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MEDISAN 2003;7(1):6-8

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APERTURA

Hace doce años un grupo de compañeros, llenos de voluntad e ilusión, organizaron el I Simposio de Economía de la Salud de Santiago de Cuba.  Eran tiempos difíciles, profundamente marcados por las incertidumbres de los peores momentos de la crisis económica que había obligado a implantar el llamado Período Especial, cuando mantener los logros de la Revolución en el sector de la Salud era un reto que parecía casi imposible de lograr.  En medio de las reformas que fue necesario enfrentar en la Economía Nacional, el Sistema Nacional de Salud abordaba, también, la introducción de nuevos enfoques económicos.

Términos tales como costos, eficacia, eficiencia y redimensionamiento comenzaban a hacerse cada vez más frecuentes en el vocabulario, no solo de quienes laboraban en el área económica, sino también de dirigentes y trabajadores de todo el Sector.

El impacto de la limitación creciente de recursos para la salud no era un obstáculo exclusivo de nuestro país; en otros ámbitos de la geografía mundial se hacía frente, igualmente, a estos retos. Como consecuencia, crecía el papel de una disciplina relativamente nueva: Economía de la Salud, cuya influencia no tardó en llegar al ámbito cubano.  En aquellos momentos aún no se tenían claros todos los elementos que integraban esta disciplina, no se disponía de compañeros con formación especializada en la materia, al igual que era prácticamente inexistente una literatura cubana sobre economía de la salud.  No obstante, comenzaba a generalizarse la realización de trabajos sobre esta temática, la mayoría de los cuales estaban enfocados, fundamentalmente, hacia los costos.

En esta primera etapa podía parecer una quimera la perspectiva de encontrar un espacio significativo para la Economía de la Salud; pero un objetivo era bien claro en las mentes y los corazones de muchos de los presentes, que ya desde entonces compartían esos sueños: nos movía, como nos mueve hoy, la intención de contar con una Salud Pública paradigma de la eficiencia socialista, basada no solamente en un crecimiento cuantitativo, sino también en un  profundo desarrollo cualitativo.

La celebración ininterrumpida de 6 simposios ha brindado la oportunidad de  seguir el trabajo de equipos cada vez más fortalecidos, comprometidos en el logro de estos objetivos.  En el día de hoy puede decirse, con legítimo orgullo, que muchos de aquellos sueños se han hecho realidad.

No ha faltado en nuestros simposios anteriores el análisis de los retos que tienen nuestros países hermanos, derivados de la globalización y su influencia en la salud, la necesidad de corregir  la falta de equidad, de las brechas existentes en grupos vulnerables de la población, la responsabilidad del Estado en las funciones y responsabilidades fundamentales e indelegables en materia de organización y financiación de la prestación de servicios de salud.

Estos temas, que han sido incluidos en agendas de diferentes foros internacionales, han tenido pocos oídos receptivos, de modo que hoy priman las enormes dificultades a las que las maltrechas economías de los países del Tercer Mundo intentan hacer frente en un mundo unipolar donde los intereses hegemónicos impiden que prevalezcan las ideas de equidad y justicia social y ahora tratan de imponer una tiranía mundial mediante el fascismo y la guerra imperialista.

En este VI Simposio se hablará de Economía de la Salud en toda su extensión, se abordará la disciplina desde muchos de sus campos, se podrán mencionar logros que han jugado un papel decisivo en la meta de elevar, cada vez más, el nivel de salud de la población.  Medidas tales como la implementación e implantación de nuevos métodos de planificación de salud, el perfeccionamiento del sistema contable, la culminación de importantes etapas del redimensionamiento hospitalario, la introducción del ingreso domiciliario, la generalización de las cirugías ambulatoria y de mínimo acceso, el fortalecimiento de la atención primaria de salud, con medidas económicamente sostenibles y servicios más cercanos a la población, entre otras, han hecho aportes decisivos a la elevación de la eficiencia en el Sistema Nacional de Salud y han contribuido, significativamente, a superar obstáculos que hace 12 años pudieron parecer insalvables para los espíritus endebles y los enemigos de la Revolución.

Se cuenta hoy con una Sociedad de Economía de la Salud que se extiende a lo largo del país, con filiales en todas las provincias y en el municipio especial Isla de la Juventud.  Se dispone, asimismo, con una formación en Economía de la Salud descentralizada y desconcentrada que abarca desde cursos cortos y diplomados hasta la maestría. También se dan los primeros pasos en la incursión en el pregrado y en la nueva Licenciatura en Tecnologías de la Salud.

Otro logro es el incremento de actividades docentes y de investigación que trascienden los límites nacionales, con la participación de especialistas e instituciones cubanos en proyectos internacionales. Cada día que pasa, los resultados cubanos en la materia interesan más como ejemplo a otros países de la Región, con los cuales compartimos no solo una historia y una geografía comunes, sino también la certeza de que, unidos, un mundo mejor es posible.

Este VI Simposio Internacional de Economía de la Salud constituye un escenario ideal para reflexionar sobre el importante papel que le corresponde jugar a un economista de la salud en nuestro país, en los momentos actuales.

En la Batalla de Ideas que hoy desarrolla nuestro pueblo debemos saber explicar las enormes diferencias entre lo que ocurre hoy en Cuba en la esfera social y la situación en el resto del mundo.

Un economista de la salud debe tener la convicción y demostrar que muchos problemas y dificultades que tenemos hoy, pueden ser resueltos con organización, mayor control, creatividad y una mejor utilización de los recursos.

Los economistas de la salud, agrupados en nuestra Sociedad de Economía de la Salud, debemos jugar un papel más activo e influir mucho más para lograr el desarrollo del pensamiento económico en nuestros equipos de dirección y en los decisores del sistema, entendiéndose como tal a los más de 67 000 médicos y más de 80 000 enfermeras con que contamos.

En nuestro Sector, los economistas debemos dominar con más precisión la política de salud de la Revolución, con el objetivo de actuar como asesores en todos los niveles del Sistema. Es preciso conceder prioridad a los problemas más críticos que afectan la calidad de los servicios y la satisfacción de la población, de modo que los recursos se dirijan inteligente y científicamente hacia los objetivos identificados.

Los economistas de la salud deben tener dominio de las técnicas e instrumentos esenciales, dirigidos a caracterizar la eficiencia de las tecnologías sanitarias, los programas y proyectos, así como ser capaces de divulgar los elementos antes mencionados. Esto debe constituir una premisa insustituible de nuestra labor diaria.

La doctrina sanitaria de la máxima dirección del país, visionaria y fecunda, se traduce en una voluntad política que nos brinda a todos los cubanos el privilegio a este derecho humano fundamental con la máxima prioridad.

Como ha expresado nuestro Comandante en Jefe:

“El esfuerzo por lograr la excelencia en nuestros servicios de salud será tenaz y profundo. El alcance de las nuevas ideas y proyectos de salud para la seguridad y el bienestar de nuestro pueblo no ha sido siquiera soñado dentro o fuera de nuestro país.”

Compañeros:

La etapa que hemos emprendido en el sector de la salud con estas renovadoras concepciones, significa para los economistas de la salud enfrentar viejos y nuevos retos: los intercambios y las experiencias que cada uno de nosotros pueda brindar, nos pondrá en mejores condiciones para seguir avanzando.

Para esto seguiremos trabajando con la misma fuerza de aquellos primeros días.

Solamente me queda dar por iniciado este VI Simposio Internacional de Economía de la Salud y, por supuesto, darles la bienvenida y desearles una feliz y fructífera estancia en esta sede, que ya forma parte de la historia de los simposios.

Muchas gracias,

Lic. Pedro Luis Hidalgo Prado
Viceministro de Salud Pública
Presidente del Comité Organizador

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