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Rev Cubana Oncol 2001;17(1):34-8

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Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología

Comportamiento clínico e histopatológico de los tumores del espacio parafaríngeo

Dra. Victoria I. Casas González-Longoria,1 Manuel Durán Borrás,1 Dra. Sirced Salazar Rodríguez,2 Dr. Miguel Azcue Bilbao 1 y Dr. Nélido González-Fernández 1

RESUMEN

El espacio parafaríngeo es una región anatómica descrita por varios autores, topográficamente precisa y delimitada por estructuras osteomusculotendinosas y viscerales contenidas en las partes mediolaterales del territorio craneofacial. Los tumores del espacio parafaríngeo son, en general, raros, representando aproximadamente el 0,5 % de todos los tumores de la región de cabeza y cuello. Se realizó un estudio descriptivo de tipo retrospectivo que abarcó el total de pacientes operados por tumor del espacio parafaríngeo en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología durante el decenio 1989 a 1998. Del total de 18 pacientes, se revisaron todas las historias clínicas y las láminas histológicas correspondientes con este diagnóstico, donde se recogieron variables clínicas e histopatológicas y se mostraron los resultados en tablas de frecuencias. Estos tumores se observaron más frecuentemente en el sexo masculino por encima de los 30 años, la mayoría como masa orofaríngea asintomática en su forma de presentación. Los tumores de origen salival (63 %) seguidos por los neurogénicos (31 %), fueron los mayormente observados.

Descriptores DeCS: NEOPLASMA DE CABEZA Y CUELLO/ patología; ESTUDIOS RETROSPECTIVOS; NEOPLASMAS OROFARINGEOS/patología.

 

Los tumores del espacio parafaríngeo son, en general, raros y representan aproximadamente el 0,5 % de todos los tumores de la región de cabeza y cuello.1,2 En 1916 Bord reportó el primer tumor de esta localización. New en 1920 documentó debidamente 4 casos de tumores laterofaríngeos y Figi en 1933, reportó el primer caso de un neurilemoma parafaríngeo. En 1935 Stout publicó el primer caso de un tumor del cuerpo vagal localizado en este espacio y Harrison aportó 7 casos más en 1957. Durante la primera mitad de este siglo, como puede verse, la casuística publicada de estos tumores ha sido muy pobre y esto se debe en parte, indudablemente, a la aversión a tratar estos casos puesta de manifiesto por muchos cirujanos de la época. Posteriormente esta actitud cambió y aparecieron muchos, que como Fluur en 1964 defendieron una conducta activa; de esta manera Berdas y Hall en 1970 publicaron 21 casos de estos tumores y Eneroth en 1976 reportó 31 pacientes operados. El mayor material fue publicado por Mc Ilroth y colbs en 1963 con el reporte de 101 casos y por Work y Hybels en 1974 con 40 pacientes. Luego Moran y colbs en 1984 reportaron 73 casos incluyendo los tumores del lóbulo profundo de la parótida que se extendían al espacio parafaríngeo. En el período de 1959-1983 en el Reigshospitalet de Copenhagen se trataron 44 casos para una media de 1,7 casos por año.3 En el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología de Ciudad Habana, en 1992 el doctor Miguel Azcue Bilbao publicó una serie de 24 pacientes con diagnóstico de tumores parafaríngeos y de las fosas pterigomaxilar e infratemporal operados en el centro durante los años 1986 a 1991.1 Estimulados por la poca frecuencia relativa de estos tumores y la escasez de estudios en cuanto a su comportamiento en el Instituto, y en la literatura mundial se presenta la tarea de hacer este trabajo convencidos de su gran importancia presente y futura para los oncólogos.

MÉTODOS

Se realizó un estudio retrospectivo que abarcó el total de pacientes con diagnóstico de tumor del espacio parafaríngeo tratados en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR) de Ciudad de La Habana durante el decenio 1989 a 1998. A todos estos pacientes se les realizó como primer tratamiento la extirpación quirúrgica del tumor luego del estudio clínico e imagenológico, obteniéndose de este modo el diagnóstico histológico lo que posibilitó decidir la necesidad de algún tipo de tratamiento adyuvante en caso necesario.

El análisis histológico de estos tumores se realizó mediante estudios de láminas histológicas coloreadas con técnicas convencionales de hematoxilina y eosina y ocasionalmente se requirieron técnicas especiales de inmunohistoquímica. Se revisaron las historias clínicas de estos pacientes obtenidas del archivo del INOR, donde se recogieron variables clínicas e histopatológicas.

Clínicas

Edad
Sexo
Localización de la lesión
Síntomas
Signos físicos

Histopatológicas

Clasificación histológica

Todas estas variables fueron agrupadas en tablas de frecuencias. Se discuten los resultados, y se formulan conclusiones.

RESULTADOS

Un total de 18 pacientes fueron intervenidos quirúrgicamente por tumores parafaríngeos y en su distribución por edades (tabla 1), el 50 % (9 casos) se encontraban en edades entre 30 y 60 años. De estos resultados se concluye que los tumores parafaríngeos, a pesar de su incidencia relativamente baja, por su naturaleza diversa, pueden padecerlos desde niños hasta personas de la tercera edad, con una mayor incidencia en edades entre los 30 y los 60 años.2

 

Tabla 1. Distribución de los tumores parafaríngeos según la edad

Edad
No.
%
Menor o igual 30 años
6
33
Más de 30 hasta 60 años
9
50
Mayor de 60 años
3
17
Total
18
100

 

En la distribución por sexo en estos tipos de tumores se pudo observar que la mayoría de los pacientes (12 de ellos, para un 67 %) eran hombres. Estos resultados no se comportan de igual forma en la mayoría de las series revisadas,2,3 donde se encontraron que es el sexo femenino quien ostenta una mayor frecuencia; y justifican tal hecho debido a que son los tumores de glándulas salivales (de la parótida, de las paredes faríngeas, y algunas ectópicas), los más frecuentes en esta localización que se estudian , y éstos a su vez son más frecuentes en el sexo femenino; a excepción del tipo histológico tumor de Warthin que lo es en el masculino.3

Al momento del diagnóstico se pudo determinar en 4 casos (22 %), tanto clínica, como radiológica y quirúrgicamente, a cuál comportamiento dentro del espacio parafaríngeo correspondía el tumor; siendo localizados en el espacio retroestiloideo. El resto, al ser tumores de gran volumen, ocupaban prácticamente todo el espacio laterofaríngeo, y fue imposible discernir su posición precisa con respecto al proceso estiloideo. En esta revisión sobre estudios de series con este diagnóstico, se percató que este mismo dilema enfrentó el resto de los colegas4 debido a que como es una localización relativamente profunda e inaccesible al examen clínico; tanto el paciente, como sus familiares, y por último el médico, no llegan a descubrir el problema hasta que el mismo alcanza un volumen tal, que se hace visible y palpable en la región orofaríngea y/o cervical, o llegan, en el menor de los casos, a producir síntomas que alarmen al paciente.

Como también se aprecia en todas las series revisadas; en este estudio, la mayoría de los pacientes no presentaban ningún síntoma en su primera consulta médica (tabla 2).

 

Tabla 2. Distribución de los tumores del espacio parafaríngeo según síntomas al diagnóstico

Síntomas al diagnóstico
No.
%
Asintomático
13
72
Disfagia
5
28
Dolor local
3
17
Cambio de voz
3
17
Odinofagia
1
6

 

El síntoma más comúnmente encontrado fue la disfagia que se produjo por trastornos puramente mecánicos, al existir una masa de tal volumen que ocluía parcialmente la entrada a la orofaringe, con el subsiguiente trastorno para la deglución, principalmente de alimentos sólidos. En ninguno de los pacientes este síntoma se produjo por afectación de pares craneales como el glosofaríngeo y el vago, ni por infiltración de las paredes faríngeas. El dolor en los casos en que se presentó, se produjo por compresión y desplazamiento de estructuras nerviosas por la masa tumoral. En un paciente el dolor se produjo por infiltración tumoral de la rama mandibular del nervio facial por un tumor maligno. Los cambios de la voz referidos por los pacientes no se trataban de una verdadera disfonía, sino más bien una dificultad para la articulación correcta de la palabra, producida por la masa tumoral que ocupaba en gran medida la entrada a la faringe, cambiando incluso el tono de la voz. Estos resultados se encuentran en la literatura correspondiente al tema y se muestran, además en las tablas 3 y 4.

DISCUSIÓN

En cuanto a los signos clínicos (tabla 3), todos los pacientes presentaron un aumento de volumen orofaríngeo, dado por una masa tumoral, que abombaba una de las paredes de este sitio, desplazando en mayor o menor medida las estructuras mesofaríngeas. Era en todos los casos una masa de crecimiento submucoso, que dejaba a la mucosa orofaríngea intacta, sin ningún signo de infiltración tumoral, aun en los tumores que después concluyeron con el diagnóstico histológico de ser malignos, y su tamaño fue variado, desde solo algunos centímetros hasta volúmenes realmente sorprendentes. El otro signo más frecuente de los encontrados, fue el aumento de volumen a nivel cervical, el cual tenía una localización alta, prácticamente por debajo del ángulo de la mandíbula y cuya delimitación precisa y consistencia varió en dependencia de la naturaleza del tumor, siendo su tamaño variable y de difícil precisión de su extensión. Al revisar los diferentes reportes que aparecen en la bibliografía, se precisa que la misma situación enfrenta el resto de los estudiosos del tema3-6 y que no son precisamente el interrogatorio y el examen físico del paciente, los medios diagnósticos concluyentes, por lo que el médico se ve obligado a emplear medios complementarios imagenológicos para definir su conducta posterior.7

De los tipos histológicos encontrados en esta serie y que se reflejan en la tabla 4, la mayoría correspondió a tumores de origen salival de estirpe benigna, fundamentalmente el adenoma pleomorfo. A los tumores de glándulas salivales les siguió en frecuencia los de origen neurogénicos, la mayoría neurofibromas. Los tumores malignos de glándulas salivales en esta localización son muchos más raros y de ellos en la literatura el que más incide es el carcinoma adenoideo quístico y el mucoepidermoide como ocurre en otras localizaciones de cabeza y cuello en relación a los tumores malignos de glándulas salivales.6,8-10 En esta serie sin embargo fue el tumor mixto maligno el único encontrado.

CONCLUSIONES

Los tumores parafaríngeos constituyen una entidad rara, siendo más frecuentes entre los 30 y 60 años de edad, y en el sexo masculino.

Al tratarse generalmente de tumores voluminosos al diagnóstico, no fue posible identificar clínicamente a cuál comportamiento dentro del espacio parafaríngeo correspondió el tumor.

La mayoría de los pacientes no presentaron síntomas y el tumor se descubrió por una masa orofaríngea y cervical.

Los tumores de glándulas salivales fueron los más frecuentes seguidos de los de origen neurogénicos.

SUMMARY

The parapharyngeal space is an anatomical region described by several authors, topographically precise and limited by osteomusculotendinous and visceral structures contained in mediolateral parts of the craniofacial area. In general, the parapharyngeal space tumors are uncommon since they represent roughly 0.5% of all the tumors in the head and neck region. A retrospective descriptive study was made, which included the 18 patients operated on in the National Institute of Oncology and Radiobiology because they presented with a parapharyngeal space tumor in the period 1989-1998. All the medical histories and histological plates corresponding to this diagnosis were reviewed; clinical and histopathological variables were collected and the results shown in frequency tables. These tumors were more often observed in males over 30 years of age, most of them appeared as an asymptomatic oropharyngeal mass. The main tumors found were salival gland tumors (63%) followed by neurogenic ones (31%).

Subject headings: HEAD AND NECK NEOPLASMS/pathology; RETROSPECTIVE STUDIES; OROPHARYNGEAL NEOPLASMS/pathology.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Azcue MJ, Rodríguez A, Noa A. Abordaje quirúrgico de los tumores parafaríngeos y de las fosas pterigomaxilar e infratemporal. Rev Cubana Oncol 1992;2:78-82.
  2. Miller FR, Wanamaker JR, Lavertu P, Wood BG. Magnetic resonance imaging and the management of parapharyngeal space tumors. Head Neck 1996;18(1):67-77.
  3. Vogh TJ, Balzer JO. Base of skull, nasopharynx, and parapharyngeal space. Neuroimaging Clin N Am 1996;6(2):357-78.
  4. Chabot M, Fradet G, Theriault R, Morrissette YP. The excision of branchial parapharyngeal cysts by transbuccal or 1 cervical approach. J Otolaryngol 1996;25(2):108-12.
  5. Schuchmann MB, Miloro M, Allen-CM. Asymptomatic parapharyngeal mass [clinical conference] . Oral Surg Oral Med Oral Pathol Oral Radiol Endod 1997;83(4):420-2.
  6. Yumoto E, Nakamura K, Mori T, Yanagihara N. Parapharyngeal vagal neurilemmoma extending to the jugular foramen. J Laryngol Otol 1996;110(5):485-9.
  7. Chong VF, Fang YF. Radiology of the parapharyngeal space. Australas Radiol 1998;42(3):278-83.
  8. Moller Andersen K, Walsted A, Broholm H. Parapharyngeal Burkitt lymphoma in a sevenyear-old boy. Ugeskr Laeger 1998;160(28):4220-1.
  9. Bozzetti A, Biblioli F, Gianna AB, Brusati R. Mandibulotomy for access to bening deep lobe parotid tumors with parapharyngeal extension: report of four cases. J Oral Maxillofac Surg 1998;56(2):272-6.
  10. Szmeja Z, Szyfter W, Szymiec E, Wierbicka M, Zdanowicz E. Neurofibroma of the parapharyngeal space: a case report. Otolaryngol Pol 1998;52(2):215-7.

Recibido: 25 de julio del 2000. Aprobado: 30 de octubre del 2000.
Dra. Victoria I. Casas González-Longoria. Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología. Calle 29 esquina a E, El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba.

 

  1. Especialista en Oncología.
  2. Especialista en Anatomía Patológica.

 

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