no se ha visto precisada a hacerlo desde que comenzó el tratamiento, por lo cual no puede evaluar el grado de dificultad que tendría al afrontarla.

El bloque 3 explora el área de la afectación somática como consecuencia del tratamiento. Las primeras 13 preguntas exploran aspectos concretos de la afectación somática, al igual que la 15 y la 16. La pregunta 14 se orienta directamente a conocer si el tratamiento constituye o no una molestia importante en la vida cotidiana y la 17 indaga la valoración diferencial de las pacientes sobre el efecto de la agresión del tratamiento en la autopercepción de su CV. A diferencia de los 2 bloques anteriores, la valoración diferencial de las pacientes sobre el impacto de la afectación somática se distribuye mucho más homogéneamente a lo largo de la escala. Es mucho más discutible la conveniencia de reducir el número de niveles de esta escala diferencial.

La segunda versión del cuestionario, está pendiente aún de las restantes fases de validación, a la que se ha arribado tras la primera etapa de consultas con expertos y la encuesta de la muestra piloto de pacientes con neoplasia de mama que recibieron tratamiento quirúrgico y quimioterapia posterior (ver anexo).

Anexo

Instrumento de medición de la calidad de vida en pacientes con cáncer de mama (2da. versión)

Fecha de la entrevista Número de historia clínica

Nombre y apellidos Edad

Estado civil: con compañía, sin compañía Trabajaba antes de enfermarse: Sí No

Nivel de escolaridad: primario, secundario, preuniversitario, universitario no terminado, universitario

Categoría ocupacional: ama de casa, obrera, técnica, profesional

Fecha de la cirugía Fecha de inicio de la quimioterapia

Tipo de cirugía: conservadora, no conservadora,

Tipos de quimioterapia: CMF, CFA, CFE. Número de ciclos recibidos

I. Situación económica:

1. ¿Los gastos que usted y su familia tienen a causa de la enfermedad, le afectan el nivel de vida? Notablemente, y lo enfrenta con mucha dificultad. Lo puede enfrentar con un poco de dificultad, No le afecta en lo absoluto.

2. ¿Estar enferma le ha ocasionado dificultades económicas?

Muchas, Bastantes, Algunas, Ninguna.

3. Si su nivel económico ha disminuido, valore si esto ha afectado su calidad de vida. Ponga un punto sobre la línea horizontal, en el lugar que exprese su realidad, según las posibilidades de los extremos.

Mucho Nada

1 2 3 4 5

II. Capacidad funcional:

1) En relación con su capacidad para hacer sus cosas habituales:

Ya no puedo hacer nada, Hago menos que antes, Las hago, pero con más dificultades, Las hago igual que antes

2) ¿Cómo se siente Ud. físicamente?

Muy mal, Mal, Regular, Bien, Bastante bien, Muy bien.

3. Si ha disminuido su capacidad física, exprese la afectación que ha tenido en su calidad de vida. Por favor ponga un punto sobre la línea horizontal, en el lugar que exprese su realidad, según las posibilidades de los extremos.

Mucho Nada

1 2 3 4 5

III. Afectación somática

1. A causa del tratamiento he sentido

Falta de energía, Náuseas, Vómitos, Fatiga, Falta de apetito Siempre, Con frecuencia, A veces, Nunca.

2. A causa del tratamiento he tenido:

Irritaciones o llagas en la boca, disminución o caída del cabello. Sí No

3. El tratamiento es una molestia importante en su vida contidiana. Si No

4. Exprese si los síntomas físicos han disminuido su calidad de vida. Por favor ponga un punto sobre la línea horizontal, en el lugar que exprese su realidad, según las posibilidades de los extremos.

mucho nada

1 2 3 4 5

IV. Afectación psicológica:

1. Si Ud. siente afectación en su bienestar psicológico y social, exprese en qué medida esto ha disminuido su calidad de vida. Por favor ponga un punto sobre la línea horizontal, en el lugar que exprese su realidad, según las posibilidades de los extremos.

mucho nada

1 2 3 4 5

V. Otras preguntas

  1. ¿Existe algún factor que afecta su bienestar a partir del comienzo de su tratamiento que no haya sido mencionado en el cuestionario?
  2. ¿Quisiera agregar otros asuntos, relacionados con el tema, que no hayan sido tratados en este cuestionario?

Summary

The results of the application of a questionnary to measure the quality of life in patients operated on of breast cancer and with therapeutic treatment are approached. This questionnary consists of 4 blocks dealing with the economic, functional, psychological and social spheres. The most important results may be summarized as follows: 70 % the surveyed patients considered that the disease causes economic difficulties, 60 % that the disease has affected their functional capacity. 50 % that the treatment is annoying, and 12.5 % rat the disease and the treatment has had an extreme psychological impact on the quality of life. On the other hand, the qualitative analysis of the questionnary showed that the differential scales are usually polar and that the may be reduced to 3 or 5 levels instead of the 10 levels they were designed with. Some questions need an option of unrighteousness. The polar scales in some of the spheres summarizes in an acceptable way the information contained in all the items of the sphere. In general, those who were interviewed agreed that the questionnary explores all the aspects of interests.

Subject headings: BREAST NEOPLASMS/surgery; QUALITY OF LIFE; QUESTIONNARIES.

Referencias Bibliográficas

  1. Olschewski M. Quality of life assessment in clinical cancer research. Br J Cancer 1994;70:1-5.
  2. Bonneterre J, Lecomte S. Etude de la qualité de vie en cancérologie. Hors série avril 1996.
  3. Auquier P, Macquart-Moulin G. Pourquoi développer les études de qualité de vie dans les essais cliniques? Le point de vu de l’épidémiologiste. En: Moatti J-P. Recherche clinique et qualité de vie. Paris: Flammarion Médecin-Sciences, 1996:12-9.
  4. Chwalow J. Méthodologie de I=élaboration d=echelles de la Qualité de vie dans les essais cliniques. En: Moatti JP. Recherche clinique et qualité de vie. Paris:Flammarion Médecin-Sciences,1996:20-1.
  5. Livartowski A. Comment intégrer quantité de vie et qualité de vie? Exemple en cancérologie. En: Moatti JP. Recherche clinique et qualité de vie. Paris: Flammarion Médecin-Sciences, 1996;97.
  6. Leplége A, Pouchot J. Réflexion sur l’utilisation des mesures de qualité de vie en population. En: Moatti J-P. Recherche Clinique et qualité de vie Paris: Flammarion Médecin-Sciences,1996:32.
  7. Aaronson NK. Methodologic issues in assessing the quality of life of cancer patients. Cancer 1991;67:844-50.
  8. Calman KC. Definitions and dimensions of quality of life. En: Aaronson NK, Beckmann J, eds The quality of life of cancer patients. New York: Raven, 1987:1-9.
  9. Flanagan JC. Measurement of quality of life: current state of the art. Arch Phys Med Rehabil 1982;63:856-9.
  10. Padilla GU, Presant C, Grant MM, Metter G, Lisett J, Heide F. Quality of life index for patients with cancer. Res Nurs Health 1983;6:117-26.
  11. Schipper H, Clinch J, Mc Murray A, Lewitt M. Measuring the quality of life of cancer patients. The functional living index-cancer. Development and validation. J Clin Oncol 1984;2:472-83.
  12. Ahmed P, ed. Living and dying with cancer, coping with medical issues. New York: Elsevier, 1981:
  13. Cohen J, Cullen J, Martin R. Psychosocial aspects of cancer. New York: Raven, 1982:
  14. Cohen M. Psychosocial morbility in cancer: A clinical perspective. En: Cohen J, Collen J, Martin R, eds. Psychosocial aspects of cancer . New York:Raven, 1982:
  15. Gyllenskold K. En: Brand PC, Keep PA van, eds Psychological reactions of breast cancer patients to radiotherapy. Breast Cancer. Baltimore: University Park, 1978:
  16. Leigh H, Ungerer J, Percanpio B. Denial and helplessness in cancer patients undergoing radiation therapy. Cancer 1980;45:3086-9.
  17. Peck A. Emotional reactions to radiations treatment. AJR 1972:114-591-9.
  18. Silberfard PM, Philibert D, Levine PM. Psychosocial aspects of neoplastic disease: affective and cognitive effects of chemotherapy in cancer patients. Am J Psychiatr 1978;137:597-601.
  19. Ray C. Adjustment to mastectomy: the psychological impact of disfigurement. En: Brand PC, Keep PA van, eds. Breast cancer: Psychosocial aspects of early detection and treatment. Baltimore: University Park, 1978:
  20. Feldmann F. Work and cancer health histories. En: Collen J, Cohllen J, Martin R, eds. Psychosocial aspects of cancer. New York; Raven, 1982:
  21. Spizer WO, Dobson AJ, Hall J. Measuring the quality of life of cancer patients. A concise QL-index for use by physicians. J Chron Dis 1981;34:585-97.
  22. Ferrans CE, Powers MJ. Quality of life index: Development and psychometric properties Adv Nurs Sci 1985;8:15-24.
  23. Chubon RA. Quality of life rating scale. Eval Health Prof 1987;10:186-200.
  24. Bergner M, Bobbitt RA, Cartner WB, Gilson BS. The sickness impact profile: Development and final revision of a health status measure. Med Care 1981;19:787-805.
  25. Ware JE, Sherbourne CD. The MOS 36-item short form health survey (SF-36) I Med Care 1992;30:473-83.
  26. Padilla GV, Presant C, Grant MM, et al. Quality of life index for patients with cancer. Res Nurs Health 1983;6:117-26.
  27. Schipper H, Clinch J, McMurray A, et al. Measuring the quality of life of cancer patients: the functional living index-cancer: development and validation. J Clin Oncol 1984;2:472-83.
  28. Priestman TJ, Baum M. Evaluation of quality of life in patients receiving treatment for advance breast cancer. Lancet 1976;1:899-900.
  29. Aaronson NK, Ahmedzali S, Bergman B. The European Organization for Research and Treatment of Cancer QLQ-C30: a quality -of-life instrument for Use in international clinical trials in oncology. J Nat Inst 1993;85:365-76.
  30. Shag CAC, Ganz PA, Heinrich RI. Cancer rehabilitation evaluation system-short form. Cancer 1991;15:1406-14.
  31. Levine MN, Guyatt GH, Gent M, et al. Quality of life in stage II breast cancer: an instrument for clinical trials. J Clin Oncol 1988;6:1798-1810.
  32. Moret L. Chwalow J, Baudoin-Balleur C. Evaluer la qualité de vie: construction d’une échelle. Rev Epidemiol Santé Publique 1993;41:65-71.
  33. Fermanian J. Measure de l’accord entre deux juges. Cas qualitatif. Rev Epidemiol Santé Publique 1984;32:140-7.
  34. Berstein IH, Garbin CP, Teng GK. Applied multivariate analysis. New York: Springer Verlag, 1988:12.
  35. Lesur A, Féline A. Systemes de critéres diagnostiques: validité et fidelité. Psychiatr Psychobiol1987:8-16.
  36. Ware JE. Standards for validating health measures: definitions and content. J Chron Dis 1987;40:473-80.
  37. Davia S, Geoffrey R. Health measurement scales. A practical guide to their development and use. Oxford: Oxford University,1989:
  38. Boyd NF, et al. Measurement of the clinical status of patients with breast cancer: evidence for the validity of self-assessment with linear analogue scales. J Clin Epidemiol 1988;41:243-50.
  39. Kaplan RM, Bush JW, Berry CC. Health status types of validity and the index of well-being. Health Serv Res 1976;11:478-507.
  40. . The reliability, stability, and generalizability of health status index. Am Stat Assoc, Proceedings of the Social Statistics Section, 1978;704-709.
  41. Cronbach LJ. Coefficient alpha and the internal structure of a test. Psychometrika 1951;16:297-334.
Recibido: 14 de septiembre de 1998. Aprobado: 17 de septiembre de 1998.
Dra. Josefina Lugo. Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología. Calle 29 esquina a E, El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba.
Indice Anterior Siguiente