Índice
Anterior
Siguiente
 

Artículo

 

La Teoría Marxista sobre el Humanismo. Perspectivas para el Siglo XXI.

The Marxist Theory about Humanism. Perspective for the XXI Century.

 

AutorES

 

Liuba Y. Peña Galbán. Especialista de 2do Grado en Psiquiatría. Investigadora Auxiliar Profesora Instructora. Hospital Clínico Quirúrgico Docente “Octavio de la Concepción y de la Pedraja ” Camaguey. Cuba e-mail: lpena@finlay.cmw.sld.cu

Magalys Mena Fernández. Licenciada. Profesora Titular de Informática Médica.

Jorge Cardoso Hernández. Especialista de 1er Grado en Oncología.

Maritza Placeres Collot. Especialista de 2do Grado en Administración y Salud. Profesora Asistente.

Resumen

El término Humanismo ha sido empleado para denominar toda doctrina que defienda como principio fundamental el respeto a la persona humana, la palabra tiene una significación histórica indudable. La profesión médica parte de la comprensión del hombre como un ente biopsicosocial, es su centro de atención, y tiene como concepción filosófica al humanismo, que además constituye una exigencia de la práctica médica. Este trabajo propone ilustrar el desarrollo del pensamiento humanista en América Latina y Cuba través de sus máximos exponentes y plantear dicha proyección en la Salud Pública cubana. Con el marxismo el humanismo adquirió un perfil proletario, se desentrañaron científicamente los mecanismos subhumanizadores del capitalismo y se indicaron las posibles vías de su superación. El humanismo es una concepción filosófica en al cual el hombre es su centro, la dignidad de las personas, las capacidades y potencialidades del hombre. En el pensamiento marxista latinoamericano ha habido pujantes manifestaciones de autenticidad cuando hombres de distintas generaciones como Mella, Mariátegui, el Che o Fidel han utilizado el instrumental de análisis que ofrece la concepción dialéctico- materialista de la historia para interpretar sus respectivas circunstancias y tratar de transformarlas. El humanismo está indisolublemente ligado a la libertad, solidaridad e internacionalismo como valores humanos. La proyección humanística de la Salud Pública tiene el propósito de elevar gradualmente la salud de la población, de modo que contribuya a la elevación de su calidad de vida; al incremento de la calidad de los servicios, la satisfacción de la población y de los trabajadores de la salud; al perfeccionamiento de la gestión y la elevación de la eficiencia del sistema nacional de Salud.  

Palabras claves: HUMANISMO; MARXISMO; LATINOAMÉRICA; SALUD PÚBLICA.

IntroducciÓn

La profesión médica parte de la comprensión del hombre como un ente biopsicosocial, es su centro de atención, y tiene como concepción filosófica al humanismo, que además constituye una exigencia de la práctica médica.

La aparición del pensamiento axiológico producto de la dinámica del desarrollo de la sociedad, permite la interpretación axiológica de las cuestiones esenciales de la profesión médica.

El humanismo surge en El Renacimiento que fue la época prodigiosa de la expansión de la vida en todas sus formas. Esta inmensa transformación se produjo inicialmente en Italia desde el siglo XIV y en Europa a partir de la primera mitad del siglo XV, y conoce su apogeo durante el siglo XVI. A finales de esta centuria dejará paso a la aparición de valores culturales nuevos.

Según Burckhardt, por presentar las siguientes manifestaciones: por el nacimiento del Estado como una obra de arte, como una creación calculada y consciente que busca su propio interés; por el descubrimiento del arte, de la literatura, de la filosofía de la Antigüedad ; por el descubrimiento del mundo y del hombre, por el hallazgo del individualismo, por la estética de la naturaleza; por el pleno desarrollo de la personalidad, de la libertad individual y de la autonomía moral basada en un alto concepto de la dignidad humana. (1)

El término Humanismo ha sido, empleado para denominar toda doctrina que defienda como principio fundamental el respeto a la persona humana, la palabra tiene una significación histórica indudable. El Humanismo que, como diría Azorín, orienta al individuo hacia un especial apego o amor a la vida, a los hombres y a las cosas. Humanismo fue uno de los conceptos creados por los historiadores del siglo XIX para referirse a la revalorización, la investigación y la interpretación que de los clásicos de la Antigüedad hicieron algunos escritores desde finales del siglo XIV hasta el primer tercio del siglo XVI. En realidad, fue la voz latina "humanista", empleada por primera vez en Italia a fines del siglo XV para designar a un profesor de lenguas clásicas, la que dio origen al nombre de un movimiento que no sólo fue pedagógico, literario, estético,

filosófico y religioso, sino que se convirtió en un modo de pensar y de vivir vertebrado en torno a una idea principal: en el centro del Universo está el hombre, imagen de Dios, criatura privilegiada, digna sobre todas las cosas de la Tierra.

En el uso más convencional y cotidiano, la palabra "humanismo" a menudo es empleada con el significado de una actitud positiva y abierta ante los demás seres humanos.

Entre los humanistas de la época podemos citar a Tomas Moro, hombre de familia y con claras ideas Políticas enfrentó el poder de la Monarquía absolutista Inglesa que imperaba en ese momento y no dudó en poner en juego su vida, por sus principios éticos y su fe cristiana. Demostrándonos, no solo su valentía como hombre, sino la inquebrantable fe en sus principios.

No obstante, el humanista más excelente, el más genial e influyente de todos, fue Erasmo de Rotterdam (1466-1536). Él representa la síntesis de los valores del Humanismo: profundo y enciclopédico conocimiento del mundo antiguo y de la cultura clásica, agudeza en la crítica de textos, espíritu abierto, tolerante y universal, comprometido con la defensa de la dignidad humana, moralista, consejero de príncipes, cristiano profundo, sabio cosmopolita.

Si el Renacimiento sustituye a Dios por el hombre, la Ilustración va en busca de la esencia de ese hombre; pero no la esencia de ese hombre por la esencia misma, sino para descubrirlo con derecho a la libertad y a la propiedad. Y sobre esa esencia, descubrir la nueva sociedad, con su nuevo Estado, derecho y moral. A ello contribuyó grandemente la ciencia en vínculo con la Filosofía Natural , el rico saber sociológico y el movimiento liberal; así como la ética, y en su base, el acelerado desarrollo económico y la relaciones mercantiles del capitalismo. He ahí la esencia del movimiento Iluminista del siglo XVIII. (2)

El marxismo es la corriente de pensamiento que mejor heredó las tradiciones del humanismo de la antigüedad y la modernidad pero, como planteaba el venezolano Ludovico Silva, Marx era un humanista "de sentido distinto" (3) . Tanto él como Engels trataban de propugnar con el socialismo una utopía concreta cuyo ingrediente fundamental era un humanismo de nuevo tipo.

Es por eso que en los inicios del Socialismo moderno, Marx afirmó con mucha claridad: “La emancipación sólo es posible en la práctica si adoptamos el punto de vista de la teoría según la cual el hombre es para el hombre el ser supremo”.

El Posmodernismo es de las corrientes actuales que cuestionan la existencia del humanismo filosófico que en una de sus interpretaciones es un movimiento que pone en crisis el ideal de racionalidad impuesto por la ilustración en el arte, el pensamiento o la política. En una de sus interpretaciones admite entre sus representantes aquellos que defiende la ideología del vale todo y proclaman el fin de la historia. Creen en el fatalismo al considerar en el replanteo del proyecto cultural de la modernidad que esta ha agotado todas sus posibilidades.

En el pensamiento marxista latinoamericano ha habido pujantes manifestaciones de autenticidad cuando hombres de distintas generaciones como Mella, Mariátegui, el Che o Fidel han utilizado el instrumental de análisis que ofrece la concepción dialéctico - materialista de la historia para interpretar sus respectivas circunstancias y tratar de transformarlas.

Con el marxismo el humanismo adquirió un perfil proletario, se desentrañaron científicamente los mecanismos subhumanizadores del capitalismo y se indicaron las posibles vías de su superación.

El humanismo es una concepción filosófica en al cual el hombre es su centro, la dignidad de las personas, las capacidades y potencialidades del hombre.

La ideología de la revolución cubana es martiana, marxista y leninista, es un sistema de ideas que responde a los intereses más genuinos de los diferentes sujetos sociales de nuestra sociedad a sus ideales y aspiraciones. (4)

En este trabajo los autores se proponen Ilustrar el desarrollo del pensamiento humanista en América latina a través de sus máximos exponentes, analizar el desarrollo del pensamiento humanista en Cuba y plantear la proyección humanística de la salud en Cuba.

Desarrollo

Para afirmar que el humanismo ha atravesado diversas etapas basta con hacer un breve recuento de su evolución histórica.

•  Humanismo antiguo: Conjunto de ideas que postulan el principio del hombre como medida de todas las cosas.

•  Humanismo renacentista: El hombre comienza a considerarse como ser creador. Predica a un individuo laico con libertad de conocimientos.

•  Humanismo burgués: Afirma al hombre y su individualidad como fin en sí mismo. Considera al hombre como un ser abstracto, al individuo aislado e independiente de las relaciones sociales.

•  Humanismo marxista: parte de la comprensión del hombre concreto, donde la transformación de las relaciones sociales constituyen la base para la lucha en su posible emancipación. Convirtió al humanismo en una concepción científica y posibilitó el paso del hombre abstracto al real. (5)

Entre los rasgos comunes del humanismo se pueden citar los siguientes:

•  Proporciona algunos fundamentos para la explicación de los problemas del hombre.

•  Considera a los hombres portadores de poder, en el sentido de capacidad y también a resolver sus propios problemas racionalmente.

•  Apunta en oposición a las teorías de predestinación que los seres humanos poseen libertada de acción creadora y son los dueños de su propio destino.

•  Es una concepción que impulsa a la libertad y al progreso del género humano independiente de la nación, religión o raza.

•  El humanismo excluye cualquier apelación a lo sobrenatural.

En dependencia de la concepción filosófica que sustentan los ideales humanistas, será la interpretación de la esencia del hombre y de ahí dependerá su validez científica.

Los representantes del humanismo socialista utópico plantearon sus exigencias en relación con las propiedades de la comunidad, obligaciones generales del trabajo, distribución por la demanda, igualdad de la mujer y el hombre, etc. Proclamaron que el valor supremo del hombre se asienta en el derecho de la personalidad.

En relación a la igualdad los fundadores del marxismo fundamentaron la idea de que la categoría “igualdad” sirve para la significación de la unidad de la esencia humana para la significación de la conciencia y la conducta genética del hombre, así como para la identidad práctica del hombre con el hombre, es decir, para la significación social o humana en las relaciones del hombre con el hombre. (6)

La concepción marxista del humanismo está muy ligada al análisis del fundamento social de la enajenación y la superación de este. En los trabajos el problema judío y crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Marx expresó una detallada crítica al humanismo abstracto y naturalista de Feuerbach y a la interpretación que este hacía sobre la enajenación, el cual partía de la religión solo desde el punto de vista gnoseológico y no como un producto social.

Se definen tres posiciones fundamentales del nuevo humanismo proletario, que en La sagrada familia fue denominado humanismo real.

•  La emancipación humana, el desarrollo del nuevo e íntegro hombre y de la nueva sociedad, no establecen el camino para el análisis de los principios generales de la interpretación antropológica, pero sí el camino para el análisis de las relaciones sociales, condicionando el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción.

•  Las tendencias liberadoras surgen no del análisis de la naturaleza humana, sino del análisis científico de las direcciones objetivas del desarrollo de la producción.

•  Las condiciones sociales reales y efectivas de los medios de actividades determinan que los postulados libertadores pueden transformarse de los ideales morales en realidad. (7)

El Marxismo en América Latina en su Dimensión Humanista.

El desarrollo del marxismo en América Latina estaría marcado a partir de la década del sesenta por el ejemplo del proceso revolucionario cubano y muy en particular después de la crisis del socialismo real. El pensamiento marxista latinoamericano ha incursionado en todas las esferas y problemas teóricos, han aportado al análisis de .los más esenciales problemas filosóficos, la dialéctica, la teoría del conocimiento, la estética, la ética, el subdesarrollo, la estructura socioclasista, la teoría del imperialismo, etc.

Este siglo estuvo marcado por acontecimientos cruciales en la historia latinoamericana que permitieron desarrollar y enriquecer la teoría marxista, tales como la revolución mexicana, la revolución cubana, el triunfo de la unidad popular en Chile, las dictaduras fascistas, la revolución sandinista, los movimientos revolucionarios en el salvador y Guatemala, la revolución bolivariana de Venezuela y el actual proceso de democratización con sus alcances y limitaciones impuestos por la política neoliberal..

Destacamos en Colombia a Estanislao Zuleta con libros como: Lógica y crítica. Sobre la idealización en la vida personal y colectiva (1985); Arte y Filosofía (1986) Su alta estimación de la labor teórica de Marx y el reconocimiento de su obra en la crítica del capitalismo no impidieron que asumiera la idea de que era necesario construir una antropología marxista (8)

En los últimos años las ideas de Gramsci han alcanzado una significativa recepción en el pensamiento marxista de Colombia, en una generación en la que se encuentran Jorge Gantiva, Iván Cepeda, Fabián Acosta autor de Universo de la Política (1995) los cuales afirman que la crítica filosófica y política reconoce que Gramsci está asociado con la renovación intelectual y moral de los proyectos democráticos y socialistas contemporáneos. (9) De los intelectuales peruanos más reconocidos tenemos a al sociólogo Anibal Quijano quien se ocupó del estudio de los movimientos campesinos e indígenas. En su escrito Crisis imperialista y clase obrera en América Latina (1974) analiza las causas de por qué el Socialismo no ha tomado auge en América Latina, al no producir sus propios modelos en lugar de copiar el soviético, chino o el cubano, otro aporte Nacionalismo y capitalismo en Perú: un estudio del neoimperialismo (1971) (10)

En Argentina Carlos Astrada (1874-1975) en sus libros El marxismo y las escatologías (1957) en el que subraya el carácter humanista del marxismo y el Humanismo y dialéctica de la libertad (1960) El comunismo no es una forma definitiva de la sociedad, un estado final en el que el proceso de la historia habría llegado al tope, y en el cual el desarrollo del hombre y de la sociedad cesaría. Contrariamente a esto, la abolición de la propiedad privada es – de acuerdo a los principios del humanismo marxista- la posibilidad que la historia ofrece a la libertad del hombre, rescatando en su identidad consigo mismo, para el desenvolvimiento universal de su ser, para el despliegue integral de sus actitudes, en una palabra para devenir un hombre total. (10)

También han sido reconocidos Eli de Gortari y Alonso Aguilar. La obra filosófica del primero con sus libros: El método dialéctico. Siete ensayos filosóficos sobre la ciencia moderna (1973); Lógica dialéctica (1980), y, El método de las ciencias (1985). Los mayores aportes filosóficos han sido en relación con las posibilidades del método materialista dialéctico, el cual a su juicio es la síntesis tanto histórica como sistemática del método deductivo –la tesis-, del método inductivo – la antítesis- y la contradicción entre ambos. (10)

Marxistas "convictos y confesos" como Mariátegui en su defensa del marxismo, insistieron en reivindicar el carácter humanista y las potencialidades de perfeccionamiento ético y espiritual contenidos en el marxismo, y apuntó: La política es hoy la única grande actividad creadora. Es la realización de un inmenso ideal humano. La política se ennoblece, se dignifica, se eleva cuando es revolucionaria y la verdad de nuestra época es la Revolución. La revolución que será para los pobres no solo la conquista del pan, sino también la conquista de la belleza, del arte, del pensamiento y de todas las complacencias del espíritu. (11)

Tomás Borge miembro del FSLN en Nicaragua sostiene que: "El socialismo, en última instancia, es la creación del hombre nuevo, del ciudadano del siglo XXI : un hombre que tenga horror a los lugares comunes y a la arrogancia, que entienda la libertad como algo inherente a la revolución, que sea enemigo del esquema y amante de la herejía, crítico y soñador" (12) Este hombre luchador por los derechos de su pueblo expone en forma sintetizada las aspiraciones de su pueblo la de un hombre distinto, nuevo.

La vigencia del socialismo y del marxismo es una constante en el pensamiento intelectual del Brasil por ejemplo J. Luis Márquez, autor de Elogio de la Utopía (1989), y de Crítica de las formas de la modernidad ( 1991). En el Socialismo (1991), reclama reanimar el rol de la intelectualidad de izquierda frente a la batalla ideológica de los nuevos totalitarismos emergentes y controladores del imaginario colectivo. (10)

¿Qué aspectos del humanismo marxista han sido más reivindicados últimamente por la intelectualidad de izquierda en América Latina? Entre los elementos que se considera deben ser reivindicados para rescatar el humanismo originario del marxismo y por tanto ser consecuentes con la autenticidad del mismo se aprecian los siguientes: según Pablo Guadarrama.

La opción por el socialismo debe ser el resultado de una elección popular genuina independientemente de las vías por medio de las cuales esta se plantee y se logre, pero jamás el resultado de una imposición.

En correspondencia con ese postulado la dimensión de lo social debe plasmarse lógicamente a través de la decisión individual, de manera que no se obligue a persona alguna a vivir en el socialismo en contra de su voluntad.

El socialismo debe ser construido por productores libremente asociados y que se sientan dueños reales del proceso productivo en el sentido de poder tomar decisiones trascendentales que impulsen este proceso, siempre y cuando tales transformaciones se efectúen en beneficio de toda la sociedad y en primer lugar de los propios productores.

El poder del Estado socialista debe orientarse fundamentalmente a salvaguardar y perfeccionar las conquistas sociales y políticas de la población, para lo cual debe ejecutar como todo Estado, su función fiscalizadora, siempre y cuando esta se desenvuelva acorde con los derechos civiles internacionalmente reconocidos.

El papel de partidos, sindicatos y organizaciones civiles debe circunscribirse específicamente a sus funciones y constituir instrumentos efectivos de representatividad y poder de sus asociados, de manera tal que el individuo los perciba como otras vías democráticas de acceso al poder, de reconocimiento y realización individual.

Cada persona debe tener las posibilidades reales de acceso a la educación, la salud, el deporte, el arte que posibiliten el despliegue de las aptitudes individuales y les capaciten para el mejor despliegue de sus actividades productivas, de consumo, recreativas e intercambio en general en correspondencia con su participación individual en el proceso productivo y social. (13)

El Marxismo su Dimensión Humanista en Cuba.

El ser humano es el hombre de un tiempo y de un lugar por lo que el diseño de su perfil humanista se define tomando en consideración esos límites en que él se desenvuelve. Preparar al hombre para la vida significa, ante todo, dotarlo de una formación cultural y científica que le permita asumir la realidad en términos de significación social del mundo, lo cual le debe permitir actuar consecuentemente como ser social, como ente transformador y como productor y reproductor de la vida social. El problema de la apropiación de la significación social requiere de conocimientos, de hábitos y de habilidades.

Al fundamentar la necesidad del desarrollo de una ética humanística, el investigador Fidel Izquierdo Nápoles señala: Debemos comprender que sobre la base de todo el sistema de valores que conforma la formación ciudadana están los valores ético-morales como plataforma a partir de la cual se erigen todos los demás valores. (14)

Si comprendemos el humanismo como un valor este presupuesto nos lleva a la idea de que el fortalecimiento de valores esenciales de las nuevas generaciones debe tomar en cuenta la prioridad que tienen aquellos donde se manifiestan los componentes ético- morales como orientadores del sentido de la vida. Debemos partir del análisis de que el humanismo está muy ligado yo diría indisolublemente ligado a la libertad, solidaridad e internacionalismo como valores humanos.

Así se puede entender por humanismo el modo de pensamiento y actividad que tienen como objetivo fundamental conservar y elevar los valores, intereses y dignidad del ser humano, según Jinich. (15)

Esta vocación humanista se demuestra tempranamente en la vida y obra de Romay, cuando en permanente exposición personal al contagio, permanece aliviando y curando a cientos de afectados por la fiebre amarilla y el cólera en las epidemias habaneras de fines del siglo XVIII y principios del XIX; en la actitud de los médicos mambises que al decir del periodista norteamericano O'Kelly , al visitar los campos insurrectos del 68 " ...Trataban de aminorar los sufrimientos de los pacientes careciendo de muchas medicinas... y tan cierto es esto que el soldado cubano está íntimamente convencido de que mientras él respire nunca será abandonado..."; en la brava labor de Finlay luchando contra la incredulidad, desconfianza y envidia de muchos para demostrar sus descubrimientos en aras de librar a la humanidad del cruel azote de la fiebre amarilla; de los trabajadores de la Salud que con su propia sangre salvaron la vida de decenas de heridos en los terremotos de varios países, hecho éste multiplicado por la Brigada Médica de Eritrea durante la guerra de Etiopía; del inolvidable ejemplo del médico reservista Galván Soca, que mal herido durante 7 días en la heroica batalla de Cangamba en Angola, asistió a sus compañeros hasta exhalar su último aliento. (16)

Recordando al Dr. Armando Hart en su intervención en la Conferencia Internacional "José Martí y los desafíos del siglo XXI", señalaba que "el humanismo renacentista del siglo XV y de los enciclopedistas del siglo XVIII, y desde hace buen tiempo es insuficiente. Necesitaríamos el humanismo del siglo XXI. En Martí se encuentra una de las claves" (17) porque cuando procuramos establecer una relación entre el pensar de Martí y el de Marx, lo hacemos por dos razones, la primera, porque en el siglo XX ambas corrientes de pensamiento se articularon en la Revolución Cubana y ello reviste una gran importancia para la formación política y cultural de las nuevas generaciones; y la segunda porque la necesidad de alcanzar la síntesis de diferentes corrientes del pensamiento socialista es una exigencia para la evolución intelectual y moral de la humanidad y por tanto, de Cuba, América Latina y el mundo. (18)

Cuando Martí dijo: … Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad del hombre. (19) Estaba elevando al hombre a la cumbre, estaba poniendo al hombre como centro de la República. La dignidad humana como una categoría moral adquiere en los marcos de la formación de la nacionalidad cubana y la construcción socialista una significación especial. La vida tiene un valor supremo.

El proceso de la Revolución se rige por el sagrado principio del Humanismo el cual ha tenido su más fiel exponente en el pensamiento de Fidel Castro quien trazó las proyecciones para el desarrollo socioeconómico y sanitario en La Historia me absolverá y declaraba entonces: “que la política cubana en América sería de estrecha solidaridad”, lo cual fue materializado desde los primeros años de la revolución con el envío de una primera brigada médica a Argelia. “Ese es un principio sagrado de la Revolución cubana, eso es lo que nosotros llamamos internacionalismo, porque consideramos que todos los pueblos somos hermanos y antes que la Patria está la humanidad”. (20)

En la Constitución de la República aparecen refrendados los principios humanistas y de solidaridad que han caracterizado a la Salud Pública cubana, en el artículo 50, cuando expresa: “...Todos tienen derecho a que se atienda y proteja su salud. El estado garantiza este derecho..”. (21) La garantía de este derecho aparece en la “Ley de Salud Pública” Ley 41 y es la expresión de la voluntad política de todo un pueblo sin discriminación ni exclusión social.

La solidaridad y el internacionalismo plasmado en los valores humanos adquieren una dimensión particular al expresar Fidel un programa integral de salud para los países necesitados y de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Medicas, estuvo motivada por la experiencia de dos terribles huracanes que azotaron al Caribe y Centroamérica, causando un impresionante numero de victimas mortales e incalculables daños materiales. En dicha escuela estudian más de 3000 alumnos procedentes de los lugares más remotos e inaccesibles de 17 países de América, África y Asia, cuyo fundamental objetivo habrá de ser su consagración total al más noble y humano de los oficios, en tanto apóstoles y creadores, más que médicos, celosos guardianes de la salud de sus pueblos; “y mientras ellos estudien en Cuba y se conviertan más tarde en especialistas prestando sus servicios a sus propias comunidades, miles de médicos cubanos se disponen a cooperar con sus países por el tiempo que sea necesario” (22) .

La evolución de los servicios de salud en este siglo es un proceso de las instituciones pero - en el caso de Cuba - es además un proceso de la sociedad civil socialista como sujeto del desarrollo de la salud que involucra las necesarias modificaciones a las relaciones, interacciones e imbricaciones entre el Estado y la Sociedad. Este cambio es la transformación radical del modo de vida de la población y de los valores sociales, entre los cuales la salud pasa a ser la expresión más clara de la vitalidad de una población para sus actividades sociales, culturales, científicas, artísticas y productivas y donde “el cese de la explotación entre los seres humanos y la lucha por la verdadera igualdad y justicia es y será el objeto, y no dejará de serlo nunca” (23)

En su análisis de Georgina Alfonso afirma: “La construcción de una nueva sociedad plural, humanista, desenajenadora y participativa, como alternativa a la capitalista (llámese sociedad “socialista”, de “llegada”, o de cualquier otra manera) se sustenta en la capacidad y posibilidad real que tenga de romper las estructuras axiológicas establecidas por el gran capital y transformar los sistemas de valores conformados. “sobre las ruinas de un sistema desmoronado, hay que construir el nuevo sistema que haga la felicidad absoluta del pueblo” dijo Che Guevara”. (24)

La proyección humanista de la Salud Pública cubana quedó clara en el diseño estratégico con el propósito de elevar gradualmente la salud de la población, de modo que contribuya a la elevación de su calidad de vida; al incremento de la calidad de los servicios, la satisfacción de la población y de trabajadores de la salud; al perfeccionamiento de la gestión y la elevación de la eficiencia del Sistema Nacional de Salud. (23)

Conclusiones

El humanismo está indisolublemente ligado a la libertad, solidaridad e internacionalismo como valores humanos esenciales.

El pensamiento humanista ha estado presente a lo largo de la historia en América Latina y Cuba.

La proyección humanista de la Salud Pública tiene el propósito de elevar gradualmente la salud de la población, de modo que contribuya al incremento de su calidad de vida; a la excelencia en la calidad de los servicios, la satisfacción de la población y de los trabajadores de la salud; al perfeccionamiento de la gestión y la elevación de la eficiencia del Sistema Nacional de Salud.

El humanismo expresado a través de la solidaridad y el internacionalismo plasmado en nuestros valores humanos adquieren una dimensión particular al expresar Fidel Castro un programa integral de salud para los países necesitados y de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Medicas.

Summary

The term Humanism has been used to name all theories defending as main principle the respect to the human being. The Word has an undisputable historical signification. Medicine as a profession starts from understanding men as biospychosocial beings, it is his attention center, ans has humanism as phylosophycal conception, which also makes up a demand of the medical practice. This work intends to illustrate the development they are gives the humanist thought in Latin America and Cuba inclination gives its maximum exponents and to outline this projection in the Cuban Public Health. With Marxism, humanism gained a proletary profile, all subhumanizing mechanisms of capitalism were clearly seen, and the posible ways of improvement were indicated. Humanism is a philosophical conception in which men are its centre, people's dignity, capacities and possibilities. In the Latinoamerican Marxist thought there have been strong manifestations of autenticity when men like Mella, Mariategui, Che or Fidel have used the possibilities or mechnisms of analysis offered by the dialectic marxist concept of history to interpret its respective circunstances and try to transform then. Humanism is strongly fused to liberty, solidarity and internationalism is human values. The humanistic proyection of public health has the purpose to elevate gradually the community's health, so that it may contribute to the improvement of life quality, services; the satisfaction of the population and that of the health workers; the perfectioning of management and the elevation of the National Healthy System efficiency.

Key words: HUMANISM, MARXISM, HUMANISM, LATIN AMERICA, PUBLIC HEALTH

Referencias bibliogrÁficas

1. El Renacimiento. 2004 [en internet]; [ 5 páginas ] . Disponible en: http://www.artehistoria.com/historia/contextos/1849.htm Consultado Noviembre 20, 2006.

2. La ilustración 2004 [en internet]; [ 2 páginas ] . Disponible en: www.artehistoria.com/historia/contextos/1846.htm Consultado Noviembre 20, 2006.

3. Silva L. Humanismo clásico y humanismo marxista. Monte Avila Caracas: Editores; 1993 p. 231- 244.

4. Limia David M, Machado D, Pupo Pupo R, Rodríguez Pedroso P. Mesa Redonda. Ideología e ideales en la Revolución cubana. Revista Contracorriente 1997; (10): 120-142.

5. Aguirre del Busto R; Flores Rodríguez JL; Saavedra Roche R. El humanismo como concepción filosófica y su relación con la medicina. Filosofía y Salud. Camaguey: Proyecto Editorial CHECSA; 1999. p. 26-39

6. Marx C, Engels F. La Sagrada Familia. T II pág. 42

7. Galido Pérez C; Isaac Borrero S. Humanismo Teoría e historia. Filosofía y sociedad. Guadarrama González P, Suárez Gómez C. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales. T I. Pag 121-131

8. Zulueta E. Ensayos sobre Marx. Medellín: Editorial Percepción; 1987. p. 31

9. Gantiva J. Gramsci: un horizonte de pensamiento, en Antonio Gramsci y la realidad colombiana. Colombia: Ediciones Foro Nacional por Colombia; 1991, p. 42

10. Guadarrama González P. El marxismo de las últimas décadas del siglo XX en América Latina. Filosofía en América Latina. Colectivo de autores. La Habana: Editorial Félix Varela; 1998.

11. Guadarrama González P. La dimensión concreta de lo humano en José Carlos Mariategui. Filosofía en América Latina. Colectivo de autores. La Habana: Editorial Félix Varela; 1998.

12. Borges T. Presentación. En: Un grano de maíz. Fidel Castro. Conversación con Tomás Borge. La Habana: Oficina de Publicaciones el Consejo de Estado; 1992. p. 11

13. Guadarrama González P. Humanismo y Socialismo en la óptica del pensamiento marxista en América Latina. Despojado de todo fetiche. En: Autenticidad del pensamiento marxista en América Latina. Las Villas, Cuba: UNINCCA, UCLV; 1999. Capítulo II. p. 73-110.

14. Izquierdo Nápoles F, Galbán Lezcano Y. Informe Parcial de investigación. CEFOVAL; l997-98.

15. Jinich H. Ciencia, tecnología y humanismo en Medicina. Gac Méd Méx 1990; 126: 481-6.

16. Ortiz Estrada JF. Fundamentos éticos y patrióticos de la Medicina Cubana. Rev Cubana Med Milit 1999; 28(1):73-84

17. Hart Dávalos A. José Martí y los desafíos del siglo XXI. En: Vigencia del pensamiento martiano. La Habana: Ediciones Creart; 1995. p. 73.

18. Hart Dávalos A. El Moncada 50 años después. Revista Cuba Socialista 2003 (29):53.

19. Martí J. Discurso pronunciado el 26/noviembre/1891. En Obras escogidas. Tomo 4. p. 270.

20. de la Osa JA. La semilla del desarrollo de la salud pública en Cuba. 2006 [en internet]; [2 páginas] Disponible en: http://www.ensap.sld.cu Consultado Marzo 27, 2006.

21. Constitución de la República. Gaceta Oficial; 1975. p. 2.

22. Castro F. Discurso pronunciado Diciembre 3, 2003 en la ELAM. Gramma Dic 4, 2003. p. 2-5.

23. Ramírez Márquez A, Castell-Florit Serrate P, Mesa G. El Sistema Nacional de Salud en Cuba. La Habana: ENSAP; 2003.

24. Alfonso G. Los valores en Che Guevara: una lectura desde la globalización neoliberal. Revista Contracorriente. 1997 (10) 15-18.

 

Referencia a este documento:

Peña Galbán LY, Mena Fernández M, Cardoso Hernández J, Placeres Collot M. La Teoría Marxista sobre el Humanismo. Perspectivas para el Siglo XXI. Rev Hum Med [serial on line] 2007 May - Ago; 7 (2).

Índice
Anterior
Siguiente