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MEDISAN 2002;6(2):6-11 

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ARTÍCULOS ORIGINALES

Hospital Oncológico "Conrado Benítez"

Calidad de vida al egreso en pacientes con cáncer paliativo y terminal

Dr. Cs. Orlando Carreras Ruiz 1  y Dr. José R. González Puncet

RESUMEN

Se hizo un estudio descriptivo, longitudinal y prospectivo para evaluar la calidad de vida al egreso de pacientes atendidos en la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Provincial Oncológico "Conrado Benítez" de Santiago de Cuba en el trienio 1996-1998, de donde se derivó que la validez física encontrada se correspondió con lo esperado, al predominar los que tuvieron un índice de Karnofski por debajo de 70 y 50, así como también que el grado de aceptación de la analgesia podía elevarse más aun en consonancia con la literatura médica consultada al respecto. El instrumento de medición empleado no permitió evaluar adecuadamente el aspecto social de la calidad de vida, pues se observaron afectaciones en la habilidad de los enfermos para recrearse, el bienestar mental, la independencia y la actividad sexual; aspectos deficitarios que serán objeto de la futura labor de perfeccionamiento de los cuidados paliativos.

Descriptores: CALIDAD DE VIDA; NEOPLASMAS; TRATAMIENTO PALIATIVO; CUIDADO TERMINAL; DOLOR/terapia; ATENCIÓN SECUNDARIA DE SALUD

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El logro de una calidad de vida aceptable es el objetivo principal de la asistencia médica a los pacientes cáncer paliativo y terminal. El alivio del dolor y el sufrimiento siempre ha sido uno de los mayores problemas del género humano. El Programa Nacional de Control de Cáncer (PNCC), en su sección de atención al dolor y cuidados paliativos, ha sentado las bases para la consecución de ese objetivo mediante acciones simultáneas en los niveles primario y secundario de salud. El dolor deviene un elemento esencial por su efecto determinante en la calidad de vida y la frecuencia con que se descuida su alivio, ya sea por el desconocimiento de los enfermos en cuanto a que puede ser mitigado o por la falta de entrenamiento de los profesionales en este sentido. 1, 2

El concepto de calidad de vida es multidimensional, pues deben evaluarse aspectos físicos, psicológicos y sociales, sin obviar el cuadro sintomático.

La evaluación de la calidad de vida constituye un reto contemporáneo, y aunque existen algunos instrumentos para medirla, en el presente trabajo fue seleccionado el de Gorgono- Woodgate para abordar por primera vez el asunto, puesto que responde a la exigencia multidimensional e incluye la evaluación cuantitativa, si bien en este caso se agregó la estimación subjetiva del paciente sobre el grado de satisfacción alcanzado. 3

El PNCC utiliza el índice de Karnofski (IK) para evaluar la validez física de los enfermos con cáncer paliativo y terminal. Entre las características que diferencian a ambos grupos figura que el IK menor de 70 corresponde a los primeros y por debajo de 50 a los segundos. 4

En la presente investigación se evaluó la calidad de vida de estos enfermos en un trienio, como parte del esfuerzo para perfeccionar los cuidados paliativos.

MÉTODOS

Se efectuó un estudio descriptivo, longitudinal y prospectivo de los pacientes atendidos en la Unidad de Cuidados Paliativos (UCP) del Hospital Oncológico "Conrado Benítez" de Santiago de Cuba durante el período 1996-1998.

Al ingreso se utilizó el índice de Karnofski para medir el grado de validez física de los enfermos, el cual disminuye de 100 a 0 según se reduce la capacidad y aumenta la necesidad de ayuda y asistencia médica:

100. Normal

90.  Capaz de llevar a cabo sus actividades normales. Escasos síntomas y signos.

80.  Realiza sus actividades normales con esfuerzo. Algunos síntomas y signos.

70.  Incapaz de realizar sus actividades normales. Atiende sus cuidados personales. Requiere asistencia médica ocasional.

60.  Atiende la mayoría de sus cuidados personales. Asistencia médica frecuente.

50.  Requiere ayuda en sus cuidados personales y considerable asistencia médica.

      40.  Incapacitado

30.  Seriamente incapacitado. Necesita hospitalización y tratamiento de sostén.

20.  Muy enfermo y hospitalizado

10.  Moribundo

1.      Fallecido

En los egresados vivos se aplicó la escala de Gorgono-Woodgate, que se basa en el análisis de 10 variables relacionadas con la capacidad de actuación y el bienestar logrado por el paciente. Se utilizó una puntuación de 10 para lo normal, 5 para lo afectado y 0 para lo incapacitado; así, hasta 65 puntos se consideró como pobre la calidad de vida y de 70 en adelante como buena.

La información se obtuvo de la revisión de las historias clínicas y de las entrevistas a los enfermos al ingreso y egreso para indagar sobre su apreciación acerca de su estado de salud y satisfacción por la calidad de vida alcanzada.

RESULTADOS

De todos los ingresos producidos en el trienio, 392 (5,7 %) correspondieron a la UCP; de ellos, 131 de los hospitalizados (33,4 %) egresaron vivos.

En la tabla 1 se observa que 67,8 % de los pacientes no obtuvieron más de 50 puntos en la escala de Karnofski; por tanto, estaban muy enfermos e incapacitados y requerían una considerable asistencia médica (según la clasificación del Programa de control de cáncer, en este grupo se incluyen los enfermos terminales); 27,6 % no rebasaba los 70 puntos y solo 4,6 % mostraba una validez física aceptable. Por otra parte, 29,5 % de los integrantes de la serie sufrían dolor, cuyo alivio se logró en 62,9 % de los que lo padecían.

      Tabla 1. Validez física según IK en 392 pacientes con cáncer paliativo y terminal

                      Índice

No.

%

0 - 30

70

17,8

40 - 50

196

50,0

60 – 70

108

27,6

80 - 90

18

4,6

Total

392

100,0

La proporción de pacientes con buenos resultados analgésicos disminuyó en la medida en que se intensificó el dolor (tabla 2), el cual fue leve solamente en 20,4 % y moderado e intenso en el resto.

     Tabla 2. Resultados de la analgesia según intensidad del dolor en 167 enfermos con este
     síntoma

Intensidad

Adecuada

Inadecuada

Total

No.

%

No.

%

No.

%

Leve

32

82,1

7

17,9

39

23,4

Moderada

39

69,6

17

30,4

56

33,5

Intensa

34

47,2

38

52,8

72

43,1

Total

105

62,9

62

37,1

167

100,0

En cuanto a la evaluación de la calidad de vida según las 10 variables de la escala de Gorgono-Woodgate (tabla 3), el total se elevó a 1 310 en los 131 egresados. Apenas 4,5 % de los pacientes tenían lo que pudiera considerarse una buena o aceptable calidad de vida; en 19,4 % había afectación y en 76,1 % existía incapacidad. La actividad sexual, el trabajo, la recreación y la independencia fueron los aspectos más quebrantados.

Tabla 3. Evaluación de la calidad de vida en 131 egresados vivos de la UCP del Hospital Oncológico "Conrado Benítez"

 

Evaluación

Normal

Afectado

Incapacitado

Total

No.

%

No.

%

No.

%

No.

%

Habilidad para trabajar

-

-

1

0,8

130

99,2

131

100,0

Habilidad para recrearse

-

-

4

3,1

127

96,9

131

100,0

Habilidad para comunicarse

5

3,8

35

26,7

91

69,5

131

100,0

Habilidad para disfrutar la comida

4

3,1

47

35,8

80

61,1

131

100,0

Bienestar físico

-

-

44

33,6

87

66,4

131

100,0

Bienestar mental

3

2,3

25

19,1

103

78,6

131

100,0

Sueño

18

13,7

21

16,1

92

70,2

131

100,0

Actividad sexual

-

-

-

-

131

100,0

131

100,0

Independencia

5

3,8

14

10,7

112

85,5

131

100,0

Excreción

24

18,3

63

48,1

44

33,6

131

100,0

Total

59

4,5

254

19,4

997

76,1

1 310

100,0

Aproximadamente una tercera parte de los enfermos (32,1 %) mostró satisfacción con su calidad de vida (tabla 4), a pesar de que 80,1 % obtuvo una puntuación inferior a 70 y, por ende, una calidad de vida objetivamente pobre. La proporción de insatisfechos fue mayor en ambos grupos (0 a 65 y 70 a 100), con primacía del que alcanzó la puntuación más elevada.

Tabla 4. Grado de satisfacción según calidad de vida en 131 egresados vivos de la UCP del Hospital Oncológico "Conrado Benítez"

Presentación

Satisfecho

Insatisfecho

Total

No.

%

No.

%

No.

%

0 - 65 puntos

39

37,1

66

62,9

105

80,1

70 – 100 puntos

3

11,5

23

88,5

26

19,9

Total

42

32,1

89

67,9

131

100,0

DISCUSIÓN

El Programa de Atención al Dolor y Cuidados Paliativos, como parte del Programa Nacional de Control de Cáncer, ejecuta acciones en la atención primaria y secundaria de salud; sin embargo, el bajo número de pacientes que requerían cuidados paliativos y terminales contrasta con lo señalado por González Barón 5 y Grau Ávalos 6 en cuanto a la utilización de 50 % de las camas hospitalarias en este tipo de enfermo, pero es posible que la participación comunitaria explique la diferencia.

La validez predictiva del índice de Karnofski 6 se expresa en la alta cifra de pacientes con un índice bajo en relación con sus características de estar afectados por cánceres incurables (muy voluminosos, a veces acompañados de lesiones múltiples, plurisintomáticos y con gran repercusión orgánica) y por la propia definición del estado paliativo o terminal.

El logro de un alivio satisfactorio del dolor resulta imprescindible para mejorar la calidad de la vida; la muerte con dignidad solo es posible con la mitigación de los síntomas y, en particular, del dolor. 7 En 62,9 % de nuestros enfermos se alcanzó una analgesia eficaz, como también afirma haber conseguido Gómez Sancho en 50 a 80 % de los suyos, a pesar de que la frecuencia del dolor moderado e intenso superó lo estimado por la Organización Mundial de la Salud: 50 %. 8

El instrumento empleado en esta casuística para medir la calidad de la vida cumplió parcialmente los requisitos planteados por Lugo 9 al contemplar los aspectos básicos para el bienestar físico y mental, pero no así el social. El grado de satisfacción del paciente con su estado de salud, así como su repercusión sobre la capacidad laboral y cuidados personales están acordes con las afectaciones determinadas por la enfermedad en progresión.

Conviene destacar la coincidencia de los enfermos que presentaron los índices de Karnofski más elevados con los que tuvieron una evolución normal en la escala de 10 variables de Gorgono- Woodgate.

La disminución de la capacidad para recrearse facilita el aislamiento del enfermo, por lo cual debe tomarse en cuenta para no agravar sus problemas psicológicos y sociales, derivados de la soledad y falta de compañía.

La pérdida de la actividad sexual en la totalidad de la serie es una muestra fehaciente de la poca atención que se presta a este asunto. La disfunción sexual puede afectar a 35 % de los hombres y 85 % de las mujeres, sobre todo en las esferas genitourinaria y ginecológica; esta última predominante en la casuística. La sexualidad constituye una necesidad incluso en enfermos terminales, de forma tal que las diversas modalidades de esta, el deseo de proximidad y el contacto físico deben ser estimulados en ellos. 10

De todo lo anterior se infiere que aún resulta insuficiente el efecto de la analgesia, el instrumento utilizado para medir calidad de vida está limitado en el aspecto social y se observaron serias incapacidades en la habilidad para la recreación, la independencia, el bienestar mental y la actividad sexual; aspectos deficitarios que serán objeto de nuestro trabajo futuro de perfeccionamiento de los cuidados paliativos.

ABSTRACT

Quality of Life at Discharge in Patients with Terminal and Palliative Cancer

A prospective, longitudinal and descriptive study was carried out to evaluate the quality of life during discharge of patients treated at Hospice Care Unit from "Conrado Benítez" Oncology Provincial Hospital in Santiago de Cuba in the triennium 1996-1998.It was concluded that physical ability, which was found corresponded to that which was expected, and those patients with a Karnofski rate below 70 and 50 predominated as well as that the degree of acceptance of analgesia could rise even more in agreement with the consulted literature. The used measurement instrument didn't allow to evaluate appropriately the social aspect of life quality, because disorders were observed in the patient ability to recreate, mental well-being, independence and sexual activity; deficient aspects that will be object of the further work of hospice care improvement.

Subject headings: QUALITY OF LIVE; NEOPLASMS; PALLIATIVE TREATMENT; TERMINAL CARE; PAIN/therapy; SECONDARY HEALTH CARE

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1.      Organización Mundial de la Salud. Programa Nacional de Lucha Contra el Cáncer. Ginebra: OMS;1995:82-7.

2.      Organización Panamericana de la Salud. Oncología clínica. 2da ed. Washington, DC: Sociedad Americana del Cáncer; 1996:740-7.

3.      Gorgono AW, Woodgate DJ. Index for measung health. Lancet 1971;16:1024.

4.      Mannual of cancer chemotherapy. UICC technical reports series. Vol 56. 3ra ed. Geneva:WHO; 1981:17-26.

5.      González Barón M. La medicina paliativa en oncología. Neoplasia 1996, 13(5):149-51.

6.      Grau Ávalos JA. La calidad de vida en el enfermo de cáncer avanzado. En: Gómez Sancho M. Cuidados paliativos: atención integral a enfermos terminales. Las Palmas: ICEPSS; 1998.p.221-34.

7.      Carreras Ruiz O. Cáncer: Autoayuda. Santiago de Cuba: Editorial Oriente; 1996:76-81.

8.      Gómez Sancho M. Cuidados paliativos: atención integral a enfermos terminales. Las Palmas: ICEPSS; 1998:317-42.

9.      Lugo J. Validación preliminar y aplicación de un instrumento para medir la calidad de vida en pacientes con cáncer de mama. Rev Cubana Oncol 1998;14(3):161-70.

10.  Grau Ávalos JA. La sexualidad en pacientes con cáncer. Rev Cubana Oncol 1999;15(1):49-65.

Dr. Orlando Carreras Ruiz, Carlos de la Torre # 14, e/ 6ta y Avenida de Las Américas, Santiago de Cuba  


1 Doctor en Ciencias Médicas, Especialista de II Grado en Oncología y Profesor Consultante
Especialista de I Grado en Oncología
.

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Carreras Ruiz O, González Puncet JR. Calidad de vida al egreso en pacientes con cáncer paliativo y terminal [artículo en línea]. MEDISAN 2002;6(2). <http://bvs.sld.cu/revistas/san/vol6_2_02/san02202.htm> [consulta: fecha de acceso]

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