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Rev Cubana Oncol 2000;16(3):192-7
 
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La oncología en Cuba

Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología

Apuntes históricos sobre el origen y desarrollo de la protección radiológica en Cuba

Dr. Luis E. Beldarraín Gómez 1 y Dr. Enrique Beldarraín Chaple 2  

RESUMEN

La protección radiológica es una rama de la medicina relativamente joven que dio sus primeros pasos a principios del siglo XX, y se desarrolló notablemente durante sus últimas décadas. Nació después del descubrimiento de las radiaciones ionizantes (Roentgen, Becquerel, los esposos Curie, Villard) y de comprobarse su peligrosidad en virtud de las reacciones patológicas que producen en contacto con el organismo humano. Como era algo nuevo desconocido, hubo que esperar varios años para que evolucionaran estas lesions que provocaban inclusive cáncer. Fueron víctimas de ellas algunos de sus descubridores. Se observó que de igual modo podían curar y originar el cáncer. Así surgió la necesidad de protegerse de ellas por quienes las aplican en la terapéutica del cáncer y empiezan a crearse los medios de protección, incluidos los reglamentos para eliminar esa posibilidad iatrogénica. Dichas medidas conllevaron el nacimiento de esta importante disciplina donde se vinculan la física y la medicina. En Cuba, la protección radiológica ha alcanzado un notable nivel de desarrollo en los últimos años. Su pionero fue el profesor Jorge Gavilondo, quien logró interesar a la Organización Internacional de Energía Atómica. A partir de entonces, esa institución brinda una apreciable ayuda económica y técnica, equipos, becas, etc. Con este trabajo se rinde tributo público justo, homenaje de reconocimiento a ese notable científico cubano.

Descriptores DeCS: PROTECCION RADIOLOGICA/historia; RADIACION IONIZANTE; CUBA.

La protección radiológica (PR) o radiprotección es una disciplina científica moderna, y joven en el tiempo, pues nació con posterioridad a los descubrimientos de Roengen en 1895 y a los trabajos siguientes de Henri Becquerel, los esposos Curie y de Villard a principios del siglo XX. Estos descubrimientos de las radiaciones ionizantes, fenómeno físico desconocido hasta entonces (Roentgen descubrió los rayos X, Becquerel la radiación natural, los esposos Curie el radium y Villard, los rayos gamma) conmocionaron las ciencias físicas y médicas. Los primeros se nombraron Rayos X, por ser algo desconocido, lo incógnito.1 Como desconocido al fin, se ignoraba todo sobre ellos y había que empezar a conocerlos y a estudiarlos. Se descubrió tempranamente que eran útiles en el tratamiento del cáncer, que hasta entonces sólo se trataba sin éxito, con cirugía en lesiones localizadas y con emplastos de hierbas, grasas animales y pócimas vegetales.

Pero también se descubrió que, al igual que podían curar el cáncer, podían producirlo.2 Eran peligrosos, pero no se podía prescindir de ellos. ¿Cómo abordar y solucionar el problema? Sencillamente protegiéndose de ellos. Así surgió la protección radiológica, cuando el hombre elaboró las medidas sanitarias para protegerse de su acción nociva. Se descubrieron sus efectos perjudiciales en el cuerpo humano de los que empezaron a estudiarlas y que por desconocimiento las manipulaban durante varias horas diarias por semanas, meses y años, hasta que se observaron lesiones cutáneas, eritematosas y ulceradas y alteraciones en la sangre, que progresaban y eran rebeldes a la curación.


Acerca de los efectos de las radiaciones

Algunos de los descubridores y estudiosos de las radiaciones pagaron muy caro este desconocimiento. Varios de ellos murieron de cáncer como Becquerel, Bergognié (quien con Tribondeau estudiaba sus efectos en el cuerpo humano y elaboró las primeras leyes de la radiosensibilidad), el cual adquirió carcinoma espinocelular en las manos que hizo metástasis ganglionar, sufrió varias operaciones mutilantes y al final murió de cáncer pulmonar metastásico. La propia María Curie falleció de leucemia.

Los cubanos también contribuyeron con una cuota de cáncer radioinducidos en profesionales expuestos, unas veces por ignorancia y otras por tosudez o temeridad. Se conocen los casos de 3 médicos (Wilfredo Figueres, Ernesto Font y Antonio Medina) y de 2 técnicos (Ramón Montesinos, y José un técnico muy competente que trabajó con el Dr. P. Fariñas en el Hospital Enrique Cabrera).

Antes de 1942, fecha en que empezó a funcionar el primer reactor nuclear del mundo en la Universidad de Chicago, a la protección radiológica se le llamaba salud o higiene radiofísica, que relacionaba la protección contra el efecto nocivo de las radiaciones ionizantes y la salud de los trabajadores expuestos a éstas, cuyos mayores problemas se asociaban a la física. La Health Physics Society of USA la definió así: "Higiene radiofísica es una profesión dedicada a la protección del ser humano y su medio, de la indeseable consecuencia de la exposición a las radiaciones ionizantes. Un higienista radiofísico es una persona encargada de los estudios prácticos que le prestan protección contra ellas. Está interesada no solo en el mecanismo de los efectos de las radiaciones ionizantes, si no también en su desarrollo y en la ejecución de los métodos y procedimientos necesarios para evitar los peligros de las radiaciones ionizantes y las formas de proporcionar al hombre y su medio ambiente la seguridad protectora contra éstas".3

Es importante señalar que en la década de los 40, en Oak Readge comenzaron los estudios experimentales sobre el átomo con el plutonio, el 16 de julio de 1945, se llevó a efecto la primera explosión nuclear en el mundo, en Alamo Gordo, EE.UU. Según ya por los estudios hechos en la institución de Oak Readge del potencial de destrucción de la energía atómica y con su conocimiento profundo acumulado semanas después de la primera explosión experimental, el presidente norteamericano Harry Truman autorizó su uso bélico en la guerra contra Japón, en las famosas ciudades de Hiroshima y Nagasaki, los días 5 y 9 de agosto de 1945, con la que se consumó el genocidio en esos lugares por todos conocidos. A partir de ese momento se desató una carrera armamentista guerrerista incontrolada entre las potencias militares mundiales para poseer y desarrollar la energía atómica, que pronto obtuvo la Unión Soviética. Hoy la poseen casi todas las grandes potencias militares de la tierra. Aunque se sabe que esta energía tiene maravillosos usos en actividades pacíficas como la industria energética y de los grandes beneficios que puede reportar a la humanidad, se desconoce hasta dónde se puede conducir la ambición, los deseos de dominio y la maldad de algunos especímenes de género humano, si la usan con fines militares.


La protección radiológica en cuba

En la época del auge de los estudios sobre esta materia en el mundo y sobre todo, en los EE.UU., la meca de estas investigaciones, uno de los primeros que desarrollaron cursos y conferencias en Cuba sobre la energía atómica fue el profesor de Física de la Universidad de La Habana Marcelo Alonso.4 El Dr. Ovidio La Osa Capote estudió con Alonso; con el tomó cursos en los laboratorios de Oak Readge para actualizar sus conocimientos, además de haber sido el iniciador de las investigaciones en medicina nuclear en 1950, en lo que es hoy el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR), entre ellas se destacan las investigaciones elementales y sencillas en patología y terapéutica del tiroides, en un modesto laboratorio de dos piezas, del que quedan restos en la actual consulta de medicina interna del Instituto. El profesor Zoilo Marinello Vidaurreta 5 se ocupó también del tema y el profesor Luis Ajamil Medel escribió al respecto en el Boletín de la Liga Contra el Cáncer.6 Se refirió a este tema también el profesor V. Legañoa en su Cátedra de Física Biológica de la Universidad de La Habana. Participaron en estudios sobre este aspecto Emiliano Ramos Rodríguez y Arturo Pérez Ara, quien tuvo relaciones con la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), en la época en que esta organización iniciaba sus actividades.

En realidad, antes de 1959 se desconocían los antecedentes y no había tradición referente a la protección radiológica en Cuba. El pionero, el alma, el motor impulsor de esta disciplina en el país fue el Dr. Jorge Gavilondo González, profesor de Radiología de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana, con formación profesional en Cuba y en los EE.UU. donde se familiarizó con esta especialidad, la organizó y desarrolló en la nación cubana. Su inteligencia y energía, sus características personales y sus relaciones con la OIEA fueron decisivas. Dirigió la protección radiológica en el INOR hasta su muerte; desde entonces dirige esta disciplina su discípulo José Marco Hernández, quien fue el primer físico que trabajó en el Instituto de Oncología en 1970.

El panorama de la protección radiológica antes era caótico; existían vicios en el trabajo con radiaciones ionizantes, ausencia casi total de protección general, insuficientes métodos de protección personal, secuelas de su mal uso de las mismas por negligencia o desconocimiento de los riesgos inherentes a ellas, ausencia de médicos, físicos, químicos, biólogos interesados en las relaciones entre la energía atómica y la salud pública.7

En los inicios y en la programación de la protección radiológica en Cuba, hay que destacar la labor creadora del profesor Gavilondo en el INOR, la cooperación de los Consejos Especiales de Medicina del Trabajo, la Cátedra de Radiología de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana que empezó a enseñar por primera vez esta materia en las aulas universitarias en 1964,7 la Comisión Nacional de Energía Atómica (CEAN), el Ministerio de Salud Pública, la Academia de Ciencias de Cuba y el Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

En 1963 se creó en el INOR una comisión para estudiar y ofrecer protección a sus trabajadores profesionalmente expuestos a las radiaciones ionizantes, allí se encuentran empleados con mucha experiencia como medios diagnósticos, como técnicas terapéuticas (tratamientos con radium, cobalto 60 y posteriormente con iodo 131 y otros isótopos). Al constatarse la necesidad de transformar el programa local en un programa nacional el MINSAP, envió un médico a Checoslovaquia, becado por la OIEA para estudiar protección radiológica. En 1966 el Consejo Científico del MINSAP creó la Comisión de Protección Radiológica para orientar sobre la protección del trabajador expuesto y a la población en general, a cuyo efecto se realizó una encuesta a ellos dirigida, a cargo del Viceministerio de Higiene y Epidemiología, con los siguientes fines:


La Comisión de Protección Radiológica fue asesorada por el experto de la OIEA, profesor Znedek Spurny. En ese contexto se detectaron medidas de protección insuficientes y sobre Rx diagnóstico, falta casi completa de blindaje en los lugares de trabajo, penuria casi absoluta del personal técnico necesario con carencia de estudios multidisciplinarios requeridos en las actividades con radiaciones ionizantes y desconocimiento de higiene radiofísica. En el año 1966, la Comisión de Protección Radiológica ofreció en La Habana un curso sobre este tema para médicos radiólogos, higienistas y técnicos de Rx, a cargo del profesor Spurny. En 1967 se iniciaron viajes de inspección por el país, además fue becado por la OIEA un médico para recibir un curso sobre el tratamiento de los residuos radiactivos, en Oxford, Inglaterra.

En 1968, el MINSAP en colaboración con el Servicio Fílmico de Praga, distribuyó 500 dosímetros de película fotográfica para adquirir experiencia y se recibieron los equipos para instalar el Laboratorio de Dosimetría Clínica enviados por la OIEA. En ese año llegó el físico Jaroslav Trousyl experto y director del Servicio de Control en Dosimetría Fílmica de Praga y el 31 de enero de 1969 se reveló por primera vez en Cuba una película dosimétrica.7

La Comisión de Protección Radiológica del MINSAP para empezar a trabajar fijó sus objetivos, responsabilidades y funciones e hizo recomendaciones. Entre sus objetivos recomendaba reglas prácticas de protección, el uso de medidas apropiadas, consultas a la Comisión en relación con las construcciones o modificaciones de los locales de radiaciones, evitar exposiciones innecesarias, etc. En cuanto a sus responsabilidades y funciones, figuran censar a los trabajadores expuestos en los centros de trabajo de todo el país, es decir, tener el universo de persona expuestas a radiaciones como un riesgo laboral, para realizarles la vigilancia individual, la dosimetría fílmica, el uso diario del dosímetro, revisar la dosis recibida que debe ser del conocimiento del trabajador expuesto, la dosis permisible en las diferentes regiones y órganos del cuerpo, la vigilancia médica, el chequeo médico periódico con médicos higienistas (departamento de Medicina del Trabajo), recomendaciones sobre el uso de los Rx, fuentes encapsuladas, fuentes no encapsuladas, etc. y enfatizar la importancia de la educación, información y cursos a los profesionales expuestos.

Se ofrecieron becas a países de Asia, África y América Latina, servicio de dosimetría clínica a Viet Nam y Argelia. En 1970 se solicitó asistencia técnica a la OIEA y se publicó una serie de "Orientaciones en Protección Radiológica".7

Por esta fecha se elevó al MINSAP un anteproyecto de Legislación Sanitaria de Protección contra las Radiaciones Ionizantes, donde se debían contemplar entre otras cosas:

A continuación se relacionan algunas máximas escritas por el Profesor Gavilondo: " El mundo del hombre es un mundo de radiaciones provenientes de su cuerpo y del medio ambiente cercano y lejano; el hombre se ha adaptado a la realidad de las radiaciones partiendo de la necesidad de su uso".7

" Si las radiaciones no se puede ver, oir, gustar, palpar y oler; tampoco podemos suprimirlas o destruirlas. Como el viento y las aguas están siempre presentes. Queda pues, aprovecharlas y es lo que hace el hombre desde el descubrimiento de Roentgen y es lo que hará".

" Innumerables beneficios recogemos de su uso y sus logros en el futuro son inimaginables. El peligro que constituyen para la salud del hombre no es mayor que otros peligros de la vida moderna, con las ventajas de que este peligro está controlado, se sabe cómo controlarlo y se trabaja cada día más para combatirlo mejor".

"El lema del programa de la protección radiológica debe ser: no utilizar las radiaciones ionizantes, si no esperamos un beneficio de su uso".7

Hay una sigla que se ha usado con frecuencia en este campo, que resume la línea fundamental de trabajo; BDT, donde la B representa el blindaje del lugar donde está la fuente, la D la distancia de la fuente y la T el tiempo de exposición. Es decir, blindar la fuente emisora de radiaciones adecuadamente, mantener a los manipuladores a una distancia prudencial de ésta y adquirir la destreza suficiente para usarla en el menor tiempo posible.


CONCLUSIONES

Se han presentado algunos datos acerca de la historia de la protección radiológica en Cuba, que pueden ser útiles para personas interesadas en el tema, o pueden ser punto de partida de estudios futuros más completos sobre esta importante rama. Sólo se pretende abrir una brecha para que otros sigan en el futuro y rendir homenaje, reconocimiento y respeto al Dr. Jorge Gavilondo González iniciador e impulsor de la protección radiológica en el país.


SUMMARY

Radiologic protection is a relatively new medical branch that emerged at the beginning of the 20th century and notably developed in the last few decades. It was born after the discovery of ionizing radiations )Roentgen, Becquerel, The Curies, Willard) and after proving that they represented a hazard because of the pathological reactions they caused in contact with the human body. As it was something new and unknown several years elapsed before the development of these lesions that cause even cancer. Some of the radiation discoverers were also victims. Hence the need for protecting those persons applying ionizing radiants in cancer therapy and protection devices including regulations for eliminating this iatrogenic possibility came up. Such measures led to the emergence of this important discipline where physics and medicine are linked. In Cuba, the radiological protection reached a significant level of development in the last years. The pioneer of this discipline was Professor Jorge Gavilondo who succeeded in arousing the interest of the International Atomic Energy Organization. Since this, this institution offers a sizeable economic and technical assistance including equipment, scholarships, etc. This paper pays public just tribute and acknowledgement to this outstanding Cuban scientist.

Subject headings: RADIATION PROTECTION/history; RADIATION IONIZING; CUBA.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Roentgen WC. On a new kind of rays. Br J Radiol 1895;4:32,153.
  2. Curie P, Curie M. Sur une nouvelle sustance fortement radioctive contenue dans la pechblenda. Compt Rend Acd Sci (Paris) 1898;127:1225.
  3. Coutard H. Principles of Rx rays therapy of malignant disease. Lancet 1934;21(1):1-8.
  4. Losa Capote O. Informe sobre el Instituto de Estudios Nucleares de Oak Readge. Bol Liga Contra Cáncer 1951;26:132.
  5. Marinello Vidaurreta Z. Estudio histológico del tiroides. Bol Liga Contra Cáncer 1945;20:15-29.
  6. Ajamil ML. Isótopo y energía atómica en medicina. Bol Liga Contra Cáncer 1950;25:30.
  7. Gavilondo González J. La protección radiológica. Bol Hig Epidemiol 1969;7:217.


Recibido: 25 de mayo del 2000. Aprobado: 6 de junio del 2000.
Dr. Luis E. Beldarraín Gómez. Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología. Calle 29 esquina a E, El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba.
 
 

1 Especialista de II Grado en Oncología.
2 Especialista de I Grado en Epidemiología.
 

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