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RESUMED 2000;13(1):48-52

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Dr. Víctor SantamarinaSíntesis biográfica del Dr. Víctor Santamarina

Víctor Severo Santamarina Salanueva nació el 6 de novimbre de 1906 en Caibarién, actual provincia de Villa Clara. Por trasladarse su familia para La Habana, estudió Bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza; cursando posteriormente los estudios de Doctor en Medicina en la Universidad de La Habana; el cierre de la Universidad por el machadato, retrasó su graduación por 3 años, hasta terminar en 1934. Luego de una intensa vida dedicada a su profesión y a las ciencias, falleció repentinamente en La Habana, en 1969, cuando desplegaba todas sus energías, conocimientos y prestigio, en favor del país. Desde su época se vinculó a lo que sería la pasión de toda su vida: en 1930 desarrolló el primer cursillo sobre Hidrología y Climatología Médica, en la Escuela de Medicina de la Universidad, y a partir de 1931 propuso e impulsó la creación de la Sociedad Nacional de Hidrología y Climatología, a cuya creación en 1932 fue nombrado Secretario y, posteriormente, Presidente. En los años 1932 al 37 publica numerosos trabajos sobre estas materias en varias revistas médicas: Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana, Vida Nueva, Archivos de Medicina y Cirugía de La Habana, y Medicina de Hoy. Uno de esos artículos, de 1934, titula "Riqueza Turística: Hidrología y Climatología", revela su temprana su comprensión de las múltiples posibilidades en cuanto al uso social de esos recursos. Ya en esos años también se interesa grandemente por la estación termal de San Diego de Los Baños, en favor cuyo mejoramiento y desarrollo despliega una sostenida labor durante toda su vida. Con motivo de una propuesta suya, en 1936 se crea la Sección de Hidrología y climatología dentro de la corporación nacional de Turismo, de la que fue su delegado hasta la disolución de dicho órgano durante el último gobierno de Batista. En 1937 publica su primer libro sobre estas materias, Hidrología y Climatología Médicas, en colaboración con otras personalidades cubanas. En 1938 obtiene por concurso, una beca de la Asociación Médica Panamericana para realizar estudios de postgrado en varias prestigiosas universidades de los EE.UU.: Harvard, Columbia, Cornell y John Hopkins. En ese propio año ingresa como miembro Titular de la International Society of Medical Hydrology, y en 1940, a nombre del Servicio Técnico de Salubridad de Cuba, realiza una visita de estudios a los principales centros balneológicos y termales de los EE.UU. En el período 1937 al 41 continúa publicando numerosos trabajos, en los que profundiza la integración de la razón científica del desarrollo balneológico, con su importancia económica y social; varios de estos artículos se condensan en el folleto "Riquezas Hidrológicas y Climáticas", que aparece en 1941. En 1941 realiza otro importante viaje de estudios a Saratoga Springs, EE.UU., esta vez para estudiar específicamente la organización técnico-administrativa de dicho balneario mundialmente reconocido como modelo. En 1942 fue nombrado asesor técnico del patronato del balneario de San Diego de los Baños, con carácter honorario, cargo que desempeña hasta 1945; a su propuesta el Patronato crea el laboratorio de hidrología médica, y se le encomienda su organización. En 1943 fue electo representante ante el Consejo Superior de la Corporación Nacional del Turismo y con posterioridad miembro de su Comité Ejecutivo, en lo que se desempeña hasta 1953. En 1944 presenta un histórico trabajo ante el Comité Ejecutivo de la Federación Médica de Cuba, explicativo de la importancia científica, económica y social de la Hidrología y la Climatología Médicas, en el que recababa apoyo y patrocinio a dichas ciencias, tesis que resultó aprobada. La Junta de Economía de Guerra lo nombra miembro de la comisión para el estudio del turismo en la post guerra; y en calidad de tal presenta su proyecto para la creación en Cuba de centros de rehabilitación de heridos de guerra, publica varios trabajos con este tema. En 1944 el patronato del balneario de San Diego acordó la publicación de su libro El Turismo, Industria Nacional considerado un verdadero clásico sobre el tema. Por su sostenida labor de años anteriores, en 1945 se crea el Instituto Nacional de Hidrología y Climatología Médicas, que dirigiría desde su creación, con el cargo de director técnico, hasta su desaparición física en 1969, excepto en los años de la tiranía batistiana, 1952 al 58, en los que estuvo separado de dicha responsabilidad. En julio de ese propio año 1945, el balneario de San Diego de los Baños, por ser propiedad del Estado, fue adscripto al mencionado instituto, bajo la directa supervisión del Dr. Santamarina, lo que le permitió aplicar los principios que durante años había venido estudiando y promoviendo: rigurosa observación médica de cada enfermo, confección de hojas clínicas, exámenes de laboratorio, registro fotográfico y otras acciones, todo lo cual permitió acumular durante años de paciente y sostenido trabajo, un invalorable tesoro documental. En 1946 realiza otro viaje al balneario de Saratoga Springs esta vez como delegado oficial del Ministerio de Salubridad, con vistas a la posible construcción de un moderno balneario en San Diego de los Baños, idea que venía argumentando sostenidamente desde años atrás. En 1946 comienza la publicación de la Revista del Instituto Nacional de Hidrología y Climatología Médicas, en la que a lo largo de varios años logró conformar una bibliografía verdaderamente clásica en los temas balneológicos, con amplio reconocimiento internacional. En 1947 realiza, como delegado oficial por Cuba un viaje de estudios para conocer la organización administrativa de varios balnearios en Argentina y Brasil, con vista a la construcción de un moderno balneario en San Diego; durante dicho viaje es nombrado Miembro Honorario Extranjero de la Sociedad Argentina de Hidrología y Climatología Médicas. En 1948, fue designado Presidente de Honor del Primer Congreso Médico de Brasil, que se efectuó en 1949, en este propio año también fue nombrado miembro honorario de la Liga argentina contra el reumatismo. En 1950 da lectura en la Universidad del Aire, al trabajo "Cómo estimular y proteger el desarrollo del turismo en Cuba", que sería también publicado. La copiosa información científica y de tipo organizativo aportada por el Dr. Santamarina constituyó un pilar inapreciable para la concepción, el proyecto y la construcción del moderno balneario de San Diego de los Baños, verdadero modelo en su especialidad y orgullo de la balneología cubana. En 1946 es nombrado delegado por Cuba para la reunión internacional en New York que crea la Organización Mundial de la Salud, de las Naciones Unidas. En 1946 es el delegado del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, en el Primer Congreso Médico Social Panamericano, que se celebra en La Habana y en el mismo año es nombrado vocal de la comisión cubana de enfermedades infecciosas. En 1947 es el delegado por Cuba ante la XII Conferencia Sanitaria Panamericana, que se celebra en Caracas, y en ese propio año representa nuevamente a Cuba en la reuniòn anual del comité ejecutivo de la oficina sanitaria panamericana en Buenos Aires. En 1947 es nombrado miembro honorario del Consejo de defensa social. Organiza en 1948 las primeras reuniones hospitalarias provinciales en Santa Clara, Santiago de Cuba y Pinar del Río. Reorganiza y crea en 1947 una comisión para estudiar un plan de reorganización hospitalaria, y otra para la reorganización total de la enseñanza de las profesiones de enfermeras y enfermeros. Publica en esos años varios artículos y folletos referidos al tema hospitalario, y crea en 1948 las bibliotecas médicas en los hospitales de Cuba, año en el que también crea la Sociedad Cubana de Hospitales. El campo científico de la Reumatología es otro terreno de particular dedicación de su desempeño profesional. En 1945 funda la sección de reumatología dentro del Instituto Nacional de Hidrología y Climatología Médicas, y en ese propio año también funda, en el Balneario de San Diego de Los Baños, el primer centro antirreumático de Cuba, que lo dirigía hasta 1952. En 1949 participa como delegado oficial por Cuba, en el VII Congreso Internacional de Reumatología en New York. En 1949 funda la Sociedad Cubana de Reumatología, en 1951 la Liga cubana contra el reumatismo y en 1952 el Centro Antirreumático de Cuba, en el Hospital Mercedes. En 1950 realiza los primeros trabajos clínicos en Cuba sobre la aplicación del Cortisone en enfermenos reumáticos, con permisos oficiales de los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, a solicitud de los Laboratorios Merck. Durante años publica numerosos trabajos basados en sus investigaciones sobre el reumatismo, que aparecen en revistas médicas y de circulación general, así como en folletos, no pocos de los cuales son también publicados en diversas publicaciones extranjeras.

A los pocos días del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, el Dr. Víctor Santamarina es destituido de todos sus cargos oficiales, por no haber aceptado la pretendida legitimidad del nuevo desgobierno encabezado por Batista, y se ve impelido al ejercicio privado de la profesión, en las especialidades de Reumatología y enfermedades artríticas en general. No obstante, mantiene sus trabajo honorarios en las sociedades no gubernamentales que preside o en las que participa, y comienza a desarrollar una reconocida labor como profesor en los cursos de verano de la Universidad de La Habana, en carácter de post grado, sobre Reumatología. Se vincula al Movimiento de Resistencia Cívica del "26 de Julio", y colabora de diversas maneras con la Revolución, incluyendo la prestación de su consulta particular para celebrar reuniones conspirativas. En esos años también trabaja como Director técnico del desarrollo de un nuevo balneario en Santa Fe, Isla de Pinos, propiedad de una firma privada cubano norteamericana. En esta instalación, posteriormente en desuso y en la actualidad en fase de recuperación, introduce por primera vez en Cuba las más modernas tecnologías para la helioterapia, y sus consiguientes métodos de tratamiento. Durante sus regulares visitas de trabajo a la Isla de Pinos, logra autorización del mando militar del Presidio Modelo, para prestar servicios médicos a varios de los reclusos allí confinados por actividades revolucionarias. El triunfo de la Revolución abre, también para el Dr. Víctor Santamarina, una nueva etapa. Una de las primeras decisiones del nuevo ministro de Salubridad de la Revolución, Comandante Dr. Julio Martínez Páez, el 20 de enero de 1959, es restituir en su cargo al frente del Instituto Nacional de Hidrología y Climatología Médicas, a su fundador y primer director, fue; además, su compañero de aulas universitarias. También asume, consiguientemente, la dirección del balneario de San Diego de los Baños. En marzo de 1959 fue nombrado delegado por Cuba al segundo congreso panamericano de Reumatología, celebrado en Washington. A los pocos meses, en ese propio 1959, el Comandante en Jefe, de visita por Pinar del Río, lo manda a buscar al balneario de San Diego de los Baños donde se encontraba, y durante horas intercambian sobre diversos temas, inmersos en el hermoso escenario de los mogotes y Los Portales del río San Diego; están presentes su viejo amigo y compañero de afanes científicos, Antonio Núñez Jiménez, Celia Sánchez, y otros compañeros. En este encuentro se definen proyecciones estratégicas para el desarrollo progresivo de la balneología sobre las bases científicas y socioeconómicas con que el Dr. Santamarina siempre había soñado, y que ahora finalmente propiciaba la nueva situación del país. Con esa responsabilidad, visita de inmediato todos los centros balneológicos y termales del país, instalaciones rústicas en su gran mayoría, y comienza una labor de integración de todas ellas en un sistema balneológico nacional, respetando sus necesarias particularidades, hidrológicas, termales y terapéuticas. Por indicación del co. Fidel, a los pocos meses el Dr. Santamarina preside una delegación que visitaría los principales centros balneológicos de Estados Unidos, México y Francia, junto con el Comandante Feliberto Olivera; también integraba la misión el eminente geólogo cubano, ingeniero Jorge Broderman, y otros compañeros. Esta delegación, además del interés de estudio, lleva el objetivo de promover relaciones científicas y de todo tipo del nacimiente sistema balneológico cubano. En los momentos en que el enemigo contrarrevolucionario logra que numerosos médicos abandonen el país, y en partícular que renuncien a su labor docente en las aulas universitarias, con el propósito de crearle a la naciente Revolución una crisis en este punto tan sensible, el Dr. Santamarina es de los dignos profesionales de la salud que no sólo permanecen junto al pueblo, sino que, adicionalmente a sus responsabilidades ahora recrecidas, se incorpora a la docencia médica universitaria. Es por ello que asume, a fines del 1959, la tarea de profesor de Medicina Interna en la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana, y de Profesor Titular de atención médica en los cursos de introducción a la administración sanitaria, en el Instituto Finlay. También en estos años de ingentes esfuerzos se vuelve a desempeñar en el campo de la organización hospitalaria: trabaja en la organización de los servicios de Reumatología, Medicina Interna, y Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Ortopédico Docente "Fructuoso Rodríguez"; así como del servicio de reumatología del hospital universitario "Cmdte. Manuel Fajardo". Realiza diversos trabajos para dar a conocer en Cuba la organización de la enseñanza médica y la terapéutica en las mejores universidades extranjeras, y de forma especifica la enseñanza de la Reumatología, la Medicina Física y la Rehabilitación en las escuelas de medicina de los Estados Unidos, así como lo referente a la formación de técnicos en fisioterapia en este país. En este aspecto, presenta una propuesta para crear una escuela de técnicos en fisioterapia en nuestro país. En 1960 encabeza una delegación oficial de Cuba que visita a la Unión Soviética y Checoslovaquia, con el propósito de conocer e intercambiar experiencias sobre la organización científico técnica, médico asistencial y administrativa en materias de la hidrología y climatología médicas, reumatología y la medicina física y rehabilitación, así como en lo tocante a la enseñanza de la medicina en general, y de la terapéutica en particular. Esta fue una de las primeras delegaciones cubanas que visitara a la Unión Soviética, tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Debido a la nueva situación social de Cuba a partir del triunfo revolucionario y, consiguientemente, de las nuevas instituciones que se van creando, 3 organismos se sienten lógicamente interesados en el desarrollo de la balneología y el termalismo: el Ministerio de Salud Pública, el Instituto Nacional de la Industria Turística, y la naciente Academia de Ciencias, de la que el Dr. Santamarina fue designado miembro fundador, y los 3 contribuyen, de una y otra forma, con su apoyo decidido. En sus vínculos con el Instituto Nacional de la Industria Turística establece relaciones estrechas de trabajo y de amistad con su presidente, el Dr. Baudilio Castellanos, y con su vicepresidente, el Comandante Jesús Montané Oropesa. Con motivo de la creciente hostilidad imperialista contra Cuba y su joven revolución, en 1960 se crean las milicias médicas, a las que el Dr. Santamarina se incorpora como fundador, destacando siempre con orgullo que su carnet de miliciano era el 4to de ese cuerpo. Desde su creación, ingresa como miembro distinguido del consejo científico del Ministerio de Salud Pública. Al momento de su fallecimiento trabajaba en el libro Reumatología, obra concebida por él para el médico general, profusamente ilustrada para la mejor comprensión del tema. Esta síntesis biográfica fue elaborada a partir del curriculum vitae del propio Dr. Santamarina, de la documentación existente en su archivo personal y de los testimonios de su esposa e hijos.
 
 

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