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Revisiones
Neumonía adquirida en la comunidad. Enfoque actualizado
Dr. Moisés Morejón García1
-
Especialista de Primer Grado en Medicina Interna. Profesor Asistente. Hospital
Universitario «Comandante Manuel Fajardo».
Resumen
Se hizo una revisión de múltiples estudios internacionales
sobre neumonía adquirida en la comunidad, y se abordaron sus aspectos
más sobresalientes que incluyen: etiología, cuadro clínico,
epidemiología y tratamiento. Se realizó un análisis
actualizado de dicha afección y se sugirieron recomendaciones aplicables
a estos casos.
Descriptores: NEUMONÍA/etiología; NEUMONÍA/prevención
y control; NEUMONÍA/terapia.
La neumonía definida como un proceso inflamatorio del parénquima
pulmonar de etiología infecciosa, sigue siendo un problema de salud
mundial.1 Se mantiene como única causa infecciosa entre las 10 primeras
causas de muerte en Cuba e incluso en los países desarrollados.2
Epidemiología
Desde el punto de vista epidemiológico las neumonías se dividen
en 2 grandes grupos: las neumonías adquiridas en la comunidad (a
las cuales nos referiremos en este trabajo) y las neumonías intrahospitalarias.3
La incidencia real de las neumonías adquiridas en la comunidad
es difícil de precisar, por no tratarse de una enfermedad de declaración
obligatoria y no requerir ingresos en muchas ocasiones. No obstante, se
estima que afecta a 1 de cada 1 000 personas de la población, de
la cual 7 % requiere hospitalización.4
La época preantibiótica se caracterizó por índices
de mortalidad entre 20 y 40 %, sin embargo, 60 años después
con un desarrollo incalculable de la antibioticoterapia, la mortalidad
se mantiene de forma global en 5 %, y sube de 15 a 25 % entre los pacientes
hospitalizados y hasta 30 a 50 % en aquéllos que necesitan cuidados
intensivos.3,5-7
Cuadro clínico
Los elementos clínicos de la neumonía son bastante característicos,
incluyen: tos, expectoración purulenta, fiebre, dolor en punta de
costado, disnea y en ocasiones hemoptisis, acompañados de estertores
húmedos en uno o ambos campos pulmonares. Estos elementos se presentan
mucho más evidentes en el adulto joven que en el anciano, en estos
últimos pueden ser mucho más solapados o estar totalmente
ausentes; pueden faltar la fiebre hasta en 20 %, la expectoración
en 10 a 30 %, incluso los estertores húmedos en presencia de deshidratación,
en las primeras 24 h de comenzado el evento, cuando existe neutropenia
y en las neumonías causadas por Pneumocystis carinii. En
muchas ocasiones en el anciano los síntomas suelen ser puramente
neurológicos, fenómeno éste conocido y descrito desde
la época preantibiótica por Sir William Osler.5,8 En otras
ocasiones la clínica no es tan característica, razón
por la cual estos cuadros fueron clasificados como neumonías "atípicas",
en los cuales aparece una tos pertinaz y seca, acompañada de cefalea,
fiebre moderada, artromialgias, y quebrantamiento general; sumado a esto,
síntomas extrapulmonares de probable origen autoinmune, como la
otitis y miringitis bullosa, el eritema multiforme, la anemia hemolítica
por crioaglutininas u otros (meningoencefalitis, síndrome de Guillain
Barre, miopericarditis), como en los casos de neumonía por Mycoplasma
pneumoniae. En otras ocasiones aparece una odinofagia por faringitis
que precede o acompaña a la neumonía por Chlamydia pneumoniae.
Por otra parte, este tipo de proceso presenta una semiología respiratoria
escasa y pueden auscultarse únicamente algunos estertores finos,
elementos que no concuerdan con las lesiones radiológicas que suelen
mostrar un patrón reticular bilateral o infiltrados alveolares parcheados
o mixtos; a esto se le ha llamado disociación clínico-radiológica.4
Etiología
Los grandes avances bacteriológicos de finales del siglo pasado
encabezados por el descubrimiento del neumococo por Pasteur y Stenberg,
el Haemophilus influenzae por Pffeifer, la Klebsiella pneumoniae
por Friederlander y el Strepto-coccus pyogenes por Roserbach, seguidos
de la aparición a principios de siglo de la tinción creada
por Sir Cristian Gram, han favorecido el diagnóstico etiológico
de dicho proceso.9,10
Posteriormente, múltiples técnicas han sido creadas para
tratar de identificar el agente causal, unas más sencillas y asequibles,
otras más complejas y costosas; de esta forma existe desde el esputo
teñido con Gram, los cultivos de sangre y esputo, hasta las técnicas
de radioinmu-noensayo, fijación de completo, inmunofluorescencia,
prueba ELISA, reacción en cadena de polimerasa, etc.2,9 No obstante,
en la mayoría de los estudios con todas las técnicas presentes,
el aislamiento e identificación del microorganismo no va mucho más
allá de 50 %.11-15
A pesar del gran desarrollo de las técnicas diagnósticas,
la tinción de esputo de Gram se mantiene vigente, una técnica
sencilla, rápida y barata, que nos da una buena orientación
para la aplicación de la terapéutica inicial empírica
y además, nos sirve para valorar los resultados de los cultivos
de esputos; ya que la flora orofaríngea puede crear resultados falsos
positivos y crecer microorganismos que no son los verdaderos responsables
del proceso infeccioso, contaminación que también puede ocurrir
con la tinción de Gram. Por tal razón, después de
teñido el esputo, para que la muestra sea válida deben encontrarse
más de 25 leucocitos polimorfonucleares y menos de 10 células
epiteliales por campo de 100 aumentos al microscopio óptico.
Se conoce la amplia gama de microorganismos responsables de la etiología
de las neumonías adquiridas en la comunidad, los cuales se encuentran
encabezados por el Streptococcus pneumoniae, con una incidencia
de 40 a 60 %, seguido del Mycoplasma pneumoniae con 20 % y la Chlamydia
pneumoniae y la Legionella pneumophila con 5 a 15%; sumado a
esto una incidencia de los virus del orden de 15 %. Estos microorganismos
más frecuentes son seguidos por otro grupo más amplio pero
menos frecuente como son: Haemophilus influenzae, Klebsiella
pneu-moniae, Stafilococcus aureus,
anaerobios e incluso hasta 10 % de flora mixta, donde pueden verse múltiples
combinaciones tanto virus-bacterias como grampositivos-gramnegativos, aerobios-anaerobios,
así como combinaciones de virus; una de las combinaciones más
frecuentes es la de neumococo-H.influenzae.4,8,16
Tratando de contrarrestar los altos índices de mortalidad presentados
en este tipo de patología respiratoria infecciosa, se han establecido
varios criterios, tanto de hospitalización como de mal pronóstico,
los cuales se exponen a continuación.17
Criterios de hospitalización
-
Edad mayor de 65 años.
-
Inmunosupresión (esteroides y citostáticos).
-
Presencia de enfermedades o estados asociados (Enfermedades pulmonares
de obstrucción crónica, Diabetes mellitus, Enfermedad cerebrovascular,
Alcoholismo, Desnutrición, Insuficiencia cardíaca, neoplasias,
etc.).
-
Temperatura > 38,3 oC.
-
Frecuencia respiratoria > 30 movimientos.
-
Tensión arterial: Sistólica < 90 mm Hg. Diastólica
< 60 mm Hg.
-
Alteración mental aguda.
-
Hipoxia. PO < 60 mg Hg.
-
Pulso > 140 movimientos.
-
Lesión multilobular en la prueba de rayos X del tórax.
-
Presencia de microorganismos de alto riesgo: estafilococos, bacilos gramnegativos,
aspiración.
-
Complicaciones extrapulmonares: Meningitis, artritis, etcétera.
Algunos estudios han reportado 5 factores (1,2,3,4,11) como predictivos
de complicaciones. Cuando 2 o más de estos factores están
presentes, las posibilidades de complicaciones exceden de 60 %.8,16,18-20
Tratamiento
Es muy importante determinar, al aplicar los criterios de ingresos antes
expuestos, cuáles son los pacientes que deben ser hospitalizados
y cuáles pueden llevar tratamiento ambulatorio; primero, por el
riesgo que corre todo paciente hospitalizado de contraer una infección
nosocomial, segundo, porque se calcula que el costo con la hospitalización
se multiplica de 15 a 20 veces,16 y si en estos momentos contamos con el
apoyo del médico de familia, el ingreso en el hogar de los pacientes
con criterio de tratamiento ambulatorio, sería lo ideal.
Infinidad de estudios han propuesto múltiples esquemas terapéuticos
en la neumonía, no obstante casi todos coinciden en la estratificación
previa del paciente con dicha afección, porque en la gran mayoría
de los pacientes afectos el tratamiento inicial es empírico.
Todos coinciden en que el parámetro más importante en
este sentido es el estado inmunólogico del paciente afecto, para
lo cual se tienen en cuenta fundamentalmente la edad y las enfermedades
y/o estados asociados.
Hoy se sabe el importante papel que desempeña el estado inmunólogico
del paciente en el enfoque tanto etiológico, terapéutico
como de pronóstico en el enfermo con neumonía. La aparición
o no de esta afección obedece fundamentalmente a la situación
que resulte del enfrentamiento entre la capacidad de la inmunidad del huésped
y la virulencia de las bacterias.18
La edad se ha convertido en un factor primordial en dicho sentido. A
pesar de no estar totalmente definida la edad de comienzo de la llamada
senectud inmunólogica, se sabe que a partir de la cuarta década
de vida la incidencia de la neumonía asciende paulatinamente y llega
a la cúspide en los pacientes mayores de 65 años.21 Una serie
de procesos como son la pérdida del reflejo tusígeno, alteración
del aclaramiento mucociliar, y reducción de la inmunidad sistémica,
aparecen en esta etapa de la vida, los cuales favorecen y predisponen al
paciente anciano a ser atacado por una serie de microorganismos como son:
los bacilos gramnegativos, estafilococos, anaerobios, etc.; los cuales
no tienen suficiente invasividad para vencer un aparato inmunológico
intacto como lo tiene el adulto joven. Por estas razones la edad avanzada
es el mayor factor de riesgo que predispone a la alta incidencia y mortalidad
por neumonía.8
La senectud inmunológica se ve potenciada por la presencia de
una serie de enfermedades o estados asociados inmunodebilitantes como son:
Diabetes mellitus, enfermedad pulmonar crónica, neoplasias, alcoholismo,
desnutrición, insuficiencia cardíaca, etcétera.22,23
Hoy se sabe que los microorganismos más frecuentes que afectan
al adulto joven con neunomía adquirida en la comunidad son: Streptococcus
neumoniae, Mycoplasma neumoniae y los virus,3,24 los cuales
frente a un sistema inmunológico intacto pueden ser eliminados con
antibióticos bacte-riostáticos. Sin embargo el espectro de
microorganismos que puede intervenir en dicho proceso en el anciano es
muy amplio e incluye además del neumococo, microorganismos como
Stafilococcus aureus, bacilos entéricos gramnegativos, H.
influenzae, C. pneu-moniae, L. pneumophila, anaerobios
e incluso floras mixtas. Por esta razón, la monoterapia no está
aceptada, a no ser que sea de amplio espectro, antibióticos como
las cefalosporinas de 2da. y 3ra. generación, amoxacillina-ácido
clavulánico. Sin embargo ni siquiera así se cubre todo el
espectro, pues con estos antibióticos quedarían fuera patógenos
tan agresivos y con elevados índices de mortalidad, fundamentalmente
en los ancianos, como son: legionella, clamydia, mycoplasmas, porque estas
drogas no penetran en el interior de los macrófagos, ni tienen acción
intracelular que es precisamente donde se encuentran dichos microorganismos,
es aquí donde desempeñan un importante papel los macrólidos,
las quinolonas, la rifampicina, que sí poseen dicha acción.
En algunos esquemas terapéuticos se recomienda el uso de la penicilina
o macrólidos, en los pacientes con neumonía adquirida en
la comunidad (NAC) sin criterios de ingresos, esto, un tanto apoyado en
el alto índice que mantiene el neumococo como agente causal de la
NAC. No obstante, la mayoría de los países actualmente son
poseedores de cepas de neumococo resistentes a la penicilina y muchos de
ellos con niveles elevados, algunos por encima de 50 %, como es el caso
de Hungría, España, Francia; otros por encima de 20 % como
EE.UU y América en general, razón que muchas veces imposibilita
usar dicha droga.25-28
En el caso del paciente con criterio de ingreso es más complejo
pues la demora en la efectividad del tratamiento está descrita como
elemento de mal pronóstico, y si se tiene en cuenta que la gran
mayoría de los pacientes que ingresan con NAC, no tienen diagnóstico
etiológico y reciben tratamiento empírico, éste debe
ser con un espectro lo más amplio posible, por tal razón
la monoterapia no es aceptada.
Basado en estos elementos, prácticamente todos los autores concuerdan
en que la antibioticoterapia de elección en la NAC en el adolescente
o el adulto joven son los macrólidos.3,5,13,29-31
En la antibioticoterapia de la neumonía adquirida en la comunidad
en el paciente menor de 60 años sin criterio de ingreso se invocan
varios esquemas posibles:5,16,31
-
Macrólidos.
-
Bencilpenicilina.
-
Trimetropin/sulfametaxazole.
-
Amoxacillín/ácido clavulánico.
-
Cefalosporinas de 2da. ó 3ra. Generación (oral o parenteral).
En el paciente con criterio de hospitalización son múltiples
los esquemas aplicados con buenos resultados:12,29,31-33
-
Amoxacillina/ácido clavulánico + macrólido.
-
Penicilina + quinolonas.
-
Cefalosporinas 2da ó 3ra. generación(IV) + macrólidos.
En los pacientes con criterios de cuidados intensivos se recomienda:34-37
-
Penicilina antipseudomónica.
-
Quinolonas + aminoglucósidos o macró-lidos.
-
Cefalosporina antipseudomónica.
-
Imipenem.
Teniendo en cuenta los resultados de estos estudios, y nuestro arsenal
terapéutico, podríamos sugerir utilizar la siguiente antibioticoterapia
en nuestros pacientes con neumonía adquirida en la comunidad:
Neunomía en el adulto joven: Eritromicina.
Neunomía en el paciente con menos de 60 años sin enfermedad
asociada ni criterio de ingreso: Eritromicina o Penicilina. Trimetropín-Sulfametoxazol(para
fumadores).
Neumonía del anciano con criterio de ingreso: Penicilina
o Cefazolin +Trimetoprin-Sulfametoxazol.
Neumonía severa del anciano: Cefalosporinas de 3ra. generación
+ macrólidos o aminoglucósidos.
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