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MEDISAN 2004;8(2):4-9

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ARTÍCULOS ORIGINALES

Centro Provincial de Higiene, Epidemiologia y Microbiologia

Tabaquismo: creencias, actitudes y prácticas de niños escolarizados

Dra. Idalia Cardero Quevedo,1 Lic. Edelsys Hernández Meléndez, 2 Dra. Giselda Sanabria Ramos, 3 Dr. Rolando Bonal Ruiz, 4 Dra. Grethel Candebat 5

RESUMEN

Se hizo un estudio descriptivo y transversal para identificar algunas creencias, actitudes y prácticas de niños y niñas, relacionadas con el tabaquismo, en la Ciudad Escolar “26 de Julio” de Santiago de Cuba en junio del 2003. Al efecto, 837 escolares llenaron un cuestionario de preguntas sencillas sobre el hábito tabáquico en sus hogares, previo consentimiento de los familiares en las aulas, con los maestros adiestrados. Las respuestas de los alumnos revelaron que tienen creencias contrarias al tabaquismo y desean que sus familiares cambien sus comportamientos no saludables en ese sentido, existentes en al menos 52 % de las viviendas, no obstante lo cual un buen número de ellos ha experimentado fumar por imitación.

Descriptores: TABAQUISMO; CONOCIMIENTOS, ACTITUDES Y PRÁCTICAS; ESCUELAS; NIÑO
Límites: HUMANO, NIÑO

----------------------------

La exposición al humo ambiental del tabaco (HAT) en niños aumenta la frecuencia de enfermedades respiratorias 1-4 y repercute negativamente en la salud dental de los menores, pues además de incrementar el número de caries, 5 se relaciona con trastornos visuales, disfunción pulmonar, tumores cerebrales, desequilibrios mentales, linfomas y posible adicción al tabaquismo en la adolescencia. 6

Varias razones complejas interactúan entre sí para explicar por qué los niños comienzan a consumir cigarrillos, entre ellas el hecho de que pueden estar influidos por familiares y otras personas allegadas que fuman y actúan como poderosos modelos a imitar. Se puede exigir a un menor que no fume, pero las palabras pierden significado cuando los mayores no constituyen un buen ejemplo en ese sentido.7

La Organización Mundial de la Salud sostiene fuertemente que cada niño tiene el derecho a crecer sin tabaco a su alrededor. Existe la necesidad de cambiar el ambiente, donde no fumar se considere una conducta social normal y en la cual la decisión más fácil sea no practicar ese mal hábito. 7 Estos aspectos adquieren una connotación especial por la función que ejercen los cigarrillos como droga portera en el consumo de otros productos ilícitos. 8 Generalmente, la habituación al tabaco empieza en la adolescencia y continúa hasta la adultez, debido a la naturaleza adictiva de la nicotina; 9, 10 por tanto, las acciones preventivas del hábito deben iniciarse desde edades muy tempranas. 11

El objetivo de este trabajo consistió en identificar algunas creencias, actitudes y prácticas en escolares de la enseñanza primaria, relacionadas con el tabaquismo en el ámbito familiar.

MÉTODOS

La investigación se desarrolló en la ciudad de Santiago de Cuba durante junio del 2003 y abarcó a 837 niños de 8 a 10 años de edad, que estudiaban en el Centro Escolar “26 de Julio” -- plantel escogido porque desde hacía un trienio había sido declarado “Escuela por la Salud --” y procedían de diferentes áreas citadinas, donde se concentra un número importante de menores con la edad promedio en la que suele despertarse el interés por experimentar el nocivo hábito.

De los 870 niños y niñas, 432 pertenecían a tercer grado (con edades entre 8 y 9 años) y 438 a cuarto (con edades entre 9 y 10 años). De ese total fueron estudiados 837 ( 96,09% de los escolares matriculados: 419 y 418 de tercer y cuarto grados, respectivamente). No fue necesario seleccionar una muestra de educandos por la posibilidad de estudiar al universo completo. Participaron 39 de los 48 docentes que integraban ambos colectivos de trabajo.

A los efectos quedaron excluidos 33 escolares, porque no estaban asistiendo a clases o sus familiares no entregaron a tiempo la autorización para que los menores formaran parte de la investigación. Los maestros aplicaron a los educandos en las aulas, de forma colectiva y en presencia de la investigadora principal, un cuestionario para indagar acerca de algunas de sus creencias, actitudes y prácticas, relacionadas con el tabaquismo. Cada pregunta fue explicada y se garantizó que plasmaran sus criterios en la planilla.

La información obtenida se procesó mediante el paquete estadístico SPSS versión 11, en tanto las medidas de resumen utilizadas fueron: el porcentaje, el promedio y la desviación estándar.

RESULTADOS

Se halló un predominio de los niños y niñas de 9 años, para 47,8 %, mientras que la minoría de los escolares (24,6 %) había cumplido los 10. La media de la edad fue de 8,97 años, con una desviación estándar de 0,72. La proporción por sexo no ofreció diferencias sustanciales ( tabla 1 ).

Tabla 1. Niños y niñas estudiados según edad y sexo

Edad (en años)

Masculino

Femenino

Total

N0

%

N0

%

N0

%

     8

115

13,7

116

13,9

231

27,6

     9

202

24,1

198

23,7

400

47,8

    10

94

11,2

112

13,4

206

24,6

Total

411

49,0

426

51,0

837

100,0

  Fuente: Cuestionario

Se fumaba al menos en 435 viviendas (52,0 %), según lo referido por los escolares estudiados ( tabla 2 ); de ellos, números similares en ambos grados declararon convivir con algún familiar fumador, particularmente en los del grado superior (26,5 %).

Tabla 2.  Niños y niñas según grado escolar y convivencia con familiares fumadores

Fumaban en la casa

Tercer grado

Cuarto grado

Total

N0

%

N0

%

N0

%

222

26,5

213

25,4

435

  51,9

No

197

23,6

205

24,5

402

  48,1

Total

419

50,1

418

49,9

837

100,0

Se exploró el parentesco de los fumadores que convivían con los educandos y 248 menores admitieron que al menos uno de sus progenitores practicaba el hábito (27,9 %). Los restantes familiares fumadores eran: tíos, hermanos mayores, padrastros y abuelos.

De los 837 niños en total, 441 (52,7 %) refirieron que les habían mandado a buscar cigarros o tabacos alguna vez; dato relacionado con la proporción de escolares que convivían con fumadores. De los educandos, 91,3 % manifestaron que les molestaba que fumaran a su lado; sin embargo, 8,7 % contestaron que ello no les incomodaba. De los 441 alumnos que afirmaron haber buscado cigarros por mandato de los adultos, 370 (83,9 %) confesaron que no los encendieron; no obstante, 71 (16,1%) admitieron que habían participado de alguna forma en el encendido de éstos. Así, de los niños y niñas estudiados, 48,2 % buscaban cigarrillos o tabacos y les desagradaba el humo ambiental que despedían (tabla 3 ).

En cuanto a la experimentación con cigarrillos, 7,5 % admitió haberlos probado; de ellos, 4,4 % lo afirmó categóricamente, mientras que 3,1% manifestó haberlo hecho a escondidas.

Tabla 3. Niños y niñas según si les habían mandado a buscar cigarrillos o tabacos y si les molestaba que fumasen a su lado

Les molestaba que fumasen a su lado

Les mandaban a buscar cigarrillos o tabacos

Total

Si

No

N0

%

N0

%

N0

%

403

48,2

361

43,1

764

91,3

No

38

4,5

35

4,2

73

8,7

Total

441

527

396

47,3

837

100,0

La comunicación entre pares comenzó a manifestarse a estas edades, pues 134 de los escolares (16,0 %) afirmaron que tenían un amiguito o amiguita que fumaba cuando se realizó el estudio; de ellos, 118 (14,1 %) no habían probado cigarrillos nunca. Las mayores proporciones de niños y niñas que habían experimentado el hábito, correspondieron a los que aseguraron no tener un par que practicaba el tabaquismo ( tabla 4 ); sin embargo, casi todos los pequeños que habían fumado alguna vez, convivían con un familiar adicto a esa nociva costumbre ( tabla 5 ),

Tabla 4. Niños y niñas según si tenían un par que fumaba y si habían probado fumar alguna vez

Tenían un par que fumaba

Habían probado fumar alguna vez

Total

sí

Sí, pero a escondidas

 No

No.

%

No.

%

No.

%

No.

%

12

1,4

4

0,5

118

14,1

134

16,0

No

26

3,1

22

2,6

655

78,3

703

84,0

Total

38

4,5

26

3,1

773

92,4

837

100,0

A la pregunta: ¿“Crees que fumar es algo...”?, 446 de los educandos (54,3 %) opinaron que era algo malo y 38,0 % que dañaba la salud, además de ser peligroso para la vida de la persona que fuma y la de otros a su alrededor. Solo un niño (0,1%) dijo que se trataba de algo bueno.

Los menores alegaron diversos criterios acerca del hecho de si fumar producía enfermedades, de modo tal que 390 de tercer grado dijeron que sí (46,6 %), 10 lo negaron (1,2 %) y 19 afirmaron no saber (2,3 %); a diferencia de estos, 409 de los de cuarto (48,9 %) expresaron que sí, 2 que no (0,2 %) y 7 que no sabían (0,8 %).

AL indagar acerca de su valoración sobre las personas que fuman, los alumnos dieron múltiples respuestas: 56,1 % creían que los fumadores hacían algo incorrecto y debían cambiar su actitud. Al respecto, se utilizan frases que censuran, tales como: “Hacen algo malo”, “son personas feas”, “desagradables”, “con mal olor”, “están haciendo muy mal”, “cometen un error”, “no saben nada del cigarro”, “molestan a los demás y no dan el ejemplo”, “tienen una familia triste y fea” ; frases que incitan a dejar ese peligroso hábito; otras más suaves : “No deben fumar” o “deben dejarlo” y expresiones como las siguientes: “Que no fumen a mi lado”, “no piensan que hace daño”, “hacen algo innecesario” y “es un vicio muy dañino”.

Por su parte, 336 estudiantes (42,2 %) lo relacionaron con la aparición de enfermedades e incluso con la muerte, de forma que argumentaban: “Se dañan ellos mismos y a los demás”, “no les importa enfermar y morir”, “no evitan su enfermedad”, “juegan con su vida”, “no les importa lo que les suceda” y “vivirán poco” ,entre otras respuestas; sin embargo, 19 de ellos (2,3 %) no creían nada acerca de estas personas y solo uno estimaba que eran buenas.

Tabla 5. Niños y niñas según si habían fumado alguna vez y convivían con algún familiar fumador o no

Fumaba alguien en la casa
Habían probado fuamr alguna vez
Total
Sí, pero a escondidas
No
No.
%
No.
%
No.
%
No.
%
22
2,6
17
2,0
396
47,3
435
52,0
No
16
1, 9
9
1,1
377
45,0
402
48,0
Total
38
4,5
26
3,1
773
92,3
837
100,0

DISCUSIÓN

La vulnerabilidad y exposición pasiva al humo ambiental de tabaco en los menores constituye un problema de salud pública ampliamente extendido por todo el mundo y reviste especial interés por motivos médicos y éticos. 8, 12-15 En Cuba existe una elevada prevalencia de niños (69 %) que conviven con personas que fuman6 y son involucrados de una forma u otra en tales prácticas; no obstante, aunque muchos rechazan la condición de fumador pasivo y expresan que les molesta el humo, algunos manifiestan cierta tolerancia a una práctica bastante habitual en nuestro medio. Luque et al 11 encontró en escolares con edades similares a las de los nuestros, que a 80,7 % de los menores estudiados les molestaba que fumaran a su lado. Por otra parte, si los niños participan en el encendido de cigarrillos, no solo se acostumbran al ritual que esto provoca, sino que puede ser el primer paso para convertirse en fumador habitual. 7

Las molestias que produce el humo ambiental del tabaco son “indicadores indirectos” de que no existe acomodación ni mucho menos tolerancia a la condición de fumador pasivo por parte de los menores, e indica rechazo a este hábito; sin embargo, aunque les desagrada el humo, son “obligados” a participar en estas prácticas. Al parecer, en las familias santiagueras no hay norma alguna que evite fumar delante de los niños; así se reflejó en la II Encuesta Provincial de Factores de Riesgo, 16 donde se obtuvo como resultado que era “normal” fumar en presencia de ellos, al igual que lo hallado por Barruecos.17 Estos aspectos tienen una doble connotación, porque los niños se exponen a los efectos provocados por el humo ambiental del tabaco sobre la salud y potencialmente pueden convertirse en fumadores en la adultez. 7

Cuando a esas edades se experimenta fumar, esto se considera un factor predictivo para ser posteriormente un fumador habitual. Algunos autores 11 estiman que una experimentación superior a 5 % tempranamente en la vida, constituye un porcentaje elevado. En un estudio realizado en los Estados Unidos se señala que 14,8 % de los menores refirieron haber probado el tabaco. 18

Los pares de los niños y las niñas tienen aproximadamente la misma edad, de manera tal que si han experimentado fumar, obviamente han seguido el ejemplo de los adultos más allegados. Luque Hernández et al , 11 aunque desarrollaron su investigación en escolares con una edad promedio superior a la de los nuestros, hallaron que solo 8,8 % de ellos tenía un amigo o amiga que fumaba, lo que pudiera sugerir que a estas edades los niños sienten la curiosidad de experimentar el hábito, más por imitar a los adultos con quienes sienten mayor afinidad, que por la influencia de los pares, la cual adquiere mucha más importancia en la adolescencia. En ese sentido, la provincia de Santiago de Cuba es una de las que posee mayor prevalencia de fumadores activos en todo el país. 16

Según Luque et al , 11 98,6 % de los educandos de su casuística expresaron que el tabaquismo era malo, mientras que solo 0,3 % afirmó lo contrario. Los conocimientos que tienen los escolares, pudieran estar relacionados con la enseñanza curricular establecida por el Ministerio de Educación, que está incluida en todos los grados de la enseñanza primaria, los círculos de interés y los mensajes educativos, difundidos por los medios masivos de comunicación; como cabía esperar, el mayor número de alumnos mejor informados cursaban encuentra grados superiores.

De lo expresado hasta aquí se infiere que hay una elevada prevalencia de menores expuestos al humo ambiental de tabaco en sus hogares. Se evidencia rechazo a esta práctica por parte de los niños y las niñas, muchos de los cuales reciben un ejemplo inadecuado en sus viviendas y podrán ser presa de una adicción cuyos efectos nocivos son bien conocidos. Aunque la mayoría de los menores se oponen al hábito de fumar, una gran proporción de ellos lo ha experimentado; por tanto, no basta con lograr que los estudiantes adquieran algún conocimiento sobre el tabaquismo para que su comportamiento sea adecuado, se impone realizar una estrategia educativa que involucre a los niños y sus familiares para prevenir estos daños.

ABSTRACT

Nicotine Addiction: Beliefs, Attitudes and Practices of School Children

A descriptive and cross-sectional study was made to identify some beliefs, attitudes and practices of boys and girls, related to nicotine addiction, in Ciudad Escolar "26 de Julio" from Santiago de Cuba in June, 2003. To the effect, 837 scholars filled a questionnaire of simple questions in the classroom about the nicotine addiction in their homes, with their relatives' previous consent and trained teachers. The answers of the students revealed that they have beliefs contrary to the nicotine addiction and they want their relatives to change their non healthy behaviors in that sense, existing in at least 52% of the houses, nevertheless some of them have experienced smoking by imitation.

Subject headings: SMOKING; KNOWLEDGE, ATTITUDES, PRACTICE; SCHOOLS; CHILD
Limits: HUMAN, CHILD

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Dra. Idalia Cardero Quevedo La Ceiba nr 28 entre Avenida de Los Libertadores y Patricio Lumumba, Reparto Jiménez, Santiago de Cuba


1 Especialista de I Grado en Medicina General Integral y en Higiene y Epidemiología. Máster en Ciencias en Promoción y Educación para la Salud
2 Licenciada en Psicología y Doctora en Ciencias de la Salud
3 Especialista de I Grado en Organización y Administración de Salud. Máster en Tecnología Educativa
4 Especialista de II Grado en Medicina General Integral
5 Especialista de I Grado en Medicina General Integral

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Cardero Quevedo I, Hernández Meléndez E, Sanabria Ramos G, Bonal Ruiz R y Candebat G. Tabaquismo: creencias, actitudes y prácticas de niños escolarizados [artículo en línea]. MEDISAN 2004;8(2). <http://bvs.sld.cu/revistas/san/vol8_2_04/san02204.htm> [consulta: fecha de acceso].

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