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Programa Nacional
Programa Nacional de Prevención y Control de la Enfermedad Cerebrovascular
en Cuba
Las enfermedades cerebrovascular (ECV), constituyen uno de los problemas
de salud más importantes en todos los países desarrollados
y en nuestro país. Múltiples recursos se emplean con el fin
de atenuar las pérdidas de vidas humanas que alcanzan niveles considerables
cada año, y el grado de invalidez que presentan estos pacientes.
En Cuba constituye la tercera causa de muerte y se observa en las últimas
3 décadas un ascenso de las mismas en tasas brutas, detectándose
una tendencia al desplazamiento de la muerte por estas causas hacia edades
más tempranas.
El Programa de Prevención y Control de las Enfermedades Cerebrovasculares
propone dirigir todos los esfuerzos hacia la prevención de las enfermedades
cerebrovasculares, actuando fundamentalmente en el control de los factores
de riesgo, cambiar estilos de vida de la población y en llevar la
atención médica a todos los niveles con medidas que permitan
disminuir la morbilidad y mortalidad .
El objetivo fundamental del Programa es disminuir la morbilidad y mortalidad
por esta enfermedad con límites en tiempo y espacio.
Las actividades fundamentales de este Programa se desarrollan en todos
los niveles de atención, teniendo como acciones principales la prevención
primaria de los factores de riesgo para disminuir la morbilidad y mejorar
la calidad médica en los niveles secundario y terciario y disminuir
la mortalidad por esta causa.
En la atención primaria de salud se desarrollan las acciones
de promoción y prevención, modificaciones de estilo de vida
de la población e incremento de la pesquisa activa en los individuos
en riesgo.
Son muy importantes las acciones de salud que se desarrollan en el nivel
secundario donde debe fortalecer el diagnóstico oportuno y el tratamiento
eficaz para lo cual es necesario desarrollar progresivamente servicios
especiales en la atención del paciente cerebrovascular, la atención
especializada por equipos multidisciplinarios, garantizando la rehabilitación
precoz de los mismos.
La clasificación NIND´90, la más utilizada en la
actualidad considera la enfermedad cerebrovascular asintomática,
la disfunción cerebral focal (ataque, transitorio isquémico
e Ictus), la demencia vascular y las encefalopatías hipertensivas.
La literatura mundial ha establecido parámetros de diagnóstico
con los cuales se puede implementar de manera racional el programa del
ictus incluye: las escalas de valoración neurológicas de
riesgo de ECV, la historia clínica computarizada, el doppler color
y transversal y el perfil biológico.
Sólo en los casos por cefalea o por otro signo o síntoma
orientador de enfermedad vascular malformativa, se incluirá la realización
de la tomografía computada o de acuerdo con el algoritmo de trabajo
para las investigaciones neurorradiológicas.
En aquellos pacientes de mediano y alto riesgo, los estudios invasivos
sólo serán realizados en centros de referencia, donde la
morbilidad en los mismos justifique su realización, cumpliendo con
la función de referencia y contrarreferencia que apoya las escalas
de valoración propuestas en el anexo, seguidas por los diferentes
niveles de atención.
El manejo del paciente con enfermedad cerebrovascular en fase aguda
debe incluir un sistema escalonado de atención al paciente con ECV,
que debe responder a la variante tiempo. Todo ictus se presenta como un
inicio rápido del defecto neurológico, pero sus causas pueden
variar ampliamente.
Cada tipo de enfermedad tiene tratamiento diferente, sin embargo, es
común para todas, la necesidad de un diagnóstico y tratamiento
rápido, si es posible en las primeras horas de iniciado el daño
encefálico, evitando que este progrese o se haga permanente. Las
nuevas estrategias de tratamiento que se desarrollan actualmente son efectivas
en las primeras horas de la enfermedad.
Para ello, los diferentes niveles de atención del sistema nacional
de salud (SNS), deben realizar cambios críticos en la organización,
el conocimiento y la mentalidad con que se enfrentan los pacientes con
ictus.
Principales acciones a desarrollar en los diferentes niveles del sistema
Para cumplimentar las estrategias del programa hemos establecido por niveles
de atención las siguientes acciones:
Atención primaria
-
Incrementar la pesquisa activa de la enfermedad, a partir de los pacientes
dispensarizados como grupos de riesgo.
-
Brindar educación sanitaria a pacientes y familiares, para desarrollar
en ellos adecuados hábitos y habilidades terapéuticas con
el objetivo de prevenir o disminuir las discapacidades.
-
Desarrollar actividades de prevención y promoción de Salud,
con el objetivo de modificar hábitos como: dieta inadecuada, hipercolesterolemia,
obesidad, tabaquismo, alcohol, sedentarismo y estrés.
-
Identificar pacientes de alto riesgo de ECV isquémica, con posibilidades
de prevención, mediante la auscultación de un soplo carotídeo
cervical asintomática.
-
Pesquisar pacientes con síntomas premonitorio o de "aviso", más
importante de la HSA (cefalea centinela o warning leak), para la realización
de un diagnóstico precoz y remisión oportuna.
-
Interconsultar con el grupo básico de trabajo (GBT), y/o el neurológo,
los pacientes que lo requieran por no lograr su control terapéutico,
para evitar las complicaciones y discapacidades.
-
Identificar los pacientes con ATI para su correcta evaluación y
tratamiento.
-
Brindar la rehabilitación adecuada según tipo de AVE.
-
Brindar la información necesaria al sistema de vigilancia epidemiológica
de estas enfermedades.
-
Actuar, el médico y la enfermera de la familia, sobre los factores
de riesgo de las úlceras por presión.
-
Analizar mensualmente los fallecidos por ACV y su correlación con
la calidad de la atención.
Las acciones de enfermería son vitales en la atención del
paciente y familiares con ECV:
-
La orientación de los aspectos higiénicos y epidemiológicos
en el hogar.
-
Instrucción a pacientes y familiares sobre los FR que afectan a
la salud del individuo, ocasionando enfermedades neurológicas que
sólo son prevenibles cuando se producen cambios en el estilo de
vida y se evitan conductas de alto riesgo.
-
Control de pacientes con afecciones neurológicas para su seguimiento
sistemático.
-
Chequeo periódico de la presión arterial.
-
Vigilancia estricta de los FR modificaciones como el hábito de fumar,
el alcoholismo, la obesidad, el sedentarismo, el estrés y otros
hábitos no saludables.
-
Orientar como debe ser la dieta hiposódica e hipograsa.
-
Orientar sobre el ejercicio físico, tratamiento farmacológico
y la rehabilitación cuando el paciente lo requiere.
-
En caso de ingreso domiciliario realizar el proceso de atención
de enfermería (PAE).
-
Control de la rehabilitación.
Atención secundaria
-
Garantizar que los servicios de urgencia y las salas especializadas cuenten
con los equipos y medicamentos necesarios para el diagnóstico y
tratamiento oportuno.
-
Cumplir con los criterios de ingreso precoz en los casos con ATI y ACV
(isquémica y hemorrágica).
-
Ubicar en salas especializadas a pacientes con síntomas premonitorios
de la enfermedad.
-
Brindar educación sanitaria a pacientes y sus familiares sobre los
factores de riesgo y medidas preventivas para mejorar el pronóstico
y calidad de vida.
-
Optimizar la atención del paciente grave durante la fase aguda,
en las unidades de cuidados intensivos ya creadas y en salas de hospitalización,
dedicando un mayor número de camas y adiestrando al personal médico
encargado de su atención, con la asesoría neurológica
necesaria.
-
Observación activa hospitalaria y tratamiento precoz en casos de
diagnósticos dudosos o existencia de síntomas premonitorios
de ECV (especialmente en las HSA), hasta confirmar o descartar dicho proceso.
-
Analizar mensualmente en los hospitales la mortalidad y la letalidad por
servicios con la participación del neurólogo.
-
Participación de las comisiones de ECV a todos los niveles, el Instituto
de Neurología y Neurocirugía, los hospitales y las direcciones
municipales y provinciales de salud en el análisis de la mortalidad
y letalidad por ECV.
-
Rehabilitación.
Las acciones de enfermería en el nivel secundario de atención
irán encaminadas a:
-
Preparación psicológica de pacientes y familiares.
-
Realizar el proceso de atención de enfermería en el paciente
ingresado.
-
Mantener las medidas de asepsia y antisepsia en todas las técnicas
y procedimientos.
-
Cumplir con exactitud el tratamiento médico y observar reacciones
adversas.
-
Observar que la dieta que se le oferta, tenga los requisitos nutricionales
según sus necesidades.
-
Observar cualquier signo de infección nosocomial o de úlcera
por presión.
-
Apoyar al médico en el examen neurológico y en los procedimientos
no invasivos e invasivos que se le realicen como estudios complementarios.
-
Realizar sistemáticamente los cambios de posición según
estado del paciente y la movilización de la cama al sillón.
Atención terciaria
-
Crear las bases parta desarrollar las técnicas de endarterectomía,
angioplastia endovascular y aplicación local de agentes trombolíticos.
Desarrollo de la terapia endovascular y el neurointensivismo.
-
Establecer protocolos para aplicar en centros de referencia y en los diferentes
niveles de atención que contribuyan en el diagnóstico y tratamiento
de los accidentes vasculares encefálicos.
-
Aplicar programas completos de rehabilitación integrado por un equipo
multidisciplinario, que incluya además del tratamiento específico
de la enfermedad, los siguientes aspectos:
-
Fisioterapia especializada (balneoterapia, masajes, termoterapia, prótesis
adecuadas, etcétera).
-
Terapia ocupacional.
-
Servicios sociales y de enfermería.
-
Rehabilitación de los trastornos del lenguaje.
-
Asistencia por psicológos especializados.
-
Valoración periódica por el neurólogo y el médico
de la familia.
-
- Participar en la capacitación e implementación del programa
en los diferentes nive les del sistema.
-
Participar en la investigación sobre estudio de la morbilidad y
mortalidad de la ECV en Cuba.
Atención de enfermería
En el nivel terciario de atención con el paciente de ECV está
dirigido a la investigación, rehabilitación e intervención
para el apoyo del paciente en su adaptación a determinadas dificultades
ocasionales por problemas de salud, aceptando los efectos de eventuales
discapacidades. El objeto de este nivel consiste en la consecución
de un grado de satisfacción óptima de las necesidades personales
básicas a pesar de las limitaciones temporales o permanentes impuestas
por el estado de salud, su posterior recuperación mediante la fisioterapia
y rehabilitación hasta el logro de su incorporación a la
familia y la comunidad.
El personal de enfermería debe conocer las principales investigaciones
como TAC, ECODOPPLER, pruebas diagnósticas contrastadas para su
ulterior explicación al paciente y preparación psicológica.
Además, debe interpretar las cifras de los complementarios como
el hemograma, hematócrito, glicemia, ionograma, así como
el resto de las investigaciones realizadas. Así como también,
establecer relación enfermera-paciente-familia y el personal de
enfermería que atiende a estos pacientes deben ser: licenciadas
en enfermería, especializadas o recibir entrenamiento para el manejo
de estos pacientes.
Entre sus funciones en el nivel terciario están:
-
Realizar acciones de promoción de salud conociendo los factores
de riesgo de mayor incidencia.
-
Mantener las medidas de asepsia y antisepsia.
-
Realizar el PAE.
-
Ofrecer una dieta hiposódica, hipograsa y cumplimentar el tratamiento
indicado.
-
Realizar ejercicios pasivos en los primeros días y continuar los
activos posteriormente.
-
Movilización de los diferentes decúbitos para la prevención
de úlceras por presión.
-
Observar cualquier evidencia de complicación.
-
Acompañar al paciente a la realización de pruebas diagnósticas
dentro y fuera de la institución.
-
Contribuir en la rehabilitación.
Manejo del paciente con enfermedad cerebrovascular en fase aguda
El sistema escalonado de atención al paciente con ECV, debe responder
a la variante tiempo. Todo ictus se presenta como un inicio rápido
del defecto neurológico, pero sus causas pueden variar ampliamente.
Cada tipo tiene tratamiento diferente, sin embargo es común para
todos, la necesidad de un diagnóstico y tratamiento rápido,
si es posible en las primeras horas de iniciado el daño encefálico,
evitando que éste progrese o se haga permanente. Las nuevas estrategias
de tratamiento que se desarrollan actualmente son efectivas en las primeras
horas de la enfermedad.
Para ello los diferentes sistemas de atención del Sistema Nacional
de Salud (SNS), deben realizar cambios críticos en la organización,
el conocimiento y la mentalidad con que se enfrentan los pacientes con
ictus.
Organizativamente, deben implementarse escalones de tratamiento que
constituyen "la cadena de recuperación del ictus":
-
Sistema de respuesta emergente prehospitalaria (SREP) (PPU)
-
Servicio de emergencia hospitalaria (SEH)
-
Salas de cuidados cerebrovasculares; UCIM o UCI
-
Educación pública
El sistema de respuesta emergente prehospitalaria
Con personal entrenado en la identificación correcta de la ECV y
su manejo emergente, con recursos para su traslado rápido al servicio
de emergencia hospitalario. La aplicación futura de la trombólisis
requiere una respuesta especialmente rápida y debemos estar preparados
para ello.
La estancia en este escalón no debe superar los 30 min, debiéndose
realizar en la misma:
-
Identificación del paciente con la ECV
-
Determinación de signos vitales y cuando corresponda aplicar las
medidas de apoyo vital.
-
No administrar medicamentos hipotensores ni soluciones glucosadas, ni realizar
punción lumbar. (Estas medidas lejos de ayudar pueden contribuir
al deterioro del paciente).
-
Garantizar el traslado rápido al servicio de emergencia del hospital
correspondiente.
El servicio de emergencia hospitalario
Con personal especializado y protocolos para la atención del ictus,
para imponer tratamiento según normas establecidas; así como
identificar y tratar complicaciones asociadas.
La estancia en este escalón no debe superar 1 h. En el mismo
se debe realizar:
-
Evaluación clínica del paciente por personal especializado
corroborando la presencia del ictus e identificando su tipo (sospecha clínica).
-
-. Realizar intubación endotraqueal si existe afectación
de la conciencia o compromiso ventilatorio.
-
Canalización venosa y administrar solución salina al 0,9
% o solución expansoras de volumen a 30-50 ml cada hora (1 000 cada
12 h.). Nunca administrar soluciones glucosadas o hipotónicas.
-
Suspender la vía oral en las primeras 12 h. Colocar sonda nasogástrica
y abrirla a bolsa colectora las primeras horas con vista a evitar broncoaspiración,
manteniendo la misma de presentar toma del sensorio.
-
Manejo adecuado de la presión arterial, evitando los descensos bruscos
de ésta.
-
Valorar la administración de óxigeno si necesario.
-
Tomar muestras de sangre para estudios complementarios de laboratorio.
-
Realizar electrocardiograma y radiografía toráxica, en busca
de posible fuente embolígena o complicación cardiopulmonar
secundaria al ictus.
-
Realizar TAC, tan rápido como sea posible, para verificar presencia
o no de sangre u otro proceso de diagnóstico diferencial.
Las salas de cuidados cerebrovasculares, UCIM o UCI
En dependencia de la gravedad y complicaciones y las condiciones de los
centros, con un plan para el manejo del paciente y que defina las funciones
específicas del staff de enfermos, equipo médico, medios
diagnóstico y rehabilitación. En las mismas se debe interpretar
el resultado de los estudios complementarios realizados y definir el diagnóstico
e imponer tratamiento específico.
En estos servicios de acuerdo al tipo de ictus se deben establecer las
medidas que exponemos a continuación:
-
Si se trata de un ictus isquémico valorar:
-
Tratamiento trombolítico.
-
Tratamiento anticoagulante.
-
Tratamiento antiagregantes plaquetarios.
-
Tratamiento neuroprotector y antioxidante.
-
Manejo de las complicaciones.
-
Rehabilitación temprana por etapas.
-
Si se trata de una hemorragia subaracnoidea:
-
Reposo absoluto en decúbito a 30 grados en posición fowler.
-
Medidas para evitar el aumento de la presión intracraneal.
-
Tratamiento preventivo del vasospasmo: Nimodipina (tab. 30 mg), 60 mg cada
4 h. o E.V. según disponibilidad.
-
Valorar con neurocirugía, angiografía temprana y cirugía
precoz en los pacientes con buen estado clínico (estudios I y II
de la escala de Hunt-Hess).
-
Tratamiento específico de las complicaciones vasospasmo, hidrocefalia,
síndrome de hiponatremia-hipovolemia, etcétera.
-
Si se trata de una hemorragia intraparenquimatosa:
-
Considerar con neurocirugía posible tratamiento quirúrgico
de evacuación de hematoma (según criterios).
-
Manejo para evitar el aumento de la presión intracraneal.
Organizativamente deben implementarse escalones de tratamiento que constituyen
"la cadena de recuperación del ictus" y en cada uno tiene acciones
concretas e independientes.
El programa establece una estrategia de educación pública
en el conocimiento de que el paciente con ECV constituye una emergencia
médica, cuyo tratamiento es particularmente efectivo cuando se administra
en las primeras horas tras el inicio de los síntomas y por tanto
debe comenzarse un programa de capacitación que contemple esta prioridad
según cada territorio. Este programa de capacitaciones incluye cursos,
talleres, diplomado y en un futuro una maestría de enfermedad cerebrovascular.
Consideramos que en esta etapa el desarrollo de las investigaciones
en los diferentes niveles de atención de los pacientes con enfermedades
cerebrovasculares deben estar dirigidas fundamentalmente, a estudiar, conocer,
delimitar y resolver problemas o situaciones muy específicas relacionadas
con sus aspectos epidemiológicos, diagnósticos y terapéuticos.
El proceso de evaluación y control de este Programa, se realizará
a todos los niveles del SNS correspondiendo al nivel nacional, a las áreas
de Higiene y Epidemiología, Atención Médica y Docencia;
la coordinación y ejecución del mismo, realizándose
de forma periódica y sistemática la evaluación de
su implementación y desarrollo. Las Direcciones Provinciales y Municipales
de Salud, quedan encargadas de efectuar el proceso a estos niveles.
La evaluación de la eficiencia del Programa se medirá
por el porcentaje de actividades programadas y realizadas anualmente, de
acuerdo con los siguientes indicadores de estructura y proceso, indicadores
generales, de efectividad y eficiencia, de impacto y de calidad de vida.
Se ha confeccionado un cronograma de implementación según
las características y recursos de cada territorio que garanticen
la implementación del mismo. Se proponen los parámetros que
deben cumplir los centros que aspiren a acreditarse como centros de referencia
para la ECV.
La implementación y desarrollo de este Programa debe contribuir
a lograr mejores resultados en el control y prevención de esta enfermedad,
a través de la intervención sobre los principales factores
de riesgo de la misma, particularmente la HTA, lo que debe permitirnos
reducir la morbilidad y mortalidad por estas afecciones y de esta forma
continuar elevando los niveles de salud de nuestra población.
Dr. Miguel A. Buergo Zuaznábar. Presidente Comisión
Nacional de ECV
Dra. Carmen Serrano Verdura. Programa Nacional de Enfermedades No
transmisibles, MINSAP.