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MEDISAN 2002;6(1):46-52

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Centro Provincial de Higiene y Epidemiología

Prevalencia de parasitismo intestinal en la población infantil perteneciente al policlínico "4 de Agosto" de Guantánamo

Dra. Bárbara Castillo Núñez, 1 Dr. Marciano Iribar Moreno, 2 Dr. Remigio Segura Prevost 3
y Dr Manuel de Jesús Salvador Álvarez
4

RESUMEN

Se efectuó un estudio descriptivo y transversal de 360 niños de 0-14 años, pertenecientes al Policlínico "4 de Agosto" del municipio Guantánamo y seleccionados por muestreo polietápico desde el 1 de noviembre de 1999 hasta el 30 de agosto del 2000. Las muestras de heces fecales fueron procesadas con 2 métodos coproparasitológicos (directo y concentrado) y revelaron que más de la mitad de los niños estaban parasitados, sobre todo por protozoarios y predominantemente por Giardia lamblia, que primó en los de 5 a 9 años. En la mayor parte de la casuística resultaban inadecuados los hábitos higienicosanitarios, el piso de la vivienda y la disposición de residuales, pero el estado nutricional no parecía estar relacionado con la endemia de parásitos existentes.

Descriptores: PARASITOSIS INTESTINALES; NIÑO; RELACIONES HUÉSPED-PARÁSITOS; ATENCIÓN PRIMARIA DE SALUD

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El parasitismo se conoce desde épocas tan remotas, que miles de años antes de nuestra era ya se tenían nociones reales de las taenias, filarias y lombrices intestinales, y esa fue precisamente la razón por la que se escogió al gusano como símbolo de enfermedad; concepto que se extendió a los indostánicos, chinos, árabes y judíos. 1, 2

Se considera parásito todo ser vivo, animal o vegetal, que pasa una parte o toda su existencia en el interior de otro ser vivo, a expensas del cual se nutre, y provoca daños aparentes o inaparentes.

El parasitismo intestinal es una de las enfermedades transmisibles más difíciles de controlar, no solo por su gran difusión, sino por los diversos factores que intervienen en su cadena de propagación. Anualmente son infestadas en el mundo 1 000 millones de personas por Ascaris lumbricoides, 900 por Anquilostoma y 500 por Trichiura, que suelen ser los más comunes.

Antes de 1959, el parasitismo constituía en Cuba una importante causa de morbilidad y mortalidad; y aunque la primera obra que trataba sobre esta afección se publicó en 1914, no fue hasta 1938 cuando Kourí, Calvo y Basnuevo comunicaron las estadísticas más relevantes hasta esa fecha. 3, 4

En la provincia de Guantánamo se ha dificultado considerablemente determinar el índice de parasitismo, pues no se tienen controles de su incidencia y prevalencia ni se han realizado estudios al respecto, a pesar de que en el área de salud correspondiente al Policlínico "4 de Agosto" hubo un índice de positividad de 44 y 50 % en 1996 y 1997, respectivamente (Departamento de Estadística. Informe estadístico. Policlínico "4 de Agosto", Guantánamo, 1998).

En el presente trabajo nos propusimos estimar la prevalencia de parasitismo intestinal en la mencionada área e identificar aspectos epidemiológicos, socioeconómicos, biológicos, de comportamiento y ambientales, entre otros.

MÉTODOS

Se hizo un estudio descriptivo y transversal para estimar la prevalencia de parasitismo intestinal en una muestra representativa de la población infantil del Policlínico "4 de Agosto" del municipio de Guantánamo, que abarcó desde noviembre de 1999 hasta agosto del 2000.

El universo estuvo conformado por los 9 906 niños de 0 a 14 años, pertenecientes a dicha área de salud, de donde se seleccionó una muestra de 360 mediante la aplicación de un muestreo por conglomerado polietápico, en el cual las unidades de la primera etapa fueron los 60 consultorios del médico de la familia existentes en la zona; de la segunda, los 30 consultorios escogidos por muestre simple aleatorio (se confeccionó una lista obtenida de la ficha familiar de los 90 consultorios, utilizando la tabla de números aleatorios del programa Epi Info-06); y de la tercera, los 360 niños. Para la selección por grupos etarios se tuvo en cuenta la proporción de estos por edades. La confiabilidad de los datos se estableció en 95 %, con un error permisible no mayor de 5 %.

Los diferentes parásitos encontrados en los exámenes directos y concentrados se clasificaron en 2 tipos: helmintos y protozoarios.

Se elaboró un modelo de encuesta donde se incluían aspectos generales y de la vivienda, socioeconómicos, biológicos, de comportamiento y ambientales, que la propia autora aplicó a las madres o tutores de los integrantes de la serie, a los cuales entregó en el momento de la entrevista un frasco esterilizado y rotulado para la muestra de heces fecales, que debía ser entregado en un lugar específico a una hora y día determinados. El laboratorio del área funcionó mañana y tarde durante el período de la investigación para garantizar los análisis en fresco.

Como medidas de resumen para variables cualitativas se utilizaron las tasas, las frecuencias relativas y los números absolutos; y como prueba estadística la de Chi-cuadrado, con un error igual a 0,05.

RESULTADOS

En el estudio efectuado predominaron los protozoarios (58,3 %) sobre los helmintos (21,4 %) (tabla 1). La Giardia lamblia prevaleció sobre los restantes parásitos, seguida de otros protozoarios como Endolimax nana, Entamoeba coli, Yodo ameba y Blastocystis hominis. El Trichuris trichiura y el Ascaris lumbricoides fueron los helmintos más comúnmente encontrados.

      Tabla1. Distintos tipos de parásitos según grupos de edades

 

Tipos de parásitos

Grupos de edades (en años)

0 - 4

5 - 9

10 - 14

Total

No.

%

No.

%

No.

%

No.

%

Giardia lamblia

8

20,0

25

28,8

21

30,8

54

27,4

Entamoeba histolytica

8

20,0

12

13,1

7 10,6

27

13,7
Otros protozoarios

2

5,0

14

15,7

18 26,4

34

17,2
Trichiuris trichiura

6

15,0

8 8,9

3

4,4

17

8,6
Ascaris lumbricoides

2

5,0 8 8,9

3

4,4

13

6,6
Necator americanus

1

2,5 2 2,2

3

4,4 6 3,1
Oxiuro

-

-

5 5,6

1

1,4 6 3,1
Poliparasitados

13

32,5

15 16,8 12 17,6

40

20,3
Total 40 100,0 89 100,0 68 100,0 197 100,0

         X2 = 3,23 p = 0,19

Casi una cuarta parte de los niños estaban poliparasitados, con primacía de la Giardia lamblia, y su asociación con los protozoarios resultó ser la más significativa (23 casos).

De acuerdo con la edad, en los grupos de 0-9 y 10-14 años preponderó la Giardia lamblia, mientras que en el de 0-4, el primer lugar correspondió a la Giardia lamblia y la Entamoeba histolytica.

En relación con el sexo (tabla 2), el masculino fue el más afectado, con 53,8 %.

De las muestras fecales analizadas, en 54,7 % se detectaron parásitos; resultados que no difieren de los alcanzados en el control de calidad, donde se obtuvo una positividad de 56,4 %.

                   Tabla 2. Distintos tipos de parásitos según su sexo

 

Distintos tipos de parásitos

Sexo

Masculino

Femenino

No.

%

No.

%

Giardia lamblia 32 30,4 22 24,4
Entamoeba histolytica 14 13,2 13 14,2
Otros protozoarios 21 19,8 13 14,2
Trichiuris trichiura

8

7,5

9

9,8

Ascaris lumbricoides

9

8,4

4

4,4

Necator americanus

5

4,7

1

1,0

Oxiuro

3

2,8

3

3,3

Poliparasitados

14

13,2 26 28,7
Total 106 100,0 91 100,0

       X2 = 0,42 p = 0,9

En las variables socioeconómicas, al relacionar el parasitismo intestinal con la escolaridad de la madre o tutor principal del niño, se encontró que 65,6 % de los hijos de las progenitoras con nivel escolar primario estaban parasitados (p < 0,05), así como también 57,5 % de los de aquellas que habían cursado la enseñanza media.

En cuanto al ingreso per capita, en 93,3 % de la casuística resultaba bajo (menos de $ 100,00), grupo al cual pertenecían 189 de los parasitados (56,2 %).

Los mayores porcentajes de niños con parásitos estuvieron dados por los hijos de obreros agrícolas (73,4) y amas de casa (54,2), para una significación estadística de p < 0,05.

De los niños con estado nutricional adecuado, 55,3 % se hallaban parasitados; sin embargo, prevalecieron los que no lo estaban entre los que tenían un estado nutricional inadecuado (51,9 %), aunque no se constató una asociación significativa al respecto.

La relación de los hábitos higiénicos con la presencia de hacinamiento (tabla 3) reveló que 83,3 % de los niños que vivían hacinados y practicaban algún hábito higiénico inadecuado, se encontraban parasitados (p < 0,05).

      Tabla 3. Relación de los hábitos higiénicos con el hacinamiento

 

Hábitos higiénicos

Hacinamiento

Parasitados

No parasitados

Total

No.

%

No.

%

No.

%
Inadecuados

35

83,3

7

16,7

42

100,0 p < 0,01
Adecuados

10

52,6

9

47,4

19

100,0 p > 0,05
Total

45

73,7

16

26,3

61

100,0

Al estratificar la procedencia del agua de consumo y los hábitos higiénicos inadecuados (tabla 4) se demostró que 82,6 % de los niños parasitados tenían hábitos higiénicos inadecuados y consumían agua de mala calidad, lo cual parece indicar que la asociación de estos dos factores está influyendo en la aparición de parasitismo intestinal en la población infantil (p < 0,05).

     Tabla 4. Relación de la procedencia del agua de consumo con los hábitos higienicosanitarios

 

Procedencia agua de consumo

Hábitos higienicosanitarios

Parasitados

No parasitados

Total

No.

%

No.

%

No.

%

Otras fuentes Inadecuadas

38

82,6

8

17,4

46 100,0 p < 0,001
Acueducto adecuado

101

55,5

81

44,5

182

100,0 p > 0,05
Total 139

60,9

89

39,1

228

100,0

Igualmente se obtuvo significación estadística (p < 0,05) al relacionar la disposición de residuales sólidos con la presencia de vectores (tabla 5), pues la primera era inadecuada en las viviendas de 68,6 % de los niños parasitados, donde también existían vectores que propiciaban la infestación.

      Tabla 5. Relación de la disposición de residuales sólidos con la presencia de vectores

Disposición de residuales sólidos Presencia de vectores

Parasitados

No parasitados

Total

No.

%

No.

%

No.

%
Inadecuada

70

66,6

32

31,4

102

100,0 p < 0,01
Adecuada

38

40,8

55

59,2

93

100,0 p > 0,05
Total 108

55,4

87

44,6

195 100,0

DISCUSIÓN

Numerosos autores 5, 6 han podido comprobar que la Giardia lamblia es un parásito tan común en poblaciones infantiles, que suele estar presente en 27-36 % de sus integrantes.

El hallazgo de otros protozoarios (17,2 %) se correspondió plenamente con lo encontrado en algunos estudios, y aunque son inocuos, recientemente se ha demostrado que el Blastocystis hominis puede causar diarreas persistentes en animales y seres humanos. 7

El alto número de parasitados por protozoarios con respecto a los helmintos pudiera ser atribuible al hecho de que estos últimos abundan en zonas rurales, medio más apropiado para poder mantener sus mecanismos de transmisión de acuerdo con los requerimientos de sus ciclos evolutivos. En el caso del Oxiuro no puede afirmarse lo mismo, pues su baja prevalencia pudiera estar dada por la no aplicación de las técnicas específicas para su determinación. La elevada positividad en el grupo de 5-9 años (45,1 %) tal vez se explique porque el radio de acción de los niños de estas edades es amplio, intervienen influencias grupales de la comunidad y disminuye el control materno.

Por otra parte, es probable que el bajo ingreso económico esté repercutiendo en la aparición del parasitismo en la población estudiada, lo cual no difiere de lo observado en niños y adultos de países subdesarrollados con malas condiciones ambientales y baja per capita familiar. 8 - 10

En otros trabajos 11 se plantea que el hacinamiento contribuye a la infestación cuando esta última se relaciona con factores ambientales y socioeconómicos inadecuados.

Benenson 12 sostiene que la tierra contaminada puede ser transportada a grandes distancias en los pies, manos o zapatos y depositada en casa; afirmación que probablemente justifica la presencia de parásitos en 73,4 % de los hijos de obreras agrícolas en esta serie.

El estado nutricional incide en la aparición y el agravamiento de muchos procesos morbosos, entre ellos los parasitarios, pues se ha confirmado que en pacientes parasitados existe algún grado de desnutrición y disminución de las globulinas, entre otras proteínas, que hacen a estas personas más vulnerables de padecerlos; 13-15 sin embargo, ello careció de significación estadística en esta investigación.

La calidad higiénica del agua de consumo es un factor determinante en la transmisión de enfermedades parasitarias; por tanto, se impone vigilar su calidad sanitaria, procedencia, condiciones de almacenamiento, método de tratamiento y manipulación, puesto que 82,6 % de los niños que tenían malos hábitos higienicosanitarios y consumían agua de otras fuentes inadecuadas, estaban parasitados.

Los artrópodos y roedores actúan como vectores en la propagación de infecciones, al transportar el agente causal desde el reservorio hasta el hombre susceptible de adquirirlas. 16, 17 Al relacionar esta variable con la disposición de residuales sólidos se obtuvo que 68,6 % de los niños estaban parasitados; hallazgo altamente significativo (p < 0,01).

De todo lo anterior se infiere que los hábitos higienicosanitarios, disposición inadecuada de residuales sólidos, hacinamiento, bajo nivel educacional de la madre y procedencia del agua de consumo pudieran estar influyendo en la elevada prevalencia de parasitismo en el área, cuya positividad en las muestras fecales fue de 54,7 %.

ABSTRACT

Prevalence of Intestinal Parasitism in Children Belonging to "August 4th" Polyclinic in Guantánamo

A descriptive and cross-sectional study in 360 children from 0-14 years old belonging to the "August 4th" Polyclinic from Guantánamo municipality was made. They were selected based on poly-stage sampling from November 1st, 1999 to August 30th , 2000. Feces samples were processed through 2 coproparasitological methods (direct and concentrated) and they revealed that more than half of the children had parasites, most of them protozoans and predominantly Giardia lamblia, which was prevalent among 5-9 years old children. In most of the casework, the hygienic-sanitary habits, the house floor and the elimination of residuals were inadequate, but the nutritional status did not seem to be related with the endemic illness of the existing parasites.

Subject headings: INTESTINAL DISEASES, PARASITIC; CHILD; HOST-PARASITE RELATIONS; PRIMARY HEALTH CARE

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Dra. Bárbara Castillo Núñez. Pedrera 164½ e/ Aguilera y Enramadas. Rpto. Portuondo. Santiago de Cuba 3 CP 90300


1 Especialista de I Grado en Organización y Administración de Salud
2 Especialista de I Grado en Higiene y Epidemiología
3 Especialista de I Grado en Medicina General Integral y Master en Epidemiología
4 Especialista de I Grado en Epidemiología. Instructor

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