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Rev Cubana Oncol 2(16):77-8
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EDITORIAL

Nuevas tendencias en el tratamiento sistémico del cáncer de mama

El potencial de malignidad del cáncer primario de la mama está condicionado a una serie de factores conocidos. El tamaño del tumor (menor de 10 mm), la ausencia de metástasis axilares y otros elementos de buen pronóstico dan un riesgo de muerte entre el 5 y el 10 %; mientras que las pacientes con toma de varios ganglios asociado a un perfil de mal pronóstico tendrán un riesgo de un 70 % de fallecer por su enfermedad.

El tratamiento adyuvante evita y o retarda las recidivas y metástasis en pacientes en estadios tempranos, no obstante, la mayoría en que se le detecta enfermedad micrometastásica e invasión linfovascular tendrán recurrencias aún después de los tratamientos adyuvantes y todas aquellas con metástasis distantes fallecieron a causa de su enfermedad, es obvio que los tratamientos actuales no han podido resolver este problema.

De la experiencia acumulada y las investigaciones realizadas se han podido identificar muchos factores pronósticos útiles que nos permite saber a quienes debemos asociar estos tratamientos adyuvantes. La terapia sistémica empleada actualmente dígase homonoterapia con tamoxifeno en aquellas pacientes cuyos tumores expresan receptores de estrógenos y/o progesterona positivo o quimioterapia en el grupo de pacientes con receptores hormonales negativos empleando los clásicos esquemas de CMF, CAF o CEF. Es innegable la mayoría de los resultados en materia de sobrevida con la aplicación de estas terapias, no obstante ello, lo ideal sería poder conocer previamente la terapia óptima a emplear en cada caso. Hoy se trabaja en diferentes líneas en aras de la terapia adyuvante óptima. Con respecto a la quimioterapia se habla del tamaño de la dosis, intervalo de dosis e intensidad de dosis, buscando la muerte celular máxima; en la incorporación de nuevos agentes, como ejemplo los taxamos, o la aplicación de anticuerpos monoclonales dirigidos a receptores específicos e incluso al empleo de vacunas.

Otra línea de estudio lo constituyen los factores biológicos tumorales y los parámetros farmacocinéticos los cuales han demostrado su valor en la selección del tratamiento y como elemento pronóstico predictivo.

Entre los factores tumorales biológicos más estudiados tenemos al p53 y el C-erb B-2.

El p53 es un gen supresor tumoral localizado en el brazo corto el cromosoma 17. La proteína tiene funciones celulares esenciales en el control de la proliferación del ciclo celular, actúa en el control de la apoptosis.

Las mutaciones somáticas de este gen son los cambios genéticos más comunes en el cáncer humano.

Estudios realizados en pacientes con carcinoma mamario han demostrado que:

El C-erb B-2 (HER-neu) se localiza en el brazo largo del cromosoma 17. El producto proteico p185 es homólogo al factor de crecimiento epidérmico (EGF). El aumento de éste se ha asociado a un peor pronóstico en cáncer de mama. Su expresión se relaciona con el receptor esteroide sexual negativo y por tanto una pobre respuesta a la hormonoterapia. La quimioterapia CMF es menos eficiente que la basada en antraciclinas cuando el Cerb-N-2 está aumentado. Se abrigan esperanzas en un anticuerpo monoclonal contra él.

Estos últimos avances aún no se han incorporado a la práctica médica actual pero pensamos que puedan ser de gran utilidad futura.

Dra. Isabel Martínez Peñalver
Directora Rev Cubana Onc
Dra. Isabel Martínez Peñalver
Especialista de II Grado en Oncología
Profesora Auxiliar. Investigadora Auxiliar. Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología.
 

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