FATIGA Y TIPO DE TRABAJO SEGÚN
EL MODELO DE KARASEK, EN CONDICIONES LABORALES DE RESTRICCIÓN
FATIGUE AND KARASEK MODEL TYPE OF WORK IN RESTRICTED CONDITIONS
Lic. Raúl Rodríguez Notario 1
Lic. Arlene Oramas Viera 2
DrC Nino Pedro
del Castillo Martín 3
1 Licenciado en Psicología. Máster en Salud de los Trabajadores. Investigador
Agregado. Departamento de Psicología. Instituto Nacional de Salud de los
Trabajadores
2 Licenciada en Psicología. Máster en Psicología de
3 Licenciado en Psicología. Doctor en Ciencias de
Correspondencia:
Lic. Raúl Rodríguez Notario
Instituto Nacional de Salud de los
Trabajadores
Calzada de Bejucal km 7½, Apartado 9064, CP 10900, Arroyo Naranjo, Ciudad de
E-mail: insatpsi@infomed.sld.cu
RESUMEN
Objetivos: Caracterizar las condiciones de trabajo según el modelo de Karasek y las relaciones de esos tipos de trabajo con la
aparición de fatiga en trabajadores confinados, durante las horas laborables,
en una dependencia bancaria. Método:
Evaluaciones a través de cuestionarios (cuestionario de síntomas Yoshitake) y por medio del estudio de
Palabras clave: Fatiga, modelo Demanda-Control, tipo de trabajo, trabajo confinado
ABSTRACT
Objectives: The aims were
to characterize isolated work conditions and relations within these types of
work by the Karasek model in bank vault workers. Method: Measurements by questionnaire
evaluations for fatigue (Yoshitake) and Flicker
test for Critical Fusion Frequency before and after work were
carried out. The Karasek JCQ-48 was administered at any time during working hours. Results: The results point out
presence of fatigue caused by work shift and that fatigue was higher in
women. A relation between task structure and fatigue was found; it was
remarked in low tension type of work (F 3,75 = 3,66
; p < 0,02).
Key words: Fatigue, Karasek Demand-Control model, type of work, isolated
work
INTRODUCCIÓN
El trabajo constituye una
de las fuentes de bienestar psicológico y social más valiosas para los seres
humanos y provee la mayor parte del significado y estructura de la vida del
adulto. Sin embargo, puede también provocar efectos negativos.
Uno de los efectos
negativos del trabajo sumamente descrito es la fatiga 1, efecto
común a todas las actividades que requieren esfuerzo y tensión. Sus signos en
el trabajo son: disminución sistemática cuantitativa y cualitativa de la
capacidad de trabajo del individuo, así como aumento de los fallos. Provoca
disminución de la atención, retardo en la ejecución de las operaciones y
tareas, incremento de la frecuencia y duración de las pausas autoprovocadas y
de las comunicaciones con otros cuando son posibles. Sus síntomas son:
sentimientos de cansancio, dolores musculares, cefalea y sensación de
“embotamiento” intelectual.
En el mundo laboral, los
problemas de fatiga mental deben abordarse desde el estudio de todas las
condiciones del trabajo, de las exigencias del mismo sobre la persona y de
los recursos de ésta para dar respuesta a tales demandas en tales condiciones.
Si la realización de una
tarea implica el mantenimiento prolongado de un esfuerzo al límite de
nuestras capacidades, es decir, si la cantidad de esfuerzo que se requiere
excede la posibilidad de respuesta de un individuo, puede dar lugar a fatiga mental.
Ésta se traduce en una serie de disfunciones físicas y psíquicas, acompañadas
de una sensación subjetiva de fatiga y una disminución del rendimiento.
La fatiga está presente en
múltiples actividades laborales en función de variados factores. En trabajadores
bancarios se han efectuado estudios en relación con el síndrome crónico de
fatiga en su asociación con las condiciones de trabajo 2. Sin embargo, ha sido poco estudiado
el efecto negativo de la fatiga no crónica en ese tipo de trabajo. En nuestro
estudio, el interés es conocer si aparece la fatiga en trabajadores de las
bóvedas de la reserva en un banco, y cómo ésta, en esas circunstancias, se
relaciona con el tipo de trabajo. Se
trata de bóvedas que se caracterizan por tener condiciones de extrema
seguridad, las cuales implican que los trabajadores durante la jornada
laboral están encerrados, aislados, en locales completamente climatizados en
forma artificial y con un sistema de vigilancia continua. Estos sitios
cuentan con un elevado control para el acceso del personal.
Generalmente,
estos centros de trabajo –tal fue el caso del escogido- constan de tres áreas
independientes, compuestas por dos bóvedas para el almacenamiento del dinero,
una para la moneda fraccionaria y otra para los billetes. El tercer lugar
consiste en un conjunto de cubículos utilizados para el trabajo de oficina.
Las
asociaciones entre las condiciones de trabajo, la aparición de efectos en la
salud y los tipos de efectos se presentan ante las diversas condiciones
laborales, son asuntos sobre los que se han encontrado resultados
contradictorios 3.
Nuestros objetivos son, por consiguiente, determinar el nivel y tipo de fatiga, así como el
estado de activación psíquica de los sujetos al inicio y al final de la
jornada laboral; precisar las características del trabajo según el Modelo
Demanda-Control; y establecer las relaciones entre los datos que aporta este
modelo y las variables de fatiga a estudiar.
MATERIAL Y MÉTODO
Se
realiza el estudio a 85 trabajadores; de éstos, 36 mujeres (42,4%) y 49
hombres (57,6%). Están distribuidos en ocho grupos laborales (departamentos o
subdirecciones) con diversos contenidos de trabajo.
La
edad promedio de los sujetos es de 42,7 años, y el tiempo promedio de trabajo
de 21,2 años. En relación con la permanencia en el centro y en el puesto de
trabajo, el tiempo promedio es de 6,0 y 3,9 años, respectivamente.
Técnicas e instrumentos
Se
utilizan las técnicas y los instrumentos siguientes para medir las variables
fatiga y condiciones de trabajo:
Cuestionario de patrones subjetivos de fatiga: Prueba para medir fatiga al inicio y al final de
la jornada laboral, empleada para el estudio de los efectos negativos del
trabajo. Consta de 30 preguntas, las cuales exploran síntomas generales de
fatiga, fatiga mental y fatiga física. Están caracterizadas de la forma
siguiente: síntomas generales de fatiga, pesadez en la cabeza, cansancio en
el cuerpo, torpeza, somnolencia y deseos de acostarse. La fatiga mental es
caracterizada por dificultad para pensar, nerviosismo, problemas de atención,
ansiedad e intranquilidad, y la fatiga física, incluye dolor de cabeza,
dolores en el cuerpo y cansancio físico general. Estos síntomas son agrupados
en tres factores: aburrimiento-monotonía, incapacidad para la concentración y
proyección del deterioro.
Determinación de la frecuencia crítica de fusión (FCF): El instrumento para la
determinación de
JCQ 48 ( Job Content Questionnaire): Está basado en el modelo de demanda-control-apoyo
social de Robert Karasek,
y ampliado por Jeffrey V. Johnson.
Este instrumento es una versión al idioma español del cuestionario original del autor realizada por J. Román en el 2000 en el
Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores. El modelo demanda-control de Karasek es uno de los modelos más actuales y
representativos del enfoque de la evaluación de los riesgos psicosociales y sus consecuencias sobre el bienestar de
los trabajadores. En la ampliación de Johnson, se
incluyó la variable apoyo social como mediadora en las relaciones entre las
variables originales del modelo y la salud del trabajador. A partir de los
aportes de este autor, el modelo de Karasek ha
venido a denominarse demanda-control-apoyo social, dada la aceptación de los
efectos de esta variable moderadora 4.
Operacionalización de
variables
Condiciones de trabajo: Se caracterizan mediante el modelo teórico
elaborado por Robert Karasek 5. Este modelo caracteriza al trabajo combinando las variables de
empleo de habilidades, capacidad de decisión y demandas de la tarea a partir
de las cuales pueden establecerse cuatro tipos de trabajo:
·
Trabajos de
alta tensión: Producto de la combinación de altas demandas y bajo control.
Esta es la combinación crítica del modelo. Se plantea que produce tensión psicofisiológica y reacciones adversas como fatiga,
depresión, ansiedad, y eventuales trastornos físicos. El trabajo típico es la
línea de ensamblaje 6.
·
Trabajos
activos: Provienen de la combinación de altas demandas y alto control.
Resultan de las situaciones exigentes, pero estimulantes, sin riesgo
particular de tensión psicológica o enfermedad. Las personas con trabajos
activos son también activas en las actividades de tiempo libre. Ejemplos de
trabajos activos suelen ser los encontrados entre los profesionales, así como
en trabajadores por cuenta propia como los granjeros y pequeños y medianos
campesinos.
·
Trabajos de
baja tensión: Dados por la combinación de bajas demandas y alto control. En
tales trabajos, el riesgo por tensión y enfermedad es más bajo que en el
promedio. Empíricamente pocas situaciones de trabajo se encuentran en este
tipo.
·
Trabajos
pasivos: Son producto de la combinación de bajas demandas y bajo control. En
tales trabajos, los trabajadores no suelen tener oportunidades para emplear
sus habilidades. Un ejemplo de primera mano de trabajos pasivos son los
trabajos de vigilancia de varios tipos en los procesos industriales.
Fatiga: Efecto común a todas las actividades que requieren
esfuerzo y tensión. Aparece cuando la cantidad de esfuerzo que se requiere
excede la posibilidad de respuesta del individuo. Esto se traduce en una
serie de disfunciones físicas y psíquicas, acompañadas de una percepción
subjetiva de fatiga y una disminución del rendimiento.
Procedimientos
Con todos los trabajadores se
sigue el mismo procedimiento. El Cuestionario de patrones subjetivos de
fatiga es aplicado a cada sujeto, de manera individual, por un mismo
investigador, al inicio de la jornada laboral y al final de la misma. El JCQ
48 también es aplicado por un mismo investigador.
La
evaluación de la frecuencia crítica de
fusión (FCF) se aplica
individualmente, al inicio y al final de la jornada laboral, por el mismo
investigador. Se utiliza la variante descendente. Se realizan 5 mediciones en
cada aplicación y se promedian las mismas, obteniéndose para cada sujeto un
resultado final al comienzo de la jornada y otro al término de la misma.
Todas
las evaluaciones se realizan en un día laborable habitual para cada sujeto,
en locales acondicionados para este fin, con temperatura e iluminación
apropiadas. Se garantiza la privacidad para los sujetos.
Según los datos del cuestionario de patrones subjetivos de
fatiga, se encuentra al inicio de la jornada laboral: nivel de fatiga
normal en 48 trabajadores (56,4%), en tanto nivel patológico en 37 (43,5%).
Al final de la jornada laboral, las frecuencias son 38 en el nivel normal
(44,7%) y 47 en el patológico (55,3%). Como se puede apreciar, hay una mayor
cantidad de trabajadores que refieren más niveles patológicos de fatiga al final
de la jornada que al inicio.
En la tabla 1 se observa
la comparación que se hace, similar a la anterior, pero esta vez en cuanto a
las puntuaciones brutas. De esta forma, 20 refieren más síntomas al inicio de
la jornada que al final, mientras que 44 sujetos declaran más síntomas al
final que al inicio.
Tabla 1
Comparación de
resultados en el cuestionario de patrones subjetivos de fatiga al inicio de
la jornada laboral y al final (cantidad de síntomas)
Prueba de rangos Wilcoxon
|
N
|
Rango de media
|
|
|
|
|
|
PSFfinal - PSFinicio
|
Rangos
negativos
|
20a
|
25,63
|
Rangos
positivos
|
44b
|
35,63
|
|
Igual
|
9c
|
|
|
Total
|
73
|
|
|
|
|
|
|
Z = -3,539 p = ,000
Nota: a PSFtotal final < PSFtotal inicio
b PSFtotal final > PSFtotal inicio
c PSFtotal inicio = PSFtotal final
En relación con los síntomas que
predominan durante la jornada laboral, encontramos en los síntomas generales
de fatiga y en los de fatiga física, diferencias significativas entre sus
resultados al inicio y al final de la jornada laboral. Al inicio, en ambos
casos, hay menos sujetos con estos tipos de síntomas que al final. En la
fatiga mental no se observan diferencias entre el inicio y el final (tablas 2
y 3).
Tabla 2
Comparación
de resultados en la escala de síntomas generales de fatiga al inicio de la
jornada laboral y al final
Prueba de rangos Wicolxon
|
N
|
Rango
de media
|
|
|
|
|
|
Fatiga general final -
Fatiga general inicio
|
Rangos
negativos
|
20a
|
25,15
|
Rangos
positivos
|
43b
|
35,19
|
|
Igual
|
15c
|
|
|
Total
|
78
|
|
|
|
|
|
|
Z = - 3,483 p = ,000
Nota: a Fatiga general final < Fatiga general inicio
b Fatiga general final > Fatiga general inicio
c Fatiga general inicio = Fatiga general final
Tabla 3
Comparación de resultados en la escala de fatiga física al
inicio de la jornada laboral y al final
Prueba de rangos Wicolxon
|
N
|
Rango
de media
|
|
|
|
|
|
Fatiga física final -
Fatiga física inicio
|
Rangos negativos
|
12a
|
21,08
|
Rangos positivos
|
38b
|
26,89
|
|
Igual
|
29c
|
|
|
Total
|
79
|
|
|
|
|
|
|
Z
= - 3,780 p = ,000
Nota: a Fatiga física final < Fatiga física inicio
b Fatiga física final > Fatiga física inicio
c Fatiga física inicio = Fatiga física final
En
la comparación entre sexos, los resultados señalan un nivel diferente de
fatiga entre hombres y mujeres al inicio de la jornada laboral, refiriendo el
60% de los hombres un valor patológico de fatiga, contrastando con las
mujeres, en que sólo el 38,2% refiere un valor patológico, por lo que los
hombres se reconocen con un mayor nivel de fatiga al inicio de la jornada
laboral que las mujeres (figura 1).
Figura 1
Distribución
de sujetos según el sexo y los resultados en el cuestionario de patrones
subjetivos de fatiga al inicio de la jornada laboral
Al
final, los hombres se reconocen con un nivel patológico de fatiga, el 63,4%;
es decir, solamente un incremento del 3,4% como resultado de la jornada
laboral. Por su parte las mujeres, que si bien al inicio de la jornada
laboral solamente el 38,2% de éstas refieren un nivel patológico de fatiga,
al final de la jornada laboral hay un reconocimiento en el 63,3%, es decir, un incremento de
25,4% de mujeres con ese nivel (figura
2).
Figura 2
Distribución
de sujetos según el sexo y los resultados en el cuestionario de patrones
subjetivos de fatiga al final de la jornada laboral
Por
tanto, estos resultados apuntan a que la jornada laboral es más fatigante
para las mujeres que para los hombres. Al inicio de la jornada laboral se observan
más síntomas generales de fatiga en las mujeres. En cuanto a las diferencias
entre el inicio y el final de la jornada laboral, encontramos que en los
hombres el incremento de la fatiga se refiere a los síntomas físicos,
mientras que en las mujeres ese incremento se asocia más a síntomas generales
de fatiga. La fatiga mental no parece ser afectada por la jornada laboral. El
hecho de que en los hombres sea la fatiga física la que más se incrementa, es
congruente con el trabajo que realizan, ya que el que requiere más esfuerzo
en la bóveda es realizado por hombres.
La
relación directamente proporcional entre fatiga y horas trabajadas ha sido
descrita en otros estudios 7,8.
No se encuentra relación entre la fatiga y la edad de los
sujetos; tampoco hay relación entre la fatiga y el tiempo en el centro de
trabajo, ni con el tiempo en el desempeño del trabajo actual. Al parecer, las
variables relacionadas con el tiempo no contribuyen a la aparición de la
fatiga en este estudio. Este resultado contradice lo referido comúnmente en
la literatura 9-11 en relación con la fatiga, dado que
se relaciona el aumento de la edad con la aparición de síntomas de fatiga, no
sólo por el envejecimiento cognitivo, sino también por la disminución de la
capacidad muscular para las tareas que requieren de fuerza 12-14. Dos pueden ser las causas;
por un lado, la edad promedio de los trabajadores (42,7 años) es baja para
estos tipos de trabajos con exigencias básicamente cognitivas, y son,
precisamente, los más jóvenes los que más trabajo físico realizan. La mayor
frecuencia de sujetos pertenece al grupo de edades de
Los datos obtenidos en la prueba de la frecuencia crítica
de fusión, que mide fatigabilidad del Sistema
Nervioso Central, no aportan ningún resultado relevante.
El cuestionario JCQ ofrece
una descripción de ese trabajo bancario a través de 11 variables que
conforman el modelo, cuyos valores aparecen en la tabla 4. Estas medidas de
tendencia central servirán de base al resto del análisis de resultados que
aparecen a continuación.
Tabla 4
Comportamiento
de las variables del JCQ
Variables
|
Mediana
|
Mínimo
|
Máximo
|
Desviación
|
|
|
|
|
|
Empleo de habilidades
|
32
|
20
|
44
|
5,7
|
Autonomía de decisión
|
28
|
12
|
44
|
7,1
|
Autonomía de
decisión a macronivel
|
25
|
7
|
40
|
6,9
|
Amplitud de decisión
|
31
|
17
|
44
|
5,6
|
Demandas psicológicas
|
28
|
12
|
45
|
5,7
|
Demandas psicológicas ajustadas
|
30
|
11
|
45
|
5,3
|
Demandas físicas
|
26
|
12
|
48
|
9,2
|
Seguridad laboral
|
36
|
28
|
48
|
3,4
|
Apoyo social de los supervisores
|
36
|
12
|
48
|
6,8
|
Apoyo social de los colegas
|
36
|
26
|
48
|
5,2
|
Apoyo social general
|
36
|
19
|
48
|
5,3
|
|
|
|
|
|
En la tabla 5 se observa
que el trabajo bancario es considerado por los trabajadores, en su mayoría,
de dos formas diferentes: de alta tensión para el 24,7%, y como trabajo pasivo
para el 62,4%. En correspondencia con el modelo utilizado, el 25 % de esta
población estaría expuesta a un considerable riesgo para su salud en el área
laboral, en específico para las enfermedades cardiovasculares. El trabajo de
alta tensión (el 24,7 % de los trabajadores) se caracteriza por altas
demandas psicológicas y poca amplitud de decisión, lo que se traduce en alto
empleo de capacidades y habilidades y pobre autonomía de decisión. El trabajo
pasivo (62,4% de los trabajadores) se caracteriza, al igual que el trabajo de
alta tensión, por tener poca amplitud de la decisión, pero con la diferencia
de que hay bajas demandas psicológicas. Sin embargo, a diferencia de lo
considerado clásicamente por el modelo de Karasek,
los trabajadores del banco estiman alto el empleo de habilidades (51
trabajadores; 60%). Por lo tanto, lo más característico de este tipo de
trabajo bancario es el bajo control y, en especifico, la baja autonomía de
decisión (tabla 6). Esto es consistente con el conocimiento existente del
trabajo bancario, un trabajo muy estructurado, con una carta metodológica que
indica paso a paso las tareas a realizar, máxime que dichos pasos constituyen
la base del control para la efectividad del mismo y, por lo tanto, hay poco
lugar para la toma de decisiones del trabajador; éstas están tomadas de
antemano.
Tipo de
trabajo
|
Frecuencia
|
%
|
|
|
|
Alta
tensión
|
21
|
24,7
|
Baja
tensión
|
6
|
7,1
|
Trabajo
activo
|
5
|
5,9
|
Trabajo
pasivo
|
53
|
62,4
|
Total
|
85
|
100,0
|
|
|
|
Tabla 6
Distribución
de sujetos según escala 2 del JCQ
Autonomía
de decisión
|
Frecuencia
|
%
|
|
|
|
Bajo
|
52
|
61,2
|
Alto
|
33
|
38,2
|
Total
|
85
|
100,0
|
|
|
|
Sin
embargo, cuando valoramos la variable de autonomía de decisión a macronivel, vemos que se eleva la cantidad de sujetos que
consideran tener esta posibilidad (50,6%). Ésta se caracteriza por influir
sobre las decisiones del grupo, de que sus ideas sean aceptadas por la
institución, la supervisión de trabajos de uno por otros, una vida sindical
activa y decisiones democráticas dentro del grupo. Esto significa que si
bien, por un lado, como ya se señaló, el nivel de decisión es muy bajo por la
estructuración de la tarea, hay un número mayor de trabajadores que
consideran tener una participación activa en la organización y fines de la
institución. Es necesario señalar, además, que el trabajo bancario, tal y
como se realiza en este lugar, requiere de una constante supervisión de unos
por otros, lo que favorece una alta puntuación en esta escala.
En
la variable amplitud de decisión, la que combina los resultados de la
variable Nº 1, empleo de habilidades, y
Como
se observa en la tabla 5, casi el 63 % de los
trabajadores considera que realiza un trabajo de tipo pasivo, esto es, bajas
demandas psicológicas y bajo nivel de control. Sin embargo, también casi el
63% de los trabajadores califican al trabajo bancario como de altas demandas;
igual tendencia aparece en las demandas psicológicas ajustadas. Se trata de
resultados aparentemente contradictorios que hacen pensar en la conveniencia
de revisar ambas escalas del instrumento para una eventual mejor adaptación a
nuestro medio sociocultural. Un estudio de Noriega y col. 15, en el que se
explora la presencia de trastornos psicosomáticos mentales y fatiga en una
planta industrial mejicana, denota asociaciones entre el tipo de actividad y
el área de trabajo, y el problema más relevante que encuentran es la
combinación de muchas demandas diferentes; la interacción entre las
combinaciones resulta aditiva o sinérgica.
El
por ciento que refiere altas demandas físicas para el desempeño de su puesto
de trabajo, es de 56,5. Es así fundamentalmente en los sujetos masculinos.
El
apoyo social general ofrece cifras comparativamente elevadas; si este
análisis lo diferenciamos entre el apoyo social de los supervisores y el de
los colegas, encontramos que este último es mucho más elevado; casi el 85% de
los trabajadores perciben un alto apoyo social de sus colegas. Con un nivel
más bajo pero también elevado, el 67% de los trabajadores percibe un alto
apoyo social de los supervisores. Por otro lado, pensamos que las relaciones
humanas caracterizadas en el JCQ por el apoyo social general, devienen un
amortiguador del bajo control, tal como se señala en el modelo de Karasek.
Por último, en cuanto a
los resultados del JCQ se refiere, en la tabla 7 aparecen las medias de los
valores de la cantidad de síntomas de fatiga mental referidas al final de la
jornada laboral, por los trabajadores que realizan diferentes tipos de
trabajo. Como se observa, una mayor cantidad de síntomas son señalados por el
tipo de trabajo de baja tensión, y esta diferencia es significativa a nivel
de 0,02 (F 3,75 = 3,66; p < 0,02). Otros estudios como el que realizaran
en maestros Cropley, Steptoe y Joekes 16, han
demostrado, sin embargo, que en trabajos calificados como de alta tensión,
aparecen con más frecuencia los síntomas de fatiga.
Tabla 7
Tipo de trabajo y fatiga mental al final de la
jornada laboral
Tipo de
trabajo
|
Fatiga mental al final del
trabajo
|
|
|
Trabajo pasivo
|
2,21
|
Alta tensión
|
2,75
|
Baja tensión
|
4,50
|
Trabajo activo
|
1,00
|
|
|
Además,
cuando analizamos los resultados anteriores tomando en cuenta los resultados
de la tabla 8, observamos que el trabajo de bajas tensiones se diferencia
significativamente en cuanto a la cantidad de síntomas que de fatiga al final
de la jornada laboral se refieren, en comparación con los demás tipos de
trabajo. Esto quiere decir que los que realizan trabajo de baja tensión se
fatigan más, mentalmente, que los que realizan cualquier otro tipo de trabajo
en el banco. En este caso, la fatiga sobreviene no por el empleo de
capacidades y habilidades, sino por la necesidad de tener iniciativas y
decisiones durante la jornada laboral. Este resultado apunta, quizás, a que
este tipo de trabajo está desempeñado por personas no suficientemente
preparadas para el mismo.
Tabla 8
Efectos específicos de la fatiga mental al final de
la jornada laboral y los diferentes tipos de trabajo
Tipo de
trabajo
|
Trabajo
pasivo
|
Alta
tensión
|
Baja tensión
|
Trabajo activo
|
|
|
|
|
|
Trabajo
pasivo
|
|
0,29
|
0,01
|
0,18
|
Alta tensión
|
0,29
|
|
0,05
|
0,07
|
Baja tensión
|
0,01
|
0,05
|
|
0,00
|
Trabajo activo
|
0,18
|
0,07
|
0,00
|
|
|
|
|
|
|
De
suyo se colige que los servicios de salud deben prestar especial atención a
la reducción de la fatiga en los centros de trabajo 7. Los datos del presente estudio sustentan esta
recomendación.
Resultados
que reportan síntomas de fatiga asociados a trabajos de alta demanda y bajo
control, concuerdan con los de un vasto estudio de revisión en el que se
demuestra que en estos tipos de trabajo, analizados mediante el modelo aquí
empleado, se encuentran asociaciones con los reportes tanto sobre quejas
relacionadas con malestares, como con manifestaciones de bienestar 17.
En
términos generales, el estudio de la fatiga ofrece datos interesantes en
estos trabajadores. La fatiga no aparece similarmente en todos. El sexo es
una variable que actúa como diferenciador: las mujeres y los hombres perciben
de modo diferente los efectos de la fatiga. Las
mujeres se fatigan más con la jornada laboral que los hombres.
Observamos
que al final de la jornada laboral, los trabajadores refieren más síntomas de
fatiga que al inicio; en el caso de las mujeres aumenta más,
proporcionalmente, durante la jornada. Los síntomas que predominan son de
carácter general y de fatiga física. En los hombres, el aumento se debe a los
síntomas de fatiga física y en las mujeres a los síntomas generales de
fatiga. Es preciso continuar estudiando las asociaciones entre salud, trabajo
y género en su relación con la intersección entre los roles domésticos y
productivos 18.
Este
estudio demuestra que el trabajo que se efectúa en ese banco se caracteriza
por una baja autonomía de decisión, una alta seguridad en el empleo y un
elevado apoyo social, tanto de los colegas como de los supervisores. Otro de
los resultados principales del estudio es que se distinguen dos grupos de
trabajo: trabajo de alta tensión y trabajo pasivo, y que este último es
predominante (62,4%). El tipo de trabajo de baja tensión se asocia
significativamente con la presencia de fatiga. En este caso, la fatiga
sobreviene no por el empleo de capacidades y habilidades, sino por la
necesidad de tener iniciativas y decisiones durante la jornada laboral. Este
resultado apunta, quizás, a que este tipo de trabajo está desempeñado por
personas no preparadas para el mismo. Nuestros hallazgos conducen al
desarrollo de hipótesis sobre la necesidad de tener en cuenta en los procesos
de vigilancia en salud ocupacional, factores personológicos que pueden influir en la aparición de una mayor o menor tolerancia a los
efectos negativos en la salud, a fin de tomarlos en consideración en las
acciones de ayuda profesional e intervención. Relevante a este tema, la
literatura registra como una de esas características de personalidad al locus de control 19.
BIBLIOGRAFÍA
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Recibido: 29 de febrero de 2004 Aprobado: 7 de junio de 2004