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MEDISAN 2003;7(1):64-67

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CLAUSURA

En países con más ganado que personas, las noticias hablan de niños comiendo tierra o yerba. En naciones donde siempre se le cantó a la vida, hay gente prendiéndose fuego al agotársele sus reservas. Las vidrieras estallan, las víctimas del experimento asaltan los almacenes, buscando alimentos para no morir de hambre.

Los pueblos, cansados de pagar las cuentas de la incompetencia y la corrupción, quieren, como Cristo, echar a los mercaderes del templo con el látigo de la insurrección. Pero todavía no saben el modo de recomponer el templo cuando lo desalojen totalmente. Hoy la política es la falta de política. Hasta las promesas están en crisis; sin embargo, nadie llama terrorismo a esos actos cotidianos de un modelo que condena a millones de personas al abandono, al hambre, a la falta de oportunidades.

El neoliberalismo engulle lenta y tortuosamente a nuestros pueblos; ni la prodigiosa imaginación latinoamericana nos alcanzó para advertir los dramas de hoy:

Estas realidades de hoy, que algunos grafican en el desplome de dos torres emblemas del omnipotente capital financiero, ya venían incubándose desde mucho antes.

La crisis agota a la economía norteamericana, puntera del sistema neoliberal, y se ramifica, siendo el efecto dramático hasta la pesadilla en el vulnerable sur de los pobres. Los capitales "golondrinas" vuelan muy alto y muy lejos del Tercer Mundo.

El financiamiento al desarrollo ha sido la gran mentira del capital voraz. Los desequilibrios en la redistribución de la riqueza se acentúan.

La crisis económica -- que no parece tener fin --, el desajuste de todas las recetas neoliberales y la pérdida de confianza en las políticas monetarias y financieras, han desatado el caos.

El desajuste del modelo neoliberal trae el tronar de los cañones. La guerra es hoy, y una vez más, la respuesta a la crisis. Las utilidades se alistan en el combate. Y el terror que pretende combatir el terror se ha convertido en un grave peligro para el género humano.

La Casa Blanca cerró las ventanas a la paz, cuando todo el mundo se lanzaba a las calles del planeta para condenar el genocidio que, sin contapisas, anunciaba el gobierno de Estados Unidos contra el pueblo iraquí. Nunca se habían visto manifestaciones iguales. Millones y millones de personas reclamando cordura, razón, humanidad para evitar un nuevo crimen; pero pese al clamor, la guerra se impuso.

El gatillo alegre de los fascistas se ha desbocado. El equipo militarista que domina la política norteamericana actúa sobre la premisa de que pueden hacer lo que les venga en ganas. Ayer fue Irak, mañana puede ser Siria, Corea del Norte o Cuba.

En la desenfrenada carrera por afianzar su hegemonismo unipolar, han pasado por encima de la ONU y su Consejo de Seguridad, a los que echaron a un lado, lo cual ya es, en sí, un golpe mortal al único escenario multilateral que aún sobrevivía, maltrecho, pero que al menos era una pequeña esperanza de pluralidad y democracia.

Busch ha puesto por encima de los anhelos y la necesidad de la civilización humana, los intereses geoestratégicos que garanticen el dominio imperialista sobre el petróleo mundial.

Estamos asistiendo, colegas, a la primera gran guerra capitalista del tercer milenio: la guerra de las transnacionales . Las transnacionales aliadas a Estados Unidos apuestan por un triunfo; no obstante, ninguna vencerá. El capitalismo está en un callejón sin salida. Los pueblos somos las víctimas de su desespero. El futuro de la civilización está en juego y es por ello que, nunca como hoy, es tan evidente y alentador el enfrentamiento de las fuerzas de las armas por la fuerza de las ideas.

La lógica y la razón deberán imponerse. Los pueblos están hartos de desilusiones.

Colegas:

En el sombrío panorama económico, político y social que viven las naciones del Tercer Mundo, Cuba mantiene en alto el estandarte de la soberanía y la independencia, y demuestra con hechos que su proyecto económico y social, aun con sus imperfecciones, es el más apegado a la justicia, porque sitúa a la economía en función del hombre, primero que las frías y calculadoras utilidades.

Las reformas emprendidas, en medio de un bloqueo económico y comercial obcecado, que ni siquiera nos permite las fuentes de financiamiento exterior, tan comunes en cualquier país, van consolidando un modelo sui géneris en el mundo de hoy. La recuperación económica avanza, a contracorriente de tantas adversidades, y enlazada a una cruzada humanista por la cultura y la espiritualidad, como nunca otra nación haya promovido para la totalidad de sus hijos.

Los profesionales de las ciencias económicas participamos activamente en esta recuperación económica; somos parte de este proceso y hemos aprendido en estos años difíciles, el valor de crear y trabajar unidos y de emplear las reservas de creatividad de nuestros profesionales. Por supuesto que no bastaría esa disposición, si no contáramos con la voluntad del Estado de dar a ese talento el espacio y la responsabilidad que le corresponden como sujeto de la sociedad. Este simposio es una muestra de ello.

Podemos mostrar una obra sostenible y engrandecida por el milagro del trabajo y la unidad de todos los miembros de la sociedad, incluyendo a los niños. Y nos entusiasma muchísimo el futuro cuando al iniciar este curso escolar, los números de lo que ha costado reconstruir y renovar la escuela cubana, aparecen como átomos al lado del colosal aporte humano. Porque, junto con la profundización de la cultura y la educación, se va expandiendo entre nosotros una nueva dimensión de la economía, la que nos dice del valor inconmesurable del conocimiento y no precisamente en vulgares términos monetarios, sino en esenciales valores humanos.

Compañeras y compañeros:

Mientras el gobierno norteamericano, con un corte neofacista, continúa su escalada pretendiendo reunir a la humanidad en una colonia bajo su mando, nosotros continuaremos adelante en nuestra batalla de ideas, la cual se abre paso con una fuerza impresionante.

De los nuevos programas de salud, el estudio genético que se desarrolla en todo el país, la reparación de policlínicos y los cambios en la concepción de nuestro sistema de salud no les comentaré, ya que ustedes son protagonistas directos.

Nuestra patria, a pesar de las tensiones y dificultades financieras, se proyecta hacia el futuro a partir del incremento de la producción de petróleo y gas acompañante, del níquel, así como de la recuperación del turismo, acompañado de la reestructuración de la agroindustria azucarera, la prioridad de inversiones que generan importantes ahorros, la optimización y mayor eficiencia en la gestión del comercio exterior, garantizando suministros en tiempo de materias primas para producciones priorizadas, así como lograr el aumento de los ingresos en el sector vinculado a la industria del conocimiento y la biotecnología, son ejemplos de la estrategia de la Dirección de la Revolución para seguir avanzando a pesar de las amenazas y calumnias.

Cuando en América Latina crece el abismo en la distribución de la riqueza, que es hoy el peor azote de nuestra era, con su secuela de hambre, pobreza, ignorancia y enfermedades, Cuba resiste y demuestra que solo puede haber democracia y libertad, cuando no existe ignorancia, analfabetismo, cuando todos tienen igualdad de acceso a la cultura política, económica, científica y artística. Esto lo sabemos bien los cubanos, que hemos tenido el infinito privilegio de poder convertir en realidad el apotegma martiano: "Ser culto es el único modo de ser libre".

Continuamos consagrados a la obra de la Revolución, cualesquiera que sean las dificultades, las presiones, y seguiremos demostrando que las ideas son el arma principal para derrotar la prepotencia y el hegemonismo que trata de imponer los Estados Unidos a la humanidad.

Los pueblos están cansados de tanta falsedad, cada vez son más los que se levantan en contra del imperio.

Colegas:

En nombre del Consejo Ejecutivo Nacional de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) debemos reconocer la labor desarrollada por la Sociedad de Economía de la Salud, lo importante de este evento que inició sus sesiones en los años más difíciles de nuestra Revolución. A la Organización Panamericana de la Salud, por su entusiasta y decidida contribución.

A Graciela y su equipo, nuestra felicitación por el nivel de organización y calidad de este, nuestro VI encuentro; al Ministerio de Salud Pública por su apoyo en este empeño, que bien vale la pena, y en especial a nuestro compañero Hidalgo, por su constancia y ocupación.

A ustedes, por hacer posible y fertilizar esta experiencia trabajando unidos: médicos, estomatólogos, economistas y contadores, en interés de llevar la calidad y eficiencia de este importante sector y también por la confianza hacia el futuro.

Debemos también sentir orgullo de las relaciones humanas que aquí se fomentan y consolidan. Gracias por el ejemplo.

Creo que estamos, compañeras y compañeros, en el momento preciso para trazarnos nuevas metas y les propongo:

Y por último, les propongo valorar la posibilidad de que en años alternos convoquemos un taller nacional con eventos previos en cada provincia.

Colegas:

Continuemos dedicando nuestro talento y creatividad a la Revolución cubana, sigamos siendo fieles a Fidel y a la Revolución, trabajando, en fin, por el destino de nuestro pueblo para cumplir con un pensamiento integrador de nuestro José Martí:

"El pueblo más grande es aquel en que una riqueza desigual y desenfrenada produce hombres crudos y sórdidos y mujeres venales y egoístas; pueblo grande, cualquiera que sea su tamaño, es aquel que da hombres generosos y mujeres puras. La prueba de cada civilización humana está en la especie de hombre y de mujer que en ella se produce".

Hoy nuestro país forma esta especie de hombre y de mujer y se desarrolla en términos de establecer bases esenciales para un desarrollo humano integral, que trasciende el estrecho límite de las transacciones mercantiles y desborda cualquier concepción sobre el desarrollo, existente en este mundo globalizado, neoliberal, en profunda crisis de valores éticos y humanos. Para el Estado cubano es fundamental que crezcan bienes, servicios y valores culturales que levanten y dignifiquen la condición humana.

Este es mi pueblo, así es mi Revolución.
¡Viva Fidel!
¡Viva la Patria!

Lic. Roberto Verrier Castro
Presidente de la ANEC
Presidente de la Asociación de Economistas de América Latina y el Caribe

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