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MEDISAN 2008;12(4)

 

Facultad de Medicina No.2

Beneficio social  del donante de sangre sin riesgo
Social benefit  of blood donor without risk 

Dra. Rosa Castellanos Martínez,   1    Dr. Manuel Ochoa Zaldívar,   2    Dra. Rafaela Castellanos Martínez    3      y   Dra. Mercedes Guevara Rosales   4


Resumen

Cuba se encuentra entre los países garantes de que toda persona que done sangre,  sin diferencias de género, esté sana y pueda contribuir a  salvar vidas sin afectar su propia salud; acción humanitaria no  solamente asociada a urgencias médicas o desastres.  Para este artículo se revisaron importantes documentos sobre la materia.

Descriptores: Donadores de Sangre; TransfusiÓn SanguÍnea/normas; TransfusiÓn SanguÍnea/Ética; Calidad de la AtenciÓn de Salud; Control de Calidad; Cuba 

Límites: HUMANO, ADULTO


Abstract

Cuba is among the countries that  guarantee that all blood donors, without sex differences, are healthy people and can contribute to save lives without affecting their own health; a humanitarian action not only associated with medical emergencies or disasters.  Important documents on the topic were reviewed for this paper. 

Subject heading: Blood Donors; Blood Transfusion/standards; Blood Transfusion/ethics; Quality of Health Care; Quality Control; Cuba 

Limits: HUMAN, ADULT


     La relevancia del nexo ciencia-tecnología-sociedad es una de las razones que explica la importancia creciente que se le ha atribuido a los estudios sociales de la ciencia, en las 3 últimas décadas. Las transformaciones que generan la ciencia y la técnica no solo revolucionan las bases existenciales de la sociedad humana, sino que permiten y exigen al individuo una nueva conducta y actitud hacia el mundo exterior natural, social y hacia sí mismo.   2

     De hecho, la necesidad de una moral profesional adquiere mayor trascendencia en aquellas profesiones relacionadas con las investigaciones biomédicas, cuya actividad tiene como objeto al hombre mismo, así como la producción de determinadas sustancias que repercuten directamente sobre la salud humana.  3

     La moral cumple para todo hombre o mujer un papel insustituible de guía en la conducta para orientarse bien en la vida social y en el mundo de los valores sociales. A través del sistema de orientaciones, normas, prohibiciones, valoraciones e ideales, la moralidad regula la actuación de los seres humanos.  La moral tiene funciones reguladoras (vinculadas estrechamente con las normas jurídicas, sociales, higiénicas y de otros tipos) y la comunicación entre la gente, que implica la actitud valorativa hacia el ambiente social, la sociedad y el entorno.   4

     En esencia, la sociedad constituye el eslabón principal del ambiente circundante, donde las personas devienen su núcleo vital; por tanto, hay que hacer todo lo posible porque se mantengan sanas. Ellas inciden constantemente en el equilibrio o desequilibrio del medio natural, por muy variadas acciones en el seno de la sociedad.

     La repercusión de la actividad humana en el medio ambiente adopta numerosas formas, muchas de las cuales muy divulgadas; pero los expertos han señalado ahora otro efecto secundario de esta interacción, que influye directamente en la salud de la población. La Organización Mundial de la Salud ha advertido la aparición de no menos 30 nuevas enfermedades en los últimos 2 decenios "que amenazan la salud de cientos de millones de personas". 1 Cuando alguna de estas afecciones puede ser trasmitida por la sangre, es muy importante conocer cómo fue adquirida y sus manifestaciones clínicas en la población para evitar el donante de riesgo, capaz de propagarla.

     Abordar este asunto implica recordar toda una serie de definiciones que se relacionan estrechamente con los procedimientos de la medicina transfusional, lo cual se inicia con la donación de sangre y finaliza con la transfusión al paciente receptor, teniendo en cuenta los procesamientos para la obtención de componentes y hemoderivados.

     Cuba se encuentra entre los países garantes de que todo aquel que dona sangre, sea sometido paralelamente a un pesquisaje de enfermedades, pues además de velar con ello por su salud, se asegura que pueda salvar vidas y no afectarlas. En este trabajo se decidió poner de relieve la necesidad del donante sin riesgo como principio fundamental de la práctica transfusional segura como protección de la salud social.

Captación y selección de donantes de sangre saludables

     Las transfusiones de sangre y sus componentes son necesarios para el tratamiento de algunas condiciones médicas y situaciones quirúrgicas, que no tienen otra alternativa; por consiguiente, los bancos de sangre deben mantener las reservas de productos sanguíneos, en cantidad suficiente y con la calidad adecuada para garantizar las demandas continuas de provisiones de sangre que preserven la salud de quien las recibe y prevenir la mortalidad asociada con graves complicaciones. Esto puede lograrse mediante estrategias para promocionar la gestión de  donantes saludables, que aporten sangre segura.

     Entre las iniciativas mundiales encaminadas a garantizar el acceso universal a sangre segura, sobresale particularmente el movimiento para crear un sistema de donantes de sangre habituales, voluntarios y no remunerados. Considerado el sistema más seguro, se ha demostrado también que esos donantes tienen un sentido de la responsabilidad hacia su comunidad y se mantienen sanos para poder seguir donando sangre segura.   5 - 8

     La seguridad de los productos sanguíneos depende, primordialmente, de la calidad de los donantes de sangre, además del cumplimiento de la disciplina tecnológica durante los análisis de control de la sangre, tendientes a detectar agentes patógenos y los procedimientos para la producción de componentes y hemoderivados; por ende, el proceso de captación y selección de los donantes debe ser eficaz, lo cual resulta mayormente beneficiado cuando se cumplen los principios éticos y morales en la aplicación de todos los procedimientos de la medicina transfusional, pues se impone recordar que  las transfusiones de sangre continúan siendo insustituibles y necesarias.

     El primer banco de sangre se fundó en Estados Unidos en 1937, pero entonces los donantes eran  retribuidos económicamente; sin embargo, en Europa, los antiguos servicios de donantes ambulantes evolucionaron hacia bancos de sangre hospitalarios o centros de transfusiones como se conocen hoy, de forma que devinieron la red con donantes altruistas. En otros países, las redes de donaciones se establecieron bien con donantes retribuidos, bien con donantes familiares, bien con altruistas; pero  lo más común era una combinación de todos ellos. 9

     Se sabe que, en Cuba, el primer banco de sangre se creó en 1941 para  ofrecer plasma a los aliados que luchaban contra el fascismo.  Fue establecido en el Hotel Nacional (en aquel entonces bajo arriendo norteamericano), con la cooperación de laboratorios cubanos especializados, del Comité de Damas Auxiliares, así como de todas las instituciones que lo desearan. En aquel contexto social de poca atención a la salud del pueblo, fueron surgiendo otras pocas unidades destinadas a realizar las donaciones, algunas estatales y otras privadas, las cuales se abastecían de donantes mercenarios que vendían su sangre, de manera que la transfusión se convirtió en un hecho puramente económico: quien tenía recursos resolvía esta situación y quien carecía de ellos veía morir a sus familiares por la falta de este insustituible elemento terapéutico.  10

     Con la creación del sistema único de salud se formó la Red de Bancos de Sangre y Servicios de Transfusiones en toda Cuba, con lo cual  la sangre dejó de ser una mercancía más para convertirse en un medio vital gratuito para la población.

     La extracción de sangre humana es un servicio público que se inscribe en un marco legal y ético, destinado a la práctica de la hemoterapia, en el que están involucrados los bancos de sangre, los hospitales, el personal que labora en estas instituciones, los donantes, los enfermos receptores y toda la sociedad.

     El surgimiento del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y otros agentes causales de enfermedades de transmisión parenteral, ha precisado el establecimiento de medidas que dinamicen los principios éticos que se aplican a las donaciones de sangre.

     Desde 1936, el movimiento de la Cruz Roja Internacional ha destacado los valores de humanidad, solidaridad, altruismo e imparcialidad de la donación de sangre. 11

     La Directiva 2002 de la Comunidad Europea, por la que se establecen normas de calidad y seguridad para la extracción, verificación, procesamiento, almacenamiento y distribución de sangre humana y sus componentes, incluye  que los estados miembros de la Unión Europea informen sobre las medidas adoptadas para fomentar las donaciones voluntarias y no remuneradas e identifica las medidas que la Comisión prevé adoptar, a fin de promover la autosuficiencia de la Comunidad Europea por medio de estas donaciones.

     Por otra parte, el Departamento del Programa de Sangre de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la Sociedad Internacional de Transfusión de Sangre, el Consejo de Europa, la Asociación Norteamericana de Bancos de Sangre y la Organización Mundial para la Salud han defendido la actitud de donar voluntaria y gratuitamente la sangre.11    Estos criterios se basan fundamentalmente en que muchos de los donantes remunerados repetían las donaciones una y otra vez, sorteando los controles establecidos, con el consiguiente deterioro de su salud y de la calidad de la sangre donada.  Muchos procedían de grupos poblacionales entre los cuales era mayor la existencia de algunas enfermedades transmisibles o, lo que es peor, ocultaban determinados antecedentes patológicos. Pronto se comprobó que la sangre procedente de donantes retribuidos era más peligrosa que la de donantes altruistas y se dio un fenómeno curioso: la donación retribuida proporcionaba una sangre que quedaba como propiedad del banco de sangre extractor, el que podía emplearla como quisiera., lo cual trajo como consecuencia una caducidad enorme, que violaba el principio ético de la beneficencia, al no garantizarse la seguridad del receptor.  Puede afirmarse que la donación retribuida, además de ser inaceptable en términos económicos y sanitarios, no soluciona el suministro adecuado de la transfusión.

    Se ha demostrado que el hallazgo de hepatitis y VIH es 10 y 8 veces mayor, respectivamente, en la sangre procedente de donantes pagados que en aquellos voluntarios o altruistas. 2

     Conviene especificar que la donación altruista es aquella en la que el donante se ofrece espontáneamente a dar su sangre sin recibir por ello una recompensa económica; se trata de un pequeño sacrificio que el donante siente como necesario; pero como contrapartida exige, además del empleo de técnicas correctas, eficacia, horarios y facilidades para la donación. Es muy sensible ante aspectos tales como el prestigio del banco de sangre donde realiza su donación, las noticias de caducidades de la sangre e incluso la ocurrencia de un fallo en el suministro transfusional, lo cual considera como un fracaso de su aporte personal al prójimo.

     Otra característica se relaciona con la propiedad de la sangre donada. El banco de sangre o el hospital es el encargado de custodiar el preciado líquido, pero no su propietario.  4,    9

     Asimismo, la donación retribuida y la familiar no deben considerarse complementarias de la donación altruista, sino como un “parche” provisional para resolver situaciones que requieren una solución inmediata de un problema que no puede esperar, pero entendiendo que son variantes que incluso perjudican el desarrollo de la donación altruista y que es preciso prescindir de ellas en cuanto sea posible. Evidentemente, la primera en eliminarse debe ser la retribuida y seguidamente la familiar.

     La defensa de la donación de sangre voluntaria o altruista no es un simple lujo idealista, sino una cuestión primordial de seguridad. Por este motivo, la Sociedad Internacional de Transfusión de Sangre elaboró el Código de Ética para la donación y transfusión de sangre en 1980, que fue aprobado por la XXIV Conferencia Internacional de la Cruz Roja en 1989. En consenso se ratificaron los principios éticos de voluntariedad, anonimato y altruismo del donante de sangre. 12

     El donante es informado sobre los detalles del proceder, sus objetivos y los riesgos a que se somete y con todos estos elementos ofrece su consentimiento escrito. La donación de sangre es un acto donde el principio de la beneficencia tiene un doble propósito: no causar daño al donante ni al receptor de la sangre.

     Con respecto al donante, mediante el interrogatorio, el examen físico y los estudios de laboratorio que se le realizan, se persigue detectar síntomas, signos o alteraciones patológicas que puedan dañar su salud, lo cual va seguido de remisiones, indicaciones o tratamientos médicos que tiendan a solucionar el trastorno.  La donación de sangre no puede implicar discriminación de ninguna clase por concepto de género, color de la piel, nacionalidad o religión. Del mismo modo está orientada la creación de reglamentos en los que se especifiquen los requisitos a cumplir por un presunto donante en cuanto a edad, peso corporal, estado de salud y volumen y frecuencia de la donación según el peso y sexo del individuo, lo cual constituye en otros países la Ley de Sangre. 13

     El consentimiento informado del donante, por escrito, después de explicados los posibles riesgos que entrañan los procedimientos de las diversas formas de donación, está reglamentado para el que dona sangre total y para el donante de plasma hiperinmune14

     Con referencia al receptor, en los últimos años ha venido instaurándose el método de autoexclusión del donante,   15  quien después de recibir una información escrita de algunas de las posibles causas que pueden invalidarle como donante,  por ejemplo: pertenecer a grupos de riesgo como drogadictos, promiscuos u otros, puede declinar el acto de la donación o señalar en el boletín informativo, que su sangre es de riesgo. De este modo se evita al donante tener que responder preguntas embarazosas sobre la posible existencia de una enfermedad de transmisión por la transfusión sanguínea como el sida, la hepatitis B ó C, la sífilis u otra. Así el donante se autoexcluye y previene de esta forma el daño al receptor y el riesgo de transmisión al personal técnico que procesa esa sangre para convertirla en componentes o hemoderivados. El método implica el anonimato del individuo, por lo que si realiza la donación, que posteriormente se torna inefectiva, es decir, se excluye de los siguientes procedimientos técnicos, constituye una baja de sangre. Según las estadísticas, anualmente son eliminadas por esas razones alrededor de 4 % de las donaciones que se efectúan.

     El procedimiento será efectivo si puede contarse con la veracidad del donante, grado de instrucción y no existencia del período de ventana para las infecciones de transmisión parenteral. Esto se refiere a que se cumple verdaderamente el fin de la autoexclusión, cuando el donante está lo suficientemente instruido en lo que constituye la sangre segura, que  es la que no tiene vestigios de virus, parásitos, estupefacientes, alcohol u  otros factores que puedan causar perjuicio al paciente,  16,  17  y de la cual carecen los individuos promiscuos o adictos a drogas legales e ilegales, o caracterizados por ambas condiciones.  La asimilación de este concepto, basado en el correcto y cuidadoso comportamiento social, depende en gran medida del nivel de instrucción que posea el donante. De acuerdo con ello, sucede que algunas personas pueden autoexcluirse, sin estar comprendidas en los grupos más riesgosos y viceversa. Se impone desarrollar una gran labor educativa y divulgativa sobre tales aspectos, aprovechando todos los medios de difusión posibles.

     Por otro lado, los riesgos asociados a la transfusión autógena despiertan cada vez más interés por la autotransfusión, en los casos que impliquen un adecuado criterio médico. Esta fuente de sangre, al provenir del propio paciente receptor, lo libera de las reacciones adversas que pueden derivarse de las transfusiones procedentes de otro individuo, entre las que se encuentran las enfermedades transmisibles por la sangre.  Existen  enfermedades, hasta ahora descritas, capaces de ser transmitidas por la transfusión de sangre, entre ellas:

·         Bacterianas: Sífilis, salmonelosis, estafilococemia e infecciones por difteroides, Pseudomonas, acromobacterias, coliformes, Yersinia enterocolítica y otras

·         Virales: VIH/sida; hepatitis B, C y D, por citomegalovirus y otras

·         Parasitarias: Paludismo, enfermedad de Chagas, babesiosis, leishmaniosis y otras  18 -  20

     En cada banco de sangre, el procesamiento va aparejado a la realización de los controles de laboratorio, que determinan si la sangre donada es portadora de los agentes causales de las enfermedades antes mencionadas, lo cual requiere del analista la práctica de la confidencialidad, como parte de la ética profesional. La sangre que resulta positiva de alguno de los agentes patógenos citados, es de inmediato separada en cualquiera de los pasos del proceso; actuación que demanda una disciplina tecnológica rigurosa del personal responsabilizado. 21

     La sangre y sus componentes, al ser de origen humano, solo deben usarse en caso de una necesidad médica genuina; pero, además, la transfusión de cualquier producto sanguíneo no está exenta de riesgos, de modo que implica una conducta antiética realizar el procedimiento transfusional sin la indicación precisa, bien pensada, solo por complacer a pacientes o familiares o por desconocimiento médico. Los hemoderivados deben estar siempre disponibles para todo paciente que los necesite, de manera que han de ser gratuitos.

     La socialización de la donación de sangre incluye también los programas donde el personal de los bancos de sangre se involucre en actividades comunitarias y actúe como modelo de comportamiento altruista y educador de los niños de la comunidad. 22

     El sistema de salud cubano no ha estado al margen de este campo. Se han creado bancos de sangre provinciales y municipales, de acuerdo con las necesidades asistenciales de cada territorio. Se creó el Grupo Nacional de Hematología y Bancos de Sangrem que dirige la formación de médicos especialistas y otros profesionales dedicados a la actividad.

     Por la importancia que reviste el abastecimiento de derivados de la sangre en el nivel nacional, se ha creado el Programa Nacional de Sangre, que resume todas las aspiraciones en este sentido.  Por otra parte, el Centro Estatal de Control de Medicamentos (CECMED) del Ministerio de Salud Pública dictó las regulaciones No.1/95 y No.4/96, que aseguran la protección de donantes y receptores en correspondencia con los principios éticos de la donación y la transfusión de la sangre.  15,     21

     La creación de centros de investigaciones del polo científico ha permitido el diseño de sistemas novedosos de detección de los virus de la hepatitis B y C, de la leucemia T humana I y II (HTLV-I, II) y del VIH (sida), con los que se analizan todas las donaciones de sangre en el país. Estos ensayos determinan un alto porcentaje de inocuidad de los productos sanguíneos en los receptores, así como permiten monitorear la salud de la población cubana de donantes de sangre. 19  La detección de virus en los bancos de sangre cubanos garantiza el aporte de sangre segura para los pacientes, de acuerdo con la Alianza para la Seguridad Hematológica.

     La estrategia establecida garantiza la seguridad de todo paciente atendido en los centros de nuestro sistema nacional de salud, por cuanto persigue:

·         Fomentar la donación de sangre segura y repetitiva mediante sistemas de gestión y promoción, jerarquizados por el MINSAP.

·         Reforzar los sistemas de evaluación de la calidad en los bancos de sangre y servicios de transfusiones, con la finalidad de acreditarlos.

·         Aplicar un sistema de hemovigilancia para asegurar la “trazabilidad”  de la sangre, sus componentes y hemoderivados, así como desarrollar la informática para obtener información sistemática sobre las reacciones adversas a la transfusión.   23

     La donación voluntaria, no remunerada y altruista ha caracterizado la donación de sangre en Cuba. Gracias a este logro, el país garantiza las demandas de componentes y hemoderivados para apoyar proyectos tan humanitarios como el trasplante, la cirugía cardiovascular, la oncología y otros.  Esto es como resultado del carácter universal y gratuito del sistema de salud y de la educación comunitaria alcanzada en la Isla, así como de la participación activa de los organismos de masas (Comité de Defensa de la Revolución, Federación de Mujeres Cubanas, sindicatos de trabajadores) y de todo el pueblo en esta importantísima tarea.

     Sobre la base del avance cientificotécnico obtenido en el presente siglo, se impone que el científico enfrente con honestidad, ética y sentido de justicia, tomando en cuenta la gran responsabilidad que ha asumido ante la sociedad y el carácter humanista que debe tener su actividad creadora, lo cual exige la superación profesional permanente, la consagración al trabajo, la honestidad, la orientación hacia la obtención de nuevos conocimientos, su difusión y aplicación. 24

     La medicina y la salud son productos sociales que requieren un profundo e imprescindible sentido ético y humanístico. El desempeño de la actividad de los bancos de sangre requiere, para su éxito, la aplicación correcta y oportuna de los principios de la bioética.

     Puede afirmarse que todo país que preste servicios de suministro de sangre, debe hacerlo respetando los requisitos éticos y morales de la siguiente forma:

·         El servicio ha de estar basado en la donación voluntaria y no remunerada de sangre.

·         Las consideraciones primordiales que deben tenerse en cuenta, son la salud y el bienestar del donante y del receptor, de modo que a lo largo de todo el proceso de transfusión de sangre habrá de garantizarse el más alto nivel posible de seguridad y calidad.

·         En cualquier circunstancia se respetará la confidencialidad de todos los datos relativos al donante de sangre y la donación.

·         De hecho, se cumplirá el Código de Ética para la donación y transfusión de sangre de la Sociedad Internacional de Transfusión de Sangre, según fue adoptado por la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en 1981, que desde hace muchos años dispone del apoyo de la Organización Mundial de la Salud.   25

·         Los principios y procedimientos definidos en el Manual de Calidad de la Federación serán aplicados e incluso verificados, si fuese necesario,  mediante inspecciones periódicas por parte de evaluadores independientes.

·         La adopción y aplicación de los principios y procedimientos en materia de calidad tendrán lugar de conformidad con las recomendaciones del Manual de Desarrollo del Departamento de Sangre de la Federación, relativas a la creación de servicios de sangre.

·         En todos los casos se promoverá activamente la utilización óptima de la sangre y los productos sanguíneos.

Conclusiones

     La donación de sangre constituye el pilar básico de la seguridad transfusional y debe promocionarse intersectorialmente, sobre la base de los siguientes criterios:

     Valor humano y responsabilidad social del individuo donante como una necesidad permanente y no solo asociada a las urgencias o desastres, como un proceso de crecimiento y desarrollo humanos que comienza con el aprendizaje a edad temprana del estilo de vida saludable, con el fin de atender la demanda de las personas que requieren de sangre o sus componentes, obtenidos con calidad por los servicios de sangre, con un mínimo o ningún riesgo de transmisión de enfermedades y sin comprometer la salud física o mental de donantes y receptores por haberse proporcionado con eficacia y seguridad por el sistema de salud.

     En Cuba ha surgido un proceso valorativo consciente de la importancia de la salud del hombre para el mantenimiento de la sociedad y, por tanto, el valor que reviste donar sangre como una forma objetiva de satisfacer la necesidad social de aplicación de la hemoterapia para salvar vidas y no por intereses económicos individuales.

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Dra. Rosa Castellanos Martínez. Calle Blanca Nº 61 entre Aguilera y Heredia, reparto Portuondo, Santiago de Cuba

Dra. Rosa Castellanos Martínez


1   Especialista de II Grado en Laboratorio Clínico.  Profesora Auxiliar
    Facultad de Medicina No.2
2   Especialista de II Grado en Inmunología.  Instructor
    Facultad de Medicina No.2
3   Especialista de I Grado en Pediatría. Instructora
    Policlínico Docente “Ramón López Peña”
4   Especialista de I Grado en Inmunología.  Profesora Asistente
    Facultad de Medicina No.2

Recibido: 15 de septiembre del 2008
Aprobado: 21  de noviembre del 2008

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Castellanos Martínez R, Ochoa Zaldívar M, Castellanos Martínez R, Guevara Rosales M.  Beneficio social del donante de sangre sin riesgo [artículo en línea]. MEDISAN 2008;12(4). <http://bvs.sld.cu/revistas/san/vol12_4_08/san16208.htm>[consulta: fecha de acceso]. 

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