Arlene Oramas Viera 1
Sandra Santana López 2
Adriana Vergara Barrenechea 3
Licenciada en Psicología, Master en Psicología de la Salud, Investigadora Agregado, Profesora Asistente. Departamento de Psicología, Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores, La Habana, Cuba
2 Médico especialista de I grado en Medicina Interna y de II grado en Medicina del Trabajo, Master en Salud de los Trabajadores, Profesora Instructora. Vicedirección de Atención Médica, Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores, La Habana, Cuba
3 Técnica Auxiliar de Investigación. Departamento de Psicología, Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores, La Habana, Cuba
Correspondencia:
MSc Arlene Oramas Viera
Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores
Calzada de Bejucal km 7½, Apartado 9064, Arroyo Naranjo, Ciudad de La Habana 10900, Cuba
E-mail:arlene.oramas@infomed.sld.cu
Este artículo se centra en una perspectiva positiva de la Psicología. Hace énfasis en procesos psicológicos asociados con el funcionamiento del sí mismo como regulador, mediador y motivador del bienestar. Revisa diversas concepciones e indicadores del bienestar psicológico. Presenta una alternativa para la evaluación del mismo: el Cuestionario de Bienestar Psicológico, de 14 reactivos. Este cuestionario fue respondido por 1006 docentes venezolanos y 250 docentes cubanos, con el objetivo de analizar su estructura factorial y consistencia interna –alpha de Cronbach-, así como también, con el ánimo de conocer su efecto en los procesos de adaptación de las personas, fueron analizadas las asociaciones con indicadores de la salud mental y la vulnerabilidad al estrés.
Palabras clave: Calidad de vida, bienestar psicológico, bienestar subjetivo, salud mental
This article is centered in a positive perspective of Psychology. It emphasizes the psychological processes associated with the operation of the self like regulator, mediator and motivator of well-being. It reviews diverse conceptions and indicators of psychological well-being. It presents an alternative in order to evaluate this aspect: Psychological Well-being Questionnaire (14 items). This questionnaire was answered by 1006 Venezuelan and 250 Cuban teachers, with the aim to analyze the factorial structure and intern consistence -Cronbach´s alpha-, as well as it was analyzed, with the aim of knowing their effects on the adaptation processes of the people, the associations with indicators the mental health and vulnerability stress.
Key words: Quality of life, psychology well being, subjetive well-being, mental health
La distinción entre enfermedad y salud mental resulta polémica. A nuestro criterio, ambos constructos constituyen los polos positivos y negativos de un continuo que representa un proceso dinámico de la interacción del sujeto con su entorno. Este proceso esta multideterminado por variables de diversa naturaleza: biológicas, psicológicas y sociales.
El concepto de ‘salud mental’ dado por Silvia Bermann confirma
esta idea anterior, “podría decirse que la salud mental
consiste en el aprendizaje de la realidad para transformarla a través
del enfrentamiento, manejo y solución integradora de conflictos, tanto
internos del individuo como los que se dan entre él y su medio. Cuando
dicho aprendizaje se perturba o fracasa en el intento de su resolución,
puede comenzarse a hablar de enfermedad”. En sentido similar, Pichón
Riviere apunta: “La salud mental se concibe como la capacidad de mantener
con el mundo relaciones dialécticas y transformadoras que permitan resolver
las contradicciones internas del individuo y las de éste con el contexto
social” 1.
Sin embargo, tradicionalmente al proceso de la salud mental se accede por el polo negativo, obviamente por la necesidad de dar solución inmediata al problema de la enfermedad, predominando en su abordaje un enfoque médico psicopatológico.
El estudio del proceso de la salud mental en términos positivos
nos remite a lo que se ha nombrado en la literatura como Psicología Salutogénica
o Positiva, y a lo que muchos investigadores denominan nuevo paradigma. Temas
que se estudian dentro de esta perspectiva son: el sentido de coherencia, la
fortaleza, la autoeficacia aprendida, el locus de control, la capacidad de resistencia
(resilience), los mecanismos de defensas maduros, el bienestar psicológico,
el bienestar subjetivo, las estrategias de afrontamiento, los talentos y la
creatividad. Nosotros centraremos nuestra atención en este estudio en
el tema del bienestar psicológico, ya que es posible caracterizar la
satisfacción y la felicidad como indicadores de buen funcionamiento mental,
y es por ello que se torna necesario contar con instrumentos de evaluación
del bienestar psicológico 2.
El tema del bienestar humano es algo que preocupa a la humanidad desde que emerge como tal; el ser humano busca la satisfacción de sus necesidades como todo ser vivo; sin embargo, la conciencia de sentirse feliz es algo específico de la especie humana.
Como puede apreciarse, estamos aquí haciendo referencia a dos términos: satisfacción y felicidad, para referimos al bienestar; resulta, pues, necesario delimitar y precisar este concepto.
Al comienzo de la década de los 60 del pasado siglo, aparecen los primeros
trabajos donde se intenta definir el bienestar y, sobretodo sus fuentes. Cummings
y Henry, en 1961, colocaron éstas dentro del individuo, y Cantril 3
las ubica en factores contextuales que predicen la satisfacción con la
vida de cada uno, demostrando que había una sustancial variación
en la importancia de las metas a través de las sociedades y en la percepción
del éxito personal. En esta oportunidad se identifica el bienestar con
la satisfacción personal.
Bradburn y Caplovitz 4 tomaron un camino diferente.
Su enfoque se basó en la disposición de ánimo y afecto-felicidad
para el bienestar. La nueva dimensión de su trabajo fue pensar en la
felicidad no como la ausencia de un perjuicio negativo, sino como el equilibrio
positivo entre la inevitable mezcla de experiencias buenas y malas que son la
sustancia de la vida cotidiana.
Fueron Campbell et al 5, en ‘La Calidad
de Vida Americana’, quienes sintetizan el trabajo de los autores
anteriores. Ellos proponen una dimensión cognitiva y valorativa del bienestar
en el enfoque de la satisfacción yuna dimensión afectiva,queconcentra
el equilibrio entre los componentes positivos y negativos de la disposición
de ánimo. Satisfacción en este caso se refiere a la extensión
con que se percibe que las esperanzas y aspiraciones son logradas. La satisfacción
y la felicidad se funden en una escala de bienestar. Anticiparon que aunque
satisfacción y felicidad pueden correlacionar, esta correlación
no las hace idénticas, e identificaron grandes dimensiones de vida que
contribuyen acumulativamente al sentido de la calidad de vida de cada uno 5.
Como puede apreciarse, el concepto de bienestar forma parte de un universo conceptual más amplio: el de calidad de vida. Se refiere a cómo y por qué las personas vivencian sus vidas de manera positiva, y está muy relacionado con temas como bienestar psicológico, felicidad, satisfacción moral y afectos positivos.
El término bienestar lleva implícita la vivencia personal, subjetiva, por lo que para algunos autores el término bienestar subjetivo puede considerarse una redundancia. El bienestar psicológico ha sido utilizado como sinónimo de bienestar subjetivo; de hecho, ambos términos están estrechamente relacionados. El bienestar psicológico puede ser considerado como la parte del bienestar que compone el nivel psicológico, siendo el bienestar general o bienestar subjetivo el que está compuesto por otras influencias, como, por ejemplo la satisfacción de necesidades de diversa naturaleza y no de tipo psicológico 6. El bienestar psicológico trasciende, además, el estado de ánimo; si bien es cierto que tiene elementos reactivos, transitorios, su estabilidad tiene mayor influencia.
Existe dentro del tema del bienestar un tipo de enfoque cuyo principal teórico
ha sido Carol Ryff, y que se refiere al bienestar psicológico o salud
mental positiva. Este constructo es operacionalizado por este autor a partir
de una encuesta sobre qué entendía por felicidad una muestra
de adultos y ancianos, cuyos resultados fueron validados factorialmente y de
ellos se derivó una estructura de seis dominios: autonomía,
autoaceptación, crecimiento personal, dominio, metas en la vida y relaciones
positivas con los otros 7. Posteriormente,
las escalas se redujeron a cuatro y reflejaron una concepción de salud
mental positiva en la cual señalaron como elementos fundamentales las
metas en la vida y las relaciones interpersonales positivas, y como complementarios:
la autoaceptación y el dominio 8.
Este punto de vista tiene su base en las concepciones filosóficas clásicas del bienestar como virtud, en el sentido de búsqueda constante de la excelencia personal y que coincide con una concepción normativa que define lo que es bueno, deseable y aceptable, y no la vivencia solamente de sentimientos de alegría.
Las relaciones entre el bienestar general y el bienestar psicológico
o salud mental positiva, no pueden comprenderse sin remitirse al concepto del
sí mismo y su papel regulador de la personalidad. Esto permite ofrecer
una síntesis de ambas tendencias 9.
Existen abundantes datos que sugieren que adultos y ancianos considerados como
ajustados y que presentan autoaceptación, autoestima y autoeficacia elevadas,
tienden a considerarse como felices; es válido aclarar que las relaciones
de causalidad son limitadas en estos estudios. Por otra parte, el sentido de
competencia personal permite que se den evaluaciones cognitivas que disminuyan
el impacto amenazante de los eventos estresantes sobre las personas y, además,
con las propiedades autoprotectoras que posee, se convierte en una fuerza motivadora
para mantener su estabilidad a pesar de las circunstancias amenazantes.
Las actitudes del sujeto consigo mismo o lo que algunos autores llaman el self, el autoconcepto o el sí mismo, constituyen un mecanismo autoregulador del sujeto que refleja el conocimiento que tiene de sí mismo mediatizado por el proceso de interacción social en las diversas áreas de relación. Permite interpretar experiencias, manejar las emociones, iniciar comportamientos y experimentar un sentido de continuidad. Este sentido de continuidad garantiza el mantenimiento de los mecanismos de autorregulación al posibilitar un análisis de las experiencias personales en una perspectiva temporal y comparativa, que se mantiene durante toda la vida, tanto ante la presencia de condiciones adversas, como en las diferentes etapas del ciclo vital. Este sistema autoregulador funciona como moderador del bienestar psicológico, el bienestar general, el funcionamiento personal y la calidad de vida percibida.
Las relaciones entre el sí mismo y el bienestar subjetivo son vistas
en diferentes perspectivas 10; las probabilidades
de mayor bienestar y adaptación pueden estar dadas por cuanto más
complejo y multifacético sea éste. En cuanto a su grado
de estructuración, el esquema social que contiene el cual incluye la
aceptación social y el compromiso, o como amortiguador de los problemas.
El bienestar psicológico constituye, pues, un indicador positivo de la relación del sujeto consigo mismo y con su medio. Incluye aspectos valorativos y afectivos que se integran en la proyección futura y el sentido de la vida. Está formado por variables del autoconcepto como:
Estos tres componentes se encuentran íntimamente relacionados entre sí y con el sentido que le otorga el sujeto a su vida. El concepto de “sentido” se traduce en proporcionar una razón, orden o coherencia a la existencia del individuo; está relacionado con el concepto de “propósito”, el cual hace referencia a la intención, al cumplimiento de alguna función o al logro de algún objetivo, que nuestra vida tenga un sentido significa que tenemos un propósito y luchemos por alcanzarlo. El sentido de la vida es considerado también como un indicador positivo de la salud mental.
El Cuestionario de Bienestar Psicológico propuesto esta formado por 14 reactivos, los cuales están dirigidos a explorar estos componentes del autoconcepto y el sentido de vida.
Por otra parte, el quehacer de la Psicología en el ámbito de la salud del trabajador demanda, desde una perspectiva preventiva, el desarrollo de instrumentos que permitan abordar poblaciones supuestamente sanas. En esta ocasión no pretendemos utilizar un cuestionario para detectar patologías o síntomas, sino para explorar el bienestar psicológico de grupos de trabajadores. No nos estamos refiriendo a un instrumento privativo del área de la salud ocupacional; el mismo se puede utilizar en diversas poblaciones. Tampoco constituye un instrumento para indagar sobre el bienestar en el trabajo. Investigaciones con este fin, el logro de los objetivos, dependerá de su diseño y no de la utilización de este instrumento; como se esclarece en la introducción, está dirigido al bienestar psicológico personal, el cual es una consecuencia de las relaciones del sujeto en las diversas áreas de su vida, en su desarrollo vital.
Con los estudios desarrollados, nosotros nos hemos propuesto explorar la consistencia interna de este instrumento, así como su estructura factorial, para realizar una primera aproximación a su confiabilidad.
Utilizamos, además, dos cuestionarios como criterios externos para delimitar las asociaciones de los resultados del mismo con la salud en general y la vulnerabilidad al estrés.
Se diseñó un estudio descriptivo transversal. Se aplicó el Cuestionario de Bienestar Psicológico a una población de 1042 docentes venezolanos de enseñanza básica y diversificada de 7 estados diferentes, seleccionados por un muestreo simple aleatorio, utilizando el plantel como unidad de muestreo y tomando la población total de docentes de cada plantel por un criterio práctico.
Se analizó la adecuación lingüística del Cuestionario así como la comprensión del mismo utilizando para esto el criterio de expertos de colegas venezolanos.
El instrumento fue aplicado por el mismo personal, previamente entrenado, en todos los casos.
Se aplicó, además, a una muestra de 250 docentes cubanos de un municipio capitalino, de enseñanza primaria, secundaria y tecnológica. El procedimiento de muestreo fue similar al anterior, siendo la misma representativa, a un 95% de confiabilidad, de la población de docentes del municipio seleccionado por un criterio práctico y de representatividad de la capital. En esta muestra se aplicaron, además dos cuestionarios que a continuación se detallan:
En relación con las características de la muestra, podemos referir que la edad promedio de la muestra de docentes venezolanos es de 39,7 años, con una desviación típica de 8,56. El tiempo medio desempeñándose como docente es de 12,13 años, con una desviación típica de 8,10. Predomina el sexo femenino, con una representatividad del 91%, al encontrarnos con una ocupación predominantemente femenina.
En la muestra de docentes cubanos la edad promedio es de 41,4 años, con una desviación típica de 8,8. El tiempo medio desempeñándose como docente es de 20,58 años, con una desviación típica de 9,45. Predomina el sexo femenino, con una representatividad del 84,66%, lo cual es explicable por ser ésta una ocupación predominantemente femenina.
Para efectuar el análisis de la consistencia interna de la prueba, se aplicó el coeficiente Alpha de Cronbach, el cual nos ofrece una medida de las correlaciones entre los ítems.
Para la muestra de docentes venezolanos se obtuvo un coeficiente de 0,77, y en el caso de los docentes cubanos, 0,80. Estos valores nos refieren una adecuada consistencia interna de la prueba en relación con el número de ítems.
Para la obtención de la estructura factorial del cuestionario, se aplicó un análisis de componentes principales con rotación varimax normalizada. Se obtuvieron para ambas muestran 4 factores con valores propios superiores a uno; en el caso de la muestra de docentes venezolanos (n = 1 042), éstos explican el 55% total de la varianza; con la muestra de docentes cubanos (n = 241) explican el 56% de la varianza.
Sin embargo, la estructura factorial del mismo no esta claramente definida. En el análisis de ambas muestra no se comporta de manera similar. Analizando en conjunto, se distingue un factor común en los ítems 10 y 12, el cual se identifica con la autoeficacia y otro factor común en los ítems 2 y 3, identificado con un sentido y propósito de vida.
Analizando la muestra de docentes venezolanos, el primer factor extraído, el cual explica por sí solo el 28% de la variabilidad, incluye los ítems 1, 4, 5, 6 y 7, y se identifica con el estado de ánimo. El segundo factor incluye los ítems 10, 11, 12 y 13, y se refiere a una valoración cognitiva de sí mismo expresada en la autoeficacia. El otro factor explica el 8,63% de la variabilidad e incluye los ítems 2,3 y 14, y se identifica con el sentido y propósito de vida. En la muestra de docentes cubanos se obtuvo un primer factor, que explica el 31,2% de la variabilidad, presente en los ítems 5, 10, 12 y 14, lo cual se identifica con una valoración cognitiva de sí mismo expresada en la autoeficacia; el segundo factor explica el 9,5% de la variabilidad, incluye los ítems 1, 6, 8, 9 y 11, y se identifica con una valoración afectiva de sí mismo, expresada en la autoestima y en el estado de ánimo.
Estos resultados pueden deberse a las diferencias culturales entre ambas poblaciones,
las cuales pueden trascender la adaptación lingüística. No
obstante, consideramos que los reactivos no son lo suficientemente exclusivos,
pues resulta difícil poder separar los elementos que expresan por
su unidad interna. Las dificultades en el orden instrumental para la medición
de constructos como la auoteficacia, son reconocidas por algunos autores dedicados
al tema 13.
En un estudio para comprobar si estas tres variables, autoestima, autoconcepto
y autoeficacia, son variables diferentes o constituyen un mismo fenómeno,
se obtuvo en un análisis inicial que eran variables independientes, y
la autoestima con el autoconcepto estaban muy relacionadas, mientras que un
análisis más profundo agrupa los reactivos más importantes
de autoestima, autoconcepto y autoeficacia, lo cual demuestra que la autoeficacia
no es una variable independiente, sino es parte de la autoestima 14.
De hecho, constructos como el sentido de coherencia, con demostrada validez
y confiabilidad, no presentan una clara estructura factorial 15.
Resulta difícil poder expresar en reactivos sencillos, variables de estrecha
relación entre sí y que constituyen expresión de una misma
actitud. La brevedad de este instrumento no permite llegar a conclusiones
de mayor nivel de especificidad que en relación con el bienestar psicológico
en su conjunto, considerado éste desde la perspectiva anteriormente explicada.
Con relación al otro objetivo, se establecieron las asociaciones de los resultados del Cuestionario de Bienestar Psicológico con el Cuestionario de Salud General y con el de Vulnerabilidad al Estrés, determinando la misma con la prueba Chi-Cuadrado y calculando el coeficiente de contingencia y el de concordancia de Kappa.
Según los resultados, en el Cuestionario de Bienestar Psicológico se establecieron dos grupos de sujetos a partir de los valores medios obtenidos, los de bienestar alto y los de bienestar bajo, y de forma similar se procedió con los resultados en el Cuestionario de Vulnerabilidad. Se establecieron para cada una de las escalas del Cuestionario de Salud General dos grupos a partir de los puntos de corte propuestos.
No se encontraron diferencias significativas entre los sujetos con alto y bajo bienestar psicológico en relación con las 4 escalas de salud general: síntomas físicos, ansiedad, conducta social y depresión. Los coeficientes de contingencia y de Kappa tampoco resultaron ser significativos (figuras 1, 2, 3 y 4).
Figura 1
Distribución de sujetos según bienestar psicológico y síntomas físicos
Coeficiente de Contingencia: 0,070; α = 0,303
Coeficiente de Kappa: 0,068; α = 0,30
Figura 2
Distribución de sujetos según bienestar psicológico y ansiedad
Coeficiente de Contingencia: 0,066; α = 0,329
Coeficiente de Kappa: 0,065; α = 0,332
Figura 3
Distribución de sujetos según bienestar psicológico y conducta social
Coeficiente de Contingencia: 0,044; α = 0,521
Coeficiente de Kappa: 0,018; α = 0,521
Figura 4
Distribución de sujetos según bienestar psicológico y depresión
Coeficiente de Contingencia: 0,101; α = 0,134
Coeficiente de Kappa: 0,042; α = 0,134
Como puede apreciarse en estas figuras, existen sujetos con alto bienestar que presentan síntomas físicos y ansiedad, así como lo contrario con bienestar bajo y sin síntomas. Esto, aunque resulta algo contradictorio aparentemente, se explica a partir de que no necesariamente una persona con ansiedad o sintomatología física tiene dificultades con su bienestar psicológico; ambas escalas se refieren a síntomas que pueden estar determinados no solamente por los factores a los que se refiere este concepto del bienestar psicológico, sino también por otras variables psicosociales de diversos orígenes en otras áreas de la vida de relación del sujeto (laboral, familiar, comunitaria, etc.), y no necesariamente en la relación consigo mismo.
En relación con las escalas de eficacia y depresión, consideramos que, al ser los resultados patológicos tan limitados, esto dificulta el análisis estadístico. Resulta interesante que en la escala de depresión solamente 6 sujetos son patológicos, y de estos 4 presentan bienestar bajo; sin embargo, de los que no tienen niveles de depresión patológica (211), 77 presentan bienestar bajo. Esto constituye un dato importante, pues si bien no nos refiere que estos sujetos se encuentran en un estado patológico, se alejan de un estado de bienestar psicológico o salud mental positiva, lo cual, desde el punto de vista de la prevención y la promoción de la salud, son importantes monitorear.
Aparece una asociación significativa entre el bienestar psicológico y la vulnerabilidad al estrés, con coeficientes de contingencia y de Kappa significativos (figura 5).
Figura 5
Distribución de sujetos según bienestar psicológico y vulnerabilidad al estrés

Coeficiente de Contingencia: 0,133; α = 0,034
Coeficiente de Kappa: 0,131; α = 0,034
Este resultado nos confirma la idea de que el bienestar psicológico es una variable medidora en las relaciones del sujeto con su entorno, que se manifiesta en el proceso de la interacción de éste con el medio a partir de los recursos psicológicos con que cuenta para afrontar las demandas externas e internas. Actúa como un mecanismo protector para el sujeto y, por supuesto, como un indicador positivo de su salud mental, lo cual no significa traducir literalmente ésta como ausencia de síntomas.
A manera de síntesis, encontramos que el Cuestionario de Bienestar Psicológico mantiene una consistencia interna con valores adecuados en relación con el número de ítems y las variables que estudia. Su estructura factorial no aparece claramente definida por lo que no es recomendable analizar los factores de manera independiente. Recomendamos ampliar la escala Likert de calificación de 4 grados a 6 en futuras aplicaciones, para distinguir mejor las respuestas.
El análisis de las asociaciones con el Cuestionario de Salud General y con el de Vulnerabilidad al Estrés nos confirma la idea que el bienestar psicológico constituye un mecanismo protector para el sujeto en su afrontamiento a las demandas del medio y, por supuesto, actúa como un indicador positivo de su salud mental, lo cual no significa traducir literalmente ésta como ausencia de síntomas.
Recomendamos profundizar en las relaciones con los síntomas depresivos y la eficacia social, ampliando la muestra de sujetos.
Recibido: 6 de noviembre de 2006 Aprobado: 10 de febrero de 2007