Complejo Cientifico Ortopedico Internacional
"Frank País" Ciudad de La Habana, Cuba
Dr. Juan Alberto González Ruiz,1
Dr. Yoel Reyes Alvarez,2 Dr.C Rodrigo Alvarez
Cambras,3 Dr. Miguel Angel Rodríguez
Angulo,4 Dr. Ricardo Tarragona Reynoso5
y Dr. Noel González Fundora 6
En el presente trabajo se aborda el tratamiento de las fracturas-luxaciones de pelvis y se analizan sus tendencias más actuales, se revisan las complicaciones y los resultados funcionales de las principales opciones de tratamiento, fundamentalmente la osteosintesis interna y la fijación externa. Se muestra también un listado de referencais bibliográficas que puede facilitar la búsqueda o ampliación de los conocimientos de los profesionales interesados en este tema.
Palabras clave: pelvis, fracturas-luxaciones, fijador externo.
El tratamiento adecuado de las fracturas-luxaciones de pelvis para cada paciente no solo se relaciona con el grado de lesión y dislocación ligamentosa u ósea, sino también con la presencia de lesiones en las extremidades, cabeza, tórax o abdomen.1 El especialista ortopédico habrá de estar presente en la reanimación inicial del paciente y estar incluido en el proceso de toma de decisiones. La primera prioridad es salvar la vida del paciente y esto depende de la completa comprensión de las posibles lesiones, la posibilidad de que continúe la perdida de sangre y de las lesiones pélvicas y sistémicas asociadas ( fig. 1).
Los principios fundamentales del tratamiento son:
A1 - Lesiones por avulsión. El tratamiento conservador es la regla en este tipo de lesiones y no requieren reducción generalmente. La recuperación es completa entre las 6 y 8 semanas. En deportistas está indicada la cirugía para la fijación de los fragmentos.2
A2 - Fracturas del ala del iliaco, del isquión o aisladas. Del arco
anterior, se tratan de manera similar al tipo A1.
A3 - Fracturas del sacro. En las que no son desplazadas, el tratamiento es conservador;
cuando son transversales con desplazamiento anterior, se realiza la reducción
manual bajo anestesia, la consolidación se consigue generalmente entre
las 8 y 12 semanas. El tratamiento quirúrgico en las fracturas del sacro
está indicado cuando se asocian a lesiones mayores de la pelvis, fracturas
expuestas o signos de lesión radicular. Debe efectuarse laminectomía
sacra con descompresión de la cola de caballo y foraminectomía.
Al los pacientes con fracturas-luxaciones del cóccix se les realizará
reducción manual.
Las lesiones del tipo B son verticalmente estables, pero inestables en la rotación.
B1 - En libro abierto. Si la disminución de la sínfisis es menor
de 2,5 cm (B1-1) usualmente no requiere
estabilización. Si la lesión es mayor de 2,5 cm (B1-2) el anillo
anterior puede cerrarse con la colocación del paciente en posición
lateral, rotación interna de los miembros inferiores y compresión
lateral, seguida por fronda o hamaca pelviana por espacio de 6 u 8 semanas.
Muchos autores se refieren a la fijación externa.3-7 En la actualidad se prefiere la estabilización precoz mediante fijadores externos, preferentemente en las urgencias 2,7 y se les atribuyen los siguientes beneficios:
Otros autores 8-14 prefieren la fijación interna pélvica anterior porque según plantean en fracturas complejas, la fijación externa no permite la carga en bipedestación como cuando se fija internamente.
B 2 - Lesión por compresión lateral (rotación interna)
B2.1 Fractura homolateral y B2.2 Fractura contralateral. Para las lesiones
de compresión lateral moderadamente desplazadas, el reposo en cama es
suficiente; sin embargo si la hemipelvis se rota internamente de forma excesiva
debe utilizarse un fijador externo para desrotar la hemipelvis y estabilizarla.
Si la lesión de compresión lateral es inestable, se estabilizará
tanto la parte anterior como posterior.
B3 - Fractura bilateral. Como resulta inestable tanto para la compresión
anterior como para la lateral, el
tratamiento debe ser mas agresivo. Kellan 15 mediante el uso de la fijación
externa consigue y mantiene la reducción en el 83 % de las lesiones tipo
B, en el 66 % de las lesiones tipo B2 y en el 27 % de las lesiones tipo C.Existe
una variante de compresión lateral en la cual la fractura del anillo
anterior produce un pellizcamiento de la pared vaginal, que suele producir dispareunia
y debe ser reducida a cielo abierto. Thile 9 en 1988 reportó que de 494
fracturas, el 21 % necesitó estabilización y de ellas, por fijación
interna el 8,16% (24 pacientes) y por fijación externa, el 13,76% (68
pacientes).
En las lesiones del tipo C, la inestabilidad es tanto en el plano vertical
como en el rotacional., hay ruptura completa del anillo posterior y el anillo
anterior puede fijarse tanto con fijador externo como con placas anteriores.
El tratamiento del arco posterior varía de acuerdo con la porción
rota del anillo pelviano.
Para las fracturas del sacro y de las articulaciones sacroilíacas se
ha descrito la fijación posterior percutánea directa desde el
ilión hasta el cuerpo del sacro.8,11,16
Esta técnica presenta el riesgo de poder lesionar la raíz de L-5
y los vasos ilíacos anteriores al cuerpo del sacro.
La fijación con tallos transilíacos puede ser utilizada en las fracturas complejas del sacro. También se puede utilizar la artrodesis posterior. Otra posibilidad es realizar la osteosíntesis con placa y tornillos mediante abordaje anterior y retroperitoneal.
Se plantea que la fijación interna anterior y posterior en fracturas inestables es mucho más eficaz que la fijación externa. 18-20
Las complicaciones en las fracturas-luxaciones del anillo pelviano clasificadas en locales o sistémicas pueden ser inmediatas, mediatas o tardías.
Numerosos autores han informado sobre altas tasas de discapacidades remanentes, 24,27-31 dolor anterior o posterior, discrepancias de miembros inferiores, oblicuidad pélvica, inestabilidad, incapacidad para regresar al empleo y otras, independientemente del tipo de tratamiento realizado.
Holdsworth 29 describió ya en 1948 la historia natural de las fracturas del anillo pélvico (fracturas de Malgaine) y observó que el 40 % de los pacientes con un seguimiento promedio de 5 años tenían dolor y sólo el 50 % pudo reincorporarse a su labor habitual.
Tile 9 en 1988 examinó los resultados de 218 pacientes tratados sin cirugía o con fijador externo y comprobó que el 60 % de los pacientes tenían dolor y que en los 3 grupos clasificados por él (A, B y C), el 30 % de los pacientes cambió su empleo y alteró su actividad sexual por el dolor. Miranda, citado por Kyle30 en 1995, en el estudio de un grupo similar de 80 pacientes plantea que independientemente de la clasificación de Tile, el 80 % retornó a sus labores habituales.
Dean 31 en el estudio de una serie en 1995 abandona el uso de la fijación externa y utiliza fijación interna con tornillos sacroilíacos percutáneos y placa anterior con 52 pacientes y refiere que el 35 % alteró su empleo tratados de esta forma.
La tracción en cama y el uso de la hamaca pelviana continúan siendo una variante actual del tratamiento de la fractura de pelvis.La fijación externa, que ha sido utilizada por más de 30 años en la estabilización de las fracturas de pelvis, recibe modificaciones para perfeccionarla constantemente y a pesar de que muchos traumatólogos no la utilizan, está demostrado que disminuye la pérdida de sangre durante la resucitación, facilita la movilización del paciente y favorece la restauración anatómica (incluso si se va a utilizar la fijación interna posteriormente); además de ser por sí misma la solución definitiva para muchas de las lesiones del anillo pélvico.
La fijación interna viene siendo utilizanda por muchos cirujanos que fijan la sínfisis con placa y tornillos, para lograr la reducción anatómica, lo que permite tratar, las fracturas asociadas de las ramas pubianas y dejar preparado el campo para la fijación del arco posterior.
Actualmente se aboga por la fijación posterior con tornillos iliosacros
percutáneos que disminuyen el trauma y el sangramiento del abordaje tradicional
con relativamente pocas complicaciones.
Por último, debe señalarse que independientemente de que los pacientes
sean tratados por métodos conservadores, de fijación externa o
interna, se siguen presentando discapacidades residuales, lo que hace necesario
el estudio prospectivo del tratamiento mediante las 3 modalidades señaladas
y con indicaciones estandarizadas para la cirugía. Unicamente así
se dejará de cuestionar la relación riesgo-beneficio de las diferentes
variantes de tratamiento de las fracturas de pelvis.
The present paper deals with the treatment of pelvic fracture-luxations, analyzes the present trends and reviews the complications and functional results of the main treatment options, fundamentally internal osteosynthesis and external fixation. It also shows a list of references that may facilitate the search or broadening of knowledge by professionals who are interested in this topic.
Key words: pelvis, fractures-luxations, external fixator.
Dans le présent travail, le traitement des fractures-luxations du bassin est abordé, ses tendances les plus actuelles sont analysées, et les complications et les résultats fonctionnels des principales options de traitement son révisés, notamment l'ostéosynthèse interne et la fixation externe. Une liste de références bibliographiques, facilitant la recherche ou l'enrichissement des connaissances des professionnels intéressés à ce sujet, est aussi montrée.
Mots clés: bassin, fractures-luxations, fixateur externe.
Recibido: 23 de mayo de 2005. Aprobado: 6 de junio de 2005.
Dr. Juan Alberto González Ruiz. Complejo Cientifico Ortopedico
Internacional "Frank Pais" . Ave. 51 No. 19603 e/ 196 y 202.La Lisa,
Ciudad de La Habana, Cuba.
1
Especialista de II Grado en Ortopedia y Traumatología.
2 Especialista de I Grado de Ortopedia
y Traumatología.
3 Especialista de II grado en Ortopedia
y Traumatología. Doctor en Ciencias. Profesor Titular e
Investigador de Merito. Director General del CCOI "Frank Pais".
4 Especialista de II Grado en Ortopedia
y Traumatología. Profesor Asistente.
5 Especialista de II Grado en Ortopedia
y Traumatología
6 Especialista de I Grado en Ortopedia
y Traumatología. Profesor Asistente.