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MEDISAN 2000;4(1):75-77

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Carta al editor

Oxigenación hiperbárica: Inicio del método en Cuba

Dra. Mirta W. Rodríguez Chirino 1 y  Dr. Darío Sánchez Massó. 2 

La oxigenación hiperbárica (OHB) consiste en administrar oxígeno (O2) a presión elevada con fines terapéuticos, forma parte de la medicina hiperbárica, que abarca además el empleo de aire comprimido y diversas mezclas de O2. 1,2

Su surgimiento y desarrollo están  vinculados a métodos de compresión y descompresión, utilizados como tratamiento en la medicina subacuática.  El Comité de OHB de la Undersea and Hyperbaric Medical Society  de Maryland, EE.UU., ha establecido una clasificación por indicaciones terapéuticas basada en la fiabilidad y acreditación de estas últimas en cada caso. 3

La OHB en Europa

Aún cuando hoy en día algunos profesionales la  consideran como  una novedad científica, existen referencias de  que ya en el año 332 a.n.e. Alejandro el Grande utilizó cámaras de presión 4  y de que en  1662 Henshaw, fisiólogo británico, realizó el primer intento de construir  una cámara de aire comprimido como proceder  terapéutico, para lo cual usó una caja de madera a la que  ajustó un par de fuelles de órganos en sus extremos, que comprimían y enrarecían el aire en su interior; 1, 2, 4   pero el empleo de los términos “oxigenación hiperbárica” data del siglo XVIII (1774-1775), cuando Larvisier y Priestly descubrieron el oxígeno, aunque Pasteur (1761) había confirmado previamente la existencia de los procesos aeróbicos y anaeróbicos.

En 1830, tres médicos galos: Jurnod (Paris), Tolaire (Mompelier) y Pravaz (Lyon) introdujeron el O2  como método terapéutico y ello dio lugar a que en Europa se construyeran alrededor de 50 centros de medicina hiperbárica, entre los cuales sobresalió el fundado por Bertini en Mompelier.  Una década más tarde, Pravaz elaboró la cámara más grande de la época, sin conocer del efecto vasoconstrictor del oxígeno.

En la segunda mitad de esa centuria se produjo un auge del tratamiento con aire comprimido en todo el continente europeo, al atribuírsele propiedades curativas reales e imaginarias.  Fue en este período cuando el francés Paul Bert escribió su obra La presión barométrica,  donde no sólo previó la mayor parte de las aplicaciones de la OHB, sino que describió las consecuencias de la intoxicación por oxígeno.  1 -  4  

La OHB en otras partes del mundo

En el siglo XX,  Cunningham fabricó  en Cleveland la mayor cámara hiperbárica del orbe, con 5 pisos y 64 pies de diámetro, donde aseguraba poder curar afecciones tales como la diabetes,  la sífilis, el cáncer y otras.   Por semejante  afirmación, el Buró de Investigaciones de la  Asociación Médica Norteamericana le condenó severamente y proscribió su  método, hasta que en 1960, cuando los profesores Ite Boerema (Ámsterdam) y Churchill (Londres) terminaron simultáneamente sus trabajos sobre la aplicación terapéutica de las altas presiones parciales de O2, se publicó el libro Vida sin sangre, donde quedaba demostrado que después de ello se incrementaba significativamente el contenido de ese metaloide gaseoso en los medios líquidos del  organismo, especialmente en el plasma sanguíneo. 4 - 8

La OHB en Cuba

A partir de los años  60, el proceder fue extendiéndose a otras naciones  y continentes.  En 1967,  el profesor cubano Manuel Castellanos participó en Francia en la Jornada Nacional de OHB y Fisiología Subacuática, donde obtuvo toda la información pertinente sobre las indicaciones clínicas del método, que rápidamente introdujo en Cuba, y luego se dio a la tarea de traducir Principios  y práctica de la medicina hiperbárica, de J. H. Baxie.

En 1969, el Dr. Rafael Castellanos Gutiérrez defendió su tesis sobre el tema (Castellanos Gutiérrez R.  Oxigenación hiperbárica.  Su aplicación en la gangrena gaseosa [trabajo para optar por el título de especialista de I Grado en Angiología y Cirugía Vascular]. 1969.  Hospital “General Calixto García”, La Habana); pero fue en 1983 cuando nuestro Ministerio de Salud Pública, a raíz de atender a buzos nicaragüenses con secuelas neurológicas por accidentes en el buceo, decidió crear un grupo de coordinación para el desarrollo de la OHB en Cuba, así como enviar a algunos de sus integrantes para ser entrenados al respecto en la antigua Unión Soviética y otros países de Europa del Este.

En 1986 se inauguraron 2 servicios de OHB con cámaras monoplazas soviética y Dragüer alemana: uno en el hospital “Luis Díaz Soto” de Pinar del Río y otro en el “Hermanos Ameijeiras” de La Habana, y en este último se inició en 1987 la formación de especialistas en esa labor.  Un año más tarde se crearon servicios similares en Cienfuegos (Villa Clara) y en 1993 se hicieron extensivos a las restantes provincias, de manera que actualmente ya suman 19, regidos por la Comisión Nacional en Ciudad de La Habana.

Referencias bibliográficas

  1. Castellanos Gutiérrez R.  Introducción a la oxigenación hiperbárica [curso de posgrado]. La Habana: Instituto Superior de Medicina Militar; 1984:3-15.
  2. Zaltsma GL. Fundamentos de la fisiología hiperbárica. Leningrado: Meditsina; 1979:15-25.
  3. Desola J. Utilización de OHB en el tratamiento de la esclerosis múltiple. En: Matías-Guiu J, Bigorra J, eds. Perspectivas terapéuticas en la esclerosis múltiples. Barcelona: Fundación Dr. Esteve; 1989. p.47-56.
  4. ----. Bases y fundamento terapéutico de la oxigenación hiperbárica. JANO 1998;54(1260):1-4.
  5. Desola J, Crespo A, García A, Salinas A, Sala J, Sánchez U. Indicaciones y contraindicaciones de la oxigenación hiperbárica. JANO 1998;54(1260):5-10.
  6. Chew HE, Guillain CH. Oxigenación hiperbárica. Chest 1969;63:133-9.
  7. Boerema I. Vida sin sangre. Gac Sanit (Barc) 1960;2:3-8.
  8. Castellanos Gutiérrez R. Oxigenación hiperbárica. Avances Med 1997;5(13):26-8.
  9. González Alvarez M, Sánchez Massó D, García Galí M, Pequeño Macías E. Efectos de la oxigenación hiperbárica en la queratitis en el Hospital General Santiago durante un cuatrimestre. Rev Cubana Enfermer 1997;13(2):67-71.

Dra. Mirta W. Rodríguez Chirino. Edificio Turquino CU Sierra Maestra Apto. 2H CP 90100, Santiago de Cuba.


1 Especialista de I Grado en Fisiología Normal y Patológica. Profesora Asistente.
2
Especialista de II Grado en Medicina Interna. Profesor Asistente.

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