Palabras clave: VENAS YUGULARES/cirugía; CARDIOPATIAS C ONGENITAS/cirugía; CATETERISMO PERIFERICO; ESTUDIOS RETROSPECTIVOS.
La inserción de un catéter en el sistema venoso central nos permite la medición constante de la PVC. Esta es una excelente vía para administrar fármacos vasoactivos, volumen y extraer muestras de sangre para los análisis indispensables de laboratorio.2
Existen diferentes vías y técnicas para la colocación de los catéteres en el sistema venoso central, entre las que se encuentran la yugular interna, externa, subclavia, axilar y las venas anticubitales (basílica). Todos los sitios tienen des ventajas, aunque la yugular interna disminuye muchas de las complicaciones de las otras técnicas.1-3
En nuestro servicio se cateterizan 2 venas centrales como promedio en los niños con cardiopatías complejas o se insertan catéteres de doble luz para poder administrar los múltilples fármacos vasoactivos que se necesitan durante la operación y aun varios días después.
En los niños en los cuales no es posible canalizar la yugular interna o se necesita más de una vía central, se canaliza la vena yugular externa.
El objetivo de nuestro trabajo es mostrar el resultado de nuestras obser vaciones sobre el valor del cateterismo de la vena yugular externa.
Todos los pacientes se premedicaron por vía intramuscular y se redujo la anestesia antes de realizar la punción venosa yugular.
En la mayoría de los pacientes se empleó la técnica de Seldinger con guía en J (jota) para vencer la válvula próxima a la unión con la subclavia. En un grupo de pacientes se colocó sola mente un trocar de grueso calibre para administrar volumen y como una según da vía después de canalizar la yugular interna.
El catéter se retiró en la sala de Cuidados Intensivos Posoperatorios a las 24 a 72 horas según indicación de los intensivistas y se anotó cualquier complicación observada.
Las edades oscilaron entre los 3 meses y los 11 años de edad.
En la tabla 1 se señalan las cardiopatías congénitas que padecían los pacientes estudiados y se observa que el mayor número padecía de coartación de la aorta y ductus arterioso, defectos que se operan en decúbito lateral por toracotomía, donde habitualmente no se mide la PVC y al considerarlos "sencillos" nos basta con los trocares en venas periféricas y una vía central para volumen y fármacos vasoactivos.
En la tabla 2 aparecen los catéteres empleados, y existe una preferencia por los de doble luz con guía en J con los cuales se logra vencer casi siempre la válvula.1,4-6
En 123 pacientes de los que empleamos la guía en J (93 %) logramos pasar al sistema venoso central, pero esto sólo fue posible en 12 (41 %) de los 29 en los cuales se empleó la guía metálica recta.
Las complicaciones más frecuentes halladas por nosotros fueron el hematoma en 13 pacientes (4,9 %) y el fallo de la técnica en 3 niños (1,1 %).
El número de vías ha de ser sufi ciente para la administración del volumen necesario, los agentes vasoactivos y la medición de la PVC.1,2
En nuestro servicio canalizamos 2 venas periféricas en todos los pacientes, siempre que esto sea posible, pues en los niños pequeños muchas veces no se palpan ni se ven, y cateterizamos 1 ó 2 venas centrales de acuerdo con el estado físico de los pacientes y la magnitud de la operación.
La vía de acceso más conveniente al sistema venoso central es la vena yugular interna,3,7,8 pero la vena yugular externa tiene una válvula en su unión con la vena subclavia que ofrece resistencia al paso del catéter, para lo cual es útil utilizar la guía metálica en forma de J.4-6
La guía metálica en J garantiza el doble de éxito y es mucho menos traumática para la pared del vaso. En los niños pequeños debe emplearse la guía de 3 mm.1,6
En la literatura médica se describen varias complicaciones por este proceder, pero en la práctica si se toman los cuidados necesarios disminuye la posibilidad de muchas de ellas, excepto el hematoma en el sitio de punción.
Dra. Diana Pérez Almenares. Hospital Pediátrico Docente "William Soler". Altahabana, Ciudad de La Habana, Cuba.