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Rev Cubana Oncol 1999;15(2):77-80
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Editorial

Cáncer y medicina alternativa

La medicina a través de la historia y sin tener en cuenta escuelas, tendencias y doctrinas, ha tenido y tiene un denominador común que es la búsqueda incesante de la salud, o lo que es igual, el estado de completo bienestar biológico, psíquico y social.

Sin embargo, hoy día muchos países del mundo asisten al deterioro de los sistemas médicos y de la Salud Pública en general, por intereses mercantilistas que imponen desde los múltiples medicamentos hasta los métodos diagnósticos altamente sofisticados con un alto costo para el enfermo y mayores beneficios económicos para sus productores.

Un sistema de salud donde no primen estos intereses y los médicos puedan ejercer una medicina libre de prejuicios, libre de todo pensamiento que no sea el de curar, sería lo ideal. En este afán de buscar respuesta a muchas inquietudes y nuevas posibilidades terapéuticas que conduzcan a la mejoría o curación sin daño o deterioro del hombre, abrimos las puertas a un nuevo campo terapéutico que se abre paso en el mundo contemporáneo: La medicina alternativa o natural.

Llama la atención la creciente demanda de la población mundial por ellas.

Por su parte, el cáncer constituye un problema de salud en los países desarrollados como segunda causa de muerte.

En la segunda mitad del siglo, los países de América Latina y el Caribe han experimentado cambios demográficos y epidemiológicos que han llevado a un incremento de las enfermedades no trasmisibles, como ésta.

En las décadas del 60 al 80 el número de pacientes cancerosos aumentó 73 %, representando el 20 % de la mortalidad y el 6 % de los años perdidos por incapacidad.

Algunos tumores han ascendido rápidamente como causa de mortalidad prematura en la población adulta, lo cual está asociado a cambios de estilo de vida entre otras cosas. Ejemplo de ello lo constituye el cáncer de pulmón y el hábito de consumo de tabaco cada vez mayor, el cáncer de mama y hábitos dietéticos adquiridos por la mujer que contribuyen a incrementar el riesgo de esta entidad. De igual forma el cáncer de cuello uterino y estómago relacionado con exposiciones prolongadas a agentes infecciosos, sobre todo en poblaciones de posición socio-económica bajas.

Es bien conocido que el cáncer es una enfermedad correlacionada con el envejecimiento, el 67 % de las muertes afecta a personas mayores de 60 años, pero cabe destacar y es lo preocupante, que en el transcurso de estas últimas décadas los tumores son una causa importante de mortalidad prematura.1

El aumento de la incidencia, así como el número absoluto de casos de cáncer, constituyen un problema para los servicios de salud. Problema éste que no depende solamente de los esfuerzos que se realizan en el campo clínico epidemiológico para la prevención, diagnóstico precoz y tratamiento adecuado o en el campo investigativo, sino que atañe a las personas que tienen la responsabilidad de tomar decisiones sobre política de salud y este aspecto es fundamental para abordar el tema que hoy nos ocupa: cáncer y medicina alternativa.

Es un tema complejo y polémico, del cual se pudiera escribir, cuestionar, aceptar o negar de acuerdo con los diferentes enfoques con que se analice. Lo cierto es que hay un hecho irrefutable que es la creciente demanda de estos tratamientos en los pacientes cancerosos, y esto nos obliga como oncólogos de profesión a estudiar y conocer sobre estas modalidades terapéuticas que pueden alternar y/o complementar los ya conocidos tratamientos oncoespecíficos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 80 % de los habitantes del planeta confían en medicinas tradicionales para resolver sus principales necesidades de salud.

Eisenberg en Estados Unidos y Mac Lennan en Australia estiman que del 25 al 50 % de la población general de naciones industrializadas usan la medicina alternativa (MA.).2,3

Decidimos conocer cómo se comportan los enfermos de cáncer con respecto a la MA, para ello se revisaron 40 publicaciones de los últimos 10 años encontrando los siguientes resultados.2-8

  1. Del 50 al 64 % de los enfermos de cáncer solicitan terapias alternativas en algún momento de su evolución.
  2. Hay un incremento manifiesto en pacientes pediátricos en los últimos 20 años.
  3. La demanda es mundial, se observa de igual forma en Europa, Asia, América y Australia.
  4. Las causas más manifiestas son:
  1. Los pacientes ocultan con gran frecuencia que están en tratamientos alternativos por temor a la reacción de sus médicos.
  2. Son más solicitados por pacientes jóvenes de poder socio- económico medio o alto.
  3. Las terapéuticas alternativas más utilizadas son:
No es nuestro objetivo someter a un análisis científico cada uno de estos métodos, sólo plantearnos una filosofía con respecto a nuestra posición actual y futura.

En estos momentos muchos profesionales no aceptan ninguna de estas modalidades, lo cual constituye un error, pues existen resultados evidentes que se respaldan por la demanda creciente y por nuestra propia observación.

Pienso que la postura más científica y racional es conocer y profundizar en todo aquello que pueda beneficiar al enfermo, tener elementos para dar respuestas bien documentadas que garanticen una relación médico-paciente óptima, donde se pueda orientar y guiar, evitando de esta forma el abandono o interrupciones de tratamientos oncológicos por técnicas empíricas.

Coincido con Contreras Martínez sobre la aplicación de la medicina naturista en Oncología, quien dice: "Es una forma de actuar con jerarquización de los recursos terapéuticos, utilizándolos de menos a más agresivos, sin desestimar ninguna opción de tratamiento si está científicamente probado, con lo cual se puede ayudar a mejorar o restablecer la salud".7-10

No se trata de dejar a un lado los tratamientos convencionales, se trata de incrementar nuestro arsenal terapéutico y las posibilidades en prevención de la patología oncológica.

Por lo tanto se impone:

Utilizar un criterio médico naturista alternativo o complementario, puede ofertar nuevas posibilidades al paciente oncológico, posibilidades que por diferentes causas no explotamos, y que indudablemente podrían enriquecer y beneficiar cualquier tratamiento que el paciente reciba o constituir su única opción en un momento dado de su evolución.

El desarrollo de la medicina alternativa en los últimos años nos obliga a ampliar nuestras fronteras.

Dra. Isabel Martínez Peñalver
Directora Revista Cubana de Oncología

Referencias bibliográficas

  1. Murphy G., Lawrence W., Lerhard R. Oncología Clinica. American Cancer Society. 2da. Edición. 1996.
  2. Eisemberg D.M., Kessier R.C., Foster C., Norlock F.E., Carlkins D.R., Delbanco T.L. Unconventional Medicine in the United States, N. Engl, J. Med, 1993;328:246-52.
  3. Mac Lennan A.H., Wllson D.H., Taylor A.W. Prevalence and cost of alternative medicine in Australia. Lancet 1996,347:569-73.
  4. Sawyer M.G., Gannoni A.F., Toogood I.R., Antonio G., Rice M. The use of alternative therapy by children with cancer. Med J. Aust 1994;160-320-2.
  5. Cassileth B.R., Chapmand C.C. Alternative and complementary cancer therapies. Cancer 1996;77:1026-34.
  6. Mc Ginnis L.S. Alternative therapies, 1990. An overview. Cancer 1991;67(6):1788-1792.
  7. Maher E.J., Young T., Feigel I. Complementary therapies used by patients with cancer. BMJ 1994;309(6955):671-672.
  8. Edzard E., Barrie R., Casileth. The prevalence of complementary/alternative medicine in cancer. Cancer 1998;83(4)777-782.
  9. Contreras Martínez J. Terapias alternativas en Oncología. Oncología 1997;20(3):105-110.
  10. Sollner W., Zingg-Schir M., Rumpold G., Fritsch P. Attitude toward alternative therapy, compliance with standard treatment and need for emotional support in patients with melanoma. Arch Dermatoi 1997;133-31-32.
  11. Crocetti E., Crotti N., Montella M., Musso M. Complementary medicine and oncologists attitude. A survey in Italy. Tumort 1996;82:539-42.
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