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Editorial
Tuberculosis: una reflexión necesaria
Para este año, el tema del Día Mundial de la Tuberculosis
es "Los éxitos y los fracasos de la lucha contra la tuberculosis".
Resulta significativo que a pocos años de comenzar un nuevo milenio,
que avisora un imponente desarrollo tecnológico con nuevos retos
y desafíos, la humanidad observa, con asombro y preocupación,
cómo resurgen y emergen nuevas y viejas enfermedades infecciosas,
entre las que se destaca la tuberculosis.
Esta enfermedad, prácticamente olvidada en los países
desarrollados, emerge de nuevo como un grave problema de salud, como expresión
del deterioro social cultivado en su más aguda manifestación
a partir de la década de los 80, a la pérdida del control
de los programas de lucha contra la tuberculosis, a las nefastas consecuencias
que se derivan del desarrollo acelerado de la epidemia del SIDA y a la
aparición de cepas resistentes del bacilo de Koch (BK).1
La tuberculosis en el mundo
Si bien es cierto, que la evolución desfavorable de la tuberculosis
en los países desarrollados es reciente, esta enfermedad no ha dejado
de ser un flagelo en diferentes regiones del mundo subdesarrollado. Según
informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Unión
Internacional de la Tuberculosis (UICTER), se estima que en este decenio
aparecerán, antes de finalizar el siglo, 90 000 000 de casos nuevos
de tuberculosis, con 30 000 000 de defunciones, de ellas 1 210 000 en Latinoamérica
y la región del Caribe.
La OMS, por el crecimiento vertiginoso de la tuberculosis y su extensión
regional, decretó en 1993 el estado de emergencia global2 para enfrentar
esta amenaza creciente y definió conjuntamente con la UICTER, las
bases para que cada país de forma racional logre el control de la
tuberculosis,3 a partir de una estrategia basada en la necesidad de:
-
Establecer una voluntad política y un compromiso de los gobiernos
de cada país, para organizar y sostener un programa eficiente de
control.
-
Garantizar la detección de los nuevos casos de tuberculosis y
el diagnóstico por baciloscopia de los enfermos.
-
Asegurar las drogas para el tratamiento de corta duración a todos
los casos detecta-dos, con administración directamente observada.
Según fuentes de la OMS, solamente 7 % de la población
mundial vive en países con una baja prevalencia de tuberculosis,
26 % vive en países que no adoptan estas estrategias y la gran mayoría
(64 %) habita en territorios que desarrollan parcialmente estas recomendaciones.
La tuberculosis en Cuba
En Cuba la tuberculosis se incrementa en el período de 1992 a
1994 (de 5 x 100 000 habitantes en 1991 a 14,3 x 100 000 habitantes en
1994), como expresión de un fenómeno multicausal asociado
con:
-
Las reactivaciones endógenas en los adultos de la tercera edad,
producto de infecciones con el bacilo adquiridas en edades tempranas de
la vida.
-
La difícil situación económica que enfrenta el
país en los últimos años, con cambios en las condiciones
de vida, aumento del riesgo a enfermar en determinados grupos de la población
y las limitaciones en el desarrollo del programa de control.
-
El deslizamiento de la prioridad del programa de control con repercusión
en los indicadores operacionales, con demoras en la localización
de casos que favorecieron la transmisión en la comunidad.4,5
A diferencia con otros países, en Cuba el incremento de la tuberculosis
no ha estado vinculado con la aparición de cepas resistentes (a
pesar de todas las limitaciones, los medicamentos han estado garantizados
y su administración ha sido estrictamente controlada y ambulatoria
en la atención primaria de salud [APS], desde 1971), así
como tampoco a la epidemia del virus de inmunodeficiencia humana (VIH),
pues hasta el momento la coinfección de la tuberculosis y el SIDA,
por la prevalencia de seropositivos al VIH, no constituye un problema.6-8
Por otro lado, podemos señalar la diferencia en cuanto a la
capacidad de respuesta del Sistema Nacional de Salud, para enfrentar y
controlar con éxito esta nueva situación epidemiológica
que, desde finales de 1993, fue identificada como un problema principal
de salud. Esto permitió modificar y perfeccionar el programa nacional
de control, con el objetivo de recuperar su prioridad y los indicadores
alcanzados.
Los primeros resultados se lograron en 1995, cuando se detiene el
incremento de la tuberculosis y se inicia el proceso de recuperación
gradual de los indicadores operacionales del programa. Al cierre de 1997,
la tasa registrada de 12,2 por 100 000 habitantes, refleja el proceso de
reducción de la incidencia iniciada desde hace 3 años.
Principales objetivos del Programa Nacional de Control de la Tuberculosis
(PNCT) en Cuba para los próximos 3 años
Objetivos
-
Curar anualmente 95 % de los casos nuevos de tuberculosis.
-
Detectar 90 % de los casos nuevos de tuberculosis con baciloscopia positiva.
-
Lograr una reducción anual de 5 a 10 % en la incidencia de nuevos
casos.
-
Perfeccionar el trabajo de la red de laboratorios.
Actividades según componentes del programa
-
Desarrollar la búsqueda de casos.
-
Acrecentar la búsqueda de SR+14 a 1 % en las consultas de medicina.
-
Incrementar la captación de la primera muestra a 95 % y la segunda
muestra a 90 %.
-
Aumentar la búsqueda activa de SR+14 en grupos de riesgo (reclusos,
ancianos, seropositivos al VIH, malnutridos, etcétera)
Tratamiento
-
Mantener la supervisión estricta de la administración
de las drogas a 100 % de los enfermos.
-
Incrementar la cobertura nacional de medicamentos de 6 meses a 1 año.
Red nacional de laboratorios
-
Centralizar en los niveles de laboratorio provincial y nacional el control
de calidad de la baciloscopia. Laboratorios provinciales.
-
Perfeccionar el sistema de vigilancia de la resistencia a las drogas
(6/98).
Prevención
-
Perfeccionar la calidad del control de foco para la detección
de infectados de alto riesgo.
-
Introducir la prueba de Mantoux a todos los contactos de caso de BK+
y la administración supervisada de la quimioprofilaxis con isoniazida.
Investigación
-
Realizar estudios del riesgo anual de infección en grupos de
riesgo.
Gerencia
-
Garantizar las supervisiones periódicas por parte de la Unidad
Central, en los niveles provincial y municipal, para evaluar el funcionamiento
del PNCT y el impacto logrado en el programa por cada área de salud.
-
Automatizar el sistema de registro del programa.
Capacitación
-
Mantener los cursos de adiestramiento en función de las necesidades
de aprendizaje identificadas en cada territorio.
Referencias bibliográficas
-
Raviglione MC, snider DE Jr, Kochi A. A global epidemiology of tuberculosis:
morbity and mortality of a worldwide epidemic. JAMA 1995;273:220-6.
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Nakajima H. Tuberculosis Estado de urgencia. Salud Mundial 1993;46:3.
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its possible elimination. Tuberc Lung Dis 1994;75:198.
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Marrero A, Carreras L. El programa de control de la tuberculosis en Cuba.
Rev Cubana Med Gen Integr 1996;12:381-5.
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Styblo K. Impacto de la infección VIH en la epidemiología
mundial de la tuberculosis. Bol Union Tuberc Enf Respir 1991; 66:27-33.
-
World Health Organization. Anti-tuberculosis drug resistance in the world.
Geneva, WHO/TB/97.229.
Dr. Antonio Marrero Figueroa
Dirección Nacional de Epidemiología. Ministerio de
Salud Pública.