Facultad de la Tecnología de la Salud
Dr.
Ramiro Bejerano Verdecia 1 y Dr. Ramiro Julio Bejerano García 2
Desde los albores de la humanidad, el hombre se ha
interesado por el reino vegetal, puesto que le ha servido de alimento para
subsistir y de alivio para sus males; por tanto, las plantas fueron su primer
“arsenal” terapéutico.
Hoy día, la tercera parte de los medicamentos
sintéticos son elaborados a partir de plantas medicinales y el parasitismo
intestinal no escapa de la acción de la medicina verde. La Giardia es un protozoo flagelado perteneciente a la clase Mastigophona, orden Polimastigida, género Giardia
y especie lamblia, que habita en
el duodeno y primera porción del yeyuno, aunque también suele encontrarse en
vesícula biliar y vías biliares. El modo de transmisión es a través de los
quistes presentes en el agua y alimentos contaminados e igualmente por vía
directa de una persona contaminada a otra sana; pero el hombre no es el único
reservorio, pues vive y se reproduce en perros, gatos y castores, aunque
estudios brasileños recientes han revelado su hallazgo en algunas aves. Esta
infección es más frecuente en niños y suele ser asintomática en una elevada
tasa de los portadores.
El diagnóstico se establece a través de 2 métodos fundamentales: las heces fecales seriadas y el
drenaje duodenal. Durante años se han utilizado numerosos medicamentos, muchos
de los cuales no han sido lo suficientemente efectivos; pero actualmente se
emplean, entre otros: metronidazol
(Flagyl), tinidazol, clorhidrato de quinacrina y propóleo que aunque alivian
los síntomas, no erradican totalmente la afección. 1 - 4
Desde hace varios años, en Cuba se ha incrementado la incidencia de la
giardiasis hasta constituir un problema de salud; de hecho, el recién aumento
de las epidemias producidas por el protozoario implica que se adopten medidas
higienosanitarias más enérgicas y nuevos métodos terapéuticos encaminados a
solucionarlo, pues existen pocos resultados positivos de tratamientos
convencionales contra este germen. 5
– 7 Por tal razón, en este artículo se persigue probar la
efectividad de un tratamiento capaz de eliminar completamente la infección
por tan dañino protozoo.
En esta primera fase preclínica, de un año de duración, fue necesario
proceder como sigue:
- Se conoció la
incidencia de la enfermedad mediante la revisión de las hojas de cargo de 20
consultorios de médicos de familia pertenecientes al área de salud “Armando
García Aspurú” de Santiago de Cuba, que incluye los repartos Sueño, Vista
Alegre, Rajayoga y Pastorita.
- En consulta se
encuestó a los 800 pacientes tratados al finalizar la terapéutica.
- Se visitó al
azar varias viviendas para conocer el estado de salud de los pacientes
tratados.
- Fue
indispensable buscar suficiente información sobre la planta verde a utilizar,
con vista a determinar de alguna manera la cantidad en existencia, los lugares
donde crece y la forma de reproducción.
- Se entregó
muestra de las hojas de las plantas estudiadas al Herbario del Centro Oriental
de Ecosistema y Biodiversidad (Museo “Tomás Romay”), donde se obtuvieron
importantes datos sobre sus diferentes familias, nombres vernáculos y
similares, así como especies (Bermúdez García FE. Especialista Principal de la
Sección de Plantas Fanerógamas del
Herbario Biodiversidad, Santiago de Cuba, 2007).
- Igualmente se
entregaron hojas de las plantas al Centro de Toxicología y Biomedicina), con el
fin de evaluar su toxicidad aguda y genotoxicidad (TOXIMED. Evaluación de la
toxicidad aguda oral por el método de las clases de toxicidad de las hojas de
las plantas Azadarachta L, Parais, Melia, Santiago de Cuba, 2007).
- Se revisaron
diversas bibliografías sobre plantas medicinales y tratamientos herbarios para
poder identificar convenientemente las propiedades y los usos de la Azadinachta L. melia indica brand. 8 - 10
Los 800 pacientes fueron tratados con
infusión de las hojas de esta planta en la siguiente proporción: 25 hojas hervidas en 2 litros de agua
hasta consumir un litro del líquido e ingerir el contenido del restante en
determinadas dosis y frecuencias.
Entre los medios de diagnóstico, el drenaje biliar se utilizó en 702
pacientes y el análisis de heces fecales en 98, para una positividad de 87,0 y
13,0 %, respectivamente; sin embargo, al finalizar el tratamiento se encontró
que solo 382 de los primeros experimentaron la entubación duodenal, para 47.0
%, a pesar de que en todos se obtuvieron muy buenos resultados.
Fenotípicamente, el sexo masculino predominó sobre el femenino con 450
(52,0 %).
Con respecto a la edad, el primer lugar fue ocupado por los mayores 20
años, con 285 (36,0 %), seguidos por los de 5 - 9 con 240 (30,0 %), los de 1 -
4 con 150 (19,0 %), los de 10 - 14 con 75
(8,0 %) y los de 15 - 19 con 50 (7,0 %).
Del total de pacientes, 590 tenían la
piel blanca (75,0 %); 170 mestiza (15,0 %)
y 40 negra (10,0 %).
Las manifestaciones clínicas desaparecieron en todos los integrantes de
la casuística, según lo referido por cada uno de ellos en la consulta.
En la serie estudiada, las 2 razones expuestas para no acceder a realizarse
el drenaje biliar fueron:
1. La desaparición
de los síntomas con la infusión herbaria.
2. Las molestias
que provoca la entubación duodenal y no así la obtención de resultados a través
de las heces fecales seriadas, pues mediante estas últimas pudieron ser
comprobados en los 98 pacientes al finalizar el tratamiento.
Esta investigación es de relevancia
nacional y foránea en su primera fase preclínica. La alta incidencia de
la giardiasis y la baja efectividad de los medicamentos antigiardiásicos
actuales, nos llevó a comprobar la efectividad de la mencionada planta verde en
800 pacientes; y una vez conocida su toxicidad, se experimentó en animales y
posteriormente en sujetos humanos, con resultados bastante halagadores. Sobre esa base se considera prudente
recomendar:
1. Pasar a la
segunda etapa de la investigación:
el ensayo clínico, a fin de elaborar el medicamento en forma de tinturas,
jarabes o tabletas.
2. Realizar
exámenes in vitro en animales de
experimentación para apoyar los resultados del ensayo clínico y la eficacia
medicamentosa.
3. Coordinar con
los miembros del Departamento de Farmacia de la Universidad de Oriente para
llevar a vías de hecho el ensayo farmacológico.
4. Lograr el
compromiso de los pacientes en cuanto a garantizar los drenajes biliares al
terminar el tratamiento para evitar el sesgo.
5. Acordar con los
funcionarios de la Agricultura el
incremento de siembra de este árbol.
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Dr. Ramiro Bejerano Verdecia. Calle 13 No. 10 entre 4 Y Carretera del Caney, reparto Vista Alegre, Santiago de Cuba. CP 90400
Bejerano
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