Hospital Clínico Quirúrgico Docente "General Calixto García"
Dra. Lilia M. Ortega González,1 Dra. Josefina Fernández Camejo,2 y Dr. Gilberto Durán Torres3
El infarto agudo del miocardio es la principal causa de muerte por enfermedad cardíaca y representa más del 25% de la mortalidad global. La afección tiene lugar por la disminución brusca del flujo sanguíneo coronario secundario a la oclusión trombótica de una arteria coronaria previamente dañada por aterosclerosis. Se caracteriza clínicamente por la presencia de dolor retroesternal opresivo, con una duración superior a 30 min. y se puede acompañar de sudoraciones, arritmias, síncope, hipotensión, insuficiencia cardíaca y shock. En el electrocardiograma se observa elevación o depresión del segmento ST, inversión de la onda T y presencia de la onda Q patológica (infarto con onda Q). Esta última puede estar ausente y dar lugar al infarto no Q. La elevación de enzimas tales como CK-MB, troponina T y troponina I son esenciales para el diagnóstico. Las drogas trombolíticas (streptoquinasa, alteplase t-PA, reteplase y anistreplase) constituyen el tratamiento específico y deben administrarse en las primeras 3 h. La revascularización (by pass de arteria coronaria o angioplastia transluminal percutánea) constituye una opción terapéutica. El pronóstico del infarto agudo del miocardio depende del grado de necrosis miocárdica y el tratamiento temprano. La estratificación del riesgo permite un manejo adecuado posinfarto.
Las enfermedades del corazón representan actualmente uno de los principales problemas de salud, en virtud de la elevada carga de mortalidad y discapacidad que imponen a la mayoría de los países, no sólo los desarrollados donde ocupan los primeros lugares entre todas las causas de muerte, sino también en aquéllos donde aún las enfermedades infecciosas tienen un peso importante.
Dentro de estas enfermedades, las cardiopatías isquémicas y particularmente el infarto agudo del miocardio constituyen las de mayor relevancia. Esta última entidad aporta más del 80 % de los casos de enfermedad cardíaca isquémica y es la de mayor letalidad, además de estar asociada a una amplia gama de complicaciones no sólo cardíacas, sino en otros órganos o sistemas vitales como el cerebro, el riñón y el sistema vascular en general. Las personas mayores de 60 a son el grupo con mayor riesgo de contraer la enfermedad, aunque también en las que sobrepasan los 45 a la incidencia aumenta progresivamente y es en este grupo donde se observa el mayor riesgo de muerte prematura por esta causa.
Cada año se registran en el mundo varios millones de muertes por enfermedad coronaria aguda, la cual se considera de proporciones epidémicas, como responsable de las defunciones de la tercera parte de los hombres entre 45 y 55 a, especialmente en los países desarrollados. En los EE.UU. se reportan 1,5 millones de casos por a y la tasa de mortalidad es de cerca del 30 %. En todos los países la mortalidad en los hombres es mayor que en las mujeres.
Desde hace más de 20 a, las enfermedades del corazón son la primera causa de muerte en Cuba. En particular las defunciones por infarto agudo del miocardio (IMA) representan alrededor del 15% de todas las ocurridas a lo largo del país. En los últimos 30 a se han incrementado las muertes por enfermedad cardíaca isquémica, donde el IMA tiene el peso fundamental, con casi las dos terceras partes del total de defunciones registradas.
La aterosclerosis es la primera causa de muerte y de discapacidad en los países desarrollados y el IMA es su expresión más frecuente. Este ocurre generalmente por un descenso brusco del flujo sanguíneo coronario secundario a la oclusión trombótica de una arteria coronaria previamente estenosada por aterosclerosis.1 La progresión de la lesión aterosclerótica en el lugar de formación del trombo se produce por un proceso complejo en relación con el daño vascular.1-3
En la mayoría de los casos el infarto tiene lugar cuando se produce fisura, ruptura o ulceración de la placa aterosclerótica.4-6 El hombre es afectado con más frecuencia que la mujer (4:1); antes de los 40 a esta proporción es (8:1), y a partir de los 70 a es (2:1). En el hombre el pico de incidencia de manifestaciones clínicas está entre los 50 y los 60 a y en la mujer entre los 60 y los 70.9-11
Estudios epidemiológicos han identificado un número importante de factores para la enfermedad
Evidencias circunstanciales sugieren que puede estar involucrada la infección crónica. Se conoce también que las anormalidades del metabolismo lipídico desempeñan un papel directo en la fisiopatología de esta condición. El riesgo se incrementa de modo progresivo con el aumento de los niveles de LDLcolesterol y la declinación del HDLcolesterol. Por tanto, el radio de LDL a HDLcolesterol constituye un marcador de riesgo; cuando está por debajo de 3 indica bajo riesgo y por encima de 5 indica alto riesgo.5-7 La hipertrigliceridemia es un factor de riesgo independiente para la enfermedad coronaria isquémica que con frecuencia se asocia a otras anormalidades de los lípidos, con inclusión de bajos niveles de HDLcolesterol y concentraciones elevadas de lipoproteína (a).11-13 Los niveles elevados de homocisteína sérica y los marcadores inespecíficos de inflamación tales como incremento de la proteína C reactiva (CRP), fibrinógeno y ferritina se correlacionan con la enfermedad coronaria. Aunque la hiperhomocisteinemia puede incrementar el riesgo de trombosis, éste puede ser también simplemente un marcador de la actividad inflamatoria en la enfermedad coronaria. Los pacientes con manifestaciones de enfermedad coronaria antes de los 50 a, presentan con frecuencia factores de riesgo predisponentes.14-16
A pesar de existir familiaridad con esta enfermedad, algunas de sus características fundamentales son aún poco reconocidas. La aterosclerosis tiende a ocurrir de forma focal. Típicamente existen regiones con cierto grado de predisposición. Por ejemplo, en la circulación coronaria, la porción proximal de la arteria coronaria descendente anterior izquierda tiene una particular predilección para el desarrollo de la enfermedad oclusiva aterosclerótica. La lesión aterosclerótica se forma con frecuencia en los sitios de bifurcación de las arterias, al ser éstas regiones de disturbio del flujo sanguíneo, lo cual sugiere que los factores dinámicos del fluido local pueden contribuir a la distribución focal de lesiones. La aterogénesis en el humano se desarrolla típicamente durante muchos años, por lo general décadas. Sin embargo, el crecimiento de las placas ateroscleróticas es probablemente discontinuo, caracterizado por períodos de quietud interferidos por episodios de evolución rápida, a diferencia del desarrollo lineal que se pensaba. Después de un período generalmente prolongado o "silente", la aterosclerosis puede comenzar a dar manifestaciones clínicas.6 La expresión clínica de la aterosclerosis puede ser crónica, como ocurre con la angina al esfuerzo estable, o aguda, como en el infarto miocárdico.
En la aterosclerosis tienen lugar 2 fenómenos de vital importancia: acumulación y modificación de lipoproteínas y formación de células espumosas y reclutamiento de linfocitos.
Las citoquinas, interleuquina-1 (IL-1) y el factor de necrosis tumoral a (TNFa) inducen o aumentan la expresión de VCAM-1 e ICAM-1 de las células endoteliales. Las lipoproteínas modificadas (LDL oxidada) promueven la quimiotaxis de leucocitos. Una vez establecidos en la íntima, los fagocitos mononucleares se convierten en macrófagos, los cuales se cargan de lípidos y se convierten en células espumosas.11,13 Esta transformación requiere la toma de lipoproteínas por endocitosis mediadas por receptor. La acumulación de lípidos tiende a formar la placa de ateroma; algunas células espumosas mueren en la lesión por apoptosis y/u otros mecanismos.
Los fagocitos mononucleares sintetizan factores de crecimiento tales como: factor de crecimiento de fibroblasto y factor de crecimiento derivado de plaquetas y citoquinas (IL-1 y TNFa), los que desempeñan un papel importante en la evolución y complicación de la placa. Lo anterior ilustra cómo la aterogénesis depende probablemente del equilibrio entre mediadores que promueven la formación de la lesión y otras vías que disminuyen su posibilidad de aparición y desarrollo.
Las placas fibrosas más avanzadas, denominadas placas complicadas, muestran degeneración fibrocalcificada con lípidos intra y extracelulares, calcio, tejido fibroso, desechos necróticos, sangre extravasada y una capa de tejido fibroso. A menudo se encuentran en la superficie de trombos murales ricos en plaquetas. La disminución de síntesis endotelial de activadores de la fibrinólisis o el aumento de la liberación de inhibidores, pueden propiciar trombosis y vasospasmos en segmentos vasculares ateroscleróticos. El infarto típico se manifiesta por necrosis y coagulación, seguida de fibrosis. Se presenta necrosis por bandas de contracción cuando la isquemia va seguida de perfusión o de estimulación adrenérgica intensa, a menudo con miocitólisis.
El infarto del miocardio (IMA) ocurre por regla general cuando hay una disminución abrupta del flujo sanguíneo coronario por oclusión trombótica de una arteria coronaria previamente estrechada por aterosclerosis. El desarrollo lento de estenosis en una arteria coronaria previamente estenosada casi nunca precipita la instalación de un IMA, porque se ha podido desarrollar circulación colateral. En la mayoría de los casos, el infarto ocurre cuando se produce fisura, ruptura o ulceración de la placa aterosclerótica.4-6 En pocos casos el infarto puede tener su origen en la oclusión secundaria de la arteria coronaria por embolismo, anormalidades congénitas, espasmo coronario, o una amplia variedad de afecciones sistémicas particularmente inflamatorias.
Una vez comenzado el proceso se promueve la activación plaquetaria y la producción y liberación de tromboxano A-2, lo que trae consigo cambios conformacionales en el receptor de glicoproteína IIb/IIIa. Este receptor tiene gran afinidad por la secuencia arginina-glicina-ácido aspártico de la cadena a del fibrinógeno y también por un decapéptido de la cadena g del fibrinógeno. El fibrinógeno es una molécula polivalente que tiene la capacidad de unirse a dos plaquetas diferentes simultáneamente, lo cual da lugar a la agregación plaquetaria. El endotelio dañado activa la cascada de la coagulación a nivel del sitio de ruptura de la placa. La activación de los factores VII y X encabezan la conversión de protrombina en trombina, la cual transforma el fibrinógeno en fibrina.
La magnitud del daño miocárdico causado por oclusión coronaria depende del territorio que suple el vaso afectado, del tiempo y de la totalidad o no de la oclusión del vaso, así como de factores naturales que pueden producir lisis espontánea temprana del trombo oclusivo, presencia de vasos colaterales que nutren al tejido afectado y la demanda de oxígeno del miocardio en extremo limitado de flujo sanguíneo.7-9
Las siguientes condiciones in-crementan el riesgo a desarrollar infarto del miocardio:
Aproximadamente la mitad de los casos presentan un factor precipitante previo al episodio agudo, como por ejemplo, ejercicio físico intenso, estrés emocional o enfermedad médico-quirúrgica. El IMA tiene lugar a cualquier hora del día, pero son más frecuentes en las primeras horas de la mañana. Este pico circadiano puede estar condicionado por la combinación del aumento del tono simpático y un aumento de la trombosis entre las 6:00am-12:00 meridiano. Las manifestaciones más relevantes de esta entidad se expresan por:
Como complemento de la expresión clínica es imprescindible evidenciar las alteraciones mediante exámenes enzimáticos y el registro de cambios electrocardiográficos. El diagnóstico de IMA incluye 3 aspectos fundamentales: 1) manifestaciones clínicas, 2) alteración de pruebas enzimáticas y 3) alteraciones electrocardiográficas de isquemia aguda reciente. La presencia de al menos 2 de ellas permite hacer el diagnóstico.
Tabla 1. Medidas hemodinámicas en el infarto agudo del miocardio24
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Categoría |
IC | PCWP | Tratamiento | Comentarios |
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Normal |
> 2,2 | < 15 | No | Mortalidad < 5% |
| Hiperdinámico | > 3,0 | < 15 | Betabloqueadores | Mortalidad < 5% |
| Hipovolémico | < 2,5 | < 10 | Expansores de volumen | Hipotensión, taquicardia, preserva función ventricular, mortalidad entre 4-8 % |
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Insuficiencia |
< 2,2 | > 15 | Diuréticos | Disnea moderada, estertores húmedos, presión sanguínea normal; mortalidad 10-20 % |
| Insuficiencia severa | < 2,0 | > 18 | Diuréticos, vasodilatadores | Edema pulmonar, hipotensión moderada, agentes inotrópicos, IABC puede ser requerido; mortalidad entre el 20-40 % |
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Shock |
< 1,8 | > 20 |
Agentes inotrópicos, |
Mortalidad > 60 % |
IC= índice cardíaco; PCWP= presión en cuña del capilar pulmonar; IABC= balón de contrapulsación intraaórtico.
El tratamiento con drogas trombolíticas reduce la mortalidad y el tamaño del infarto. Se obtienen grandes beneficios si se inicia en las primeras 1-3 h, lo cual reduce en un 50 % o más la mortalidad y en un 10 % si se inicia después de 12 h. Se obtienen mejores respuestas en pacientes con infartos grandes, infartos anteriores o con cambios electrocardiográficos multifocales, pero también en los infartos inferiores. Los pacientes con infartos no Q tienen generalmente una oclusión recanalizada parcialmente o incompleta y no tiene beneficios considerables con la trombólisis.25-27 Los pacientes con by pass previo de la arteria coronaria no tienen mejor pronóstico con este tratamiento. Las contraindicaciones incluyen: diátesis hemorrágica conocida, antecedente de enfermedad cerebro-vascular, hipertensión descontrolada o severa, embarazo, trauma o cirugía reciente de cabeza o médula espinal. Las contraindicaciones relativas incluyen cirugía mayor toracoabdominal reciente o biopsia, sangramiento gastrointestinal o genitourinario, retinopatía diabética, uso actual de anticoagulantes orales, resucitación cardiopulmonar prolongada. La asociación con la aspirina reduce la mortalidad, por lo que se deben administrar de modo concomitante. La trombólisis debe realizarse a través de una línea intravenosa periférica. Se deben evitar la punción arterial y otros procederes invasivos. Se debe realizar un coagulograma basal (tiempo de protrombina, tiempo parcial de tromboplastina, nivel de fibrinógeno y conteo de plaquetas) y monitorizar la presión sanguínea por métodos no invasivos preferentemente. Cuatro agentes trombolíticos se han evaluados extensamente en el IMA (tabla 2).
Tabla 2. Terapia trombolítica en el infarto miocárdico agudo24
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Estreptoquinasa |
Altaplase activador tisular del plasminógeno (t-PA) | Reteplase |
Anistreplase (APSAC) |
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Fuente |
Streptococcus Grupo C |
DNA recombinante | DNA recombinante | Streptococcus Grupo C |
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Tiempo 1/2 Dosis usual Administración
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20 min. 1,5 millón uds 750 000 uds en 20 min. seguidas por 750 000 en 40 min. |
5 min. 100 mg Bolo inicial de 15 mg, seguido por 50 mg en infusión 30 min. y 35 mg en 1 h |
15 min. 20 uds 10 uds en bolo en 2 min., repetir a los 30 min. | 90 min. 30 uds Infusión entre 2-5 min. |
| Anticoagulación después de infusión | ASA- 325mg / d. No hay evidencia que la heparina adjunta mejore los resultados | ASA- 325 mg /d Heparina 5 000 uds en bolo seguida por 1 000 uds en infusión/por h de infusión (ajustar para mantener PTT 1 ½ -2 tiempo control) | ASA- 325 mg /d Heparina como con t-PA | ASA- 325 mg/d |
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Selectividad Fibrinogenólisis Sangramiento Hipotensión Reacciones alérgicas Reoclusión Costo aproximado1 |
Baja |
Alta |
Alta + + + 0 - $ 2 750,00 |
Moderada + + + + 5-20% $ 2 650,08 |
ASA= aspirina.
1Costo. Fuente: Drug topics Red Book, March 2000;Vol.19,
No 3.
La selección del agente trombolítico: aunque hay muchos debates acerca del agente a utilizar, la consideración más importante es la administración temprana de uno de ellos. Tres largos estudios internacionales han comparado el resultado de los diferentes trombolíticos. El estudio ISIS-3 comparó 3 agentes (t-PA, streptoquinasa y anistreplase) en 40 000 pacientes. No hubo diferencia en la mortalidad entre los tratamientos, aunque la hemorragia cerebral fue más común con el t-PA. El estudio GISSI-2 no demostró diferencias. El estudio GUSTO fue el único que utilizó heparina intravenosa adjunta y también confirmó lo antes dicho.
Manejo postrombolítico: después de completar la infusión del trombolítico debe la aspirina mantenerse. La anticoagulación con heparina intravenosa es continuada al menos 24 h después del t-PA y reteplase, pero es opcional en pacientes que han recibido streptoquinasa. El tratamiento profiláctico con antiácidos y bloqueadores H2 está indicado. La reperfusión se produce entre el 50-80 % y está determinada primariamente por el intervalo entre el comienzo del infarto y la instauración del tratamiento.28-30 Aún con anticoagulación del 10 al 20 % de los vasos reperfundidos, se reocluirán durante la hospitalización. Esto se reconoce usualmente por la recurrencia del dolor y la elevación del segmento ST y es tratada con readministración de agentes trombolíticos o angiografía inmediata y angioplastia coronaria transluminal percútanea (PTCA). El manejo óptimo del IMA después de la trombólisis es controversial, pero se ha aclarado considerablemente por el estudio TIMI-2. Los pacientes con dolor isquémico recurrente deben ser sometidos a cateterismo y a revascularización, si estuviese indicada antes del egreso. A los pacientes clínicamente estables se les debe evaluar el estado del miocardio residual antes del alta.
La angioplastia coronaria transluminal percutánea (TPCA): un número de centros maneja el IMA con PTCA primaria (angiografía inmediata y TPCA del vaso relacionado con el infarto) con resultados excelentes. El uso de stents en el tratamiento del IMA está también en fase de investigación. A los pacientes con shock se les debe realizar preferentemente cateterización temprana y PTCA o CABG, porque la trombólisis no los mejora.27
Medidas generales: los pacientes deben ser monitorizados en una unidad de cuidados coronarios tan pronto como sea posible. La actividad debe limitarse a reposo en cama. La deambulación debe comenzar en 24-72 h, si es tolerada. La oxigenoterapia (2-4 L/min) es usada. Se recomienda dieta líquida durante las primeras 24 h.
Las complicaciones más frecuentes son:
El 20 % de los pacientes con IMA mueren antes de llegar al hospital; la mortalidad en los pacientes hospitalizados oscila entre el 5-15 % y está determinada por el tamaño del infarto, la edad y las condiciones generales del enfermo. El pronóstico después del alta está determinado por 3 factores.8
Estratificación del riesgo: varios hallazgos indican incremento del riesgo de contraer nueva enfermedad isquémica después del infarto.32 Estos incluyen:
En la angina posinfarto se debe realizar arteriografía coronaria. Muchos autores difieren acerca del estudio de rutina, pues existen muchos procederes no invasivos que permiten valorar la función del ventriculo izquierdo y la isquemia residual, como por ejemplo, la ecocardiografía y la escintigrafía. En casos con fracción de eyección por debajo del 40 %, se puede realizar la arteriografía con el objetivo de revascularizar para mejorar el pronóstico. La prueba de ejercicio submáxima debe realizarse antes del alta o, en su lugar una prueba máxima a las 3-6 sem. El monitoreo electrocardiográfico ambulatorio para la arritmia tiene poco valor. Sin embargo, la isquemia detectada durante el monitoreo puede ser un indicador de pronóstico.
Terapia profiláctica: la identificación y erradicación de factores de riesgo. El tratamiento de hiperlipidemia el abandono del hábito de fumar mejoran la supervivencia en estos pacientes. Otros factores como el control de la presión arterial, la pérdida de peso y el ejercicio son recomendados, aunque no se ha demostrado el beneficio en relación con el pronóstico. Diferentes drogas se han sugerido como tratamiento después de un IMA, entre las que se encuentran: 1) los betabloqueadores que mejoran la supervivencia, porque reducen primariamente la incidencia de muerte súbita; 2) los antiagregantes plaquetarios como la aspirina son efectivos en dosis bajas -325 mg/d; 3) los anticoagulantes (warfarina) por 3 meses reduce la incidencia de embolia arterial después de infarto anterior extenso, 4) los inhibidores de la angiotensina en pacientes con disfunción ventricular y con fracción de eyección menor del 40 %. Se recomienda asimismo el uso de captopril en dosis de 12,5 mg 2 ó 3 veces al d, con comienzo a los 3-16 d después del infarto, para prevenir la dilatación ventricular izquierda, reducir la mortalidad y mejorar la supervivencia; 5) los anticálcicos no han demostrado mejorar el pronóstico y no deben usarse para la prevención secundaria, excepto el verapamilo y el diltiazem en casos de angina subsecuente a hipertensión arterial. Fuera de los betabloqueadores, otras drogas antiarrítmicas no han demostrado ser efectivas excepto en los pacientes con síntomas de arritmia. La rehabilitación cardíaca y el ejercicio resultan útiles en estos pacientes, aunque no existen estudios que evidencien efectos sobre la supervivencia.
Los pacientes posinfarto pueden beneficiarse con la revascularización temprana especificamente:
1
Especialista de I Grado en Medicina Interna. Clínico intensivista. Máster
en Infectología y Medicina Tropical. Unidad de Cuidados Intermedios.
2 Especialista de I Grado en Medicina Interna.
Unidad de Cuidados Intermedios.
3 Especialista de I Grado en Medicina Interna.
Clínico intensivista. Unidad de Cuidados Intermedios. Profesor asistente
de Medicina Interna, Facultad de Medicina "Calixto García".